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Viernes, 20 de octubre de 2017

Panes de altar

De Enciclopedia Católica

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Vea también el artículo uso litúrgico del pan.

El pan es uno de los dos elementos absolutamente necesarios para el sacrificio de la Eucaristía. No se puede determinar a partir del texto sagrado si Cristo usó el pan de mesa común o algún otro pan especialmente preparado para la ocasión. En la Iglesia Occidental los panes de altar eran probablemente redondos. Investigaciones arqueológicas demuestran esto a partir de imágenes encontradas en las catacumbas (Armellini, Lezioni di Archeologia Cristiana, Pars II, V), y el Papa San Ceferino (201-219 d.C.) llama a los panes de altar "coronam sive oblatam sphericae figurae”. En las Iglesias Orientales son redondos o cuadrados. Anteriormente los laicos presentaban la harina para hacer los panes. En la Iglesia Oriental los panes eran hechos por vírgenes consagradas; en la Iglesia de Occidente, por sacerdotes y clérigos (Benedicto XIV, De Sacrif Missae, I - § 36). Esta costumbre está todavía en boga en la Iglesia de Armenia. La prueba documentada más antigua de que los panes de altar se hacían con obleas delgadas es la explicación que le dio el cardenal Humberto, legado de San León IX, a Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, (Fleury, Hist. Eccles., LX, n. 6) a mediados del siglo XI. Estas obleas eran a veces muy grandes, de modo que se rompían en pedazos pequeños para la Comunión de los laicos, de ahí la palabra "partícula" para la hostia pequeña; pero las muy pequeñas se utilizaban cuando sólo el celebrante comulgaba.

Para una consagración válida las hostias deben ser:

  • hechas de harina de trigo,
  • mezcladas con agua natural pura,
  • horneadas en un horno, o entre dos moldes de hierro calientes, y
  • que no estén dañadas (Miss. Rom., De Defectibus, III, 1).

Si la hostia no está hecha de harina de trigo, o está mezclada con harina de otro tipo en cantidad tal que no pueda ser llamado pan de trigo, no puede ser utilizada (ibid.). Si se usa agua destilada en vez de natural, la consagración se vuelve de validez dudosa (ibid., 2). Si la hostia ha comenzado a dañarse, sería una ofensa grave el usarla, pero se considera materia válida (ib., 3).

Para una consagración lícita:

(1) El pan debe ser, sin levadura en la Iglesia Occidental, pero con levadura en la Iglesia de Oriente, excepto entre los maronitas, los armenios y en las Iglesias de Jerusalén y Alejandría, donde se usa sin levadura. Es probable que Cristo usase pan sin levadura en la institución de la Sagrada Eucaristía, porque a los judíos no se les permitía tener pan con levadura en sus casas en los días de los ázimos. Algunos autores opinan que hasta el siglo X, tanto en la Iglesia de Oriente como Occidente, usaban pan con levadura; mientras que otros sostienen que el pan sin levadura se utilizaba desde el principio en la Iglesia de Occidente; sin embargo, otros afirman que se usaba el pan con o sin levadura indistintamente. Santo Tomás (IV, Dist. XI, qu 3) sostiene que, en principio, tanto en Oriente como en Occidente se utilizaba pan sin levadura; que cuando surgió la secta de los ebionitas, que deseaba que la ley mosaica fuese obligatoria para todos los conversos, se utilizaba pan con levadura se utiliza; y cuando esta herejía se extinguió, los latinos comenzaron de nuevo a usar panes sin levadura, pero los griegos retuvieron el uso de pan fermentado. El pan con levadura se puede utilizar en la Iglesia Latina, si después de la consagración el celebrante advierte del hecho de que la hostia ante él tiene algún defecto sustancial, y que en ese momento no se puede conseguir otro que no sea pan con levadura (Lehmkuhl, n. 121, 3). Un sacerdote latino que viaje por Oriente, en los lugares donde no hay iglesias de su rito, puede celebrar con pan con levadura. Un sacerdote griego que viaje a Occidente, en circunstancias similares, puede celebrar con pan sin levadura. Algunos dicen que si a la hora de dar el viático no hay pan sin levadura a la mano, se puede usar con levadura (C. Uttini, Corso di Scienza Lit, libro II, pág. 174, nota al pie), pero San Ligorio, (Lb. VI, n. 203, dub. 2) dice que la opinión más probable de los teólogos es que no se puede hacer.

(2) Las hostias deben haber sido hechas recientemente (Rit. Rom., tit. IV, cap. I, n. 7). Las rúbricas no especifican el término recentes al hablar de las hostias. En Roma, los que hornean los panes de altar están obligados a hacer declaración jurada solemne de que no venderán panes de más de quince días, y San Carlos, mediante un estatuto del Cuarto Sínodo de Milán, prescribe que las hostias de más de veinte días no se deben utilizar en la celebración de la Misa. En la práctica, por lo tanto, no se deben utilizar las que tengan más de tres semanas.

(3) Deben ser de forma redonda, y no estar rotas.

(4) Deben estar limpias y sin defecto, de una capa fina, y de un tamaño confortable a la costumbre habitual en la Iglesia Latina. En Roma las hostias grandes son de alrededor de tres y un quinto pulgadas de diámetro; en otros lugares son más pequeñas, pero deben ser de por lo menos dos pulgadas y tres cuartos de pulgada en diámetro. Las hostias pequeñas para la Comunión de los laicos deben ser de aproximadamente una y dos quintos partes pulgadas de diámetro (Schober, S. Alphonsi Liber de Caemoniis Missae, p. 6, nota 9). Cuando no se puede obtener una hostia grande, también se puede celebrar la Misa en privado con una hostia pequeña. En casos de necesidad, tales como permitir que las personas cumplan con el precepto de participar en Misa o administrar el viático, también se puede celebrar la Misa con una hostia pequeña, pero, como dicen los liturgistas, se les debe advertir a los fieles para evitar el escándalo (De Herdt , II, n. 137). Por regla general, la imagen de Cristo crucificado debe estar impresa en la hostia grande (Sag. Cong. Rit., 26 abr. 1834), pero también se pueden adoptar el monograma del Santo Nombre (Ephem. Lit., XIII, 1899, p. 686), o el Sagrado Corazón de Jesús (ibid., p. 266).

Los panes de altar asumían diferentes nombres de acuerdo a si hacían referencia a la Eucaristía como Sacramento o como sacrificio: pan, don (donum), mesa (mensa), aluden al Sacramento, el cual fue instituido para el alimento de nuestra alma; oblación, víctima, hostia, aluden al sacrificio. Antes del siglo X, no se utilizaba la palabra "hostia", probablemente porque antes de ese tiempo la Sagrada Eucaristía se consideraba más a menudo como un sacramento que como un sacrificio; por lo tanto, los Padres usaban expresiones tales como comunión (synaxis), cena (coena), la fracción del pan, etc., pero en la actualidad la palabra "hostia" se utiliza cuando se refiere a la Eucaristía ya sea como sacramento o como sacrificio.

En la liturgia se usa:

  • para el pan antes de la consagración, "Suscipe sancte Pater . . . hanc immaculatam hostiam" (ofertorio de la Misa);
  • para Cristo bajo la apariencia de las especies eucarísticas, "Unde et memores . . . hostiam puram, hostiam sanctam, hostiam immaculatam" (Misa, después de la consagración).

Durando dice que la palabra hostia es de origen pagano, derivada de la palabra hostio, golpear, que se refiere a la víctima ofrecida a los dioses después de una victoria, pero también es de origen bíblico, puesto que representa la materia, o la víctima del sacrificio, por ejemplo "expiationis hostiam" (Éxodo 29,36).


Fuente: Schulte, Augustin Joseph. "Altar Breads." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 25 Feb. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/01349d.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.