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Lunes, 22 de octubre de 2018

Cedro

De Enciclopedia Católica

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[ARZ, (éréz), kedros, cedrus].

Árbol conífero mencionado frecuentemente en la Biblia. El hebreo éréz, como el correspondiente arz en arábigo, el griego kedros), el latín cedrus, o el inglés cedar, pueden ser aplicados a varias especies de coníferos, pero usualmente designa el famoso cedro del Líbano (Cedrus Libani). En Lev. 14,4.6.49.52 y Núm. 19,6 parece imposible que se trate del cedro del Líbano, puesto que el árbol debe ser uno cuya madera los israelitas podían obtener fácilmente durante su estancia en él desierto, que evidentemente no es el caso del cedro del Líbano. Es más probable que el árbol mencionado en estos textos sea el Juniperus phoenicea, una especie de enebro que se encuentra en la Arabá, y probablemente también en la adyacente península del Sinaí, y cuya madera, como la del cedro, posee propiedades aromáticas. Núm. 24,6, además, tampoco denota el cedro del Líbano, que se desarrolla mejor en un terreno alto y seco, a menos que, como se ha sugerido, los términos de comparación en los dos últimos miembros hayan sido transpuestos accidentalmente. Todos los otros pasajes se refieren al cedro del Líbano, aunque en algunos casos puede surgir la duda de si se le denota exclusivamente. El cedro es descrito como un árbol "de gran altura" (Ez. 31,3; Is. 2,13; 37,24; 2 Rey. 19.23) cuya "altura fue exaltada por encima de todos los árboles del país" (Ez. 31,5; cf. Jc. 9,15; 1 Rey. 4,33; 2 Rey. 14,9; Amós 2,9). Es "el cedro de Dios" (Sal. 80(79),11), el árbol del Señor que Él ha plantado (Sal. 104(103),16). Es el tipo de la fuerza (Sal. 29(28),5; Job 40,17), el símbolo del orgullo noble (Sal. 37(36),35; Is. 2,13), el emblema de la grandeza y el poder (Jer. 22,7; Zac. 11,2) y de excelencia superior (Eclo. 24,17). Es la "gloria del Líbano" (Is.60,13), “el más hermoso por su grandeza y por la difusión de sus ramas" (Ez. 31,3.6.7).

Todo esto se verifica en el cedro del Líbano, que es el árbol más imponente y majestuoso de Palestina. A menudo llega a una altura de 100 pies y más, y la circunferencia del tronco de los árboles viejos puede superar los 40 pies. Las ramas, con sus numerosas ramificaciones, se extienden horizontalmente y son de tal tamaño que no pocas veces la extensión del árbol supera su altura. Las hojas son de color verde oscuro y crecen en manojos, como las de los alerces, pero a diferencia de éstos persisten durante el invierno. La madera es blanca rojiza, fragante, y de grano fino, al menos en los árboles más viejos. Por otra parte, debido al aceite resinoso con el que está impregnada, es a prueba de pudrición y gusanos, y, en consecuencia, es extremadamente durable. Objetos encontrados por Layard en las ruinas del palacio de Assurnasirpal estaban todavía en buen estado de conservación después de 2,700 años.

Estas cualidades hicieron que fuese muy solicitado para la construcción. Fue ampliamente utilizado en los palacios construidos por David y Salomón, y sobre todo en el primer Templo (2 Sam. 5,11; 7,2; 1 Rey. 5,6 ss.; 6,9 ss.; 7,2 ss.). También fue utilizado en el segundo Templo (Esd. 3,7). Debido a su grano fino y cualidades duraderas, lo usaron para hacer estatuas e imágenes (Is. 44,14.15; cf. Plinio, "Hist Nat..", XIII, II). Los árboles jóvenes se convirtieron en mástiles (Ez. 27,5). La afirmación de que el cedro no es apto para mástiles se basa en observación insuficiente; en crecimientos densos son frecuentes los árboles para mástiles. No hay ninguna razón, entonces, por la cual en el último texto, "cedros del Líbano" deba referirse al pino carrasco, que, además, no es especial del Líbano y los tirios lo podían obtener más cerca de casa.

Los grandes bosques de cedros que alguna vez adornaron el Líbano, y de los que los hebreos obtenían madera, han desaparecido casi totalmente. Los fenicios y hebreos, egipcios y asirios, griegos y romanos, los pusieron bajo contribución, hasta que sólo unos pocos (once) pequeños grupos de árboles permanecen. El más importante y más conocido se encuentra debajo de la cumbre de Dahr el-Qodfb, el pico más alto de la cadena, a cuatro millas de Besherre. Aquí se encuentran alrededor de 400 árboles, entre los que destacan unos diez venerables patriarcas probablemente de alrededor de 2000 años de antigüedad, más notables, sin embargo, por el grosor de su tronco que por su altura. Existen extensos bosques más al norte en el monte Amano y el monte Tauro. Hay otras dos variedades de cedro, considerado por algunos botánicos como especies distintas, a saber, Cedrus deodara, o árbol deodara, nativo del Himalaya y Cedrus Atlantica, que crece en las montañas del Atlas.

El cedro se usa a menudo en la Escritura para figuras y comparaciones. Además de los usos ya indicados, se puede mencionar los siguientes: Debido a su crecimiento exuberante y a la duración de su vida, es un emblema de la prosperidad (Sal. 91,13), y debido a su majestuosidad, es una figura de la belleza y la majestad (Cant. 5,15; Eclo. 1,13). También se utiliza como el símbolo del Mesías y su Reino (Ez. 17,22 ss.).

Vea también el artículo plantas en la Biblia.


Bibliografía: POST, Flora of Syria (Beirut, 1896), 751: IDEM in HASTINGS, Dict. Of the Bib., I, 364; TRISTRAM, Nat. Hist. Of the Bibl. (Londres, 1889), 343 ss.; HOOKER en Nat. Hist. Rev. (1862), 11 - 18; ANDERLIND, en Zeitschr. D. D. Pal. Ver. (1884), 89 ss.; BOISSIER, flora Orient. (Basilea y Ginebra, 1867-88), V, 699; MISLIN, Les lieux saints (París, 1858), I, 337; LEVESQUE en VIG., Dict. De la Bible, II, 374; FONCK en Lexicon Bibl., I, 799.

Fuente: Bechtel, Florentine. "Cedar." The Catholic Encyclopedia. Vol. 3. New York: Robert Appleton Company, 1908. 26 Jan. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/03473a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.