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Sábado, 20 de diciembre de 2014

San Pánfilo

De Enciclopedia Católica

(San Pánfilo de Cesarea)

Martirizado en 309. La biografía de Pánfilo escrita por Eusebio está perdida, pero de su “Mártires de Palestina” sabemos que Pánfilo pertenecía a una noble familia de Beirut (en Fenicia), donde recibió una buena educación, y que abandonó su tierra natal después de haber vendido todas sus propiedades y dado las ganancias a los pobres. Se adhirió a los “hombres perfectos”. Por Focio (cod. 118), quien tomó su información de la “Apología de Orígenes” de Pánfilo, nos enteramos que fue a Alejandría donde su maestro fue Pierio, entonces director de la famosa Escuela Catequética. Eventualmente se estableció en Cesarea donde fue ordenado sacerdote, recopiló su famosa biblioteca, y estableció una escuela para el estudio teológico (Eusebio, “Historia de la Iglesia”, VII.32.25). Se dedicó principalmente a producir copias fieles de las Sagradas Escrituras. Testimonios de su celo y cuidado en este trabajo se encuentran en los colofones de manuscritos bíblicos (para ejemplos ver Eusebio de Cesarea). San Jerónimo (De Vir. Ill, LXXV) dice que Pánfilo “transcribió la mayor parte de las obras de Orígenes con su propia mano”, y que “éstas todavía se conservan en la biblioteca de Cesarea”. Él mismo era poseedor de “veinticinco volúmenes de comentarios de Orígenes”, copiados por Pánfilo, que consideraba como una reliquia muy preciosa del mártir. Eusebio (Hist. eccl., VI.32) habla del catálogo de la biblioteca contenido en su biografía de Pánfilo. Un pasaje de la biografía perdida, citado por San Jerónimo (Adv. Rufin., I, IX), describe cómo Pánfilo proveía a los estudiantes pobres con lo necesario para vivir, y, no solamente les prestaba, sino que les daba copias de las Escrituras, de las cuales él guardaba una gran provisión. Así mismo le regalaba copias a mujeres dedicadas al estudio. El gran tesoro de la biblioteca de Cesarea era la propia copia de Orígenes de la Hexapla, probablemente la única copia completa jamás hecha. Esta fue consultada por San Jerónimo (“In Psalmos comm.”, ed. Morin, pp. 5, 21; “In Epist. Ad Tit.”). Ciertamente la biblioteca existía ya en el siglo VI, pero probablemente no sobrevivió mucho tiempo la captura de Cesarea por los sarracenos en 638 (Swete, “Introd. to O.T. in Greek”, 74-5).

La persecución de Diocleciano comenzó en el 303. En el 306 un hombre joven de nombre Apfiano---discípulo de Pánfilo “mientras nadie se daba cuenta; él lo ocultaba de nosotros que estábamos incluso en la misma casa” (Eusebio, “Mártires de Palestina”)---interrumpió al gobernador en el acto de ofrecer sacrificio, y pagó su osadía con un terrible martirio. Su hermano Edesio, también discípulo de Pánfilo, sufrió martirio más o menos al mismo tiempo en Alejandría bajo circunstancias semejantes (ibid.). El turno de Pánfilo llegó en noviembre de 307. Fue llevado ante el gobernador y, rehusándose a sacrificar, fue cruelmente torturado y luego enviado a prisión. En prisión continuó copiando y corrigiendo manuscritos. (ver Eusebio de Cesarea). También compuso, en colaboración con Eusebio, una “Apología para Orígenes” en cinco libros (Eusebio después añadió un sexto). Pánfilo y otros miembros de su familia, hombres “en pleno vigor de mente y cuerpo”, fueron sin tortura adicional sentenciados a ser decapitados en febrero de 309. Mientras se estaba dando la sentencia un joven llamado Porfirio---“el esclavo de Pánfilo”, “el discípulo amado de Pánfilo”, quien “había sido instruido en literatura y escritura”---reclamó los cuerpos de los confesores para sepultarlos. Fue cruelmente torturado y ejecutado, cuyas noticias de su martirio fueron llevadas a Pánfilo antes de su propia ejecución.

De la “Apología para Orígenes” solo existe el primer libro en una versión en latín hecha por Rufino. Comienza con la descripción de la exagerada saña de la opinión contra Orígenes. Él fue un hombre de profunda humildad, de gran autoridad en la Iglesia de su tiempo, y honrado con el sacerdocio. Por encima de todas las cosas estaba preocupado por guardar la regla de fe que venía de los Apóstoles. La firmeza de su doctrina concerniente a la Santísma Trinidad y la Encarnación es luego reivindicada por copiosos extractos de sus escritos. Luego nueve cargos contra su enseñanza son confrontados con pasajes de sus obras. San Jerónimo afirmaba en su “De Viris illustribus” que había dos apologías---una de Pánfilo y otra de Eusebio. Él descubrió su error cuando, en la cima de la controversia origenística, apareció la traducción de Rufino, y precipitó la conclusión de que Eusebio era el único autor. Acusó a Rufino, entre otras cosas, por endilgar bajo el nombre del mártir lo que realmente era obra del heterodoxo Eusebio, y por suprimir pasajes heterodoxos. En cuanto a la primera acusación hay suficiente evidencia de que la “Apología” fue el trabajo conjunto de Pánfilo y Eusebio. Contra la segunda puede establecerse el testimonio negativo de Focio quien había leído el original; “Focio, quien era excesivamente severo hacia la más leve apariencia de arrianismo, no observó tal empañamiento en la Apología de Orígenes la cual había leído en Griego” (Ceillier). Los cánones del presunto concilio de los apóstoles en Antioquía fueron atribuidos por su compilador (final del siglo IV) a Pánfilo (Harnack, “Expansión del Cristianismo”, I, 86-101). La atribución a Pánfilo, por Gemmadio, de un tratado “Contra matemáticos” fue un error garrafal debido a un malentendido del prefacio de Rufino a la “Apología”. Entre los escritos asociados con Eutalio, un resumen de los Hechos de los Apóstoles lleva en su inscripción el nombre de Pánfilo (P.G., LXXXIX, 619 ss.)


Bibliografía: BARDENHEWER, Gesch. Der altkirch. Lit., II, 242 sqq.; HARNACK, Altchrist. Lit., 543 sqq.; CEILLIER, Hist. Des aut., III, 435 sqq.; TILLRMONT, Hist. Ecclés., V, 418 sqq.; ROUTH, Relig. Sac., III, 258 sqq.; RUFINUS’s La Traducción de la Apología de Orígenes se encontrará en ediciones de las obras de Orígenes.

Fuente: Bacchus, Francis Joseph. "St. Pamphilus of Cæsarea." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11436b.htm>.

Traducido por Daniel Reyes V. lhm