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Sábado, 22 de septiembre de 2018

Pedro Lombardo

De Enciclopedia Católica

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Teólogo, nació en Novara (o quizás Lumello), Italia, cerca del año 1100; falleció cerca de 1160–64. Estudió primero en Bolonia, luego en Reims y París. San Bernardo, que había provisto a sus necesidades en Reims, le dio una carta de recomendación para el abad de la Abadía de San Victor, Guildiun (1114-55). A juzgar por esa carta su estancia en París iba a ser corta: “"per breve tempus usque ad Nativitatem Virginis". No hay evidencia de que volviera a Italia. Sabemos por Juan de Cornualles, su discípulo, que estudió asiduamente las obras de Pedro Abelardo, cuyas clases probablemente siguió alrededor de 1136. Sus propias obras muestran la influencia de su maestro. En 1148 estaba en Reims en compañía de Roberto de Melun, y Otto de Freising llamaba a ambos “magistri scholares”; y se unió a Adam du Petit-Pont, Hugo de Amicus y otros en las discusiones teológicas con Gilberto de la Porrée. Por esos días (1145-51) escribió el “Libro de las Sentencias”, siendo profesor en la escuela de Notre Dame.

Para esa fecha ya conocía las obras de Graciano el canonista, puesto que utiliza el “Decretum” en sus “Sentencias”. Por entonces tenía en sus manos la reciente traducción de San Juan Damasceno hecha por Burgundio de Pisa. Todos estos detalles muestran el cuidado con que procuraba ampliar el círculo de su conocimiento. En 1152, el Papa Eugenio III, hizo que el Arzobispo de Beauvais (Jaffé-Wattenbach, 9534) le otorgara una prebenda. En 1158 ó 1159 fue nombrado arzobispo de París, cargo que ocupó por breve tiempo; le sucedió en 1160 ó 1161 Maurice de Sully, el constructor de la actual catedral de Notre Dame. Murió poco después, aunque se desconoce la fecha exacta, no pudo ser más tarde de 1164. En los años siguientes se encuadra su nombre a veces en el cartulario de Notre Dame de París: la casa en que vivió es puesta a la venta; Stephen Langton, arzobispo de Canterbury dona su copia original de las “Sentencias” a la biblioteca de Notre Dame. La vieja leyenda que le hace hermano de Graciano de Bolonia y de Pedro Comestor no tiene fundamento alguno.

Las obras de Pedro Lombardo incluyen:

(1) “Comentarios a los Salmos y a San Pablo”, que nos han llegado en un gran número de manuscritos. Son principalmente una compilación de exégesis patrística y medieval a la manera de los profesores de entonces y de las antiguas "Catenae";

(2) “Sermones”, que se encuentran también en numerosos manuscritos. Son bastante secos, con frecuencia alegóricos y siempre muy metódicos en sus divisiones; algunos de ellos se reimprimieron entre las obras de Hildebert de Lavardin y otros. Protois (cf. infra) ha publicado extractos de otros;

(3) “Las Sentencias” ("Quatuor libri Sententiarum") es sobre todo esta obra teológico la que hizo famoso a Pedro Lombardo y el que le da un lugar especial en la historia de la teología en la Edad Media. Por ello se le llama "Magister Sententiarum", o simplemente el "Magister".

La obra está dividida en cuatro libros. En una larga serie de preguntas cubre totalmente el cuerpo de la doctrina teológica y le da una unidad sistematizada. Hacia el siglo XIII los varios libros fueron divididos por “distinctiones” (una antigua palabra latina que primero significó una pausa en la lectura y después una división en capítulos) aunque el autor no había hecho otra cosa que ponerlas una tras otra; en los manuscritos, estas “questiones” no siempre llevan el mismo título.

El primer libro trata de Dios y de la Santísima Trinidad, de los atributos de Dios, de la Providencia, de la predestinación y del mal; el segundo, de la creación, del trabajo de los seis días, de los ángeles, demonios, la caída, la gracia y del pecado; el tercero, de la Encarnación, la redención, virtudes, y de los diez mandamientos; el cuarto, de los sacramentos en general, los siete sacramentos en particular y los novísimos: muerte, juicio, infierno y gloria. El “Libro de las Sentencias” se escribió hacia 1150, en todo caso después de la composición del “Decretum” de Graciano de Bolonia, que data de alrededor de 1140 y contiene páginas que tienen un sorprendente parecido a las “Sentencias”. Un cuidadoso examen de los textos citados en cada autor, en el mismo orden, con las mismas inexactitudes o los mismos cambios, la cita que hace Pedro Lombardo de algunos “Dicta Gratiani” y su oposición a algunas opiniones de Graciano (por ejemplo, sobre la cuestión de la esencia del matrimonio)---todos estos hechos prueban la que el “Decretum” de Graciano es anterior a las “Sentencias”. La antigua opinión del canonista Schulte ha sido abandonada por la de P. Fournier, que ha demostrado la dependencia de Pedro Lombardo sobre Graciano. Aun existe un manuscrito de “Las Sentencias” escrito en 1158, pero hay toda razón para creer que la obra fue terminada algunos ocho años antes.

Por otra parte, Gandolfo de Bolonia, al que se ha atribuido haber inspirado a Pedro, es posterior a Lombardo; él utilizó, transcribió o hizo sinopsis de partes de la obra del "Magister Sententiarum". El método y propósito del libro encontró su explicación en el movimiento intelectual de aquel tiempo: argumentos de autoridad que dejan a un lado la doctrina y dialécticos que razonan sobre el dogma o reconcilian las “auctoritates” (como aconsejó Abelardo) son las características más notables en su composición. Su obra puede verse como el resultado de las dos tendencias de su tiempo: una permitiendo, a veces demasiado, la especulación, otra que recurre a la autoridad. Pedro Lombardo intentó un camino por en medio de las dos tendencias opuestas. Toma libremente de Abelardo, cuya obra no había perdido su fascinación a pesar de las condenas de Soissons y Sens, aunque está en guardia contra sus errores. No desea hacer de la doctrina cristiana un tema de controversia a la manera de los “garruli ratiocinatores" contra los que tiene que defenderse. Pero no duda en exponer de forma racionada los diferentes puntos de la doctrina: no es otra cosa que el método seguido con mayor éxito y profundidad por Santo Tomás de Aquino. Hace uso completo de la Biblia y de los Padres pero nunca llega a rehusar a la razón su papel debido. Es aquí donde son especialmente útiles para él las obras de la escuela de San Víctor. Toma considerablemente del "De Sacramentis", de Hugo así como de la "Summa Sententiarum", que, aunque no sea escrita por Hugo, le debe mucho. Además de lo anterior hay que hacer mención de Abelardo, Graciano, San Ivo de Chartres y Alger de Lieja como principales fuentes del "Liber Sententiarum".

Entre los Padres de la Iglesia, Agustín es citado unas diez o quince veces, tan frecuentemente como San Ambrosio, San Jerónimo o San Hilario: apenas se cita a los Padres griegos, con la excepción de San Juan Damasceno, que es citado unas veinticinco veces. Los escritores anteriores al Primer Concilio de Nicea, excepto Orígenes, son mencionados apenas en cinco o seis ocasiones. Pero a pesar de ello se puede decir que las “Sentencias”, junto con las obras de Graciano, son las principales fuentes de conocimiento sobre los Padres de muchos teólogos medievales. El trabajo de Pedro es principalmente una compilación. Muchas “distinciones” han sido completamente rastreadas a sus fuentes; apenas se han encontrado diez líneas que puedan decirse originales. Pero él no hace de ello un secreto ya que su plan era escribir una suerte de Corpus que evitara el tener que consultar tantos volúmenes distintos. Sin embargo esto no ha cegarnos respecto al mérito de su obra: se opuso a los excesos de los dialécticos y al mismo tiempo encontró una via media para calmar los miedos de los que defendían la completa separación de la razón y el dogma. Ordenó las doctrinas tradicionales y las teorías en un sistema y resumió las controversias de su tiempo y las opiniones sobre las distintas cuestiones. Además, con sus intentos de solucionar muchas cuestiones, creó curiosidad en los discípulos y llevó a los profesores a comentar sobre él. En general y a pesar de sus conexiones con Abelardo, es ortodoxo. El Papa Alejandro III condenó una proposición suya sobre “nihilismo cristológico”; otras tesis se abandonaron en los siglos siguientes, de las cuales San Buenaventura menciona ocho y la Universidad de París añadió otras después. Pero el éxito del libro fue indiscutible. Hasta el siglo XVI fue el texto en los cursos universitarios sobre el que los futuros doctores tenían que trabajar durante dos años

La falta de originalidad y la negativa del “Magister” a decidir en muchos puntos entre dos soluciones fueron muy favorables para el trabajo de los maestros que hacían comentarios sobre él. Pero su éxito no fue inmediato. Durante su vida fue atacado con frecuencia; como relata, entre otros, Maurice de Sully, después de su muerte fue muy vituperado, especialmente por Gautier de San Víctor y por Joaquín de Fiore, hasta intentar que sus escritos fueran condenados. En 1215, en el Cuarto Concilio de Letrán, estos intentos fueron rechazados y hasta el segundo canon comienza una profesión de fe con estas palabras: "Credimus cum Petro [Lombardo]". El trabajo exegético y las “Sentencias” de Pedro Lombardo se han impreso con frecuencia; los comentarios sobre las Epístolas de San Pablo en 1474 etc; las “Sentencias” se imprimieron en 1472 y por última vez en 1892 (París). Migne contiene estas tres obras (P.L., CXCI, CXCII). La mejor edición de las “Sentencias” es la que se halla en el comentario a San Buenaventura (Opera S. Bonaventurae, Quaracchi, 1885, I-IV)


Bibliografía: Hist. litt. de la France, XII; PROTOIS, Pierre Lombard (París, 1880); BALTZER, Die Sentenzen des Petrus Lombardus (Leipzig, 1902); ESPENBERGER, Die Philosophie des Petrus Lombardus (Munster, 1901); DE GHELLINCK, El Libro de las Sentencias en la Revista de Dublin (1910); Teología Medieval en Revista Trimestral Católica Americana (1908); Revue des Questions historiques (July, 1910); Revue Neo-scolastique (1909).

Fuente: Ghellinck, Joseph de. "Peter Lombard." The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. <http://www.newadvent.org/cathen/11768d.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.