Tribu
boliviana que vive entre Santa Cruz de la Sierra y Cochabamba en las
regiones boscosas y llanos inmediatos a las montañas, en las faldas
orientales de los Andes, cerca de los ríos Beni y Mamoré. Son altos,
y las mujeres hermosas. Tienen rostro oval, nariz aquilina, ojos muy
oscuros y su piel casi tan blanca como la de los españoles. Los Yuracaré
son excelentes cazadores y buenos guerreros; tenían tendencia hacia
el nomadismo, pero los Jesuitas de las Reducciones Paraguayas tuvieron
éxito en establecer una misión entre ellos, misma que fue floreciente
hasta la supresión de la Compañía. El estándar de moralidad entre
los Yuracaré era muy bajo. El vínculo matrimonial se disolvía con
facilidad, pero no practicaban la poligamia. Estaban distribuidos
en familias, viviendo sin ninguna forma de gobierno. Hombres y mujeres
estaban separados en las comidas, pero no había subordinación entre
marido y esposa o parientes, aunque los padres eran generalmente tratados
como esclavos por los hijos.
Eran
una raza extremadamente supersticiosa, pero no adoraban a la naturaleza
ni a un ser superior. Creían en la inmortalidad del alma pero no había
idea de recompensas o castigos futuros. Los muertos, a quienes se
les guardaba luto por largo tiempo, eran sepultados con sus arcos
y flechas, porque se suponía que habían ido a una región deliciosa
bajo la tierra, donde los bosques abundaban en pecaríes y la caza
nunca escaseaba. Los Yuracaré viven exclusivamente de la caza; consideran
lícito cometer suicidio y practican el duelo, que es realizado de
acuerdo a reglas establecidas por la autoridad pública. Tienen como
regla jamás aconsejar a sus hijos, dejándolos formar su propia norma
de conducta.
RECLUS, Universal Geography
ed. KEANE, XVIII (London, 378-9).
A.A.
MACERLEAN
Transcrito por Michael T.Barrett
Traducido por Eduardo Torres