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Obispo de Florencia. Es uno de los patrones de la ciudad, en la que nació
a finales del reinado de Constantino I (fallecido en 337). Esmeradamente
educado por sus padres paganos, pronto sintió la influencia del santo
Obispo Teodoro, del cual recibió el bautismo. Consiguió, no
sin antes vencer obstinada resistencia, atraer a su padre y a su madre a
la fe cristiana. Se convirtió en clérigo y ascendió
rápidamente a la dignidad de archidiácono, en la cual su virtud
y notables facultades como predicador llamaron la atención de San
Ambrosio. A instancias de éste el Papa Dámaso (366-86) llamó
a Zenobio a Roma, donde le empleó en importantes misiones, entre
ellas una embajada a Constantinopla. A la muerte de Dámaso regresó
a su ciudad natal, donde retomó su labor apostólica, y a la
muerte del titular de la sede Zenobio fue llamado a sucederle, con gran
gozo de sus fieles. Las antiguas leyendas que narran su vida como obispo
—entre las que, no obstante, hay muchas interpolaciones de épocas
posteriores— son unánimes en la descripción de la santidad
de su vida y sus dones sobrenaturales. Se le atribuyen extraordinarios milagros,
entre ellos haber devuelto a la vida a diversas personas fallecidas. Durante
su largo episcopado su fervor y su celo como pastor de almas jamás
flaqueó. Según cuenta su biógrafo y sucesor en la Silla
florentina, Antonio, murió a los 90 años de edad el año
424; pero el mismo Antonio dice que Inocencio I (fallecido en el 417) era
en aquel entonces Papa, con lo que no se puede tomar el dato como seguro.
Hay razones para creer que murió precisamente ese año 417,
el 25 de mayo, fecha en la que cada año se decora con flores la torre
en la que se supone que vivió, cerca del Ponte Vechio. Su cuerpo
fue enterrado primero en la basílica de San Lorenzo (consagrada por
San Ambrosio en el año 393) y luego trasladado a la iglesia de San
Salvador, donde hoy se alza la Catedral. Bajo su altar mayor está
el relicario en plata del santo, realizado por Ghiberti hacia 1440 en el
mismo estilo que sus famosas puertas de bronce. Hay una estatua de San Zenobio
en San Marco y muchas otras evocaciones de él por toda la ciudad,
en la que todavía se venera su nombre y su recuerdo.
Acta SS., XIX, 49-69; the Bollandists have brought together
all the ancient biographies of Zenobius: (1) that attributed to St. Simplicianus;
(2) the life by ST. ANTONIUS OF FLORENCE (from his Summa Historialis, tit. X.
cap. xii); (3) that by the monk BLASSIUS (from a Florentine MS.); that by LAURENCE,
Archbishop of Amali (1040-1048); and various narratives of the translation of
his body. See also GAMS, Series episcaporum (Ratisbon, 1873), 747; BUTLER, Lives
of the Saints, X (London, 1814), 436-438; HORNER, Walks in Florence (London,
1873), I, 5, 79, 118, 177; II, 177.
D.O. HUNTER-BLAIR
Transcrito por Michael T. Barrett
Traducido por Alejandra G. Bonilla
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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