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Martes, 17 de octubre de 2017

Emmanuel

De Enciclopedia Católica

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Emmanuel (los Setenta Emmanouel; V.A., Immanuel) significa "Dios con nosotros" (Mt. 1,23), y es el nombre del niño predicho en Isaías 7,14: "He aquí que una doncella está encinta y va a dar a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel”. Las varias opiniones presentadas en cuanto a la identidad del niño no pueden ser completamente explicadas y discutidas aquí; bastarán las siguientes observaciones:

  • El niño no es meramente una persona ideal o metafórica, no puede ser identificado con el pueblo regenerado de Israel (Hoffmann), ni con la fe religiosa (Porter), pues “comerá cuajada y miel”.
  • El profeta no se refiere a un niño en general, sino que señala a un individuo (cf. Boorda, Kuenen, W.R. Smith, Smend, Duhm, Cheyne, Marti); tanto el texto como el contexto requiere esto.
  • El niño no es un hijo del profeta Isaías (Cf. Hitzig, Reuss); Is. 8,1-4 muestra que el hijo del profeta tiene un nombre diferente a Emmanuel.
  • El niño no es un hijo de Ajaz (cf. Lagarde, McCurdy); pues Ezequías no poseía ni las más esenciales características de Emmanuel según descrito por Isaías.
  • El Emmanuel es el Mesías predicho en otras profecías de Isaías. En Is. 8,8, Palestina es llamada la tierra de Emmanuel, aunque en otro pasaje es llamada la tierra o herencia de Yahveh (Is. 14,2.25; 47,6; Oseas 9,3; Jer. 2,7; 12,14; etc.), de modo que se identifican a Emmanuel y a Yahveh. De nuevo, en el texto hebreo de Is. 8,9-10, el profeta predice la inutilidad de todos los planes de los enemigos contra Palestina, debido a Emmanuel. En 9,6-7 se describen tan claramente las características del niño Emmanuel que no podemos dudar más de su misión mesiánica. El Cap. 11 describe las bendiciones mesiánicas que el niño Emmanuel traerá sobre la tierra. Además, San Mateo (1,23) identifica expresamente al Emmanuel con Jesús el Mesías, y la tradición cristiana ha enseñado constantemente la misma doctrina.

La pregunta de por qué el Mesías fue llamado Emmanuel, o “Dios con nosotros) admite una doble respuesta: el nombre es una promesa de la ayuda divina y también una descripción de la naturaleza de Mesías. El rey Ajaz no había creído en la primera promesa del profeta de liberarlo de sus enemigos, Rasón, rey de Siria, y Pecaj, rey de Israel (Is. 7,1-9). Y cuando el profeta trató por segunda vez de devolverle la confianza, Ajaz se negó a pedir una señal que Dios estaba listo a concederle en confirmación de la promesa profética (7,10-12) El profeta, por lo tanto, obliga, de cierto modo, a Ajaz a confiar en Dios, mostrándole que el Mesías, la esperanza de Israel y la gloria de la casa de David, implica por su mismo nombre “Emmanuel”, o “Dios con nosotros”, la presencia divina entre su pueblo. Cierto número de los Padres, por ejemplo, San Ireneo, Lactancio, San Epifanio, San Juan Crisóstomo y Teodoreto, consideran el nombre “Emmanuel”, no sólo como una promesa de ayuda divina, sino también como una expresión del misterio de la Encarnación por virtud de la cual el Mesías será “Dios con nosotros” en toda obra.


Fuente: Maas, Anthony. "Emmanuel." The Catholic Encyclopedia. Vol. 5. New York: Robert Appleton Company, 1909. <http://www.newadvent.org/cathen/05404a.htm>.

Traducido por Luz Hernández Medina.