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Sábado, 15 de diciembre de 2018

Monofisitas y Monofisismo

De Enciclopedia Católica

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La historia de esta secta y de sus ramificaciones ha sido resumida en EUTIQUIANISMO (nombre algo injustamente dado por los polemistas católicos). La teología del monofisismo ha sido también resumida bajo el mismo título. En el siguiente artículo se discuten dos puntos: primero, la actividad literaria de los monofisitas tanto en griego como en siríaco; en segundo lugar, la cuestión de si pueden ser exculpados de herejía material en sus cristología.

HISTORIA LITERARIA

Desde muchos puntos de vista, los monofisitas son la más importante de las primeras herejías y ninguna de ellas o grupo de ellas hasta el siglo sexto ha producido una literatura tan vasta e importante. Una buena parte se ha perdido pero algunas cosas permanecen en manuscritos y se ha publicado mucho de esta material. Casi toda la literatura griega ha perecido en su forma original, pero mucho permanece en las traducciones siríacas y la literatura siríaca ha subsistido en su mayor parte. Los escritos científicos, filosóficos y gramaticales de los monofisitas deben ser tratados aquí. La Historia eclesiástica y la biografía así como los escritos polémicos y dogmáticos se describirán para los siglos quinto y sexto junto con unas pocas de las obras principales de los siglos inmediatamente siguientes.

Dioscuro .

Nos ha dejado solo unos pocos fragmentos, El más importante está en "Hist. Misc.", III, i, de una carta escrita en el exilio en Gangra, en la que el deportado patriarca declara la realidad y totalidad del cuerpo humano del Señor, intentado evidentemente negar que había aprobado la negación de Eutiques a admitir la consustancialidad de Cristo con nosotros.

Timoteo Ælurus (m. 477) .

Había sido ordenado sacerdote por el mismísimo S. Cirilo y conservado un profundo lazo afectuoso con el santo, publicó una edición de algunas de sus obras. Acompañó a Dioscuro al concilio Latrocinio de Éfeso de 449, como dice él mismo ”junto con mi hermano el bendito sacerdote Anatolio” (el secretario de Dioscuro, promovido por él a la sede de Constantinopla). No es necesario inferir que Timoteo y Anatolio eran hermanos. Cuando se supo que Dioscuro había muerto en el exilio (septiembre 454) Timoteo asumió el liderazgo de los que no reconocían al patriarca ortodoxo Proterio y exigió un nuevo obispo. Le seguían cuatro o cinco obispos depuestos. Los motines que siguieron volvieron a renovarse a la muerte del emperador Marciano y Proterio fue asesinado. Antes de todo esto Timoteo había sido declarado patriarca por dos obispos Eusebio de Pelsium y el famoso Pedro Ibérico, obispo de Maïuma, que ni siquiera era egipcio. En Constantinopla Anatolio no era apenas su enemigo, el ministro Aspar probablemente era su amigo, pero el emperador León deseaba la aquiescencia en las exigencias de que Timoteo fuera depuesto que le dirigían los obispos ortodoxos de Egipto y el papa S. León. Castigó inmediatamente a los asesinos de Proterio. Mientras, Ælurus expulsaba de sus sedes a los obispos que aceptaban el concilio de Calcedonia. Pero hasta que Anatolio murió (3 de julio de 458) y le sucedió S. Gennadio, el emperador no ejecutó la opinión que había recabado de todos los obispos orientales en la "Encyclia", exilando entonces a Ælurus a Gangrus en Paphlagonia, y más tarde al Queroneso. Durante el reinado de Basílica fue restaurado a finales del año 475 y Zenón le ahorró las molestias debido a su mucha edad.

En el artículo sobre Eutiquianismo se ha dicho algo sobre la teología y abajo se hallará más. De sus obras se halla en Migne un fragmento sobre Dos Naturalezas (P.G., LXXXVI, 273). La colección siríaca de sus obras está en el Mus. Británico, manuscrito Addit. 12156, Sexta cent.) contiene

• Un tratado contra Diofisitas (católicos) que consiste principalmente en una colección de extractos de los Padres contra las Dos Naturalezas; la última cita es de las cartas de Dioscuro. No es otra cosa que un sumario de una obra más amplia, que se ha publicado completa en una traducción armenia con el título “Refutación del Concilio de Calcedonia”. Sabemos por Justiniano que el original fue escrito en el exilio

• Extractos de una carta a la ciudad de Constantinopla contra los seguidores de Eutiquio Isaías de Homopolis y Teofilo, seguida por otro florilegio de “los Padres” (casi completamente de las falsificaciones de Apolinar). La carta la ha conserva completa Zacarías (in Hist. Misc., IV, xii, donde le sigue la segunda carta) y también en la “Crónica” de Miguel el Sirio.

• Una segunda carta contra los mismos.

• Extractos de dos cartas a todos los egipcios, la Tebaida y Pentápolis sobre el tratamiento a los obispos católicos, sacerdotes y monjes que se unieran a los monofisitas.

• Una refutación del Símbolo de Calcedonia y del Tomo de León, escrita entre 454 y 460, en dos partes, según el título y que concluye con extractos de las actas del Concilio Latrocinio de Éfeso y cuatro documentos relacionados con ello.

• Una breve oración que el beato Timoteo solía recitar para los de volvían de la comunión con los Diofisitas.

• Exposición de la fe de Timoteo, enviada al emperador León por el conde Rústico y una narración abreviada de los que le sucedió después. Una súplica de Aelurus a León enviada por el silenciario Diomedes, es mencionada por Anastasio Sin. El contenido de este manuscrito es ampliamente citado por Lebon.

Gennadius Massil hizo una traducción ala latín de los testimonios patrísticos recogidos pro Aeulurus que hay que identificar con la colección armenia. Una lista copta de las obras de Timoteo, menciona una sobre el Cantar de los Cantares. La "Plerophoria" (33, 36) habla de su libro de Narraciones, del que Crum (p. 71) deduce una historia eclesiástica escrita por Timoteo en 12 libros. Lebon no acepta la atribución a Timoteo de los fragmentos coptos de los que Crum deduce la existencia de dicha obra pero encuentra otra referencia sobre una obra histórica del patriarca (p. 110) e el manuscrito Addit. 14602 (Chabot, "Documenta", 225 ss.).

Pedro Mongus ,de Alejandra no era escritor. Sus cartas no son auténticas, aunque se ha publicado un texto armenio completo de ellas, que se dice que puede ser auténtico.

Pedro Fullo de Alejandría tampoco dejó escritos. Existe una carta dirigida a él pero parece ser falsa.

Timoteo IV, patriarca de Alejandría (517-535), compuso "Antirrhetica" en muchos libros. Se ha perdido, pero se conserva una homilía y unos pocos fragmentos.

Teodosio, patriarca de Alejandría (10-11 febrero, 535, y de Nuevo en julio, 535- 537 ó 538) ha dejado unos fragmentos y dos cartas. Los Severianos de Alejandría recibieron el nombre de teodosianos por él para distinguirles de los gaianitas que seguían a su rival incorruptibilista Gauianus, de no dejó escritos.

Severo: El más famoso y más fértil de todos los escritores monofisitas. Fue patriarca de Antioquía (512-518), murió en 538. Su amigo Zacarías Escolástico escribió su biografía poco después de la muerte de Juan, el superior del monasterio donde Severo había abrazado por primera vez la vida monástica. Nació en Sozopolis en Pisidia, donde su padre era senador; descendía del obispo de Sozopolis que había asistido al concilio de Éfeso de 431. Después de la muerte de su padre, fue enviado a estudiar retórica a Alejandría, siendo ya catecúmeno; era costumbre en Pisidia posponer el bautismo hasta que aparecía la barba. Zacarías que era condiscípulo testimonia su gran talento y al mucho progreso que logró en el estudio de la retórica. Sentía entusiasmo por los antiguos oradores y por Libanius. Zacarías le animó a leer la correspondencia entre Libanius y S, Basilio, las obras de éste y de Gregorio Nacianceno. La oratoria cristina le conquistó. Fue a estudiar leyes a Berytus en el otoño de 486 a donde le siguió Zacarías un año después. Según un libelo de los monjes palestinos en el concilio de 536, Severo había sido, en su juventud, adorador de ídolos y tratante en artes mágicas. Zacarías tiene dificultades para refutar indirectamente esta calumnia relatando interesante historias sobre descubrimiento un escondite de ídolos en Menuthis en Egipto y la extinción de los nigromantes y encantadores en Berytus, en cuyos casos tomo parte el amigo de Severo. Zacarías pregunta triunfalmente si se hubieran convivido con Severo si él no hubiera estado de acuerdo con ellos en el odio al paganismo y la brujería. Zacarías siguió ejerciendo influencia sobre él, por cuenta propia, y le indujo a dedicar su tiempo libre con los estudiantes, los sábados por la tarde y los domingos al estudio de los Padres. Otros estudiantes se unieron al piadoso grupo, de los que un asceta llamado Evagrius llevaba la vos cantante. Todas las tardes rezaban juntos en la iglesia de la Resurrección. Severos fue persuadido y se bautizó. Zacarías rehusó ser el padrino porque no estaba en comunión con los obispos de Fenicia así que lo fue Evagrius, siendo bautizado Severo en la iglesia del mártir Leoncio en Trípolis.

Después del bautismo Severo renunció a tomar los baños y se dedicó al ayuno y las vigilias. Dos de sus compañeros partieron para hacerse monjes con Pedro el Ibérico. Cuando llegaron las noticias de la muerte de este famoso monje (488), Zacarías u otros entraron en su monasterio de Beith-Aphthonia, en el lugar natal de Zacarías, el puerto de Gaza ( conocido como Maïuma), donde Pedro había sido obispo. Zacarías no perseveró y volvió a la práctica de la ley. Severo intentó practicarla en su país pero antes visitó la capilla de S. Leoncio de Trípolis, la cabeza de Juan el Bautista en Emea y los lugares sagrados de Jerusalén, con el resultado de que se unió a Evagrius que ya era monje en Maïuma. Pero la grandes austeridades de ese lugar no bastaron a Severo que prefirió la vida de soledad en el desierto de Eleutheropolis. Debido a su debilidad fue obligado a pasar algún tiempo en el monasterio fundado por Romano, después de lo cual volvió a la laura del puerto de Gaza, en la que estaba el conventote Pedro el Ibérico. Allí gastó cuento sus caridades habían dejado de su patrimonio, en construir un monasterio para los ascetas que desearan vivir bajo su dirección.

Pero su tranquilidad se vio violentamente alterada por Nefalio un dirigente antiguo de los acéfalos del que se decía que tenía 30.000 monjes dispuesto a marchar sobre Alejandría cuando a finales de 482 Pedro Mongus aceptó el Henoticón y se hizo patriarca. Más tarde Nafalio se unió a los monofisitas, que eran más moderados, y por fin a los católicos aceptando el concilio de Calcedonia. Hacia 50’7-8 llegó a Maïuma y predicó contra Severo obteniendo la expulsión de los monjes de sus conventos. Severo se trasladó a Constantinopla con 200 monjes, permaneció allí tres años, influyendo todo lo que pudo en el emperador Anastasio a favor del Henoticon, contra los católicos por una parte y contra los irreconciliables acéfalos por otra.

Se habló de él como sucesor del Patriarca Macedonio que murió en agosto de 511. El nuevo patriarca fue Timoteo y Severo volvió a su claustro. Al año siguiente fue consagrado patriarca de Antioquía el 6 de noviembre de 512, sucediendo a Flaviano, que había sido desterrado a Arabia por el emperador debido a su tibieza contra el monofisismo. Elías de Jerusalén no quiso reconocer a Severo como patriarca y otros muchos obispos también le fueron hostiles, Sin embargo Alejandría y Constantinopla le apoyaron y se depuso a Elías.

Severo ejerció mucha actividad en su episcopado, viviendo aún como un monje, destruyó los baños de su palacio y despidió al cocinero. En septiembre de 518 fue depuesto, al acceder Justino, comO preparación para volver a la unión con occidente. Huyó a Alejandría. En el reinado de Justiniano, recobraron las esperanzas por la protección de Teodora a los monofisitas. Severo fue a Constantinopla donde confraternizó con el ascético patriarca Antimo que ya había intercambiado amigables cartas con él y con Teodosio de Alejandría, que fue depuesto por herejía por el papa Agapito a su llegada a Constantinopla en 536. Su sucesor Mennas reunió un gran concilio de 69 obispo el mismo año, después de partir el papa y en presencia de los legados papal. Se oyó solemnemente el caso de Antimo y se reiteró su deposición. Menas conocía la mentalidad de Justiniano que estaba determinado a ser ortodoxo:” Nosotros, como sabes, dijo al concilio, seguimos y obedecemos a la Sede Apostólica y aquellos que están en comunión con ella lo están con nosotros y aquellos a los que condena, nosotros les condenamos”.

Los orientales envalentonados presentaron peticiones contra Severo y Pedro de Apamea. Por estos documentos tenemos las más importantes noticias sobre Severo desde el punto de vista de sus oponentes ortodoxos. Una petición de siete obispo de Siria Secunda, otras dos de noventa y siete monasterios de Palestina y Siria Secunda al emperador y al concilio. Se leyeron 518 peticiones anteriores.

Los cargos son algo imprecisos (o se supone que se conocen los hechos): asesinato, prisión, cadenas, así como de herejía. Mennas pronunció la condena de estas herejías que condenaban la sucesión de los Apóstoles en la Sede Apostólica, por desprecia la sede patriarcal de la ciudad real y su concilio, la Sucesión apostólica de Nuestro Señor en los santos lugares (Jerusalén) y la sentencia de toda la diócesis de Oriens. Severo se retiró a Egipto de nuevo a su vida eremítica. Murió el 8 de febrero de 538, rehusando bañarse, hasta para salvar su vida, aunque se le pudo persuadir de dejarse bañar con sus vestidos puestos. Se dice que tras su muerte ocurrieron maravillas y que sus reliquias obraron milagros. Ha sido venerado siempre por la iglesia jacobita como uno de sus principales doctores.

Su producción literaria fue enorme. Assemani da un largo catálogo de sus obras. Solo se han conservado unos fragmentos en el griego original pero hay muchos en las traducciones siríacas, algunas de las cuales se han impreso. Las obras iniciales contra Nefalio se han perdido. El diálogo "Filaletes", contra los que apoyaban el concilio de Calcedonia fue compuesto durante la primera estancia de Severo en Constantinopla, 509 – 11. Era una réplica a una colección ortodoxa de extractos de las obras de S. Cirilo. Parece que Juan el Gramático de Cesarea escribió una contestación a la que replicó Severo con una ¡Apología para “Filaletes” ( restos del ataque y contestación en Cod. Vat. Syr. 140 y Cod. Venet. Marc. 165). Una obra "Contra Joannem Grammaticum" que tuvo un gran éxito y que para los monofisitas fue siempre un gran triunfo, fue escrita probablemente en el exilio después de 519…

Severo no fue un teólogo original. Había estudiado a los Capadocios y dependía mucho de las falsificaciones de Apolinar; el lo principal seguía a S. Cirilo en casi todo sin variación consciente.

Una controversia con Sergio el Gramático, que había ido demasiado lejos en su celo por “Una Naturaleza” y a quien Severo tacha de eutiquianismo, se conserva en el manuscrito Addit. 17154.

Esta polémica permitió a Severo definir más precisamente la posición monofisita y guardarse contra las exageraciones que era lógico que resaltaran del hábito de restringir la teología a atacar a Calcedonia. En su exilio egipcio Severo se ocupó en la controversia con Julián de Halicarnaso. También oímos las obras de las dos naturalezas “contra Felicísimo” y “Contra los Codicilos de Alejandro”.

Como todos los monofisitas, su teología se limita a las cuestiones controvertidas. Más allá de ellas no muestra su opinión. Los sermones numeroso de Severo, los que predicó en Antioquía que se citan como "Homilae cathedrales". Nos han llegado en dos versiones siríacas una de ellas probablemente por Pablo, obispo de Callinicus, al principio del siglo sexto, la otra por Jacobo Barandai, completada en 701. Las que se han impreso son de asombrosa elocuencia. Una diatriba contra el Hipódromo ha de ser resaltada porque es muy moderna en la denuncia de la crueldad con los caballos de las carreras de carrozas. En el mismo sermón hay una exhortación a la comunión frecuente. Las cartas de Severo están recogidas en una colección en 23 libros y numeradas no menos de 3759. Es sexto libre se conserva. Contiene las cartas teológicas además de muchas pruebas de las variadas actividades del patriarca en sus funciones episcopales.

También compuso himnos para al gente de Antioquía, cuando vio que eran aficionados a cantar. Su correspondencia con Antimus se encuentra en "Hist. Misc.", IX, xxi-xxii.

Julián.

Obispo de Halicarnaso estuvo con Severo en la intriga para deponer a Macedonio del patriarcado de Constantinopla en 511. Cuando Justino accedió en 518, fue exiliado y se retiró al monasterio de Enaton a nueve millas de Alejandría. Ya entonces era un anciano. Escribió allí “Contra los Dafisitas” en el que hablaba incorrectamente según Severo, pero éste no replicó. Pero el mismo Julián comenzó una correspondencia con él (que se conserva en una traducción siríaca de 528 hecha por Pablo Callinicus y también, parcialmente, en "Hist. Misc.", IX, x-xiv) en la que pedía su opinión sobre la cuestión de la incorruptibilidad del Cuerpo de Cristo. Severo respondió dando una opinión, que se ha perdido, y en contestación a una segunda carta de Julián, escribió una larga epístola que Julián entendió carente de respeto, sobre todo porque había tenido que esperar un año y un mes para recibirla. Se formaron grupos: los julianistas mantenían la incorruptibilidad del cuerpo de Cristo, queriendo decir que Cristo no estaba naturalmente sujeto a las necesidades ordinarias de hambre, sed, cansancio, dolor etc. pero que las asumió por libre voluntad por nuestra causa.

Admitían que El es “consustancial con nosotros”, contra Eutiques, pero eran acusados de Eutiquianismo, maniqueísmo y docetismo, por los seguidores de Severo que les pusieron los nombres de Fantasistas, Apfarodocetas o Incorrupticolas, a lo que ellos contestaron con nombres como Severianos, Corruptícolas o Ktistolatras, porque Severo enseñaba que el Cuerpo del Señor era incorruptible por su propia naturaleza, lo que no era muy consistente puesto que solo puede ser por si mismo “corruptible” si se considera aparte de la unión y los monofisitas rehusaban considerar la Naturaleza Humana de Cristo aparte de la unión.

Justiniano que en su vejez intentaba más que nunca conciliar a los monofisitas (a pesar de que no logró agradarles al condenar los “Tres Capítulos”) estaba probablemente inclinado a favor de Julián por ser el oponente de Severo, considerado universalmente cono el gran enemigo de la ortodoxia. El emperador emitió un edicto en 565 haciendo la “incorruptibilidad” una doctrina obligatorio a pesar de que Julián había sido anatematizado por un concilio de Constantinopla en 536, fecha en la que ya llevaba probablemente varios años muerto.

Un comentario de Julián al Libro de Job, en la versión latina, se imprimió en una vieja edición de Orígenes en Paris (ED. Genebrardus, 1574). Mai menciona un manuscrito del original griego. Se cita abundantemente en la catena sobre Job de Nicetas de Heraclea.

La gran obra de Julián contra Severo parece perdida. Permanecen diez anatematismos. De sus comentarios, hay uno sobre Mateo mencionado por Moisés Barkepha (P.G., CXI, 551). Es de esperar que algunas de las obras de Julián se recuperen de las traducciones del siríaco o Copto. Una catena antijulianista en el Museo Británico (manuscrito Addit. 12155) menciona los escritos de Julián. Un tratado escrito por él “Contra los Eutiquianistas y maniqueos”, que muestra que Julián, como su gran oponente Severo, tenían que estar en guardia contra monofisitas extravagantes. Parte del tratado que Pedro de Callinoco, patriarca de Antioquía (578-591), escribió contra los damianistas se ha conservado en manuscritos siríacos (Ver los catálogos de Assemani y Wright.

Filopono.

Los escritores de la secta Triteista demandan a continuación nuestra atención. El principal entre ellos era Juan Filopono de Cesarea, patriarca de los Triteistas en Alejandría a principios del siglo sexto y fue el principal escritor de su grupo. Era un gramático, un filósofo y astrónomo así como teólogo. Su principal obra teológica Diaitetes e peri henoseos, en 10 libros, se ha perdido. Trataba de las controversias cristológicas y trinitarias de su tiempo y se pueden encontrar algunos fragmentos en Leoncio (De sectis, Oct. 5) en S. Juan Damasceno (De haer., I, 101-107, ed. Le Quien) y en Niceph. Call., XCIII (ver Mansi, XI, 301). Una traducción siríaca completa existe en manuscritos del Museo Británico y del Vaticano. Otra obra teológica perdida, peri anastaseos, describía la teoría del autor sobre la creación de nuevos cuerpos en la resurrección universal; la mencionan Focio (cod. 21-23), Timoto Presbítero y Nicéforo.

Como filósofo, Filopono era aristotélico y discípulo de un comentarista de Aristóteles, Ammonio, hijo de Hermeas. Sus propios comentarios a Aristóteles fueron impresos por Aldus en Venecia (en "De generatione et interitu", 1527; "Analytica posteriora", 1534; "Analytica priora", 1536; "De nat. auscult.", I-IV, y "De anima", 1535; "Meteorologica", I, 1551; "Metaphysica", 1583). También escribió mucho contra el Epicheiremata de Proclo, el último gran neoplatónico: dieciocho libros sobre la eternidad del mundo (Venecia, 1535), compuesto en 529 y peri kosmopoitas (impreso por Corderius, Viena, 1630, y en Gallandi, XII; nueva ed. by Reichert, 1897), sobre el Hexamerón en el que sigue a S. Basilio y otros Padres, mostrando amplio conocimiento de la literatura y ciencia accesible en su tiempo. La última obra está dedicada a un cierto Sergio que puede quizás ser identificado con el Gramático, el corresponsal de Severo de tendencias eutiquianas. La obra fue quizás escrita hacia el 517 (porque 617 de las ediciones es un error obvio). Una "Computatio de Pascha", impresa detrás de su obra arguye que la Ultima Cena fue el 13 de Nisan y no fue una verdadera Pascua.

Una obra teológica perdida (titulada tmemata es resumida por Miguel el Sirio (Cronica, II, 69). Focio menciona un libro contra el Concilio de Calcedonia (cod. 55) y una obra “Contra Andream” se ha conservado en un manuscrito siriaco. Existe otra obra “Contra los Acéfalos” en un manuscrito y puede ser la obra de Filopono que escribió en la controversia contra Severo

Su maestro en gramática fue Romano y lo que queda de sus obras sobre el tema se basa sobre el katholike de Herodiano (tonika paraggelmata, ed. Dindorf, 1825; peri ton diaphoros tonoumenon, ed. Egenolff, 1880).

Hay que distinguir a este monofisita del siglo sexto de un gramático anterior también llamado Filopono que floreció bajo Augusto y Tiberio. Poco se sabe de su vida. Justiniano le llamó a Constantinopla a dar cuenta de sus ideas triteistas, pero se excusó por su edad y enfermedad. Dirigió al emperador un tratado “De divisione, differentia, et numero", que parece ser el mismo del que se ha mencionado como "De differentia quae manere creditur in Christo post unionem"; pero se ha perdido.

Dedicó a Atanasio Monachus un ensayo sobre el triteismo y por ello fue condenado en Alejandría. En una disputa celebrada por orden del emperador en Alejandría ante el patriarca de Constantinopla Juan Escolástico, Conon y Eugenio representaron a los triteistas. Juan condenó a Filopono y el emperador emitió un edicto contra la secta (Focio cod. 24). En 568 Filopono aún vivía, porque publicó un panfleto contra Juan que Focio describe con gran severidad (cod. 75). El estilo de Filopono, dice, es siempre claro pero sin dignidad y su argumentación es pueril (respecto a las ideas teológicas de la secta ver TRITEISTAS) y junto con Eugenio y Temistios escribió un libro kata Ioannou, contra sus posturas sobre la Resurrección. Juan de Éfeso llama a Eugenio obispo cilicio, pero Bar Hebreo le hace obispo de Seleucia en Isauria. Temistios, llamado Calónimo, era un diácono de Alejandría que se separó de su patriarca Timoteo IV (517-535), y fundó la secta de los agnoetas. Escribió un libro contra Severo llamado “Apología por el difunto Teofobio” al que contestó un tal Teodoro, monje severiano y la contestación de Teodoro fue refutada por Teodoro en Tres libros (Focio, cod. 108). Otras obras de Temistios las trae S. Máximo Confesor y algunos fragmentos se citan en Mansi, X, 981 y 1117. Stephen Gobarus, el triteista es conocido solamente porque Focio da un elaborado análisis de su libro (cod. 232); era un "Sic et Non" como el de Abelardo, aportando autoridades para un proposición y para la contraria. Al final había algunos curiosos comentarios sobre curiosas ideas de algunos Padres. Era evidentemente, como hace notar Focio, un trabajo de más trabajo que utilidad.


HISTORIA

Ahora veamos a los historiadores. Zacarias de Gaza, hermano de Procopio de Gaza, Zacarías el Retórico, Zacarías de Mitilene, parecen ser todos la misma persona (según las últimas opiniones de Kegener, Kruger y Brooks), Tenemos en las memorias de Severo, con el que estudió en Alejandría y Berytus, unas vívidas imágenes de su juventud. Su casa estaba en el puerto de Iberian. Creía que Pedro había profetizado su no vocación para al vida monacal cuando sus amigos Evagrio, Severo y otros entraron en ella. El no lo hizo sino que se dedicó a la práctica de la ley en Constantinopla, llegando a ser eminente en esta profesión. De sus escritos, un diálogo “que el mundo no existió desde la eternidad” fue compuesto en su juventud mientras vivía en Berytus. Su “Historia Eclesiástica” nos ha llegado solo en un epítome en siríaco que forma cuatro libros (III-VI) de la "Historia Miscellanea".

Comienza con un corto relato desde un punto de vista monofisita del concilio de Calcedonia y continua la historia, sobre todo de Palestina y Alejandría hasta la muerte de Zenón (491). De la misma historia se deriva una curiosa descripción estadística de Roma en "Hist. Misc.", X, xvi. La muy interesante vida de Severo forma sus recuerdos hasta el acceso del su héroe a la Sede de Antioquía en 512. Se escribió después de la historia puesto que el cubicularius Eupraxius, al que se dedica la obra, ya estaba muerto. Sus recuerdos de Pedro el de Iberia y de Teodoro, obispo de Antinoe, se han perdido pero su biografía de Isaías, un asceta egipcio, se conserva en siríaco. Una disputa contra los maniqueos publicada por el cardenal Pitra en griego, fue probablemente escrita después del edicto de Justiniano contra los maniqueos de 527. parece que aun era un laico.

Hasta el momento que escribió la vida de Severo, era un seguidor del Henoticon, que era lo más fácil bajo Zeno y Anastasio. Parece que creyó que era mejor volver a la ortodoxia bajo Justino y Justiniano porque estuvo presente como obispo de Mitilene en el concilio de Mennas en Constantinopla en 536 en el que era uno de los tres metropolitanos que fueron enviados a presentar a Antimio ante el concilio. Su nombre no aparece en la lista de los que pedían la deposición del patriarca, pero Labbe testifica que se encuentra en algunos manuscritos (Mansi, VIII, 975); Está ausente de la condenación de Severo en una sesión posterior. Zacarías había muerto antes del concilio ecuménico de 553 Una obra histórica importante que se presenta en forma de anécdotas el "Plerophoria" de Juan de Maïuma, escrito hacia 515; contiene historias de los monofisitas importantes hasta la fecha, especialmente Pedro el Ibérico, cuya vida fue escrita por Zacarías, y que se ha perdido. Una vida de Pedro escrita más tarde, se ha impreso, contiene curiosa información sobre los príncipes ibéricos a los que descendía el obispo monofisita. La acompaña la vida del asceta Isaías, escrita por Zacarías.

La interesante "Historia Miscellanea", a la que se cita con frecuencia en el Pseudo-Zacarias, compuesta en siríaco en doce libros por un autor desconocido que vivía, al parecer en Amida. Aunque la obra se terminó en 569 parece que usó parte de la historia de Juan de Éfeso, que fue terminada en 571. Ciertas partes fueron escritas antes (o inspiradas en otros escritores), VII, XV, antes de 523; XII, vii en 555; XI iv en 561. El primer libro contiene mucho material legendario de fuentes griegas que aún existen; se añaden unas pocas palabras sobre los doctores siríacos Isaac y Dodo. El libro II tiene la historia de los Siete Durmientes. La historia comienza en II, ii con una relación de Eutiques y sigue la carta de Proclo a los armenios. Los siguientes cuatro libros son un epítome de la obra perdida de Zacarías Rhetor. El séptimo libro continúa la historia desde el acceso de Anastasio(491) y junto con la historia eclesiástica general combina algunos detalles interesantes de las guerras con los persas en Mesopotamia.

Un curioso capítulo da el Prologo de Moro, o Mara, Obispo de Amida (escritor siríaco cuyas obras parecen haberse perdido) a su edición de los cuatro Evangelios en griego, a los que añade como apéndice la perícopa de la mujer descubierta en adulterio (Juan 8) que Moro había insertado en el canon 89 “no se encuentra en otros manuscritos”.

El libro VIII, iii, trae la carta de Beit-Arsham sobre los mártires del Yemen que es quizás apócrifa. El libro XI se ha perdido con la mayor parte del X y XII. Algo del X ha sido restaurado por Brooks siguiendo al “Crónica “de Miguel el Sirio (m. 1199).

Es necesario mencionar la “Crónica de Edessa”, del 495 al 506, que está insertada en la “crónica “ atribuida a Joshua el Estilita (que al parecer era católico); esta carta está incluida en el segundo libro de la “Crónica” atribuida al patriarca de Antioquía Dionisio de Tell-Mahre, una compilación que tiene un cuarto libro ( desde el sinal del siglo sexto a 775), obra original del compilador, que era en realidad un monje de Zonkenin (norte de Amida), posiblemente el mismo Joshua el Estilita.

Algunas pequeñas crónicas de los siglos sexto, séptimo, octavo y noveno se han publicado como “Crónica minora” en el “Corpus Script. Or." De historias posteriores hay que notar la de Bar Hebraeus (muerto 1286). Su "Chronicon Syriacum" es un resumen de Miguel con continuación ; el "Chronicon ecclesiasticum" contiene la historia eclesiástica, en primer lugar de Siria occidental y después de la oriental con las vidas de los patriarcas de Antioquía , de los obispos misioneros jacobitas (llamados mafrianos) y de los patriarcas nestorianos. La “Crónica” de Elias de Nisibis de 1008 es importante porque menciona sus Fuentes, pero es defectuosa respecto a los primeros tiempos por la pérdida de alguna páginas del manuscrito. Masil de Cilicia y Juan de Ægea se incluyen entre los escritores monofisitas por Ehrhard en Krumbacher, p. 53), pero Focio los califica claramente como nestorianos (cod. 41, 55, 107), y por un desliz conjetura que Basilio es el autor de una obra contra Nestorio.

Escritores Siriacos.

Ninguno de los escritores siríacos monofisitas es más importante que Filoxeno, o Xenaias, obispo de Mabug (Hierapolis) desde el 485. Para su vida y la versión de las Escrituras que se hizo por su encargo ver FILOXENUS. Sus escritos dogmáticos es lo que nos importa aquí. Su carta al emperador Zenón, publicada por Vaschalde (1902) es de 485, fecha de su consagración episcopal y de su aceptación del Henoticón. Sus tratados sobre la Encarnación datan quizás de antes del 500. Al mismo período pertenecen dos obras cortas, una “Confesión de Fe” y “Contra Todos los Nestorianos”. Escribió también sobre la Trinidad. Una carta a Marco, lector de Anazarbus, se data en 515-518. Después de que fuera exiliado por Justino a Filippolis en Tracia (518), atacó a Pablo de Antioquía, patriarca ortodoxo, en una carta a los monjes de Teleda y escribió otra carta de la que se hallan fragmentos en el manuscrito Addit. 14533, en los que admite que a veces es sabio aceptar bautismos y ordenaciones hechos por herejes, por causa de la paz; no parece que se le ocurriera nada sobre la cuestión de la validez sacramental.

También se hallan fragmentos de sus comentarios al Evangelio en los manuscritos. Budge publicó trece homilías sobre la vida religiosa, que apenas tocan el dogma. De la gran masa de sus obras en manuscritos que hay en Roma, Paris, Oxford, Cambridge, Londres solo se ha publicado una fracción. Le gustaba la polémica, era un intelectual y buen escritor cuyo estilo es muy admirado. Su secta no tuvo otro líder más enérgico hasta Jacobo Baradaeus. Fue presidente del sínodo, elevó a Severo a la silla de Antioquía y fue el principal agente en la expulsión de Flaviano. Fue un enérgico enemigo del catolicismo y sus obras están casia la altura de las de Severo como testigos de las creencias de su partido. Fue exiliado por Justino en 519 a Filipolis y después a Gangra donde murió asfixiado por el humo en la habitación en la que fue confinado. Santiago de Sarugh (451-521) era periodeutes o visitador, de Haura en ese distrito en 505 y Obispo de la capital Batnan en 519. Casi todos los escritos son métricos. Se dice que hicieron falta 70 amanuenses para copiar sus 760 homilías métricas, que sin embargo son más legibles, según Wright, que las de Efraín o Isaac de Antioquía. Muchas se han ido publicando a lo largo del tiempo. En el Vaticano hay 233 en manuscritos, en Londres 140, en París 100. Son muy citadas en la liturgia siríaca; se le atribuyen los textos de la liturgia y del rito del bautismo. Muchas de sus cartas se conservan en el Museo Británico, manuscritos Addit 14587 y 17163. Los maronitas y algunos nestorianos celebran su fiesta. No hay duda de que aceptó el Henoticón y después es tuvo en contacto con los principales monofisitas y rechazó el concilio de Calcedonia hasta el final de sus días.

Esteban Bar Soudaili era un monofisita de Edessa que cayó en el panteísmo y en el origenismo. Fue atacado por Filoxeno y Santiago de Sarugh y se retiró a Jerusalén.

Allegado hasta nosotros la Confesión de fe de Juan de Tella (483-538; obispo, 519-521), su comentario sobre el Trisagion, y sus cánones para el clero, así como las réplicas a la cuestión del presbítero Sergio.- todos ellos en manuscritos conservados en el Museo Británico. El gran Santiago Baradaeus, el héroe epónimo de los Jacobitas que proporcionó obispos y clero a los monofisitas cuanto se separaron definitivamente de los católicos orientales en 543, escribió poco; se conservan una liturgia unas pocas cartas un sermón y una confesión de fe. No es necesario hablar de los traductores siríacos, ni tampoco del científico monofisita Sergio de Rescaina, Ahoudemmeh el escritor de filosofía y muchos otros.

Juan de Éfeso, llamado Juan de Asia, era un sirio de Amida, donde fue ordenado diácono en 529. Debido a la persecución de su secta, se marchó a Constantinopla donde fue nombrado por Justiniano administrador de los asuntos temporales de los monofisitas y enviado al año siguiente como obispo misionero a los paganos de Asia Menor. Dice de si mismo que convirtió a 60.000 y que hizo construir 96 iglesias. En 546 volvió a la capital para combatir también allí la adoración de los ídolos. Pero al morir Justin9iano fue perseguido continuamente – lo describe en su Historia, como excusa por su confusión y repeticiones. Lo que permanece de su obra es de gran valor por los datos que trae de de su época. Tiene un estilo florido lleno de expresiones griegas. Alrededor de 565-566 reunió las vidas de los santos orientales, que han sido publicadas por Land. Incluye las de grandes hombres como Severo, Baradaeus, Teodosio etc.( ver JUAN de EFESO)

Jorge, obispo de los árabes (n. alrededor de 640, m. en 724) fue uno de los principales escritores de los jacobitas asiáticos. Era seguidor de Santiago de Edessa cuyo poema en el Hexamerón completó tras la muerte de Santiago en 708. En esta obra enseña el Apocatastasis, o restauración de todas las cosas, incluyendo la destrucción del infierno, que tantos Padres Griegos aprendieron en Orígenes. Jorge había nacido en Tehouma en la diócesis de Antioquía y consagrado Obispo de los árabes trashumantes en noviembre de 686; su sede estaba en Akoula. Era un hombre de considerable formación. Se conserva su traducción del Organon de Aristóteles, con un comentario e introducción ("Catagories", "De Interpretatione", y "Analítica Prior") (Mus. Británico manuscrito Addit. 14659), así como la colección que hizo de los escollos scholia sobre Gregorio Nacianceno y la explicación de los tres sacramentos (Bautismo, Comunión y consagración del crisma, siguiendo al Pseudo-Dionisio). Se conservan sus cartas de 714 hasta 718 en el mismo manuscrito que su última obra (Mus. Brit., manuscrito Addit. 12154). Tratan de muchas cosas, cuestiones de astronomía, exégesis, liturgia, explicaciones de proverbios y fábulas griegos, de dogma y polémica; contienen material histórico sobre Afraates y Gregorio el Iluminador.

Sus poemas incluyen uno en dodecasílabos sobre temas de fiestas movibles y correcciones de los ciclos solares y lunares, otro sobre la vida monástica y dos sobre la consagración de santo crisma.

Sus obras son importantes para nuestro conocimiento de la Iglesia Siríaca y la literatura. Sus vastas lecturas, incluyendo los Padres Griegos, entre los que pone a Severo al Pseudo-Dionisio el Areopagita; conoce las Pseudo-Clementinas y a Josefo y de entre los escritores siríacos, a Bardesanes, Afraates, y S. Efrén. Su correspondencia va dirigida a monjes cultos de su secta. Los cánones atribuidos a Jorge en el "Nomocanon" de Bar Hebraeus parecen extractos de sus escritos reducidos a la forma de cánones.

Santiago de Edessa (ca. 633-708) fue el principal escritos siríaco de su tiempo y el último que necesitamos mencionar aquí. Sus obras están suficientemente descritas en un artículo separado. La literatura siríaca de los monofisitas, continuó durante la edad media. Su literatura copta, arábiga y armenia es amplia pero no puede tratarse en un artículo como este. .

ORTODOXIA

¿Fueron realmente herejes los monofisitas o cismáticos? Esta pregunta fue contestada afirmativamente por Assemani, por el especialista oriental Nau y por Lebon., que dedicó un libro importante lleno de pruebas de fuentes no publicadas para establecer esta tesis. Se indica que los monofisitas enseñaron que no hay sino una Naturaleza en Cristo, mia physis, porque identifican las palabras physis e hypostasis. Pero de la misma manera se ha justificado a los Nestorianos. Una esquema lo aclarará:

Nestorianos:Una persona, dos hipóstasis, dos naturalezas.

Catolicos: Una persona, una hipóstasis, dos naturalezas.

Monofisitas: Una persona, una hipóstasis, una naturaleza.


El punto de vista de Bethune-Baker es que Nestorio y sus amigos tomaron la palabra hipóstasis en el sentido de naturaleza y Lebon dice que los Monofisitas tomaron la palabra naturaleza en el sentido de hipóstasis de manera que ambos intentaban realmente expresar la doctrina católica. Hay un argumento prima facie contra estas dos afirmaciones. Concediendo que durante siglos los participantes en las controversias llenos de odium theologicum pudieron no entenderse unos a otros y que lucharon por cuestión de palabras mientras que estaban de acuerdo en las doctrinas. Sin embargo las palabras persona, hipóstasis, naturaleza (prosopon, hypostasis, physis) en la segunda mitad del siglo catorce recibieron un significado perfectamente definido, que toda la Iglesia aceptó unánimemente. Todos estuvieron de acuerdo en que el la Santísima trinidad hay una Naturaleza (physia or physis) que tiene tres Hipóstasis o Personas.

Si en Cristología, los nestorianos usaban hipóstasis y los Monofisitas physis en un nuevo sentido, no solo se sigue se su uso de las palabras era singularmente inconsistente e inexcusable, sino ( lo que es más importante) no pudieron tener dificultad en saber cual era el verdadero significado de los concilios católicos, papas y teólogos que usaban consistentemente las palabras en uno y mismo sentido tanto respecto a la Trinidad como a la Encarnación.

Podría excusarse a los católicos si no entendieran tal extraño "derangement” de epitafios por parte de los cismáticos, pero los cismáticos pudieron entender fácilmente la posición católica. Los de Antioquía no tuvieron en verdad dificultades en llegar a acuerdos con S. León, le entendieron muy bien y declararon que siempre habían querido decir lo que él decía. Hasta que punto esto es un hecho debe discutirse bajo NESTORIANISMO. Pero los monofisitas siempre entendieron la doctrina católica, declarando que era nestoriana o seminestoriana y que dividía a Cristo en dos.

Lebon opina que el mismo Severo explica varias ve3ces que hay una diferencia en el uso de las palabras en “teología” (Doctrina de la Trinidad) y en la “economía” (Encarnación): "admitidamente hipóstasis y ousia o physis no son lo mismo en teología, sin embargo, en la economía son lo mismo” (P.G., LXXXVI, 1921), y trae el ejemplo de Gregorio Nacianceno para mostrar que en un nuevo misterio los términos deben tomar nuevos significados. Pero seguramente que este mismo pasaje hace evidente que Severo distingue entre physis e hipóstasis. Dejando aparte la Trinidad y la Encarnación, toda physis es una hypostasis, y toda hypostasis es una physis – afirmación en la que están de acuerdo los monofisitas y los católicos. Pero esto quiere decir que las palabra denotan lo mismo no que no hay diferencia de connotación. Physis es una abstracción, y no puede existir sino en como algo concreto, es decir, como una hypostasis. Pero “admitidamente” en la Trinidad, la denotación así como la connotación de las palabras es diversa, es ciertamente verdad que cada una de las tres Hipóstasis se identifica con la Naturaleza Divina (es decir, cada persona es Dios); pero si cada Hipóstasis es por consiguiente también una physis, sin embargo la physis no es una por tres Hipóstasis. Las palabras retienen su antiguo sentido (connotación) pero han recibido un nuevo sentido en una nueva relación. Es obvio que este es el fenómeno al que se refería Severo. Los católicos añadirían que en la Encarnación por el contrario dos naturalezas son una hipóstasis. Así los significados de physis (abstracto usia) e hypostasis (subsistente physis, physis hyphestosa o enhypostatos) en la Santísima Trinidad eran una posesión común; y más aún, todos estaban de acuerdo en que en el universo creado no puede existir una naturaleza que no subsista, no hay una cosa tal como una physis physis anhypostatos.

• Pero los católicos mantienen que la naturaleza de Cristo considerada en si misma es anhypostatos, pero que la segunda Persona de la Santísima Trinidad es su hipóstasis.

• Como la Infinidad de la Divina Naturaleza es capaz de una subsistencia triple, así la infinitud de la Hipóstasis del Verbo es capaz de ser la Hipóstasis de la Naturaleza Humana asumida también como de la Divina.

• La unión de Cristo no es una unión de dos naturalezas directamente de una con otra sino la unión de las dos en una Hipóstasis; así pues son distintas pero inseparables y cada una actúa en comunicación con la otra.

• Los Nestorianos argüían así: Hay, según los Padres, dos naturalezas en Cristo, pero puesto que cada naturaleza es una hipóstasis, la Naturaleza Humana de Cristo es una hipóstasis. Para hacer un Cristo intentaron (en vano) explicar cómo dos hipóstasis pueden estar unidas en una persona (prosopon). No querían dividir a Cristo, pero su unión prosopónica hacías aguas; era difícil explicarlo o argüir sobre ello sin caer en la herejía. Los antioquenos se alegraron de abandonar una formula tan inadecuada porque era cierto que “persona” en la Santísima Trinidad era solamente otro nombre para “hipóstasis”.

• Los seguidores de Cirilo estaban atónitos y no se les pudo convencer de que ( aunque S.Cirilo si que lo hacía) que los nestorianizantes no querían decir en realidad dos Cristos, dos Hijos.

• Por el contrario, comenzando por la misma proposición de que toda physis es una hypostasis, los monofisitas argüían que un Cristo es una Persona, una Hipóstasis y por ende es una Naturaleza y preferías “es una Naturaleza “al equivalente “tiene una Naturaleza”. Aducían tener altas autoridades para su fórmula, no solo S. Cirilo, sino detrás de él S. Atanasio, el papa S. Julio y S. Gregorio Taumaturgo. Pero estas autoridades eran falsificaciones apolinaristas. La Formula favorita de S. Cirilo mia physis sesarkomene, la había tomado sin saberlo de una fuente apolinarista y había tenido en el inventor original un sentido herético. Si, la “una naturalaza” se remontaba a los arrianos y había sudo utilizada por el mismo Eudoxio para expresar que la naturaleza de Cristo no estaba completa.

Pero los monofisitas estaban muy lejos de ser apolinaristas y menos aún arrianos, Claramente y desde el principio decían que Cristo es un hombre perfecto y que El asumió una Naturaleza Humana completa como la nuestra.

Dioscuro enfatiza este punto en su carta a Secundino (Hist. Misc., III, i) y lógicamente, porque había absuelto a Eutiques que negaba la “consustancialidad con nosotros“del Señor. Teluro es también tan claro en las cartas con las que refutaba y excomulgaba a Isaías de Hermópolis y a Teófilo como “eutiquianos” (hist. Misc., IV, xii), y Severo mantenía una aguda controversia con Sergio el Gramático sobre este punto. Todos ellos declaraban con una voz que Cristo es mia physis, pero ek duo physeon, que su naturaleza Divina se combina con una Naturaleza Humana completa en una hipóstasis y por ende las dos se han juntado en Una Naturaleza de esa una hipóstasis sin mezcla ni confusión o disminución. Aeluro insiste en que después de la unión las propiedades de cada naturaleza permanecen sin cambio, pero ellos hablaban “de las cosas divinas y humanas”, divina et humana, no naturalezas; cada naturaleza permanece en su estado natural con sus propias características (en idioteti te kata physin) pero no como una unidad como una parte, una cualidad( (poiotes physike), ni como physis. Todas las cualidades de las dos naturalezas se combinan en una hypostasis synthetos y forman la una naturaleza. Hasta aquí no hay herejía en la intención, sino una definición errónea: que una naturaleza puede tener solo una hipóstasis

Peo aun cuando la formula “una naturaleza” no fuera peligrosa a primer a vista llevaba inmediatamente a consecuencias seriamente desastrosas. La Naturaleza Divina del Verbo es no solo específicamente sino numéricamente una con la Naturaleza Divina del Hijo y del Espíritu Santo. Este es el significado de la palabra homoousios aplicada a las Tres Personas, y si Harnack tuviera razón al suponer que en el concilio de Constantinopla de 384 la palabra se tomó para implicar solamente tres Personas de una especie, entonces el concilio aceptaba tres dioses y no tres distintas pero inseparables Personas en un solo Dios.

Ahora bien, si las naturalezas Divina y Humana se unen en el Verbo en una Naturaleza, es imposible evitar una de dos conclusiones, o que toda la Naturaleza Divina se hizo hombre y sufrió y murió o por el contrario cada una de las Tres Personas tenía una Naturaleza Divina propia. De hecho los monofisitas se dividieron en este tema. Æluro y Severo parecen haber evitado la dificultad, pero no pasó mucho tiempo antes de que los que rehusaban esta última alternativa fueron motivo de burla por la necesidad de abrazas la primera y se les llamó Teopasquitas por hacer sufrir a Dios. Severo y su escuela declararon vehementemente que hacían sufrir a la Divinidad no como Dios sino solo como hombre, lo que era una contestación insuficiente.

Su fórmula no era “El Verbo hecho carne”, “el Hijo de Dios hecho Hombre”, sino “una Naturaleza del Verbo hecho carne” – La Naturaleza hecha carne, es decir toda la Naturaleza Divina. No contestaron “queremos decir hipóstasis cuando decimos naturaleza, no queremos decir la Naturaleza Divina (que el Verbo tiene en común con el Padre y el Espíritu Santo), sino su Divina Persona, que en este caso llamamos Su physis “, porque la physis tou Theou Logou, antes de que se añada la palabra sesarkomene, está en la esfera de la”teología”, no de la “economía”, y su significado no ofrece duda.

Así como entre los monofisitas había muchos eutiquianos que negaban que Cristo es consustancial con nosotros, también se encontraban muchos que abrazaban valientemente la paradoja de que Naturaleza Divina se ha encarnado. Pedro Fullo añadió a las alabanzas a la Trinidad las palabras “que fue crucificado por nosotros” y rehusó a que la natural deducción diera razones convincentes. Esteban Niobes y los Niobitas negaron expresamente toda distinción entre las Naturalezas Divina y Humana después de la unión. Los Actistetas declararon que la naturaleza Humana se convirtió en “increada” por la unión. Si los grandes teólogos de la secta, Severo y Filoxeno, evitaron estoas excesos, fue porque rehusaron a ser lógicamente monofisitas.

No soleo se escandalizaron los ortodoxos por estas posturas extremas, sino que una muy bien informada e influyente sección del cisma se rebeló y eligió la segunda de las dos alternativas – la de hacer Triple a la Naturaleza Divina , para asegurarse de que la Naturaleza Humana de Cristo fuera una solamente con la Naturaleza del Hijo y no con toda la Naturaleza Divina. Juan Filopono, el comentador de Aristóteles, enseñó en consecuencia que hay, en la Trinidad, tres sustancias parciales (merikai ousiai) y una sustancia común (mia koine), cayendo así en el politeísmo, con tres o mejor cuatro dioses. Este grupo triteístico fue tratado con clemencia. Se rompió en dos secciones y aunque fueron excomulgados en Alejandría, el patriarca Damián no pensaba de forma muy distinta, distinguiendo entre la Divina ousia y las tres diferentes Hipostasis que tomaban parte en ella (metechousin) concediendo que la ousia existía por si misma (enyparktos); sus seguidores fueron llamados Tetradatitas.

Así pues Pedro Fullo, los Actitetas y los Niobitas por una parte y los Triteistas y Damianistas por la otra, desarrollaron las fórmulas monofisitas en las dos únicas direcciones posibles. Es obvio que las fórmulas que suponían tales alternativas eran heréticas de hecho y de origen. Severo intentó ser ortodoxo pero a costa de ser inconsistente. Su postura “curruptibilista” es verdadera si la Naturaleza Humana se considera en abstracto aparte de la unión (ver Eutiquianismo) pero para considerarlo así como una entidad era ciertamente una admisión de las Dos Naturalezas. Todo cambio y sufrimiento en Cristo debe ser estrictamente voluntario (como los Julianistas y Justiniano vieron con razón, en cuanto que la Unión da a la Sagrada humanidad derecho a la beatificación y (en algún sentido) a la deificación. Pero Severo quería dividir las Naturalezas no simplemente “antes “ de la unión ( es decir, lógicamente, previamente a ella) sino hasta después de la unión “teoreticamente”, llegando tan lejos en su controversia con el ortodoxo Juan el Gramático como conceder duo physeis en theoria.

Esto era ciertamente una concesión inmensa, pero considerando cuánto más ortodoxas eran las intenciones de Severo que sus palabras, apenas asombra ya que S. Cirilo había concedido mucho más.

Pero aunque Severo llagó tan lejos, (ver Eutiquianismo, Máximo Confesor y especialmente Monotelismo) no evitó el error de dar una actividad a Nuestro Señor, una voluntad y en conocimiento. Es verdad que no tenía intención de admitir ninguna imperfección (que fuera incompleta) en la Humanidad de Cristo y de que él y todos los monofisitas partían simplemente de la proposición de que toda actividad, toda voluntad e inteligencia provenían de la persona, como principio último, y solamente sobre esta base afirmaban la unidad de cada una en Cristo. Pero precisamente fue sobre esta base que se condenó al monotelismo. Los mejores teólogos católicos que atacaron la doctrina no suponían que los monofisitas negaran que Cristo había realizado actividades humanas , actos humanos de la voluntad, actos humanos de conocimiento; se reconocía claramente que el error estaba en el fallo en distinguir la humana o mixta (teándrica) actividad de Cristo como Hombre y la actividad , voluntad y conocimiento puramente divinos que el Hijo tiene en común con el Padre y con el Espíritu Santo , que son de hecho la Naturaleza Divina. Al hablar de una actividad, una voluntad, un conocimiento en Cristo, Severo reducía el Monofisismo a una pura herejía tanto como lo hacían los Niobitas o los Triteistas a los que él tenía horror; porque rehusó distinguir entre facultades humanas de Cristo – actividad, voluntad, intelecto – y la Naturaleza Divina misma. Esto no es Apolinarismo pero se le parece tanto que la distinción es teórica más que real. Es la consecuencia directa de usar formulas apolinaristas. S, Cirilo no llegó tan lejos y en este error monotelita podemos ver la esencia de la herejía de los Monofisitas. Todos cayeron en esta trampa excepto los Triteistas, puesto que era el resultado lógico de su punto de vista equivocado.

Bibliografía

Para la literature general ver EUTYQUIANISMO. En P.G. hay más fragmentos que escritos completos. Colecciones importantes son ASSEMANI, Bibliotheca Orientalis (Roma, 1719-28); CHABOT et alii, Corp. Script. Christ. Orient., Script. Syri; GRAFFIN y NAU, Patrologia Orient.; DE LAGARDE, Analecta Syriaca (Leipzig, 1858); LAND, Anecdota Syriaca (Leyden, 1870).

Para los numerosos escritos Monofisitas contenidos en los manuscritos siríacos ver especialmente los siguientes catálogos: ASSEMANI, Bibl. Medicaeae Laurentianae et Palatinae MS. Orient. catal. (Florence, 1742); IDEM, Bibl. Apost. Vatic. catal., part I, vol. II-III (Rome, 1758-9); WRIGHT, Catal. of the Syriac MS. in the Brit. Mus. acquired since 1838 (London, 1870-2); WRIGHT AND COOK, Catal. of Syriac MSS. of the Univ. of Cambridge (Cambridge, 1901); SACHAU, Handschrift- Verzeichnisse der K. Bibl. zu Berlin, XXIII, Syrische MSS. (Berlin, 1899), etc.

Sobre la literatura en general, ver ASSEMANI, op. cit., II, Dissertatio de Monophysitis: GIESELER, Commentatio qua Monophysitarum veterum errores ex corum scriptis recends editis illustrantur (Gottingen, 1835-8); WRIGHT, Syriac literature (Encyclop. Brit., 9th ed., 1887; publicada separadamente como A Short History of Syriac Lit., London, 1894); DUBAL, La litterature Syriaque (3ª ed., Paris, 1907); muchos excelentes artículos de KRUEGER en Realencyclopadie.

Sobre Timoteo ÆLURUS ver CRUM, Eusebius and Coptic Church Hist. in Proc. of Soc. of Bibl. Arch. (London, 1902); TER-MEKERTTSCHIAN y TER-MINASSIANTZ, Tim. AElurus' des Patriarchen von Alexandrien, Widerlegung der auf der Synode zu Chalcedon festgesetzten Lehre, Armenian text (Leipzig, 1908); LEBON, La Christologie de Tim. Ælure in Revue d'hist. ecc. (Oct. 1908); IDEM, Le Monophysisme severien (Louvain, 1909), 93-111. Traduciones francesas de las cartas de PEDRO FULLO ver REVILLOUT en Revue des Questions Hist., XXII (1877), 83, y (en Copto y francés) AMELINEAU, Mon pour servir a l'hist. de l'Egypte chret. (Paris, 18888); el texto armenio en ISMEREANZ, The book of Letters, Armenian only (Tiflis, 1901); las cartas de Pedro Mongus están en Mansi, VII, 1109 ss.; a favor que sean genuinas ver las notas de PAGI a BARONIUS, ad ann. 485, No. 15; contra, VALESIUS, Observ. eccles., 4 (en esta edición de EVAGRIUS, Paris, 1673; P.G., LXXXVI), y TILLEMONT, XVI. Greek fragments from the homilies of TIMOTHY IV en Cosmas Indicopleustes (P.G., LXXXVII), una homilía completa en MAI, Script. vet. nova coll., V (1831), y P.G. LXXXVI. Fragmentos de THEODOSIUS en Cosmas (ibid.), y de cartas a Severo en P.G., LXXXVI; ver también Mansi, X, 1117 y 1121. Una carta de Theodosio a Severo y una a Anthimus en Hist. Misc., IX, 24, 26.

Sobre SEVERO ver ASSEMANI; KRUGER en Realencycl. s.v.; VENABLES in Dict. Christ. Biog.; SPANUTH, Zacharias Rhetor, Das Leben des Severus (Syr. text, Gottingen, 1893); vidas por ZACARIAS y JUAN DE BEITH-APHTHONIA, seguida por una colección de documentos sobre Severo, editado por KUGENER en Patrol. Orient., II; el conflicto de Severo, por Atanasio, texto etiópico con traducción inglesa ed. Pot GOODSPEED, junto con gragmentos coptos de la misma obra, editada por CRUM, en Patrol. Orient., III; DUVAL, Homelies cathedrales de Severe, 52-7, Syriac and French, in Patr. Orient., II; BROOKS, Sixth book of select letters of Severus in the Syriac version of Athanasius of Nisibis (Text and Transl. Soc., London, 1904); EUSTRATIOS, Seuneos ho Monophysites (Leipzig, 1894); PEISKER, Severus von Antiochien, ein Kritischer Quellenbetrag zur Geschichte des Monophysismus (Halle, 1903); y especialmente LEBON, Le Monophysisme severien, fundamentalmente basado en el estudio de manuscritos no publicados del Mus Brit.. (Lovaina, 1909).

Sobre JULIAN ver FABRICIUS, CAVE, GIESELER, DORNER, HARNACK; también DAVIDS en Dict. Christ. Biog. (1882); KRUGER en Realencycl. (1901); LIETZMANN, Catenen (Freiburg, 1897); IDEM, Aus Julian von Hal. in Rheinisch. Mus., LV (1900), 321. Sobre JUAN FILOPONO ver CAVE, FABRICIUS, ASSEMANI, DORNER, etc.; SCHARFENBERG, Dissert. de Joanne Philop. (Leipzig, 1768); DAVIDS en Dict. Christ. Biog.; NAUCK en Allgemeine Encycl.; STOCKL en Kirchenlex., s.v. Joannes Philoponus; GASS y MEYER en Realencyckl.; RITTER, Gesch. der Philos., VI; KRUMBACHER, Gesch. der byz. Litt. (2ª ed., 1897), 53 y 581, etc.; LUDWICH, De Joanne Philopono grammatico (Konigsberg, 1888-9).

Sobre ZACARIAS ver KUGENER, La compilation historique de Ps.-Zach. le rheteur en Revue de l'Orient Chret., V (1900), 201; IDEM, Observations sur la vie de l'ascete Isaie et sur les vies de Pierre l'Iv. et de Theodore d'Antinoe par Zach. le Schol. in Byzant. Zeitschr., IX (1900), 464; en estos artículos KUGENER distingue al Retórico del Escolástico, al que identifica con el obispo, pero parece que ha cambiado de opinión: KRUGER, Zach. Schol., en Realencycl. (1908). Ver también abajo en Miscelánea histórica. LOS Pleroforia de Juan de MAIUMA se conservan en un resumen en la Crónica de MIGUEL SYR. Una trad. Francesa por NAU, Les Plerophories de Jean, eveque de Maiouma en Revue de l'Orient chret. (1898-9, y separadamente, Paris, 1899).

La vida de Pedro el Ibérico, en RAABE, Petrus der Iberer (Leipzig, 1895); BROOKS, Vitae virorum apud Monophysitas celeberrimorum en Corp. Script. Orient., Script. Syri, 3ª serie, 25, incluyendo la vida de Isaias, que también está en LAND, III (Paris, 1907); una versión georgiana de la biografía publicada por MARR (S. Petersburgo, 1896); KUGENER en Byzant. Zeitschr., IX (Leipzig, 1900), 464; CHABOT, Pierre l'Iberien d'apres une recente publication in Revue de l'Orient latin, III (1895), 3.

La Historia Miscellanea del PSEUDO-ZACHARIAS fue publicada por LAND, loc. cit., III, en Siriaco; traduc. Alemana por AHRENS y KUGLER, Die sogennante Kirchengeschichte von Zach. Rh. (Leipzig, 1899); HAMILTON and BROOKS, The Syriac chronicle known as that of Zach. of Mitylene (London, 1899, solo en Inglés); ver KUGENER, op. cit.

Sobre MIGUEL EL SIRIO CHABOT, Chronique de Michel le Syrien (Paris, 1901 ss. Hay una traducción Latina abreviada de la Cronica de JOSHUA en ASSEMANI, loc. cit., I, 262-283; Siriaco y francés por MARTIN, Chronique de Josue le St. en Abhandlungen fur die kunde des Morgenlandes, VI (Leipzig, 1876), 1; en siriaco e inglés por WRIGHT, The Chronicle of J. the St. (Cambridge, 1882); siríaco y latín (Cronica solo de Edessa ) en Corpus Script. Orient., Chronica minora (Paris, 1902); HALLIER, Untersuchungen uber die Edessenische Chreonik en Texte und Unters., IX (Leipzig, 1892), 1; NAU en Bulletin critique, 25 Jan., 1897; IDEM, Analyse des parties inedites de la chronique attribuee a Denys de Tell-mahre en Suppl. A la Revue de l'Orient chret. (1897); TULLBERG, Dionysii Tellmahrensis chronici lib. I (Upsala, 1851); CHABOT, Chronique de Denys de T., quatreme partie (Paris, 1895); BEDJAN, Barhebraei Chronicon syriacum (with Latin tr., Paris, 1890); ABBELOOS y LAMY, Barhebraei Chron. eccles. (With Latin tr., Louvain, 1872-7); LAMY, Elie de Misibe, sa chronologie (earlier portion, with French tr., Brussels, 1888).

Sobre FILOXENO ver ASSEMANI, WRIGHT, DUVAL; un buen artículo de KRUGER en Realencycl.; BUDGE, The Discourses of Philoxenus, Bishop of Mabbogh, Siríaco e ingles con introducción que contiene muchos escritos dogmáticos y una lista de las obras de Filoxeno, en vol. 2 (Londres, 1894); VASCHALDE, Three letters of Philoxenus Bishop of M., Syr. and Eng. (Roma, 1902); IDEM, Philoxeni Mabbugensis tractatus de Trinitate et Incarnatione in Corpus Script. Or., Scriptores Syri, XXVII (Paris y Roma, 1907); DUVAL, Hist. politique, religieuse et litteraire d'Edesse (Paris, 1892); GUIDI, La lettera de Filosseno ai Monaci di Tell Adda in Mem. dell' Acad. dei Lincei (1886); ver especialmente LEBON, op. cit., 111-118, y passim. Sobre Santiago de SARUG ver ABBELOOS, De vita et scriptis S. Jacobi (con tres antiguas biografías siríacas, Lovaina 1867); ASSEMANI, WRIGHT, DUVAL, loc. cit.; Acta SS., 29 Oct.; BARDENHEWER en Kirchenlex.; NESTLE en Realencycl.; MARTIN, Un eveque poete au xxx et xxxx siecles in Revue des Sciences eccl. (Oct., Nov., 1876); IDEM, Correspondance de Jacques de Saroug avec les moines de Mar Bassus en Zeitschr. der deutschen Morganlandl. Gesellsch., XXX (1876), 217; liturgia en Latín en RENAUDOT, Liturg. Or. coll., II, 356; ZINGERLR, Sechs homilien des h. Jacob von S. (Bonn, 1867); BEDJAN, 70 Homiliae selectae Mar Jacobi S. (Paris y Leipzig, 1905-6); homilias sualtas se encuentran en varisa publicaciones, algunas en CURETON, Ancient Syriac Documents (1864).

FROTHINGHAM, Stephen Bar Sudaili, the Syrian mystic, and the book of Hierotheos (Leyden, 1886). Sobre Juan de TELLA, KLEYN, Het leven van Johannes van Tella (Leyden, 1882); otra vida en BROOKS, Vitae virorum, loc. cit.; su confesión de fee s citada por LEBON, loc. cit. Sobre Jorge el ARABE ver ASSEMANI, WRIGHT, DUVAL, un buen artículo por RYSSEL en Realencycl. (1899); IDEM, Ein Brief Georgs, Bischop der Ar. an den Presb. Josua aus dem Syrischen ubersetzt and erlautert, mit einer Einleitung uber sein Leben und seine Schriften (Gotha, 1888); IDEM, Georges des Araberbischofs Gedichte und Briefe (Leipzig, 1891), esta obra da una traducción alemana de todas ls obras auténticas de Jorge, aparte de los comentarioas; siríaco de la carta a Josua en LAGARDE, Analecta; parte del poema sobre el crisma en CARDAHI, Liber thesauri de arte poetica Syrorum (1875); el total con el de la vida monástica, ed. Por RYSSEL en Atti della R. Acad. dei Lincei, IX (Roma, 1892), 1, que también editó las cartas astronómicas, ibi d., VIII, 1.

Sobre la cuestion de la ortodoxia ver ASSEMANI, II; NAU, Dans quelle mesure les Jacobites sont-ils Monophysites? en Revue de L'Orient chretien, 1905, no. 2, p. 113; LEBON, op. cit., passim.

John Chapman.


Transcrito por Michael T. Barrett. Dedicado a Fr. Michael Sprauer en el 25h aniversario de su ordenación.


Traducido por Pedro Royo