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Lunes, 20 de octubre de 2014

Coré, Datán y Abirón

De Enciclopedia Católica

Líderes de una revuelta contra Moisés y Aarón (Números 16).

Coré era el hijo de Yishar, de la familia de levitas quehatitas; Datán y Abirón eran los hijos de Eliab, hijo de Falu, de la tribu de Rubén. Se menciona a un cuarto líder, On, el hijo de Pélet, también rubenita; pero como el nombre no aparece de nuevo, se sospecha correctamente una corrupción del texto. Coré fue el jefe de la rebelión, por lo cual se le llama la sedición de Coré (Núm. 16,16; 26,9; 27,3; Judas 11), y a los rebeldes se les llama la congregación de Coré (Núm. 16,40; Sir. 45,18).

La facción rebelde se componía de tres partidos con diferentes motivos y diferentes objetivos:

  • Muchas de las personas aún no se habían reconciliado con el sacerdocio exclusivo establecido en el Monte Sinaí, y deseaban la restauración del viejo orden, en el que las funciones sacerdotales eran ejercidas por el miembro de más edad de cada familia.
  • Los levitas no aarónicos llevaban a mal que las prerrogativas del sacerdocio se limitaran a la familia de Aarón, mientras que ellos ocupaban la posición de meros sirvientes, y exigían ser admitidos también para ejercer funciones sacerdotales.
  • Por último, los rubenitas se sentían perjudicados debido a que su tribu era privada del liderazgo, el que naturalmente le debía pertenecer, pues ellos descendían del hijo mayor de Jacob.

Pero todos estaban animados por los celos del poder de la casa de Aarón, en la que se concentraba la autoridad civil y religiosa, y todos intentaban derrocarla. Los dos primeros partidos, sin embargo, deseaban la eliminación de Moisés del poder, sólo en la medida en que era un obstáculo para la realización de sus pretensiones, mientras que para los rubenitas esta eliminación era su objetivo principal.

En el relato de la revuelta no se menciona ni el tiempo ni el lugar, pero debe haber ocurrido poco después de salir del Sinaí, cuando el sacerdocio aarónico era todavía una institución reciente. Probablemente tuvo lugar en Cadés, después que el intento de penetrar en la tierra prometida terminó desastrosamente cerca de Jormá (Núm. 14,40 ss.), y la gente había comenzado a percibir que no había escape de la sentencia que los condenaba a vagar cuarenta años por el desierto. Las palabras burlonas de Datán y Abirón (Núm. 16,13-14) apuntan a una situación semejante. Coré y doscientos cincuenta hombres líderes de las diferentes tribus (cf. Núm. 27,3) ---por alguna razón desconocida Datán y Abirón no estaban con ellos--- fueron donde Moisés a exigir la abolición del sacerdocio exclusivo. "Esto ya pasa de la raya.", dijeron, "Toda la comunidad entera, todos ellos están consagrados y Yahveh está en medio de ellos. ¿Por qué, pues, os encumbráis por encima de la asamblea de Yahveh?” (Núm. 16,3) Moisés los mandó a que adecuaran sus incensarios (sartenes para el fuego) al día siguiente para ofrecer incienso con Aarón ante el Señor; el Señor elegiría entre ellos. Cuando al día siguiente Coré y sus doscientos cincuenta compañeros ofrecieron incienso delante de la puerta del tabernáculo, fueron destruidos por el fuego del Señor. Mientras tanto, Moisés fue a las tiendas de Datán y Abirón, quienes se habían negado a obedecer a su citación para comparecer ante él, y advirtió a la gente a apartarse de las tiendas de Coré, Datán y Abirón, para que no compartiesen el terrible castigo a punto de sucederles. Apenas había acabado de hablar cuando la tierra se rompió en pedazos y se tragó a Datán, a Abirón y sus familias y todos los hombres que pertenecía al grupo de Coré.

Sin embargo, los hijos de Coré no perecieron, (Núm. 26,10-11), y más tarde nos encontramos a sus descendientes entre los cantantes (1 Crón. 6,37; 2 Crón. 20,19; Sal. 42-43(41-42), 44(43), 48(47), 84(83), 85(84), 87(86), 88(87), o entre los porteros del Templo (1 Crón. 9,19; 26,1.19). Moisés ordenó que los incensarios de Coré y sus compañeros fueran convertidos en láminas de metal y se ataran al altar como advertencia a aquellos que quisieran usurpar el sacerdocio.

La escuela crítica ve en la historia de esta rebelión una combinación torpe de tres relatos distintos, uno sobre una revuelta de Datán y Abirón contra la autoridad civil de Moisés; otro que contiene un relato de un levantamiento de representantes del pueblo bajo el mandato de Coré, que no era un levita, contra la autoridad eclesiástica de la tribu de Leví; y un tercero, que es simplemente una versión retocada de la segunda, narrando la lucha de los levitas no aarónicos bajo Coré, que ahora es un levita, en contra del sacerdocio exclusivo concedido a la familia de Aarón. Sin embargo, cabe preguntarse qué posible objeto podría tener un redactor al combinar la narración de una rebelión contra la autoridad civil con otra que tiene como su moral alertar contra la usurpación del sacerdocio. La historia no presenta nada improbable. No es necesario buscar profundamente en la historia para encontrar ejemplos similares de partes con intereses distintos, o incluso conflictos de intereses, unidos por un fin común. Se puede resolver, es cierto, en dos relatos bastante completos. Pero para muchos un recuento histórico puede dividirse de tal forma mediante la utilización de los métodos arbitrarios aplicados aquí, escogiendo las frases o partes de frases, aquí y allá y rechazar como adiciones posteriores lo que se opone a la división. El argumento literario es demasiado débil e incierto como para fundamentar una teoría sobre él.


Bibliografía: HUMMELAUER, Comm. in Num. (Paris, 1899), 129 sq.; PALIS in Dict. de la Bib., II, 969. For the critical view: SELBIE, in HASTINGS, Dict. of the Bib., III, 11 sq.; GRAY, Comm. Num. (New York, 1903), 186 sq.; DRIVER, Lit. Old Test. (6th ed., New York, 1897), 63 sq.

Fuente: Bechtel, Florentine. "Core, Dathan, and Abiron." The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908. <http://www.newadvent.org/cathen/04361a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina