Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Domingo, 22 de octubre de 2017

Jean Racine

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar

Dramaturgo, nació en La Ferte-Milon, en el viejo Ducado Valois, el 20 de Diciembre de 1639; falleció en París, el 21 de abril de 1699. Huérfano a una edad muy temprana, sus parientes lo enviaron al Colegio de Beauvais, el que estaba íntimamente conectado con el Port Royal, donde él ingresó en 1655. Aquí, aunque sólo tenía dieciséis años de edad, hizo tal progreso, que no sólo leyó griego a primera vista, sino que escribió odas tanto en latín como en francés. En 1658, entró en el Colegio d'Harcourt. Mientras vivió con su tío, Nicolás Vitart, intimó demasiado con algunas personas del ambiente teatral, y para protegerlo contra la tentación sus parientes lo enviaron a otro tío, el Abbe Sesvrin, en Uzes; pero al no obtener allí ninguna posición, regresó a París en 1663, donde escribió dos odas que lo dieron a conocer en la corte. En 1664 se realizó su primera obra, "La Thebade, o los Freres ennemis". Fue seguida por "Alejandro", otro drama igualmente insignificante. "Andromaque", en 1667, representado con gran éxito, fue seguido por su única comedia "Les Plaideurs" (1668). "Britannicus" siguió en 1669, "Berenice" (1670), "Bajazet" (1672)," Mithridate" (1673), "Iphigenie" (1674). Después del fracaso de "Phedre" en 1677, Racine rompió abruptamente su conexión con el escenario, en parte porque estaba cansado de críticas despiadadas y rivalidades injustas, y en parte por motivos de conciencia. Se mantuvo en silencio durante doce años, pero en 1689, a pedido de la Señora de Maintenon, escribió "Esther", y "Athalie" en 1691.

Los dramas de Racine fueron recibidos de diversas maneras. "Andromaque" logró tan gran éxito como "Le Cid", y merecidamente; el autor consagró su arte más delicado y refinado al retrato de la pasión más trágica. Ningún personaje del escenario francés es más interesante y atractivo que "Hermione", el tipo de amor apasionado, y "Andromaque", de amor maternal. Su comedia, "Les Plaideurs", inspirada por las "Avispas" de Aristófanes, fracasó al principio, pero, habiendo sido aplaudida por Luis XIV, encontró como consecuencia, un gran favor del público. "Britannicus" fue llamada por Voltaire "la pieza de los conocedores". "Berenice" fue escrito en competencia con una obra sobre el mismo tema de Corneille a la que superó. Sus dos tragedias sobre temas Orientales, "Bajazet" y "Mithridate", no transmiten el espíritu Oriental. "Iphigenie" está lleno de patetismo. "Phedre" que puede disputar con "Andromache" y "Athalie" el título de obras maestras de Racine, se representó en el Hotel de Bourgogne, mientras el "Phedre" de Pradon fue representada por los actores del rey. Por los primeros Racine fue amargado por varias cábalas cuyo éxito y sarcasmo lo habían irritado. Su propio "Phedre" era un fracaso, mientras Pradon triunfó. Cesó todo trabajo dramático, se casó, y se volvió muy piadoso, consagrándose completamente a la vida doméstica y a sus deberes como historiador real. En los restantes veinte años de su vida, escribió solamente dos obras. La señora de Maintenon, que había establecido una institución en San-Cyr para la educación de muchachas pobres de familia noble, pidió a Racine un drama para ser representado por sus protegidas. Él le escribió "Esther" que tuvo un éxito enorme. Cada crítico admira en esta obra el esplendor del coro, la perfección de los caracteres, y el arte maravilloso de la obra en su conjunto. El otro era "Athalie", un drama del mismo tipo.

Como escritor dramático, Racine es uno de los líderes de la escuela clásica. Su arte dramático era una protesta contra las tragedias heroicas y ampulosas que, hasta ese tiempo, habían estado de moda. Nosotros podemos leer en el prólogo de "Britannicus": "Qué puedo hacer para satisfacer a mis duros críticos? Sería muy fácil de hacer si yo estuviera deseando sacrificar mi sentido común. Yo sólo necesito descuidar lo natural y caer en el sensacionalismo." A Corneille le gustaba una acción más complicada, "llena de incidentes, un gran número de sorpresas teatrales, y discursos de alto vuelo." Racine, para citar sus propias palabras, siempre escogió "una acción simple, no sobrecargada que, progresando firmemente hacia la catástrofe, se sostiene por el interés, los sentimientos, y las pasiones de los personajes." De nuevo, mientras en Corneille los personajes son secundarios respecto de la acción, en Racine la acción es seguida por ellos. No se encuentran situaciones sensacionales en sus tragedias, sino un estudio profundo y completo de las pasiones de que es presa el corazón humano y, sobre todas, de amor. Racine es el gran pintor del amor, pero el amor que él concibe siempre es violento, impetuoso, celoso, y a veces delictivo. El efecto de su nuevo método fué provocar un cambio en tal sentido del drama francés. El estilo de Racine es simple y sencillo, siempre puro, elegante, armonioso, y, no obstante, fuerte y valiente cuando es necesario. Racine era un hombre sensible, vano, e irritable, con sentimientos profundamente religiosos, y un intelecto perspicaz, flexible, y fuerte. Él despliega en su trabajo poderes casi únicos de análisis psicológico, una maravillosa delicadeza de sentimientos, y un exquisito sentido del arte literario.

Los textos sobre sus trabajos son MESNARD (7 vols., París, 1865-73); el tr. BOSWELL, en la Biblioteca de BOHNÕS (Londres, 1889-91); DE BURY, Racine y el Drama Clásico francés (Londres, 1845); TROLLOPE, Corneille y Racine en la Serie de los Clásicos Extranjeros (Edimburgo, 1881); BRUNETIERE, Les Epoques du theatre francais (París, 1892); LARROUNERT, en Les grands ecrivains francais (París, 1898); STENDHAL, Racine et Shakespeare (París, 1882); SAINTE-BEUVE, Port Royal, VI, (4a. ed., París, 1878); DE GROUCHY, Documentos inéditos relativos a Jean Racine (París, 1892); LEMAITRE, Impressions de theatre, I, II, IV (París, 1888—); FIGUET, Dix-Septieme Siecle.

JEAN LEBARS Transcrito por Gerald Rossi Traducido por Beatriz N. Prestamo