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Jueves, 28 de marzo de 2024

Josué

De Enciclopedia Católica

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(Joshua) Es el nombre de ocho personas del Antiguo Testamento, y uno de los Libros Sagrados.

('Oseé), un Betsamita en cuyos campos el arca paró en su camino de regreso de la tierra de los Filisteos a Judá (Reyes I, vi, 14.18)


('Iesoûs), gobernador de Jerusalén cuyos altares idólatras fueron destruidos por el Rey Josias, durante los últimos intentos por destruir la maldad traída por su padre Amón y su abuelo Manases (IV Reyes, xxii,8).

('Iesoûs), hijo de Josedec y gran sacerdote que regresó con Zorobabel de la Captura Babilónica de Jerusalén (I Esd., ii, 2; II Esd., vii, 7; xxi, 1). En I y II Esd. la Vulgata lo llamó Josué; en Agg. y Zach., Jesús. Ayudó a Zorobabel en la reconstrucción del Templo, y estaba muy celoso de la restauración de la religión de Israel (I Esd., iii, 2, 8; iv, 3; v, 2). Es a él quien Zacarías vio en visiones despojado de sus ropas harapientas y vestido con túnicas limpias y mitra, mientras el ángel del Señor proclamaba como sumo sacerdote el tipo del Mesías que estaba por venir (Zach., iii).

('Iesoué, 'Iesoû), un cabeza de la familia de Phahath Moab, una de las familias nombradas en la lista de los Israelitas que regresaron del Exilio Babilónico. (I Esd., ii, 6; II Esd., vii, 11).

('Iesoî 'Iesoû), una de las cabezas de la familia de sacerdotes de Idaia, tal vez, el sumo sacerdote Josué mencionado con anterioridad. (I Esd., ii, 36; II Esd., vii, 39).

('Iesoûs, 'Iesoû), el nombre de la familia sacerdotal descendiente de Oduia, como asimismo de varias cabezas de esa familia luego del Exilio (I Esd., ii, 40; iii, 9; viii, 33; II Esd., iii, 19; vii, 43; viii, 7; ix, 4, 5; xii, 8, Vulg. Jesua; xii, 24).

('Iesía), uno de los hijos de Herem a quien se le ordenó dejar a sus esposas tomadas de una tierra extranjera. (I Esd., x, 31).

(Primero llamado Osías; Sept. 'Iesoûs, primero Aúsé), el hijo de Nun; la genealogía de la familia es señalada en I Par., vii, 20-27; pertenecía a la tribu de Efraín. Josué dirigía el ejército de Israel, luego del Éxodo en su batalla con Amalec (Ex., xvii, 9-13), fue llamado el ministro de Moisés (xxiv, 13), acompañó al gran dador de ley hacia y desde el Monte Sinaí (xxxi, 17) y en el tabernáculo del pacto (xxxiii, 11), y actuó como uno de los doce espías que Moisés enviara para avistar la tierra de Canaan (Num., xiii, 9). En esta ocasión, Moisés cambió el nombre de su servidor de Osías a Josué (Num., xiii, 17). El nuevo nombre significa, más cercanamente “Yahvé es salvación”. Josué y Caleb en sí mismos, hablan bien de la tierra, aunque la gente deseaba apedrearlos por no murmurar y donde estos dos (Num., xiv, 38). Josué fue elegido por Dios para suceder a Moisés. Las palabras de la elección muestran el carácter del escogido (Num., xxvii, 17-18). Ante Eleazar y toda la asamblea de la gente, Moisés puso sus manos sobre Josué. Luego, éste soldado fue propuesto por Moisés al pueblo para que los dirigiera a la tierra más allá del Jordán (Deut., xxxi, 3),y fue ordenado por el Señor a hacerlo (xxxi, 23). Luego de la muerte de Moisés, Josué fue llenado del espíritu de sabiduría y fue obedecido por los hijos de Israel (Deut., xxxiv, 9). El resto de la historia de Josué es relatada en el Libro de Josué.

El Libro de Josué El sexto libro del Antiguo Testamento; bajo la planificación de los críticos, el último libro del Hexateuch (Ver PENTATEUCO). En los Padres, este libro es llamado a menudo “La Nave de Jesús”. El nombre data de los tiempos de Orígenes, quien tradujo del hebreo “hijo de Nun” por uìòs Nauê e insistió que Nave era un tipo de barcaza; por lo tanto bajo el nombre de Nave de Jesús muchos Padres ven el tipo de Jesús, el Barco por el cual el mundo es salvado.

Contenidos El libro de Josué contiene dos partes: la conquista de la tierra prometida y la division consecuente. (a) La Conquista (i-xii). Josué ingresa a la tierra prometida, luego de haber sido confirmado por sus espías que el camino era seguro. Era el décimo día del primer mes, cuarenta y un años luego del Éxodo. El canal del Jordán estaba seco durante el pasaje de Israel

(i-iii) Se erigió un monumento en el seno del Jordán y uno en Galdal que conmemora el milagro. Los campos de Josué en Galgal (iv). Los Israelitas nacidos durante el viaje fueron circuncidados; la pascua es comida por primera vez en la tierra prometida; el mamá deja de caer; Josué es fortalecido por la visión de un ángel (v). Los muros de Jericó caen sin viento; la ciudad es saqueada; sus habitantes muertos; sólo la familia de Rahab es perdonada (vi). Israel se levanta contra Hai (vii-viii,29); instala un altar en el Monte Hebal; subyuga a los Gabonitas (viii, 30-ix), vence a los reyes de Jerusalem, Hebron, Jerimoth, Lachis y Eglon; captura y destruye Maced, Lebna, Lachis, Eglon, Hebron, Dabir y el Sur incluso Gaza; marcha al Norete y vence a las fuerzas combinadas de los reyes en las aguas de Meron (x-xii). (b) La División de la Tierra ante las Tribus de Israel (xiii-xxii). Epílogo: último mensaje y muerte de Josué (xxiii and xxiv).

Canon En el canon judío, Josué está entre los Primeros Profetas Josué, Jueces y los cuatro Libros de los Reyes. No fue agrupado con el Pentateuco, principalmente porque, a diferencia de Éxodo y Levíticos, no contenía el Torah o ley; también porque los cinco libros del Torah fueron asignados a Moisés (ver Pentateuco). En el canon Cristiano, Josué nunca tuvo el mismo lugar que tuvo en el canon judío.

Unidad Casi todos los no católicos han seguido las críticas sobre el tema del “Hexateuco”; inclusive el conservador Hastings, “Diccionario de la Biblia” ed. 1909, daba por sentado que Josué es una labor post-exilio. La primera parte, ( i-xii) está constituída por dos documentos, probablemente J y E (Elementos Jehovaístico y Elohísticos) reunidos por J E y luego revisados por el editor Deuteronómico (D); a éste último se le adjudica todo el primer capítulo. Muy poco de este trabajo es P (el compilador del Código Sacerdotal). En la segunda parte (xiii-xxii) los críticos no están seguros si la última edición fue trabajo del Deuteronomio o del editor Sacerdotal; concuerdan en que la misma mano de J, E, D y P se trabajan en ambas partes y que las porciones que deben ser asignadas a P tienen características que no todas se encuentran en su trabajo en el Pentateuco. La reacción final es post Exilio, un trabajo realizado cerca del 440-400 A.C. En breve, tal es la teoría de los críticos, que difieren como siempre en materia de los detalles asignados a varios escritores y el orden de las ediciones, la cual todos asumen como ciertamente hecha. (Ver G.A. Smith y Welch en Hastings “Diccionario de la Biblia” ediciones largas y pequeñas respectivamente, s.v. “Josué”; Morre en Cheyne “Encyclopedia Biblica”; Wellhausen,

"Die Composition des Hexateuchs und der historischen Bücher des A. T.", Berlin, 1889; Driver, "Introd. A la Lit. del Antiguo Testamento", New York, 1892, 96.) Los judíos no conocían tal Hexateuco, los seis libros establecidos juntos por un editor final; siempre mantuvieron una distinción clara entre el Pentateuco y Josué, y en cambio, relacionaron a Josué con Jueces más que con el Deuteronomio. El bien conocido prefacio al Eccls (sept) separa la “Ley” de los “Profetas”. Los Samaritanos tienen el Torah completamente separado del recientemente descubierto Josué el Samaritano.

Los Católicos, casi universalmente defienden la unidad de Josué. Es cierto que, antes del decreto de la Comisión Bíblica sobre la cuestión de la múltiple autoría del Pentateuco, algunos católicos asignaron a Josué como también a los cinco libros Mosaicos, a J,E,D y P. Los académicos Bíblicos católicos están a favor de la unidad pre-exilio de la composición de Josué y su independencia editorial del Pentateuco. Esta independencia es señalada por la integridad y originalidad del plan del libro. Hemos visto la unidad de este plan en la conquista de Josué y la división de la tierra prometida. El propósito llevado a cabo está claro en la historia del pueblo escogido luego de la muerte de Moisés. El propósito del Pentateuco era muy distinto, el codificar las leyes del pueblo escogido como así también darle continuidad a su historia primitiva. En Josué, ninguna ley es codificada. Los críticos argumentan que la muerte de Moisés dejó un vacío que debe ser llenado, por ejemplo, la conquista de la tierra prometida y, por lo tanto, postulan esta conquista para la integridad histórica, si no por la legal, del Pentateuco. Tal hipótesis podría justificar uno si postula también que la historia de la conquista luego de la muerte de Josué era necesaria para la integridad histórica del Pentateuco. Nuevamente, la integridad de la narrativa de Josué sobre la conquista de la tierra prometida está clara desde el hecho que repite datos que ya habían sido dados en el Pentateuco y son detalles de aquella conquista. Las órdenes de Moisés a los niños de Rubén y Gad están claramente planteados en el Pentateuco (Números xxxii, 20 sqq.); así también, es la ejecusión de estas órdenes por los Rubenitas y Gaditas en las tierras de los Amorritas y de Basan (Numeros, xxxii, 33-38). Si Josué es parte de un compuesto y posterior composición tardía con los cuales los críticos hicieron los libros Mosaicos, ¿cómo es posible que está misma data en relación a los hijos de Rubén y de Gad se repiten por los supuestos Deuteronómicos D1 o D2 cuando el unificó el J y E y P de Josué? ¿ Porqué irrumpe sobre su narrativa continua (ver Jos., i, 12; xiii, 15-28)?

¿Porqué esta inútil repetición de los mismos nombres, si no fuera por la unidad de la composición de Josué? ¿Porqué se repiten los nombres de las ciudades de refugio (cf. xx, 8; Deut., iv, 41 sqq.)? Para responder estas y otras dificultades similares, los críticos han recurrido a un inexacto subterfugio D1 o D2 aparecidos en la escuela moderna de criticismo; de ahí, sus desatinos. No podemos aceptar a un escritor tan cómodamente y libre de manos como editor inspirado y escogido por Dios del Pentateuco y Josué. Para una refutación total de los críticos, ver “Introducción Especializada en Historia, V.T. Libros”, II de Cornely, (Paris, 1887,177).

Autoría El Libro de Josué fue ciertamente escrito antes del tiempo de David, por los Canaanitas aún esparcidos en Gazer (xvi, 10), los Jebusitas en Jerusalén (xv, 63), y Sidón quien tenía supremacía en Fenicia (xvi, 28); ya sea antes del tiempo de Salomón, los Egipcios habían conducido a los Canaanitas de Gazer ( Reyes III, ix, 16), David había capturado Jerusalén en el octavo año de su reinado (Reyes II, v, 5), y Tiro (siglo 12 A.C.) había suplantado a Sidón en la supremacía de Fenicia. Más aún, durante el tiempo de David, ningún escritor pudo haber establecido sus aliados, los fenicios entre los pueblos a ser destruidos (xiii, 6).

Evidencia interna favorece la visión que el autor vivió no mucho tiempo después de la muerte de Josué. El territorio asignado a cada tribu está bastante exactamente descrita. Solo la tierra designada a Efraín está establecida (xvi, 5) porque la ocupación fue demorada (xvii, 16); por otro lado, se nos cuenta no solo de la porción de tierra asignada a Judá y Benjamín, sino también de las ciudades capturadas (xv, 1 sgtes; xvii, 11 sgtes); en cuanto a las otras tribus, el progreso hecho en ganar las ciudades de su lote se nos narra con una precisión que no se podría explicar sin admitir que la narrativa en su redacción final, es post exilio. Sólo el inadmisible chambón de los inexactos D1 o D2 servirán para dejar fuera este argumento.

El problema que persiste: ¿Acaso Josué escribió todo salvo el epílogo? Los católicos están divididos. Muchos de los Padres, parecen haberlo tomado como un hecho que el autor es Josué; aunque siempre hay católicos quienes asignan el trabajo a alguien poco después de la muerte del gran líder. Teodoro (In Jos., q.xiv), Seudo-Atanasio (Synopsis Sacr. Scrip.), Tostato (En Jos.,i,q.xiii; vii) Maes ("Josue Imperatoris Historia", Antwerp, 1574), Haneberg ("Gesch. der bibl. Offenbarung", Ratisbon, 1863, 202), Danko ("Hist. Rev. Div. V. T.", Viena, 1862, 200), Meignan ("De Moïse à David", Paris, 1896, 335), y muchos otros autores Católicos admiten que el Libro de Josué contiene signos de edición posterior; aunque todos insisten que esta edición fué hecha antes del Exilio.

Historicidad La Comisión Bíblica ( 15 Feb., 1909) ha decretado la historicidad de la narrativa primitiva del Gen., i-iii; a fortiori no tolerará que un Católico niegue la historicidad de Josué. La principal objeción de los racionalistas al valor histórico del libro es la casi sobrecogedora fuerza de los milagros que se encuentran en él; esta objeción no tiene valor para el exegeta católico. Otras objeciones han sido anticipadas en el tratamiento de la autenticidad del trabajo. Una respuesta completa a las objeciones racionalistas, pueden ser encontradas en los trabajos estándares de Católicos en las introducciones. Los santos, Pablo (Heb., xi, 30,31; xiii,5) Santiago (ii, 25), y Esteban (Hechos, vii, 45), la tradición de la Sinagoga y la Iglesia aceptan el Libro de Josué como histórico. Para los Padres, Josué fue una persona histórica y un emblema del Mesías. Como un antídoto a las acusaciones que Josué fue cruel y homicida, etc, se deben leer los relatos Asirios y Egipcios del casi contemporáneo tratamiento del vencedor. San Agustín resolvió la dificultad racionalista diciendo que las abominaciones de los Canaanitas merecieron el castigo que Dios, como Maestro del mundo, les impartió por la mano de Israel (en Hept., III, 56; P.L., XXXIV, 702, 816). Estas abominaciones de adoración fálica y sacrificios infantiles fueron probadas por las excavaciones del Fondo para la Exploración Palestina en Gaza.

Texto El Septuagésimo está preservado en dos textos revisados diferentes, el Alejandrino (A) y el Vaticano (B) y varían considerablemente del Masora; la Vulgata a menudo difiere de todos los tres. (iii, 4; iv, 3, 13; v, 6). El Josué Samaritano, recientemente descubierto, se asemeja más al Sept, que al Masora.

Padres: ORIGEN, Eclectum in Jesum Nave in P. G., XII, 819-825); Agustín, Quæstiones in Heptateuchum in P.L., XXXIV, 547). Escritores Modernos: MAES, op. cit.; CALMET, Comm. Lit. in Omnes Libros N. et V. Test. (Würzburg, 1788); SERARIUS, Josue, etc. (Mainz, 1610); BONFRÈRE, Josue, Judices, Ruth (Paris, 1733); también trabajos mencionados en el cuerpo del artículo. Protestantes: SPEAKER's Bible, II (London, 1872); KÖNIG, Alttest Studien, i. Authentie des Buches Josua (1836).

WALTER DRUM Transcrito por WGKofron Agradecimientos a la Iglesia de Santa María, Akron, Ohio Traducido por Carolina Eyzaguirre Arroyo