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Viernes, 21 de septiembre de 2018

Campana del ángelus

De Enciclopedia Católica

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El ángelus y el toque de queda

La triple avemaría recitada al atardecer, la cual es el origen de nuestro moderno ángelus, se asoció estrechamente con el tañido de una campana. Esta campana aparentemente pertenecía a las completas, que se decía teóricamente a la puesta del sol, aunque en la práctica seguía de cerca el oficio de la tarde de las vísperas. No puede haber duda de que en todos, excepto unos pocos casos excepcionales, el tañido de la campana del ángelus era diferente del llamado toque de queda (ignitegium); el primero se realizaba al final de las completas y tal vez coincidía con las oraciones por la paz, dichas a coro; y la última era la señal para el cierre del día y para la hora de acostarse en general. En muchos lugares, tanto en Inglaterra como en Francia, todavía suena el toque de queda, y observamos que no sólo es tocado a una hora relativamente tardía, que varía de 8 a 10, sino que el repique real dura en la mayoría de los casos un período de tiempo notable, que se prolonga por cien golpes o más. Cuando la campana de la ciudad y las campanas de la iglesia o monasterio principal eran distintas, el toque de queda se daba por lo general con la campana de la ciudad. Donde la campana de la iglesia servía para ambos propósitos, la del ángelus y el toque de queda se tocaban probablemente en la misma campana a diferentes horas.

Hay una gran falta de registros que contengan cualquier nota definida de tiempo respecto al repique de la campana del ángelus, pero hay al menos un claro ejemplo en el caso de Cropredy, Oxfordshire, donde en 1512 se hizo un legado a los capilleros con la condición de que deberían "tocar diariamente las campanas del ángelus a las seis de la mañana, a las doce del mediodía y a las cuatro de la tarde" (North, Church Bells of Lincolnshire, 169). Al mismo tiempo, parece claro que en el caso de las iglesias catedrales, etc., donde se decía el oficio a coro, el intervalo entre las completas y maitines (anticipados) del día siguiente no fue muy grande; en todo caso, en algunas estaciones del año. En estas circunstancias, los tres repiques interrumpidos de la campana del ángelus probablemente servían como una especie de introducción al repique continuo del toque de queda que precedía a maitines. Esto sería suficiente para explicar ciertos indicios claros de una conexión en algunas localidades entre el toque de queda y la recitación de las tres Aves de la noche. Por ejemplo, el poeta Villon (siglo XV), debió claramente estar pensando en el toque de queda, cuando escribe:

J'oy la cloche de la Sarbonne
Qui toujours neuf heures sonne
Le salut que l'ange pr dit.

Una vez más, si no existiera dicha relación, sería difícil explicar por qué algunos de los obispos de la Reforma como Hooper hicieron todo lo posible para suprimir el repique del toque de queda como una práctica supersticiosa; sin embargo el intento no tuvo éxito. Mucho antes de esto, en 1538, un jurado protestante en Canterbury había presentado al párroco de la iglesia de la Basílica de San Pedro por prácticas supersticiosas, quejándose del "tañido de la campana del ángelus después de haberse hecho la canción del atardecer" (Stahlschmidt, Church Bells of Kent, 358), pero este difícilmente podría haber sido el toque de queda.

Inscripciones en las Campanas del Ángelus

Muchas circunstancias apuntan a la conclusión de que el tañido del ángelus en el siglo XIV, e incluso en el siglo XIII, debió de ser muy general (Vea The Month, enero 1902, 69-70, y enero 1904, 60-63). El número de campanas pertenecientes a estos dos siglos que aún sobreviven es relativamente pequeño, pero una proporción considerable llevan inscripciones que indican que estaban destinadas originalmente para servir como campanas del ángelus. En primer lugar, muchas llevan las palabras Ave Maria; o, como lo es el caso de la campana en Helfta, cerca de Eisleben, en Alemania, con fecha de 1234, toda la oración: Ave Maria, gratia plena, Dominus tecum. Las campanas con esta inscripción del avemaría son también numerosas en Inglaterra, aunque allí las campanas del ángelus parecen haber sido dedicadas, en un gran número de casos, a San Gabriel Arcángel. Estas inscripciones a Gabriel toman varias formas: Por ejemplo: Dulcis instar mellis campana vocor Gabrielis (Soy dulce como la miel y me llamo la campana de Gabriel). En cuya inscripción muy común la segunda palabra es a menudo sisto, o cisto; la verdadera variante es quizás dulcissimi mellis. O también: Ecce Gabrielis sonat hæc campana fidelis (He aquí esta campana de Gabriel suena); o Missi de coelis nomen habeo Gabrielis (Llevo el nombre de Gabriel enviado desde el cielo), o Missus vero pie Gabriel fert læta Mariæ (Gabriel el mensajero le lleva gloriosas nuevas a Santa María).

Difícilmente podemos estar equivocados al considerar estas campanas como las campanas del ángelus, pues en la diócesis de Lincoln solamente encontramos diecinueve de las campanas medievales existentes que llevan el nombre de Gabriel, mientras que sólo seis llevan el nombre de Miguel, un patrón mucho más popular en otros aspectos. En Francia, el avemaría parece haber sido la etiqueta común para las campanas del ángelus, pero en Alemania nos encontramos como la inscripción más común de todas, incluso en el caso de muchas campanas del siglo XIII, las palabras O Rex Gloriæ Veni Cum Pace (¡Oh Rey de la Gloria, ven con la paz); como por ejemplo, una de las campanas de Friburgo en el Breisgau, con fecha de 1258. Para explicar la popularidad de esta inscripción hay que recordar que, según la tradición medieval, la Anunciación tuvo lugar en la tarde. Fue entonces cuando el Príncipe de la Paz se hizo carne y habitó entre nosotros. Por otra parte, en Alemania, los Países Bajos y en algunas partes de Francia, la campana del ángelus era conocida habitualmente como la "Campana de la Paz", y pro pace schlagen (tañer para la paz) era una frase utilizada popularmente para tocar el ángelus.

Forma de Tañerlas

Respecto a la manera de tocar el ángelus, parece suficiente señalar que el triple repique repetido tres veces con una pausa en medio parece haber sido adoptado desde el principio. En las constituciones del siglo XV del Monasterio de Sión se ordenó que el hermano lego "tañerá la campana del ángelus con nueve golpes tres veces, manteniendo el espacio de un padre nuestro y avemaría cada tres repiques". Una vez más una campana del siglo XV en Erfert lleva las palabras: Cum ter reboo, pie Christiferam ter aveto (Cuando suene tres veces, saluda devotamente tres veces a la Madre de Cristo). Aún antes, los estatutos de la catedral de Wells (1331) ordenan que "se deben dar tres golpes en tres varias veces a la gran campana en rápida sucesión", y esto poco antes del toque de queda. Del mismo modo, en Lérida, España, en 1308, el obispo ordena que "después de las completas y según las sombras de la noche van cayendo", la campana debe ser repicada tres veces con intervalos en medio (Villanueva, Viage, XVI, 323), mientras que se instruye a los fieles que cuando oigan la campana se arrodillen y recen el avemaría.


Fuente: Thurston, Herbert. "Angelus Bell." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. 27 Feb. 2012 <http://www.newadvent.org/cathen/01487a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.