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Martes, 24 de octubre de 2017

Caná

De Enciclopedia Católica

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Ciudad de Galilea, Palestina, famosa a través de los siglos como la escena del primer milagro de Nuestro Señor, cuando convirtió el agua en vino en la celebración de las bodas (Juan, 2). Es mencionada por el mismo Evangelista en otros dos pasajes, uno (4, 46) relacionado con otro milagro, cuando curó al hijo del funcionario real a la distancia, y el otro (21, 2) como el lugar de nacimiento de Natanael, o San Bartolomé. No se han podido reunir las indicaciones directas de su ubicación, excepto que no estaba muy lejos o de Nazaret o de Cafarnaún, y a más altura que la última ciudad, como toda la tierra occidental del llano de Genesaret, y que un viajero cualquiera de Jerusalén a Nazaret pasaría a través o cerca de ella. No se le menciona en ninguno de los Sinópticos, ni en ningún otro pasaje de la Escritura. Una vieja tradición identifica el lugar de Cana con la actual Kefr' Kenna, una villa de aproximadamente 600 habitantes. Esta villa está ubicada a cuatro o cinco millas la noreste de Nazaret, en el camino de ahí a Tiberias, a las faldas de una pequeña y empinada montaña. La tradición data de por lo menos el siglo VIII, y probablemente bastante tiempo antes, debido a que el lugar cumplía con todos los requisitos antes mencionados. Para el tiempo de las Cruzadas, o antes, había una iglesia que se creía estaba en el lugar donde fue obrado el milagro de Nuestro Señor. Este lugar está ahora en manos de los franciscanos, quienes han construido una iglesia nueva de mayores dimensiones. En años recientes se han llevado a cabo algunas excavaciones interesantes dentro de sus paredes, descubriendo restos de la antigua iglesia. Los griegos también tienen una iglesia cerca de ahí, dentro de la cual existen dos grandes tinajas, de las cuales dicen que son las originales "tinajas de piedra" en las que el agua fue convertida en vino; pero la probabilidad de que esto sea cierto no es muy grande. Sin embargo, la fuente aún existe en la villa y debe haber sido la fuente real de la que el agua fue extraída. Los habitantes de la villa son muy rudos e incivilizados. Aproximadamente un tercio de ellos son cristianos, perteneciendo la mayoría de ellos a la Iglesia Griega.

Hacia el extremo del pueblo, existe una iglesia dedicada a San Bartolomé, y se dice que está ubicada en el lugar de su casa, aunque está tradición no es tan antigua. Una curiosa luz se posa sobre la facilidad con la que tales tradiciones solían originarse por la existencia de una iglesia similar en el supuesto lugar de la casa de Simón el cananeo. El nombre cananeo debe haber engañado algunos, quienes consecuentemente solicitaron conocer el lugar de su casa, y el pedido creó el suministro. En realidad, de cualquier modo, los cananitas era una secta nacional estricta entre los judíos, y el nombre no tiene ninguna relación con Caná. El lugar de Kefr' Kenna mantuvo la situación casi indiscutiblemente por muchos siglos. Es en años recientes que su autenticidad ha sido seriamente cuestionada. Ahora existen otros dos pretensores del lugar. Uno de ellos, Kenet-el-Jalil, está a seis millas al norte, en el declive de una colina. Ahí no existe nada más que ruinas. Algunos restos de cisternas se han encontrado, pero no hay ninguna fuente o manantial. Parece haber sido conocido antiguamente como el probable lugar de Caná, y tiene a su favor que se dice que su nombre tiene un significado más equivalente a Caná que Kefr' Kenna. A principios de siglo el Dr. Robinson propuso un tercer lugar, Ain Kana, que está un poco más cerca de Nazaret. El sitio es aceptado por Dr. Condor; aunque el nombre está aún más cerca etimológicamente que cualquiera de los otros dos, no existe ninguna tradición que apoye esta hipótesis.

El milagro que fue obrado en Caná por Jesucristo tuvo lugar antes de que su vida pública haya comenzado completamente. Esto se desprende de las palabras "Todavía no ha llegado mi hora.". De cualquier modo ya tenía cinco discípulos --Santos Pedro, Andrés, Juan, Felipe y Bartolomé (Natanael). Lo habían seguido desde las orillas del Jordán, pero todavía no habían recibido un llamado permanente como el que se registra después en los otros Evangelios. Nuestro Señor estaba en camino de regreso a Nazaret cuando pasó por Caná. A partir del lenguaje del Evangelio podemos concluir que el matrimonio que se estaba llevando a cabo era de un pariente cercano a la Santísima Virgen, porque se nombra su presencia sin ningún comentario; y no hay duda de que fue en su honor que Cristo fue invitado. Sin embargo, la razón de la poca cantidad de vino no la explica San Juan; pero se piensa que puede haberse debido a la presencia de Nuestro Señor y los cinco discípulo que lo acompañaban, quienes habrían hecho gran diferencia en una pequeña y modesta celebración. Si esto fue así, se explica la confidencia con la que Nuestra Señora le comunica la falta de vino cuando se da cuenta de ello. La respuesta de Cristo, que ha sido interpretada de varias maneras, ha provocado una larga discusión, y no puede decirse que esté propiamente entendida. El griego ti emoi kai soi, gynai; se traduce en la Vulgata, "Quid mihi et tibi est mulier?" En la mayoría de Biblias católicas en español es traducida, "¿Qué tengo yo contigo, mujer?", incluso en la mejor traducción conduce a una equivocada impresión, ya que da la idea de un reproche que está totalmente fuera de contexto. El padre Rickaby, S.J., en su corto comentario sobre San Juan sugiere un justo equivalente en inglés, "Leave me alone, Lady" ("Déjeme en paz, Señora"). De cualquier manera, ella inmediatamente les dice a los sirvientes que cumplan las órdenes de Nuestro Señor. Ellos llenaron las tinajas de agua y Cristo la convirtió en vino. Tomando la narración como está, tenemos uno de los milagros más autenticados de Nuestro Señor; ya que, en lugar de curar dolencias del cuerpo, los sirvientes no tenían comparativamente ningún tipo de interés, y sin embargo fueron testigos de que el agua se convirtió en vino y fue incluso el mejor vino de la fiesta. No sólo el milagro, sino todo el incidente de la presencia de Cristo en la fiesta de la boda ha sido tomado como estableciendo Su sello sobre la santidad del matrimonio, y en la propiedad de humilde regocijo en tales ocasiones. Y si la novia o el novio, era, como se piensa, pariente de la Santísima Virgen María, podemos tomarlo como un ejemplo de la simpatía que los lazos familiares deben traer en las alegrías comunes, no menos que las penas en la vida.

Ewing en Hast., Dict. of the Bible, s.v.; Thompson, The Land and the Book (1876), 425; Stanley, Sinai and Palestine; Sanday, Sacred Sites of the Gospel.

BERNARD WARD Transcrito por Tom Crossett Traducido por Armando Llaza Corrales