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Martes, 23 de enero de 2018

Tipos en la Escritura

De Enciclopedia Católica

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Definición

El término tipos, aunque lo designa la palabra griega “typoi”, no corresponde con el significado de esta palabra. En Jn. 20,25, significa la “señal” de los clavos en las manos del Señor resucitado; en Rm. 6,17, la “forma” de la doctrina cristiana; en Hch. 7,43, “figuras” formadas por un golpe o impresión, “imágenes” de ídolos hechos para adoración; en Hch. 7,44 y Hb. 8,5, la “forma” o “patrón”, según el cual se hará algo; en Fil. 3,17, 1 Tim. 4,12, etc., el “modelo” o “ejemplo” de conducta. Se debe señalar que, en todos los casos en que la palabra “typos” indica la similitud entre algo futuro y algo pasado ya sea en el orden físico o moral, esta semejanza es a propósito, y no un asunto de parecido al azar. Sin embargo, es anteriormente probable que en otra serie de textos, por ejemplo, Rm. 5,14, en el cual un tipo es una persona o cosa que prefigura a una persona o cosa futura, la conexión entre los dos términos está destinada por el que prevé y arregla el curso de la historia. Los tipos en la Biblia se limitan a tipos entendidos en este sentido de la palabra. Pero mientras que ellos no se extienden a todos los varios significados de la palabra “typos”, no están restringidos a su ocurrencia real. En Gál. 4,24, por ejemplo, el tipo y su “prefigurado” están representados como “allegoroumena”, “dicho por una alegoría”; en Col. 2,17, se dice que el tipo es “skia ton mellonton” “una sombra de lo venidero”; en Heb. 9,9 se le llama “parabole”, una “parábola” de su prefigurado. Pero la definición del tipo se verifica en todos estos casos: una persona, cosa o acción, que tiene su existencia independiente y absoluta, pero al mismo tiempo destinada por Dios para prefigurar una persona, cosa o acción futura.

Base natural de los tipos

Se ha señalado que en los varios grados de la naturaleza las formas superiores repitan las leyes de las formas inferiores de un modo más claro y más perfecto. En la historia, también, el pasado y el presente a menudo se parecen a tal grado que algunos escritores consideran un axioma que la historia se repite. Ellos señalan a Nabucodonosor y Napoleón, a la flota de Jerjes y la armada de Felipe. Según le informó Plutarco a su lector (De fortuna Alexandri, X) que entre todas las expresiones de Homero las palabras que más le gustaron a Alejandro “tanto un buen rey, como un excelente combatiente en la guerra”, él añade que en su verso Homero parece no meramente celebrar la grandeza de Agamenón, sino también profetizar la de Alejandro. Lo que es cierto para la naturaleza y la historia en general es especialmente aplicable a la economía de la salvación; el estado de la naturaleza fue reemplazado y sobrepasado en perfección por la Legislación de Moisés, y la Ley de Moisés similarmente cedió a la dispensación cristiana.

Figuristas

En los dos primeros períodos de la Revelación no hay escasez de hombres, cosas y acciones que se asemejen a los de la economía cristiana; además el Nuevo Testamento expresamente declara que algunos de ellos tipifican sus respectivas semejanzas en la nueva dispensa. De ahí surge la pregunta de si uno está justificado a afirmar que es un tipo cualquier cosa que no se afirma como tal en la Revelación, ya sea por una declaración directa o una implicación manifiesta. Witsius y Cocceius (m. 1669) opinaban que los tipos reales indicados en la Revelación debían considerarse más bien como ejemplos para nuestra guía en la interpretación de otros que como el suministro de una lista completa de todos los que fueron designados para ese propósito. Cocceius y sus seguidores disputaban que todo evento en la historia del Antiguo Testamento que tenía cualquier parecido formal a algo en el Nuevo debía considerase como típico. Esta opinión abrió la puerta a interpretaciones absurdas y frívolas a los seguidores de las escuelas de Cocceius y Witsian. Cramer, por ejemplo, en su “De ara exteriori” (XII, 1) considera el altar de los holocaustos como un tipo de Cristo, y luego pregunta “quadratus quomodo Christus fuerit”; van Till (De tabernaculo Mosis, XXV) presenta los despabiladores de las velas sagradas como un tipo de razón santificada que destruye nuestros errores diarios. Hulsio, d'Outrein, Deusing y Vitringa (m. 1722) pertenecen a la misma escuela.

Pietistas

La escuela de pietismo de Würtember no consideraba los tipos del Antiguo Testamento como un fenómeno aislado, destinado a instruir y confirmar en la fe, sino que los consideraba miembros de un desarrollo orgánico de la economía salvífica en el cual cada etapa temprana prefigura a la siguiente. Bengel señala (Gnomon, prefacio, 13) que según hay simetría en las obras de Dios hasta en la más pequeña brizna de hierba, así también hay una conexión en las obras de Dios, incluso en las más insignificantes. En su “Ordo temporum” (IX, 13) el mismo escritor insiste en la unidad de diseño, que hacen de la Escritura una sola obra, la fuente de todos los tiempos, y que ha medido igualmente el pasado y el futuro. Uno de los discípulos de Bengel, P. M. Hahn, compara (Theologische Schriften, II, 9) el desarrollo de la revelación con el crecimiento de una flor. El poder formativo escondido en la semilla se manifiesta más y más por la adición de cada par de hojas. Esta opinión fue seguida también por Ph. Hiller en su obra (“Neues System aller Vorbilder Christi im Alten Testament” (1758), y por Crusio en su tratado “Hypomnemata theol. Propheticae” (1764-78). Este último escritor opina que el desarrollo figurativo del Reino de Dios cambia a un crecimiento histórico en la época de David; considera el reino de David como un embrión del Reino de Cristo.

Uso Moderado de los Tipos

Debido a la falta de una distinción clara entre tipo y alegoría, Martín Lutero y Philipp Melancthon no estimaron el sentido típico de la Escritura en su verdadero valor. Andreas Rivetus intentó trazar una línea de distinción entre tipo y alegoría (Praef. ad ps., 45), y Gerhard (Loci, II, 67) se adhirió fuertemente a su definición. Pero prácticamente Baldwin (Passio Christi typica; Adventus Christi typicus), Bacmeister (Explicatio typorum V. T. Christum explicantium) y otros escritores de esta escuela usaban los tipos para propósitos parenéticos en lugar de teológicos. Ellos habrían tenido más confianza en el sentido típico de la Escritura si hubiesen seguido la opinión de los obispos von Mildert y Marsh. Pues estos escritores no dejaban el sentido típico a la imaginación del expositor individual, sino que requerían rígidamente evidencia competente de la intención divina de que una persona o evento prefiguraría a otra persona o evento. Incluso en la Biblia distinguían entre ejemplos que se usan sólo en aras de la ilustración y aquéllos en los que hay una relación y conexión típica manifiesta. Es cierto que Calovio (Sytem. Teol., I, 663) y Aug. Pfeifer (Thes. Herm., III, can. 10) insisten en admitir sólo un sentido en la Escritura, el literal; pero como el sentido literal indica claramente varios tipos, escritores como Buddeus, Rambach y Pfaff señalan que tal insistencia en el sentido literal difiere sólo en palabras de la admisión de un sentido típico limitado. Rambach va más lejos que esto; para aumentar la fuerza parenética de la Escritura, él le atribuye a cada palabra un significado tan amplio y una importancia tal como la naturaleza del asunto lo permita (Instit. herm., 319). El "Mysterium Christi et christianismi in fasciis typicis antiquitatum V.T." de Joachim Lange, "Jüdische Heiligthümer" de Lundio y "Der Messias im A.T." de Schöttegen son otras obras en las cuales principalmente se mantiene a la vista el elemento de edificación.

Influencia Sociniana

Mientras que en los círculos de Cocceio y Lutero florecía la tipología ya sea sin restricciones o con ciertos límites, los socinianos y todos los que no podían ver la unidad de la obra de Dios en nuestra historia de Revelación, comenzaron a considerarla como mera acomodación o como una obra subjetiva de paralelar un número de pasajes de la Escritura. Clerico, escribiendo sobre Gálatas 4,22, se refiere a la tipología como una forma judía de interpretar la escritura. La derivación del culto mosaico de los cultos egipcios y orientales, según explicado por Spencer, hacían nulo el sentido típico defendido en la Epístola a los Hebreos. Por lo tanto, Henke considera la tipología como un sistema desacreditado; Semler (Versuch einer freieren theologischen Lehrart, 1777, p. 104), no desea que los tipos sean ya considerados como parte de la religión verdadera; Döderlein (Institutiones, 1779, n. 229) requiere en un tipo no sólo una semejanza, sino también debe haber sido expresamente representado en el Antiguo Testamento como una figura del futuro; además, él cree que en la época de Moisés nadie habría entendido tales figuras. Pero ¿cómo explicar el hecho de que los Apóstoles y Cristo mismo empleaban el sentido típico del Antiguo Testamento? Se nos dice que en su uso del Antiguo Testamento se adaptaban a la condición del pueblo judío y a los principios hermenéuticos prevalecientes en las escuelas judías. Se deducía, por lo tanto, que el uso del sentido típico en el Nuevo Testamento no era nada más que frivolidades rabínicas. Este punto de vista fue apoyado en la "Hermeneutik der neutestamentlichen Schriftsteller" (Part I, 1829) de Döpke, y también en las obras exegéticas de Ammón, Fritzsche, Meyer, Rückert y otros.

Reacción contra la Opinión Sociniana

Por otro lado, no faltaron defensores del sentido típico de la Escritura. Michaelis (Entwurf der typischen Gottesgelährtheir, 1752) señala que, incluso si seguimos la opinión de Spencer sobre el origen del culto mosaico, los ritos prestados también pueden tener un significado simbólico; pero la ceguera del escritor a la distinción entre tipo y símbolo es el lado vulnerable de su tratado. Blasche se declara un firme adherente de la tipología en su “Comentario sobre la Epístola a los Hebreos” (1782). Herder en su trigésimo novena carta sobre el estudio de la teología (1780) cree que, aunque cada piedra de un edificio no se ven entre sí ni al edificio completo, sería estrechez de mente de nuestra parte pretender que no vemos más que lo que cualquier parte puede ver; es sólo a la luz del desarrollo histórico que podemos apreciar la analogía del todo a cada una de sus partes. Rau (Freimüthige Untersuchung über die Typologie, 1784) retrocede a un estudio de la derivación del culto mosaico de Spencer, y admite que los ritos judíos pueden ser símbolos del Nuevo Testamento, pero niega que son tipos en el sentido más estricto de la palabra

Reavivamiento del Simbolismo y del Pietismo

A comienzos del siglo XIX hubo un reavivamiento del gusto por el simbolismo, y de la apreciación del tipismo de Bengel. Comenzando por el simbolismo, de Wette ("Beitrag zur Characteristic des Hebraismus" en "Studien von Daub und Creuzer", 1807, III, 244) concluye que todo el Antiguo Testamento es una gran profecía, un gran tipo de lo venidero, y de lo que sucederá. F. von Meyer y Stier escribieron en el mismo estilo, pero son hombres de menos distinción. Influenciado por la opinión de Bengel, Menken explicó en un sentido típico el capítulo 2 del Libro de Daniel (1802-1809), la serpiente broncínea (1812), Hebreos 8 - 10 (1821); desde el mismo punto de vista Beck escribió su "Bemerkungen über messianische Weissagungen" (Tübinger Zeitschrift für Theologie, 1831, parte 3), y también explicó Romanos 9 (Christliche Lehrwissenschaft, I, 1833, p. 360). El mismo principio subyace en la opinión de la historia bíblica según presentada por Hofmann, Franz Delitzsch, Kurtz, y Auberlen. Ed. Böhmer en su tratado "Zur biblishcen Typik" (1855) adopta un punto de vista similar: Una idea prevalece a través de toda la creación; en la naturaleza los grados inferiores son tipos de los superiores; el orden material es un tipo del espiritual; y el hombre es el prefigurado de la naturaleza universal. La misma ley prevalece en la historia; la primera época es siempre el tipo de la siguiente. Así el Reino de Dios, el cual es el clímax de la creación, tiene sus tipos en la naturaleza y sus tipos en la historia.

Contención Racionalista y Doctrina Católica

No es necesario decir que los escritores racionalistas repudian el sentido típico de las Sagradas Escrituras. La doctrina católica en cuanto a la naturaleza del sentido típico, su existencia, su alcance, su valor teológico, ha sido establecido en el artículo exégesis bíblica.


Fuente: Maas, Anthony. "Types in Scripture." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15107a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.