Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Viernes, 20 de octubre de 2017

El Ancla (como Símbolo)

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar

El ancla, a causa de su gran importancia en la navegación, fue especialmente considerada desde la antigüedad como un símbolo de seguridad. Los cristianos, por esta razón, al adoptar el ancla como un símbolo de esperanza en una existencia futura, simplemente dieron un nuevo y superior significado a un emblema que les era familiar. En las enseñanzas del cristianismo la virtud de la esperanza ocupa un lugar de gran importancia, Cristo es la esperanza que nunca falla para aquellos que creen en Él. San Pedro, San Pablo y algunos otros de los primeros Padres lo expresaron en este sentido, pero es en la Epístola a los Hebreos donde se relaciona por primera vez la idea de esperanza con el símbolo del ancla. El escritor dice que tenemos la “esperanza” colocada delante de nosotros, “como un ancla del alma, firme y segura” (Hebreos 6,19-20). La esperanza de la que se habla aquí, obviamente no se relaciona a lo terrenal, sino a cosas celestiales, y el ancla como símbolo cristiano, consecuentemente, se refiere solamente a la esperanza de la salvación. Se ubica entre los símbolos cristianos más antiguos. El bien conocido fragmento de la inscripción descubierta en el cementerio de Santa Domitila---que De Rossi interpreta como (sepulc)rum (Flavi)orum--- contiene el ancla y data de fines del siglo I.

Durante los siglos II y III el ancla aparece frecuentemente en los epitafios de las catacumbas y particularmente, en las partes más antiguas de los cementerios de Santa Priscila, Santa Domitila, Calixto y el Coemeterium majus. Cerca de setenta ejemplos de ello han sido hallados solamente en el cementerio de Santa Priscilla, antes del siglo IV. En el más antiguo de ellos (siglo II) el ancla se encuentra asociada con expresiones tales como pax tecum, pax tibi, in pace, expresando así la firme esperanza de los autores de esas inscripciones deque sus amigos han sido admitidos al cielo. El ancla también se encuentra junto a nombres propios formados a partir del términos latino o griego para esperanza --spes, elpis. San Ambrosio tenía evidentemente este símbolo en su mente cuando escribió (In. Ep. Ad Hebrews 6): “Como el ancla lanzada desde un barco impide a éste ser movido, sino que lo mantiene seguro, así la fe, fortalecida por la esperanza…” etc.

Formas Variadas del Ancla

En los epitafios de las catacumbas aparecen diferentes formas del ancla, siendo la más común aquella en la cual un extremo termina en un aro pegado al cepo del ancla, mientras que la otra termina en dos ramas curvas o en punta de flecha. Hay, sin embargo, muchas derivaciones de este formato. En ciertos monumentos de los Santos Calixto y Priscilla, el cepo del ancla está ausente y en otros, las ramas curvas son reemplazadas por una recta transversal. Estos desvíos de la regularidad no parecen tener alguna significación especial, pero el ancla cruciforme marca un interesante desarrollo simbólico. La rara apariencia de la cruz en los monumentos cristianos en los primeros cuatros siglos de nuestra era, es una peculiaridad bien conocida; no más que una veintena de ejemplos pertenecen a este período. Aun cuando la cruz, en su forma conocida, no aparece frecuentemente, ciertos monumentos parecen representarla de manera inteligible para un cristiano pero no para uno de afuera. El ancla fue el símbolo mejor adaptado a este propósito y el que se usó más a menudo. Una de las más destacadas de estas cruces encubiertas, del cementerio de Santa Domitila, consiste en un ancla colocada perpendicularmente, la barra transversal situada justo por debajo del aro. Para completar el símbolo, se representan dos peces con las puntas de las ramas curvas en sus bocas. Una cruz real, parada en una especie de pedestal a su derecha, es suficiente indicación de que el autor de las figuras denotaba una cruz simbólica en este caso. De aún mayor interés a este respecto es la representación de una cruz-ancla con dos peces suspendidos de la viga transversal, que también se encuentra en el cementerio de Santa Priscila. Apenas puede haber ninguna duda de que el autor de ésta y otras representaciones similares intentaba producir una imagen simbólica de la crucifixión: el pez místico (Cristo) sobre la cruz sugerida (el ancla). A la misma categoría de símbolos probablemente pertenece el grupo de representaciones de delfines y el tridente. El ancla como símbolo sólo se encuentra raramente en monumentos a partir de mediados del siglo III, y a principios del siglo IV ya había desaparecido.


Fuente: Hassett, Maurice. "The Anchor (as Symbol)." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 28 Aug. 2016 <http://www.newadvent.org/cathen/01462a.htm>.

Traducido por Julio A. Domínguez.