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Jueves, 23 de febrero de 2017

Cayo Mario Victorino

De Enciclopedia Católica

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(Llamado también Victorino Mario, o Mario Fabio Victorino, y frecuentemente se le llama Victorino Afer).

Gramático, retórico, filósofo y teólogo del siglo IV; nació en África alrededor del año 300. En seguimiento de su profesión como maestro de retórica, emigró a Roma, donde obtuvo tal fama y popularidad que en 353 le erigieron una estatua en su honor en el Foro de Trajano (San Jerónimo, “Chron.” Ad an. 2370). Los detalles respecto a su vida nos llegan casi completamente por San Jerónimo y San Agustín, el último de los cuales lo llama hombre del más alto conocimiento y completamente diestro en las artes liberales. Además de sus actividades como maestro, fue un autor prolífico y escribió o tradujo muchas obras. Todavía existen tres obras que escribió antes de su conversión: “Liber de Definitionibus”; un comentario sobre la “De inventione” de Cicerón; y un tratado sobre gramática, “Ars grammatica”. Otras obras perdidas del mismo período son: un tratado sobre lógica, “De syllogismis hypotheticis”; comentarios sobre la “Topica” y los “Diálogos” de Cicerón; una traducción y comentario de las “Categorías” de Aristóteles; una traducción de la “Interpretación” del mismo autor; traducciones de la “Isagoga” de Porfirio, y obras de los neoplatónicos. La conversión de Victorino, la cual sucedió antes de 361, fue producida, según San Agustín, a través del estudio de la Biblia. Insistió en hacer su profesión de fe tan públicamente como fuese posible para compensar por una aparente renuencia inicial a unirse a la comunidad cristiana. Su accesión a la Iglesia, la cual fue recibida con alegría por los cristianos de Roma, no hizo que Victorino abandonase su profesión, y continuó enseñando hasta que se vio obligado a retirarse debido al edicto de Juliano el Apóstata en 362, que cerraba la profesión de la enseñanza a los cristianos.

No se sabe nada más de su carrera subsiguiente excepto lo que se puede percibir a partir de sus escritos. El alcance y plenitud de éstos manifiestan su diligencia y celo en defensa de su fe, aunque ha desaparecido la mayoría de los escritos de sus días como cristiano. Los existentes son un tratado anti-arriano, "Liber de generatione divini Verbi"; una obra "Adversus Arium" en cuatro libros, un tracto "De Hoimoousio Recipiendo"; tres himnos "De Trinitate"; comentarios sobre las Epístolas de San Pablo a los Gálatas, a los Efesios y a los Filipenses. Otras obras de dudosa autenticidad son "Liber ad Justinum manichaeum"; "De verbis scripturae: Factum est vespere et mane dies unus"; "Liber de physicis". Muchas referencias en sus propios escritos muestran que Victorino fue el autor de muchas otras obras de carácter teológico, exegético o polémico. También se le atribuye la traducción de algunas de las obras de Orígenes y la autoría de otros himnos cristianos. Aunque fue autor de varios libros y hombre de gran erudición, ha sido poco estudiado, cuyo descuido se atribuye mayormente al hecho de que su estilo es extremadamente obscuro y pesado. El estudio reciente de sus obras tiende a exaltar su posición en la historia de la pedagogía, letras y teología, y sobre todo como una potente influencia en la expansión de las doctrinas neoplatónicas en Occidente.


Bibliografía: No existe ninguna edición crítica de las obras de Victorino. La más accesible es P.L., VIII. KOFFMANN, De Mario Victorino philosopho christiano (Breslau, 1880); MONCEAUX, Histoire litteraire de l'Afrique chretienne, 111 (París, 1905), 373-422.

Fuente: Healy, Patrick. "Caius Marius Victorinus." The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/15414b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina