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Domingo, 22 de octubre de 2017

Abadía de la Santa Cruz

De Enciclopedia Católica

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Las pintorescas ruinas de este monasterio están situadas en la orilla derecha del río Suir, a unas tres millas al sudoeste de la catedral de Thurles, Condado de Tipperary. Aunque no fue uno de los mayores monasterios cistercienses irlandeses, era el más hermoso en cuanto a detalles arquitectónicos, como puede apreciarse por las bellas proporciones y la delicadeza de tratamiento de la piedra labrada, peculiar de las partes principales del edificio. Esta abadía fue fundada en el año 1169 por Donald O'Brien, rey de Thomond, y en orden cronológico fue el undécimo de los cuarenta y dos monasterios fundados en Irlanda antes de la Reforma por los discípulos de San Bernardo, los monjes de la Orden Reformada del Císter. Como su nombre indica, la fama del establecimiento se debió principalmente al hecho de que la iglesia estaba enriquecida con un relicario de la Santa Cruz, siendo la reliquia una de las más considerables de la Cristiandad, y durante tres siglos y medio la abadía fue uno de los lugares de peregrinación más frecuentados de Irlanda. La iglesia de la Santa Cruz es de planta cruciforme, formada por coro, nave, y cruceros con capillas laterales dobles. Entre dos de estas últimas en el crucero norte aun está el santuario con columnas, donde se solía exponer la reliquia a la veneración pública. Es un bello ejemplar de talla y estilo del Siglo XIII, que muestra definidas huellas de la influencia francesa en sus hermosos detalles góticos. Entre las más notables características de la iglesia monástica están la ventana oriental, la techumbre de doble bóveda del coro y las capillas laterales, y la bóveda de nervadura de la torre. Todas las ventanas son de dibujo distinto, y son notables por el hermoso tratamiento flamígero que ilustran. En el coro en el lado de la Epístola del altar mayor hay una estructura no menos interesante que el santuario del crucero norte. Aunque aparentemente puede haber servido para la finalidad de asientos para los celebrantes - al tener tres divisiones, hechas ligeramente - arcos apilarados coronados por una cubierta en forma de elaborado tabernáculo - siempre se le ha llamado la "tumba del hijo de la buena mujer". El friso está además adornado con tracería foliácea a través de la cual se despliega la cruz de San Jorge, las armas reales de Inglaterra cuarteladas con las de Francia, y otros emblemas heráldicos de interés histórico.

La reliquia de la Santa Cruz, objeto durante tanto tiempo de la veneración de los peregrinos, se dice que fue otorgada a este monasterio por una de las reinas Plantagenet de Inglaterra en gratitud por los buenos servicios del abad de la época al haber enterrado los restos de su hijo (que encontró la muerte en las cercanías de la abadía mientras estaba de visita en Irlanda) en la iglesia. Se le atribuye a ella la erección de la tumba, como también la reconstrucción de la iglesia de la abadía, que sobrepasó a cualquier otra de su clase en Irlanda en su esplendor arquitectónico.

Las circunstancias apuntan al hecho de que el joven príncipe - "el hijo de la buena mujer" - no fue otro que "Pierce el Bueno", hijo de Isabel de Angulema (viuda del rey Juan) y de su segundo marido, Le Brun, conde de La Marche. Habría sido por tanto hermano de madre de Enrique III de Inglaterra. Su muerte es registrada por los "Cuatro Maestros" como ocurrida en Irlanda en 1233. La Abadía de la Santa Cruz, como uno de los mayores monasterios, fue suprimida por la orden de Enrique VIII en 1536. El abad de la época, William O'Dwyer, renunció con la condición de disfrutar las rentas con carácter vitalicio. Finalmente, la Santa Cruz con sus dependencias fue otorgada por la reina Isabel a Thomas, conde de Ormonde. Sin embargo, encontramos que aún en 1633 se llevaban a cabo los servicios divinos en la iglesia. El año 1632 fue aparentemente el último durante el cual se expuso la reliquia a la veneración pública. Después, la comunidad se retiró a la ciudad de Kilkenny, donde se alquiló una casa privada por el abad, Reverendísimo Luke Archer. Aquí decidieron esperar la llegada de tiempos mejores, pero el esperado día de vuelta a su monasterio nunca llegó. La conservación de las ruinas de la abadía está ahora a cargo de la Oficina de Obras (Irlanda).

Triumphalia Sanctae Crucis (registro del Padre MALACHY HARTRY, monje de la Santa Cruz, 1640-49), tr. y ed. MURPHY (Dublín, 1891); Actas de la Sociedad Arqueológica de Kilkenny, I, 51, 58,79, 81; II, 570 y s; Anales de los Cuatro Maestros; LEWIS, Topographical Dict. of Ireland, II, 8 y s.; FRAZER, Handbook for Ireland, 273 y s.

J. B. CULLEN

Transcrito por Herman F. Holbrook

Para los Cistercienses de Nuestra Señora de Spring Bank, Wisconsin

Traducido por Francisco Vázquez