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Domingo, 25 de febrero de 2018

Philipp Melanchton

De Enciclopedia Católica

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Philipp Melanchton, colaborador y amigo de Lutero; nació en Bretten (en Unterpfalz, ahora Baden) el 16 de febrero de 1497; murió en Wittenberg el 19 de abril de 1560.

Su Crianza y Educación

Melanchton era de origen respetable y acomodado. Su padre, Georg Schwarzerd (Schwarzert) era un famoso armero, mientras que su piadosa e inteligente madre era hija de Reuter, el burgomaestre de Bretten. Recibió su educación elemental en el hogar con un tutor privado, y en 1507 se fue a Pforzheim, donde vivió con su abuela Isabel, hermana del gran humanista, Johannes Reuchlin. Allí el rector, Georg Simler, lo familiarizó con los poetas griegos y latinos y con la filosofía de Aristóteles. Pero de mayor influencia todavía fue su relación con Reuchlin, su tío abuelo, quien dio un fuerte impulso a sus estudios. Fue también Reuchlin quién lo convenció para que tradujera su nombre Schwarzerd al griego Melanchton (escrito Melanthon después de 1531).

En 1509 Melanchton, que todavía no había cumplido trece años de edad, entró a la Universidad de Heidelberg. Esta institución ya había pasado su perfección humanística bajo Dalberg y Agrícola (vea HUMANISMO). Es cierto que Pallas Spangel, el eminente maestro de Melanchton, estaba también familiarizado con los humanistas y el humanismo, pero, no obstante, era un académico competente y adherente del tomismo. Melanchton estudió retórica bajo Peter Gunther, y astronomía bajo Conrad Helvetius, un pupilo de Cesáreo. Mientras tanto, continuó con entusiasmo sus estudios privados, la lectura de los antiguos poetas e historiadores, así como los neo-latinos, la gramática, la retórica y la dialéctica. Obtuvo el bachillerato en 1511, pero su solicitud para el grado de maestría en 1512 fue rechazada debido a su juventud. Por lo tanto, se fue a Tubinga, donde el espíritu científico estaba en pleno vigor, y allí se convirtió en discípulo del famoso latinista Heinrich Bebel, y, por segunda vez, de Georg Simler, que en ese entonces enseñaba humanidades en Tubinga, y más tarde fue profesor de jurisprudencia. Estudió astronomía y astrología bajo Stoffler. Con Francisco Stadiano planeó una edición del texto auténtico de Aristóteles, pero de esto no resultó nada. Su sed de conocimiento le llevó a la jurisprudencia, las matemáticas e incluso la medicina.

En 1514 obtuvo el grado de maestría con el primer lugar entre once candidatos, y fue nombrado instructor en la universidad. Sus temas fueron Virgilio y Terence; luego se le asignó la cátedra de elocuencia y expuso el tema de Cicerón y Tito Livio. También se convirtió (1514) en corrector de pruebas en la imprenta de Thomas Anshelm, prosiguió sus estudios privados y por último se volvió hacia la teología. Más tarde sólo tuvo palabras de burla para los métodos académicos anticuados de esta ciencia según la enseñaban en Tubinga, y para el Dr. Jacob Lemp, quien como dijo Melanchton, había intentado dibujar la transubstanciación en la pizarra. Estudió patrística por su propia cuenta y emprendió el estudio del Nuevo Testamento en el texto original, pero esta vez no formó ninguna opinión teológica definida; en esta rama del conocimiento, como declaró repetidamente luego, su padre intelectual fue Lutero.

Naturalmente se alineó con Reuchlin en la controversia de éste con los profesores de Colonia (vea HUMANISMO), y en 1514 escribió un prefacio a la "Epistolae clarorum virorum"; pero no se destacó en forma prominente. Sus primeras publicaciones propias fueron una edición de Terence (1516), y una gramática griega (1518). En 1518, por recomendación de Reuchlin, le ofrecieron una cátedra en Wittenberg. “No conozco a ningún alemán que sea superior a él”, escribió Reuchlin al elector de Sajonia, excepto sólo Erasmo de Rotterdam, y él es holandés”. No fue favorable la primera impresión que hizo el joven sencillo, tímido y de aspecto frágil, pero su discurso de apertura: "De corrigendis adolescentiae studiis" (29 de agosto de 1518), suscitó un aplauso entusiasta. Exaltó el retorno a las fuentes auténticas de la ciencia como un mérito insigne del nuevo espíritu humanista y científico, y se comprometió a aplicar este método al estudio de la teología.

Melanchton y la Reforma Alemana

Lutero fue un firme creyente en hacer que el humanismo sirviese a la causa del "Evangelio", y no pasó mucho tiempo antes de que el todavía impresionable Melanchton cayese bajo el dominio de la poderosa personalidad de Lutero. Él acompañó a éste a su disputa de Leipzig en 1519; a pesar de que no participó en la discusión misma, apoyó con su conocimiento los trabajos preparatorios de Lutero. Después de la disputa compuso, con la cooperación de Ecolampadio, un informe que fue la ocasión de un ataque contra él por Eck, a quien respondió con su "Defensio Phil. Melancthonis contra Joh. Eckium professorem". Luego Lutero lo convenció de que tomara clases de teología, y en 1519 obtuvo su bachillerato en teología, luego profesor de esa misma ciencia. Trabajó durante 42 años en Wittenberg en el mismo primer rango de profesores universitarios. A sus cursos de teología asistían 500 o 600 estudiantes, luego tantos como 1500, mientras que sus clases de filología eran a menudo poco concurridas. Sin embargo, él rechazó repetidamente el título de Doctor en Divinidad, y nunca aceptó la ordenación; como tampoco se le conoció como predicador. Su deseo era permanecer como humanista, y hasta el final de su vida continuó su trabajo en los clásicos, junto con sus estudios exegéticos. Y sin embargo, se convirtió en el padre de la teología evangélica. Compuso el primer tratado de doctrina "evangélica" (Loci communes rerum theologicarum, 1521). Éste trata principalmente de cuestiones religiosas prácticas, el pecado y la gracia, la ley y el Evangelio, la justificación y la regeneración. Este trabajo pasó a través de más de 100 ediciones antes de su muerte.

Fue amigo y partidario de Lutero el reformador, y lo defendió, por ejemplo, contra el dominico italiano, Thomas Radinus de Piacenza y la Sorbona en París (1521). Pero no estaba cualificado para jugar el papel de líder en medio de la agitación de un periodo turbulento. La vida a la que estaba adaptado era la tranquila existencia de un estudioso. Siempre fue de una disposición tímida y retraída, sobrio, prudente, y amante de la paz, con una inclinación a la piedad y una formación profundamente religiosa. Nunca perdió completamente su apego por la Iglesia católica y muchas de sus ceremonias. Sus limitaciones se hicieron evidentes por primera vez cuando, durante la estancia de Lutero en Wartburg, 1521, se encontró en Wittenberg enfrentado a la tarea de mantener el orden contra los fanáticos de Zwickau, con sus nociones salvajes en cuanto al establecimiento del Reino de Cristo en la tierra, el comunismo y así sucesivamente. Lo que Lutero logró en pocos días a su regreso probó ser imposible para Melanchton.

Por otra parte Melanchton mostró su habilidad como organizador cuando emprendió la reorganización de los asuntos de la Iglesia, en Sajonia, que en ese entonces parecía estar en muy mal estado. Redactó las “Instrucciones para los Visitantes del Clero Parroquial” (impreso en 1528) para las visitas ordenadas por el elector, cuya obra es notable por su sentido práctico y simplicidad. Aquí también aparece la diferencia entre Lutero y Melanchton, pues Melanchton advierte contra el ultraje al Papa o a los obispos; mientras que Lutero señala: “Debes denunciar vehementemente al papado y a sus seguidores, pues ya están condenados por Dios, así como el diablo y su reino.” Es cierto que Melanchton predicó la doctrina de la justificación sólo por la fe y que “Dios perdona los pecados por amor a Cristo, y sin obras de nuestra parte”; pero añadió: “Sin embargo, debemos hacer las buenas obras que Dios ha ordenado.” Luego buscó invariablemente conservar la paz hasta donde fuese posible, y nadie se tomó tan a pecho como él la ruptura entre las iglesias.

Mientras que Lutero en los Artículos de Esmalcalda (1537) describió al Papa como el anticristo y otros teólogos suscribieron esta declaración, Melanchton escribió: "Mi idea del Papa es esta, qué si él diese el debido reconocimiento al Evangelio, su supremacía sobre los obispos, de la cual disfruta por consentimiento humano (no por ordenanza divina) también sería reconocida por nosotros en aras de la paz y la unidad de los cristianos que ahora, y en el futuro, estarán sujetos a él.” Él tuvo que hacer una petición diplomática para la Reforma en el Reichstag en Espira (1529). Esperaba que el emperador y el partido católico la reconociesen sin dificultad, pero en lugar de eso, adoptaron una resolución para hacer cumplir vigorosamente el Edicto de Worms (1521) que prohibía todas las innovaciones. El elemento evangélico, "un pequeño puñado", protestó contra esto (de ahí el nombre, "protestantes"), y Melanchton sintió gran preocupación por este "terrible estado de cosas".

En una conferencia religiosa con los seguidores de Zuinglio en Marburgo (otoño de 1529), se alineó con Lutero para oponerse a una unión con Zuinglio. Las opiniones de éste sobre la Eucaristía a él le parecían una “doctrina impía”. Melanchton compuso para el Reichstag de Augsburgo (1530) la Confesión de Augsburgo (confessio Augustana) en la que trató de probar que los protestantes, a pesar de las innovaciones, aún pertenecían a la Iglesia católica y tenían el derecho de permanecer en su redil. Con este fin presentó en defensa de la doctrina protestante las Escrituras y las declaraciones de las autoridades católicas reconocidas. Las innovaciones en cuestión fueron representadas como una mera reforma de los abusos que se habían deslizado en la Iglesia. El tenor de la Confesión en general y su redacción en particular, fueron obra de Melanchton. Lutero vio su bosquejo y le dio su aprobación. Recibió numerosas adiciones y cambios en Augsburgo, y su forma final fue determinada por común acuerdo de teólogos de todos los organismos evangélicos.

El deseo de Melanchton por la paz aparece incluso en este documento básico del protestantismo, y a menudo se le ha reprochado su falta de vigor en su oposición a la Iglesia Católica. El propio Lutero explicó '(sólo, es cierto, después que resultaron ser vanas las esperanzas de que el emperador y los católicos le prestasen oído a la Confesión), que no tenía intención de mostrar "sumisión servil", y que lamentaba la omisión de un ataque contra el purgatorio, la veneración de los santos y el papado. Los méritos formales de la Confesión, su declaración simple, clara, calmada y escueta de la doctrina ganó el elogio unánime de la parte evangélica. Su "claridad magistral y doctrina vigorosa" fueron también admiradas en la "Apología" para la Confesión de Augsburgo, que es más decidida en el tono porque fue escrita en una fecha posterior (cuando el propio Melancthon había determinado "echar a un lado la moderación") y dirigida contra la "Confutatio" católica.

Por otro lado, Melanchton fue fuertemente criticado por su conducta personal en el Reichstag, por su aprehensión y preocupación y por su fracaso en tomar una actitud firme y digna contra la parte católica. Él mismo declaró en una ocasión, en justificación de su acción: "Sé que la gente censura nuestra moderación, pero eso no nos lleva a escuchar el clamor de la multitud. Debemos trabajar por la paz y por el futuro, lo cual resultará en una gran bendición para todos nosotros si se restaura la unidad en Alemania." El temía el derrocamiento de todo orden; de ahí que le hizo concesiones categóricas a los católicos en las subsiguientes conferencias y debates sobre religión. Parece haber sido atraído por un sueño de una Iglesia Evangélica-Católica. Él pensaba que era posible permanecer dentro de la Iglesia Católica, incluso con la nueva teología. Pero él no era un católico encubierto, como se le había acusado, y mientras evidenciaba de todos modos un espíritu de reconciliación, se aferraba a la “doctrina purificada” y repetidamente cualificaba como blasfemia el darle una mano, incluso en aras de la paz, a cualquier supresión de la verdad.

Es sólo una ridícula invención la historia de que cuando su madre le preguntó cuál de las dos religiones era mejor, él contestó que la modificada era más plausible, mientras que la antigua era más segura. Su intento de lograr una reconciliación entre las dos le trajo, en lugar de agradecimiento, sólo mortificación y abuso. Desde la edad de 30 a 50, Melanchton estuvo a la altura de su carrera como el portavoz y defensor de la Reforma, que, como antes había sido el caso en Hesse y Prusia, fue introducida bajo su guía en Wurtemberg, Brandenburgo y Sajonia. Nunca se ausentó de una convención de teólogos u hombres de estado, pero se encontró difiriendo de Lutero en muchos puntos, pues con el correr del tiempo Melanchton se emancipó cada vez más de las enseñanzas de Lutero. Aun más llena de acontecimientos y más dolorosa fue la última parte de su vida, después de la muerte de Lutero (1546). Rechazó el Ínterin de Augsburgo (1548), que regularía los asuntos de la Iglesia hasta que fuesen resueltos definitivamente por el Concilio, basándose en que no armonizaba con los principios evangélicos. Por otro lado fue convencido de participar en una conferencia para un ínterin modificado, el llamado Ínterin de Leipzig, y en esta ocasión dirigió una carta (28 de abril de 1548) al ministro Carlowitz de Sajonia, que una vez más provocó duras críticas. En ella lamentaba la servidumbre en la que había estado detenido por la violencia de Lutero, y de nuevo se mostró favorable al sistema católico de organización de la iglesia y estaba incluso dispuesto a aceptar las prácticas católicas, aunque deseaba adherirse con firmeza a las doctrinas "evangélicas".

Esta controversia adiaphora [N.T.: Del griego ἀδιάφορος adiáphoros 'indiferenciado', 'indiferente', 'accesorio', asuntos indiferentes. En español el término “adiáfora” se refiere a la ecdótica y no a la religión.], en la que Melanchton declaró que las prácticas católicas son adiaphorous (cosas indiferentes, ni buenas ni malas), por lo tanto permisibles siempre que se mantenga la doctrina apropiada y se aclare su significado al pueblo. Matías Flacio Ilíirco y otros zelotes objetaron que hasta ahí esas prácticas habían sido centros de impiedad y superstición, y Melanchton fue atacado y vilipendiado por Flacio, Amsdorf y los otros “gnesioluteranos” [N.T.: secta de los luteranos “auténticos”], como un renegado y hereje. Los teólogos luteranos se reunieron en Weimar en 1556 y declararon su adhesión a la enseñanza de Lutero en cuanto a las buenas obras y la Última Cena. Melanchton participó en la discusión religiosa que se llevó a cabo en Worms, en 1557, entre los teólogos católicos y protestantes. La conducta de sus oponentes luteranos hacia él aquí resultó groseramente insultante. Los últimos diez años de su vida (1550-1560) los pasó casi completamente ocupado en disputas teológicas (adiaphoras, seguidores de Osiander, stankaristas (?), seguidores de Major o mayoristas, calvinistas y criptocalvinistas) y con los intentos de componer estas varias diferencias. A pesar de todo continuó laborando por su iglesia y por su paz. Pero se comprende fácilmente por qué, unos pocos días antes de morir, dio como razón para no temer a la muerte: "ser liberado de la furia de los teólogos (a rabie theologorum).” Su último deseo fue que las iglesias pudiesen reunirse en Cristo. Murió orando, tranquilo y en paz, sin aparente lucha.

Melanchton consideraba que su misión era juntar los pensamientos religiosos de la Reforma, coordinarlos y darles una forma clara e inteligible. No se sentía llamado a buscar sus premisas originales o a especular sobre sus resultados lógicos. Su teología lleva la impronta substancial de su pensamiento humanista, pues veía en la antigua filosofía una precursora del cristianismo y buscaba reconciliarla con la revelación cristiana. Incluso en el dogma tomó lo que se adaptaba más fácilmente a la tendencia general de pensamiento religioso humanista, y sus alejamientos dogmáticos de Lutero eran un aplacamiento de doctrina. Su sistema teológico aparece en el "Loci Communes", según revisado por él mismo; en sustancia fue completado con la edición de 1535.

Ya para 1521 había apoyado los duros principios del fatalismo respecto a todos los eventos y del determinismo en cuanto a la voluntad humana. Posteriormente le dio su apoyo al “sinergismo" [N.T.: sinergismo: doctrina que dice que la salvación individual se logra a través de una combinación de voluntad humana y gracia divina.], frente a la tendencia determinista de la Reforma. Se debe mantener firmemente que Dios no es la causa del pecado, y que el hombre es responsable de sus actos. La salvación del hombre sólo se puede realizar con la colaboración de su propia voluntad, aunque no será cuestión de mérito de su parte. Del mismo modo, subrayó la necesidad de las buenas obras desde el punto de vista práctico y ético. Él fue tan lejos como para decir, en el Loci de 1535, que las buenas obras son necesarias para la vida eterna en cuanto deben necesariamente seguir a la reconciliación con Dios. Esto se atenuó de nuevo más tarde: lo que es necesario, dijo, es una nueva vida espiritual o sentido del deber, es decir, una conciencia recta.

A medida que pasaron los años incluso abandonó la doctrina de Lutero en cuanto a la Última Cena, y miró a la comunicación espiritual de Cristo de sí mismo a los fieles y su unión interna con Él como la característica esencial del sacramento; es decir, se inclinó hacia la teoría de Calvino. En 1560, sus enseñanzas se introdujeron en todas las iglesias de Sajonia, a través del "Corpus Philippicum" (una colección de los escritos doctrinales de Melanchton). Sin embargo, se produjo un cambio catorce años después de su muerte. Los filipistas o cripto-calvinistas (calvinistas encubiertos) fueron encarcelados y enviados al exilio. Posteriormente, se identificaron cada vez más con el calvinismo, incluso sobre la cuestión de la predestinación. El luteranismo, estrecho y duro, se impuso con su Fórmula de la Concordia (1580). Tan fuerte fue la oposición que corría el dicho “mejor católico que calvinista. Desde ese tiempo en adelante hasta bien entrado el siglo XVIII, la memoria de Melanchton fue atacada y vilipendiada, incluso en Wittenberg. Se dice que Leonard Hutter, el principal teólogo allí a principios del siglo XVII, se enfureció tanto por un recurso a Melanchton como autoridad, realizado en el curso de un debate público, que hizo bajar de la pared el retrato de éste y lo pisoteó ante los ojos de todos.

No fue sino hasta el período de la Ilustración que Melanchton fue de nuevo apreciado y reconocido como el verdadero fundador de la teología alemana-evangélica. De hecho, él llevó su labor a todos los demás campos teológicos, en algunos de los cuales trabajó como un pionero, mientras que en todos se afanó al menos como un contribuyente. Promovió el estudio de las Escrituras, no sólo por su propio trabajo activo sobre el mismo de principio a fin, sino también por sus enseñanzas y por sus exhortaciones al clero. Como Lutero, enfatizó especialmente en la necesidad de una formación filológica esmerada, así como de un conocimiento de la historia y la arqueología, para la apropiada interpretación de la Biblia. Ayudó a Lutero constantemente en su traducción de la Biblia al alemán, y también, se dice, en la producción de la traducción latina que apareció en Wittenberg, en 1529.

En la exégesis se mantuvo firme por un solo sentido, el literal (sensus literalis), frente a los "cuatro sentidos" de los escolásticos. Más allá de esto, afirmaba que no hay nada que buscar en las palabras de la Biblia excepto las aplicaciones y desarrollo dogmáticos y prácticos. Sus comentarios sobre el Antiguo Testamento no son tan importantes como los que escribió sobre el Nuevo. Los más destacados son aquellos sobre la Epístola a los Romanos y a los Colosenses que han sido publicados repetidamente. Estos se dedican en gran parte a la discusión de los hechos y de asuntos dogmáticos y polémicos, y tienen considerable influencia sobre la historia de las doctrinas protestantes.

El impulso que le dio al estudio de la teología por métodos históricos se sintió durante mucho tiempo. En su manejo de la Crónica de Cario trató sobre la historia de la Iglesia conjuntamente con la del estado, y con ello estableció un ejemplo que encontró muchos imitadores. Fue también el primero que intentó una historia del dogma, y mostró el camino hacia la biografía cristiana. En oratoria sagrada fue reconocido tempranamente como el creador de una forma más metódica de la oratoria sagrada, en contraste con los sermones "heroicos" de Lutero. Él mismo no aparecía como un predicador, pero se contentaba con exponer selecciones del Evangelio los domingos y días de fiesta, en su casa o en un salón de conferencias, utilizando para ello la lengua latina para el beneficio de los estudiantes húngaros que no entendían los sermones en alemán predicados en la iglesia. Este fue el origen de sus "Postillen" (homilías). Por último, fue el autor del primer tratado protestante sobre el método de estudio teológico.

Melanchton como Profesor y Pedagogo

Melanchton fue la personificación de toda la cultura intelectual de su época. Su aprendizaje cubría todas las ramas del conocimiento según existía entonces, y lo que es más notable, poseía el don de impartir su conocimiento siempre en la forma más simple, más clara y más práctica. Debido a esto, los numerosos manuales de gramáticas griega y latina, dialéctica, retórica, ética, física, política e historia, que él produjo, además de sus muchas ediciones de, y comentarios sobre los autores clásicos, fueron rápidamente adoptados y se conservaron durante más de un siglo. Su exposición muestra el mayor cuidado; el estilo es natural y claro. En su entrenamiento académico también desdeñó todos los artificios retóricos. Su poder no estribaba en su brillante oratoria, sino en la claridad y en la elección de la expresión más apropiada (proprietas sermonis).

No veía el aprendizaje y la literatura como un fin en sí mismos, sino como medios para inculcar la moral y la religión. La unión de los conocimientos con el espíritu de la religión, del humanismo con el "Evangelio", fue siempre la tónica de su actividad pública, y a través de él se convirtió durante siglos en el ideal educativo de la Alemania "evangélica", incluso, en cierto sentido, de Alemania como un todo. Por lo tanto, no es fácil sobrevalorar la importancia de Melanchton en este campo. Por esta actividad práctica polifacética y su trabajo como organizador se convirtió en el fundador de la educación superior en la Alemania "evangélica"; la escuela elemental estuvo fuera de su esfera. Numerosas escuelas y universidades latinas le deben su establecimiento o reorganización; y en innumerables casos le escribieron pidiendo sus consejos, o le llamaban para que recomendara instructores competentes, para resolver controversias, o para dar su opinión sobre la ventaja o necesidad de cursos de estudios. Sus ideas sobre enseñanza en las escuelas latinas de tres clases aparecen expuestas plenamente en el "Unterricht der Visitatoren" (1528) ya mencionado, y el "Wittenberger Kirchen-und Schulordnung" (1533). Su novedad radica en parte en la selección de los temas, pero principalmente en el método. El latín naturalmente mantiene el pesto de honor.

Melanchton puso fin a la tortura gramatical y al “Doctrinale” de Alejandro de Villa Dei; los ejercicios gramaticales eran colocados como apéndice a los textos. Él mismo tuvo una escuela de latín, la Schola Privata, en su casa durante diez años, en la cual preparó a unos cuantos niños para la universidad. En 1526, fundó un segundo grado de la escuela más avanzada, la Obere Schule en Nuremberg, cerca de San Aegidien. Vio en ella como un nexo de unión entre la escuela latina y la universidad. Consistía de dialéctica y retórica, lecturas de los poetas, matemáticas y griego. Este tipo de escuela, sin embargo, no tuvo gran éxito. La reorganización de las universidades, según propuesta por Melanchton, afectó principalmente las artes y los cursos de teología. La Facultad de Arte se convirtió completamente en humanista. La lógica, entonces dominante en la educación, dio paso a los idiomas, y el hebreo y el griego adquirieron más prominencia.

Los autores clásicos sustituyeron a los escritores de la Edad Media como fuentes de la filología. Un curso más sencillo y práctico en dialéctica y retórica sustituyó el estudio académico de las artes liberales. Asimismo en teología se trajo al foro la interpretación bíblica. Se desarrollaron principios dogmáticos mediante la exégesis; a estos se añadieron gradualmente cursos especiales sobre dogma. El hecho esencial fue un decidido retorno a las fuentes originales. Esta transformación fue efectuada no sólo en la Universidad de Wittenberg, sino también en la de Tubinga, donde Melanchton mismo tomó parte en la obra de reforma, en las de Fráncfort, Leipzig, Rostock y Heidelberg, donde en 1557 participó en las deliberaciones respecto a los estatutos universitarios. A dondequiera que él no podía comparecer en persona enviaba su consejo por escrito, mientras que sus discípulos, para quienes obtenía cátedras, enseñaban de acuerdo a sus ideales y su método. Las nuevas universidades de Marburgo (1527), Konigsberg (1544), y Jena (1548), que fueron fundadas bajo la Reforma, también encontraron en Melanchton un guía y consejero. De ahí su título "Praeceptor Germaniae".


Fuente: Löffler, Klemens. "Philipp Melancthon." The Catholic Encyclopedia. Vol. 10, pp. 151-154. New York: Robert Appleton Company, 1911. 17 Oct. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/10151a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina