Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Viernes, 21 de septiembre de 2018

Estoicos y Filosofía Estoica

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar

La escuela estoica fue fundada en el 322 a.C. por Zenón de Citio, y existió hasta el cierre de las escuelas atenienses (429 d.C.); (tomó su nombre de la Stoa poikile, el pórtico abigarrado o peristilo en donde se impartían las lecciones). Su historia puede dividirse en tres partes: (1) Estoicismo Antiguo; (2) Estoicismo Medio; (3) Estoicismo Nuevo.

(1) Estoicismo Antiguo (322-204 a.C.)

Zenón de Citio (366-280) fue discípulo de Crates el Cínico y los académicos Estilpón, Jenócrates y Polemón. Luego de su muerte (264), Cleantes de Assos (331-232) fue jefe de la escuela; Crisipo de Soli (n. 280) le sucedió y fue escolarca hasta el 204. Estos filósofos, todos ellos de origen oriental, vivieron en Atenas, donde Zenón se desempeñó en política, y estaban en contacto con las personalidades de aquel tiempo. La doctrina estoica, cimentada por Zenón, fue desarrollada por Crisipo en 705 tratados, de los cuales se conservan solo algunos fragmentos. Estos filósofos basan la actitud moral total del sabio, además de en los principios aceptados por todos los pensadores de su época (la percepción de lo verdadero, si existe, solo puede ser inmediata; el sabio es autosuficiente; la constitución política es indiferente), derivados de los sofistas y los cínicos, en la conformidad consigo mismo y la naturaleza, y la indiferencia hacia las cosas externas, en un concepto comprehensivo de naturaleza derivado en parte de Heráclito, pero animado de un espíritu completamente nuevo. Es ello la creencia en una naturaleza universal que es al mismo tiempo el Destino que regula infaliblemente el curso de los hechos (eimarmene, logos); Zeus, o la providencia, el principio eterno de finalidad que adapta las demás cosas a las necesidades de los seres racionales; la ley que determina las reglas que gobiernan la sociedad de los hombres y de los dioses; el fuego artífice, la expresión de la fuerza activa que hizo al mundo uno, perfecto, y completo desde el comienzo, y con el cual se unirá nuevamente mediante la conflagración universal, siguiendo un círculo regular y siempre recurrente. Los dioses populares son diferentes formas de esta fuerza, descrita alegóricamente en los mitos. Esta visión de la naturaleza es la base del optimismo del sistema moral estoico; la confianza en las facultades instintivas, que, a falta de un conocimiento perfecto del mundo, deben guiar las acciones del hombre; y, una vez más, el criterio infalible del sabio, que Crisipo trata de establecer por medio de una dialéctica derivada de Aristóteles y los cínicos. Pero este optimismo requiere que los estoicos resuelvan los siguientes problemas: el origen de las pasiones y los vicios; la conciliación entre el destino y la libertad; el origen del mal en el mundo. Sobre las dos últimas cuestiones, propusieron todos los argumentos que fueron desarrollados luego hasta los tiempos de Leibniz.

(2) Estoicismo Medio (siglos II y I a.C.)

En este período el estoicismo dejó de ser una escuela griega; había penetrado en el mundo romano y llegó a ser, bajo la influencia del amigo de Escipión, Panecio (185-112), quien vivía en Roma, y de Posidonio (135-40), quien llevó la escuela a Rodas, la filosofía cuasi-oficial del imperialismo romano. Sus doctrinas fueron modificadas considerablemente, haciéndose menos dogmáticas como consecuencia de la crítica del nuevo académico, Carnéades (215-129). En la moralidad estoica, Panecio introduce la idea de humanidad. Posidonio, un erudito, historiador, geógrafo, matemático, astrónomo y místico a la vez, comentando las obras de Platón, reaviva sus teorías sobre la naturaleza y el destino del alma.


(3) Estoicismo Nuevo (hasta el 429 d.C.)

El nuevo estoicismo es más ético y didáctico. La ciencia ya no es el conocimiento de la naturaleza, sino una suerte de summa teológica de sentimientos morales y religiosos. Se ha conservado muy poco de los cortos tratados y discursos populares en los que, con el estilo vívido introducido bajo la influencia de la diatriba cínica, el filósofo se empeña en tornar prácticos sus principios éticos. Las epístolas de Séneca (2-68) a Lucilio, las conversaciones de Musonio (en tiempos de Nerón) y de Epicteto (época de Domiciano), los fragmentos de Hierocles (en tiempos de Adriano), los pensamientos de Marco Aurelio (m. 180), dan solo una idea incompleta. El estoicismo, que en general desapareció como escuela oficial, fue el más importante de los elementos helenísticos en las religiones semi-orientales de un paganismo que se disipaba.

ZELLER, Phil. D. Griechen, III parte i, trad. Stoics por Riechel (Londres, 1892); DYROFT, Die Ethik der Stoa (Berlín, 1897); BROWN, Stoics and Saints (Nueva York, 1893); LEONARD ALSTON, Stoic and Christian (Londres, 1906); ARNIM, Stoicorum veterum fragmenta (Leipzig, 1903, 1905); BAKE, Posidonii reliquæ (Leyden, 1810); BONHOFFER, Epiktet u. die Stoa (Stuttgart, 1890); STEIN, Psychologie der Stoa (Berlín, 1886); IDEM, Die Erkenntnisselehre der Stoa (Berlín, 1888); BART, Die Stoa (Liepzig, 1908); BRÉHIER, Chrysippe (París, 1910).

ÉMILE BRÉHIER Transcrito por C. A. Montgomery Traducido por Emilce S. Fékete