Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Domingo, 22 de octubre de 2017

Abadía de Lérins

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar


Situada en la isla del mismo nombre, conocida ahora como San Honorato, junto a la costa de Provenza, en el departamento de los Alpes marítimos, incluida actualmente en la diócesis de Niza, antes en la de Grasse o de Antibes. Fue fundada a principios del siglo quinto por S. Honorato que vivió allí primero con ermitaño al que se le unieron pronto algunos seguidores venidos de todas partes de la Galia romana y hasta de Britania. Durante los siglos quinto, sexto y séptimo la abadía tuvo considerable influencia. La presencia de sarracenos en Provenza hizo imposible o precaria la vida monástica durante dos siglos. La abadía se restauró en el siglo once, comenzando una nueva era de prosperidad. Le concedieron muchas tierras e iglesias de las diócesis vecinas de Antibes, Aix, Arles, Fréjus, Digne, Senez, Vence, Niza Ventimiglia, etc. Los papas, los condes de Provenza y los reyes de Francia le concedieron muchos privilegios. Los monjes fueron obligados durante la Edad Media a tomar parte activa en la defensa de las costas contra las incursiones de los moros de Argelia. Aun existe una torre monumental construida como lugar de refugio. La abadía fue un punto estratégico en los siglos dieciséis y diecisiete durante las guerras franco-españolas. The commendam se introdujo en Lerins en 1464.

La situación exigía a gritos una reforma. Los monjes fueron puestos bajo la congregación italiana de Sta. Justina de Padua (1515), lo que trajo al monasterio una larga época de prosperidad, tanto espiritual como material. La unión poste4rior con la congregación francesa de S. Mauro (1637) duró poco. Un siglo después los monjes fueron obligados a dejar la congregación italiana para formar parte de Cluny. El declinar había comenzado ya y siguió hasta la supresión en 1791. Los religiosos habían seguido la regla benedictina desde el siglo diecisiete en adelante.

Durante el primer periodo de su historia, Lerins dio a la Iglesia conocidos obispos y escritores, a través de los cuales la abadía jugó un importante papel. Así S. Honorato, su sucesor S. Hilario y S. Cesáreo, arzobispos de Arlés; S. Máximo y S. Fausto , obispos de Riez, S Euquerio obispo de Lyon; S. Pupo, obispo de Troyes; S. Valeriano obispo de Cimiez; S. Salviano, obispo de Ginebra; S. Verano, obispo de Vence y el conocido Vicente de Lerins. La presencia de tantos escritores en un solo monasterio ha dado pábulo a la creencia de que formaban una escuela teológica, lo que no era cierto. Lerins tenia una reputación por el cultivo del estudio, peor no tenía un cuerpo de enseñanza organizado. La parte que Dufourcq dio a los monjes de Lerins en la edición de ciertas leyendas es muy criticada. No hay ningún escritor sobresaliente desde el siglo siete hasta el trece; a partir de entonces, está el trovador Raymond Féraud, después Giovanni Andrea Gregorio Cortese, muerto en 1548, Dionisio Faucher, muerto en 1562; el historiador de la abadía Vincent Barralis, que murió a principios del siglo diecisiete. Además de estos autores y obispos, Lerins tuvo monjes de gran santidad: Hay que mencionar a S. Antonio; al abad y mártir Aigulf, que introdujo la regla benedictina hacia 661; el abad Porcharius II, asesinado con sus monjes por los sarracenos hacia el 732; S. Patricio, el apóstol de Irlanda vivió algún tiempo en el monasterio así como S. Casiano, fundador del monasterio de S. Víctor de Marsella.

La abadía fue restaurada por la congregación de Sénanque en 1868. Preservaron todo lo que quedaba de los edificios del antiguo monasterio, es decir, el claustro, el refectorio y la sala capitular, que integraron en la nueva abadía. La fortaleza, cuya construcción se comenzó en 1073 como lugar de refugio ante los ataques repentinos, está bien conservada. Los documentos así como los manuscritos de la antigua biblioteca están en los archivos de los Alpes Marítimos en Niza. Pocos monasterios tienen una historia a la que se haya dedicado más atención que a la de Lerins.


Besse, Jean. (1910

Transcrito por Michael C. Tinkler.

Traducido por Pedro Royo