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Domingo, 19 de mayo de 2019

Casa de Medici

De Enciclopedia Católica

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MEDICI, CASA DE.

Familia de Florencia, Italia, cuyos miembros habían adquirido gran riqueza desempeñándose como banqueros; su fortuna se incrementó en pocas generaciones y así se convirtieron en los primeros gobernantes no oficiales de la República de Florencia, y más tarde en los reconocidos soberanos de Toscana.

Cosme el Viejo. Nacido el año de 1389, murió el 1 de agosto de 1464. Fue el fundador del poder de los Medici por lo que se le llamó “Padre della Patria”, Fue hijo de Juan di Averardo de Medici, el banquero más acaudalado de Italia. Obtuvo el virtual señorío de Florencia en 1434 al derrocar y expulsar a los líderes de la facción oligárquica de los Albizzi (familia rival de los Medici dedicada también al comercio y los bancos). Mientras se mantuvieron las formalidades e instituciones republicanas, Cosme fue el titular del gobierno al desterrar a sus oponentes y concentrar las principales magistraturas en manos de sus partidarios. Su política exterior, característica distintiva de los Medici durante el siglo XV y hasta la invasión francesa en 1494, se rigió por el balance del poder entre los cinco Estados que comprendían la península itálica, por lo cual Florencia se alió con Milán y mantuvo relaciones amistosas con Nápoles, haciendo contrapeso a la relación similar existente entre Roma y Venecia. Fue un generoso y perspicaz patrocinador de las artes y las letras, además de profundo humanista realizado por medio de Marsilio Ficino, el fundador de la famosa Academia Neoplatónica. Sinceramente devoto a la religión, ya en sus últimos días, estuvo íntimamente relacionado con San Antonio y con los frailes dominicos del monasterio de San Marco, institución de asistencia que gozaba de su especial simpatía. Su hijo y sucesor, Pedro el Gotoso, esposo de Lucrecia Tornabuoni, hombre de carácter magnánimo pero cuyas actividades fueron paralizadas a causa de su constante enfermedad, se contentó con seguir los pasos de su padre.

Lorenzo y Julián (Giuliano en lengua italiana). Cuando Pedro el Gotoso murió en 1469, sus hijos Lorenzo (de 1449 al 08/abril/1492) y Julián (1453 al 26/abril/1478), lo sucedieron en el poder. Julián fue un joven brillante pero sin ninguna aptitud sobresaliente para la política, sería asesinado durante la conspiración de los Pazzi (otra de las familias rivales de los Medici), dejando un hijo ilegítimo de nombre Julio (Giulio), quien tiempo después se convertiría en el Papa Clemente VII. Entre los ejecutados por su participación en la conspiración estuvo el arzobispo de Pisa. A esta calamidad siguió una guerra entre el Papa Sixto IV y el rey Ferrante de Nápoles en la que Florencia se vio fuertemente presionada hasta que Lorenzo, como lo dijo Maquiavelo, “expuso su vida para restaurar la paz en su nación”, al ir en persona a la soberanía napolitana para llegar a un acuerdo y obtener términos favorables durante 1480. De ese momento en adelante y hasta la muerte de Lorenzo, fue el indiscutible señor de Florencia y territorios dominados. Extendió enormemente la influencia de su familia a través de toda Italia gracias al desarrollo y continuación de la política local y exterior, iniciada por su abuelo. Su diplomacia hábil tuvo como meta mantener la paz en la península y cuidar la unidad de los cinco Estados italianos frente al peligro creciente de una invasión proveniente de las potencias situadas más allá de los Alpes. Guicciardini escribió acerca de Lorenzo que Florencia no habría podido tener un mejor tirano, y ciertamente el mundo no había visto un mecenas más espléndido. Los poetas Pulci y Poliziano, el filósofo y místico Giovanni Pico della Mirandola, y una constelación de grandes artistas, como Botticelli y Ghirlandaio, derramaron gloria durante su mandato.

La posteridad se encargó de llamarlo Lorenzo “el Magnífico”, pero esto es, en parte, un mala interpretación del término italiano “magnifico”, título que era otorgado a todos los miembros de su familia y de hecho, durante el siglo XV en Italia, se aplicaba a personas con relevancia social a las que no se les podía llamar con el apelativo superior de “Excelencia”. Lorenzo personifica lo mejor de la cultura del Renacimiento temprano. A diferencia de muchos de los humanistas de su época, valoró profundamente a los grandes clásicos italianos de los dos siglos que le precedieron; en su juventud escribió una famosa epístola bajo el tema de Federigo de Aragon, la cual acompañó a la colección de los primeros líricos italianos. Sus poemas, pertenecientes a la categoría vernácula, son de lo más sobresaliente en la producción literaria del siglo XV. De extraordinaria variedad en estilo y tema, la gama va desde canciones y sonetos a Petrarca con comentarios en prosa imitando a la “Vita Nuova” (Vida Nueva), hasta la semiparodia de Dante intitulada “I Beoni” (Los parranderos). Sus “canzoni a ballo”, canciones populares para bailar de los florentinos, tienen el verdadero estilo lírico. Especialmente admirables son sus composiciones en “ottava rima”: “Caccia col Falcone” (Cacería con halcón), donde expresa su afinidad por la naturaleza; “Ambra” (Ámbar), fábula mitológica de la campiña florentina; y “Nencia da Barberino”: una imagen idílica del amor rústico. Su “Altercazione” (Argumento), que se compone de seis cantos en “terza rima”, trata de la naturaleza de la verdadera felicidad, y cierra con una impresionante oración a Dios, en un tono un tanto platónico. A la poesía meramente religiosa pertenece su “Laude” (de mismo nombre en español), y una obra de teatro milagroso, la “Rappresentazione di san Giovanni e san Paolo” (Representación de San Juan y San Pablo), con una curiosa apreciación moderna del emperador Julián. En fuerte contraste con las canciones ya citadas tenemos sus canciones para carnaval, cantos carnavalescos, tan inmorales que dieron fundamento a la acusación de que él procuró socavar la moralidad de los florentinos para poder esclavizarlos con mayor facilidad.

Hacia el final de su vida, Lorenzo entró en conflicto con Savonarola (fraile dominico italiano, reformador de la iglesia), a pesar de ello es considerada falsa por los historiadores la leyenda que dice que Savonarola de negó la absolución a Lorenzo en su lecho de muerte a menos que restaurara la libertad en Florencia. Con su esposa Clarice Orsini, Lorenzo tuvo tres hijos: Piero, Giuliano y Giovanni, el tercero de ellos se levantó en el papado como Leo X. Aunque fue un hombre de vida inmoral, las relaciones con su familia muestran un aspecto favorable y, en una carta escrita por una de las damas de la corte de Mantua (en la región de Lombardía al norte de Italia), narra un encantador relato de como, de camino al Congreso de Cremona en 1483 (también situada en la región de Lombardía), Lorenzo visitó a los niños Gonzaga y convivió con ellos en su habitación.

Pedro de Lorenzo (Piero di Lorenzo). Fue el hijo mayor de Lorenzo, nació en 1471 y murió en 1503; joven licencioso con ninguna de las habilidades de su padre, gobernante incompetente y, durante la invasión francesa de 1494, fue expulsado de Florencia por su propio pueblo, encabezados por el patriota Piero Capponi (político italiano). Después de varios intentos estériles para recuperar su posición, murió ahogado en la batalla de Garigliano mientras servía en el ejército francés. Durante la restauración de los Medici en 1512, su hijo Lorenzo fue nombrado gobernador de Florencia. Con él, en 1519, la legítima descendencia masculina en línea directa de Cosme el Viejo llegó a su fin. Junto a su esposa, Margarita (Madeleine de la Tour de Auvergne), procreó a Catalina (Caterina de Medici), quien tiempo después sería reina de Francia.

Los Medici fueron expulsados una vez más de Florencia, y la República se estableció una vez más hasta 1527. Pero en 1530, después del famoso sitio a la ciudad, las fuerzas imperiales se rindieron y Carlos V (originalmente conocido como Carlos I, rey de España) nombró a Alejandro (Alessandro de Medici), quien fuera hijo ilegítimo del joven Lorenzo, heredero del gobierno florentino. Todas las oficinas y protocolos republicanos fueron cancelados, Alejandro gobernó como duque hasta que en 1537 fue asesinado por su pariente, Lorenzo de Pierfrancesco de Medici, quien huyó a Venecia sin siquiera intentar hacer valer su derecho a la sucesión o a restaurar el régimen republicano.

Cosme de Medici. Usualmente conocido como Cosme I, nacido en 1519 y muerto en 1574. Fue descendiente de un hermano de Cosme el Viejo y miembro representativo de la línea más joven de los Medici. Fue el hijo de Juan de las Bandas Negras(9), gran soldado, y María Salviati. Cuando Alejandro fue asesinado, Cosme se dirigió a Florencia y fue formalmente reconocido como cabeza del gobierno, tanto por los ciudadanos como por el emperador. Al principio, con la llegada de las tropas imperiales, aplastó los últimos intentos de los republicanos por restaurar la República Florentina. Los rebeldes fueron liderados por Baccio Valori (delegado pontificio en Florentina) y Felipe Strozzi, quien pertenecía a una familia noble, opositora a la familia Medici, y a pesar de ello entabló lazos de amistad con ellos, tanto así que tomó por esposa a una nieta de Lorenzo de Medici antes de levantar la mano contra esta estirpe al no estar de acuerdo con el gobierno de los integrantes de la nueva generación. A Cosme le pusieron diversos controles constitucionales para aprovecharse de él, pero pronto los eliminó y abiertamente usó el título de Duque de Florencia. A pesar de ser despiadado e implacable, se demostró a sí mismo ser capaz de ejercer el gobierno italiano más competente del siglo XVI y dio forma permanente al gobierno de Florencia, desarrollando finalmente las reminiscencias amorfas de la República caída en un moderno Estado Monárquico. Reorganizó a profundidad las leyes y la administración, creó una flota, pequeña pero eficiente, para defender las costas de Toscana y elevó a rango de Ejército Nacional a la antigua milicia florentina. Contrajo nupcias con la española Eleonora de Toledo, noble y virtuosa. Para los asuntos exteriores se apoyó en gran medida en España, este poder, sin embargo, le previno de aceptar la corona de Córcega. Su gran deseo de anexarse las repúblicas vecinas de Lucca y Siena fue satisfecho sólo en el caso de Siena; conquistó esta tierra en 1555 y en 1557 recibió este territorio, en calidad de feudo, por encargo del rey de España.

La tradición relaciona al nombre de Cosme con una serie de horribles crímenes domésticos y tragedias, todos ellos desmentidos por recientes investigaciones. Parece ser que después de la muerte de su esposa Eleonora en 1562, Cosme se entregó al vicio. Pocos años después desposó a su amante, Camila Martelli. En 1570 fue coronado en Roma por el Papa Pío V como Gran Duque de Toscana, de este modo tuvo un lugar entre los soberanos de Europa. El título fue confirmado a su hijo y sucesor, Francisco I (Francis I), en 1575, por el emperador Maximiliano II. Los descendentes de Cosme regentaron como Grandes Duques de Toscana de manera consecutiva hasta 1737, cuando a la muerte de Gian Gastone de Medici, sus dominios pasaron a ser parte de la Casa de Austria.


BIBLIOGRAFÍA: CAPPONI, Storia della Repubblica di Firenze (Florence, 1888); PELLEGRINI, La Repubblica Fiorentina a tempo di Cosimo il vecchio (Pisa, 1899); EWART, Cosimo de' Medici (London, 1899); ROSCOE, The Life of Lorenzo de' Medici (London, 1795, etc.); REUMONT, Lorenzo de' Medici il Magnifico (Leipzig, 1874); Opere di Lorenzo de' Medici detto il Magnifico (4 vols., Florence, 1825); CARDUCCI, Poesie di Lorenzo de' Medici (Florence, 1859); ROSSI, Il Quattrocento (Milan, 1900); VILLARI, La Storia di Girolamo Savonarola (Florence, 1887); GALLUZZI, Storia del Granducato di Toscana sotto il governo della Casa Medici (Florence, 1781, etc.); Storia Fiorentina di Benedetto Varchi, ed. MILANESI (Florence, 1857); ARMSTRONG, Lorenzo de' Medici (London and New York, 1897); SALTINI, Tragedie Medicee domestiche (Florence, 1898); FERRAI, Lorenzino de' Medici (Milan, 1891); GAUTHIEZ, L'Italie du xvi Siecle (Paris, 1901); YOUNG, The Medici (London, 1909); GARDNER, The Story of Florence (London and New York, new ed., 1910).

Traducido por Hanzel Carlos Cardoso Luna.