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Martes, 20 de noviembre de 2018

Papa Gregorio XII

De Enciclopedia Católica

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(ANGELO CORRARIO, o CORRER).

Papa legítimo durante el Cisma de Occidente, nació en Venecia de una familia noble, alrededor del año 1327; murió en Recanati el 18 de octubre de 1417. Se convirtió en obispo de Castello en 1380 y patriarca titular de Constantinopla en 1390. El Papa Inocencio VII lo nombró Secretario Apostólico, legado de Ancona y finalmente, en 1405, cardenal-presbítero de San Marco.

Fue por su gran piedad y por su sincero deseo de que terminara el Cisma, que al morir Inocencio VII, los cardenales en Roma le eligieron Papa unánimemente el 30 de noviembre de 1406. Tomó el nombre de Gregorio XII. Antes de la elección cada cardenal juró que, para terminar con el cisma, si era elegido abdicaría del papado, siempre que su rival en Aviñón (Benedicto XIII) hiciera lo mismo. Gregorio XII repitió su juramento tras su elección y toda aparentaba que tenía la intención de cumplirlo. El 12 de diciembre de 1406 notificó a Benedicto XIII de su elección y las estipulaciones en las que tuvo lugar, reiterando su voluntad de deponer la tiara si Benedicto hacía lo mismo. Aparentemente Benedicto concordó con las propuestas de Gregorio y expresó su deseo de reunirse con él. Después de largas negociaciones los dos pontífices acordaron verse en Savona, pero la reunión nunca se realizó. Benedicto aunque manifestó públicamente su deseo de reunirse con Gregorio XII, dio varias pistas de que no tenía la menor intención de renunciar a sus reclamos al papado; y Gregorio, aunque sincero al principio, comenzó pronto a vacilar. Los familiares de Gregorio XII, a los que estaba apegado desordenadamente, y el rey Ladislao de Nápoles, por razones políticas, usaron todos los medios para evitar la reunión de los dos Papas. La razón, pretendida o real, expuesta por Gregorio XII para rehusar reunirse con su rival era su miedo de que Benedicto XIII tuviese planes hostiles y usara su encuentro como un ardid para apresarle.

Los cardenales de Gregorio XII mostraron abiertamente su disgusto con su proceder y dieron señales de que iban a abandonarle. El 4 de mayo de 1408 Gregorio reunió a sus cardenales en Lucca y les ordenó que no abandonaran la ciudad bajo ningún pretexto, y creó cardenales a cuatro de sus sobrinos, a pesar de la promesa hecha en el cónclave de no crear nuevos cardenales. Siete de ellos abandonaron Lucca secretamente y negociaron con los cardenales de Benedicto respecto a la convocatoria de un concilio general en el que se depusiera a ambos Papas y se eligiera a uno nuevo. El concilio fue convocado para Pisa y ambos pontífices fueron invitados a asistir. Ninguno de los dos apareció. En la décimo quinta sesión (5 de junio de 1409) el concilio depuso a ambos pontífices y eligió a Alejandro V el 26 de junio de 1409.

Mientras tanto Gregorio permaneció con su leal y poderoso protector, el Príncipe Carlos de Malatesta, que había ido en persona a Pisa durante el concilio para lograr un acuerdo entre Gregorio XII y los cardenales de ambas obediencias; pero todos sus esfuerzos resultaron infructuosos. Mientras tanto, Gregorio XII había creado otros diez cardenales, convocó otro concilio en Cividale del Friuli, cerca de Aquilea, para el 6 de junio de 1409. Aunque comparecieron muy pocos obispos a este concilio, se declaró cismáticos, perjuros y devastadores de la Iglesia a Benedicto XIII y a Alejandro V.

Aunque abandonado por la mayoría de sus cardenales, Gregorio XII era aún el verdadero Papa y fue reconocido como tal por Ruperto, rey de los romanos, por el rey Ladislao de Nápoles y algunos príncipes italianos. El Concilio de Constanza puso fin a esta intolerable situación de la Iglesia. En la décimo cuarta sesión 14 (4 de julio de 1415) se leyó una bula de Gregorio XII en la que nombraba a Malatesta y al cardenal Dominici de Ragusa como sus representantes en el concilio. El cardenal leyó entonces un mandato de Gregorio XII que convocaba al concilio y autorizaba sus actos futuros. Y Malatesta, actuando en nombre de Gregorio XII, pronunció la renuncia al papado de Gregorio XII y entregó a la asamblea una copia escrita de la renuncia. Los cardenales aceptaron la renuncia, retuvieron a todos los cardenales creados por él, y lo nombraron obispo de Porto y legado perpetuo en Ancona. Dos años más tarde, antes de la elección del nuevo Papa, Martín V, Gregorio XII murió en olor de santidad.


Bibliografía: SALEMBIER, Le Grand Schisme d'Occident (París, 1900), 225-267, 357, 363; tr. M. D., El Gran Cisma de Occidente (Nueva York, 1907), 218-258, 344-357; SAUERLAND, Gregorio XII. von seiner Wahl bis zum Vertrag von Marseille in SYBEL'S Historische Zeitschrift (Munich, 1875), XXXIV, 74-120; FINKE, Papst Gregor XII. und Konig Sigismund im Jahre 1414 en Romische Quartalschrift (Roma, 1887), I, 354-69; LISINI, Papa Gregorio XII e i Senesi in Rassegna Nazionale (Florence, 1896), XCI.

Fuente: Ott, Michael. "Pope Gregory XII." The Catholic Encyclopedia. Vol. 7. New York: Robert Appleton Company, 1910. <http://www.newadvent.org/cathen/07001a.htm>.

Traducido por Pedro Royo. L H M.