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Sábado, 21 de octubre de 2017

Axum

De Enciclopedia Católica

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(AUXUME.) Sede de una antigua metrópolis cristiana en Etiopía. Su lista episcopal, desde mediados del Siglo IV hasta 650, se puede encontrar en Gams (p. 462). La moderna Axum, es la capital de la provincia abisinia de Tigre, y descansa en los valles al pié de las montañas de Adoua, a 7,545 piés sobre el nivel del mar.

Debajo de la localización de esta ciudad nacen afluentes del Nilo. Como recientemente indica un viajero, “las características del lugar son muy marcadas; primeramente una explanada, en cuyo centro, como una circunferencia, se encuentra la catedral, rodeada de árboles; allí están también los edificios monásticos y la residencia del Etchigeh, u Obispo”.

“La localidad está a la entrada del valle, más allá de ello, la colina, las pendientes y las casas de los habitantes, se siguen en línea, como una hilera de obeliscos y más allá los reservorios, los que aún constituyen proveedores de agua para la población” (Bent, La Ciudad Sagrada de los Etíopes).

La ciudad tiene una gran antigüedad, y fue, junto con Adula, en la costa, conocida ya por los griegos y los romanos, como un centro importante de comercio. La importancia comercial se relacionaba con el interior de Africa en términos de la industria del oro, marfil, cueros y productos aromáticos.

La población es una mezcla de la etíope, negroide, y la de origen árabe, y probablemente descienden de la colonia árabe que se asentó allí en un período remoto. Las numerosas inscripciones himayaritic, árabes, son testimonios de la influencia de Arabia.

También existen monumentos que habrían sido dedicados a la adoración del sol y las estrellas. Se sabe que en el Siglo VI de nuestra era, los reyes de Abysinia, y residentes de Axum, extendieron sus dominios a Sablean e Himyarite, tribus de Yemen, en la orilla opuesta de Arabia.

Se notan también influencias de la arquitectura griega en Axum, provenientes de períodos muy antiguos, probablemente de los días de Ptolomeo de Egipto. En otras palabras, esta “ciudad sagrada de los etíopes” ha sido el sitio de antiguas ciudades en su lucha contra el barbarismo africano. Axum llegó a ser una ciudad cristiana en los tiempos de San Atanasio de Alejandría, quien consagró como el primer obispo, a San Frumentius, a quien aún se le honra como patrón de Abysinia.

Desde ese tiempo, aproximadamente 330, la iglesia de Abysinia ha permanecido en estrecha dependencia de la iglesia de Alejandría, y recibe de Egipto su oficial eclesiástico principal, el Abouna. Aún existe (P.G. XXV, 635) una famosa carta del Emperador Constantino (337-361) a Aeizanes, Rey de Axum, ordenándole que envíe a Frumentius a Alejandria para recibir la doctrina ariana, del herético sucesor de Atanasio.


Los otros residentes principales eclesiásticos de Axum, fueron el ya mencionado Etchigeh, u obispo principal, siempre un nativo; el Nebrid, una especie de archidiácono o cabeza de los sacerdotes a la vez que rector de la catedral; el Lij Kaneat, o juez en asuntos eclesiásticos, junto con los monjes y sacerdotes divididos en varios grados.

También existían muchas personas conocidas como defteras, descritas como “asistentes en todos los servicios como canto y representaciones que se hacían en las ceremonias de las iglesias, los escribas, avocados, y doctores de Abysinia, era los más inteligentes e instruidas personas del pueblo” (Bent, op., cit. 161).

Se dice que Axum se tienen los originales de las Tablas de la Ley y el tabut, o arca de la alianza, que los abisinios dicen haber traído de Jerusalén, hacia su fortaleza de Ava, por parte de Menelek, hijo de Salomón, y la reina Sheba; lo que luego fue transferido a Axum.

El palacio de esa famosa reina es también conocido como Axum. Hasta 1538 Axum fue tanto un centro cívico como religioso de Abysinia. En ese año, fue capturado por Mahoma, Príncipe de Leila. La catedral es un fino edificio y fue contraída en el Siglo XVII durante el período de la influencia portuguesa en Abysinia, pero su subestructura permanece como un antiguo templo cristiano.

Tiene un techo plano, y hay un corredor en las afueras donde los sacerdotes bailan cantan. Alrededor de la catedral hay árboles que proveen de sombra y pequeñas capillas, en las que se guardan muchas cosas valiosas de distinto tipo. Este conjunto sacro no solamente es el centro de la vida eclesiástica, sino también es uno de los santuarios más honrados en Abysinia; allí cualquier criminal puede encontrar techo con sólo sonar el timbre en el vestíbulo, o indicar tres veces en voz alta, que requiere de un refugio.

No se permitía que las mujeres entraran. Ciertamente Axum es prácticamente un lugar sagrado, un inviolable refugio, en el cual las personas disfrutan de un ambiente de paz y tranquilidad desconocido en otro lugar de Abysinia (Bent, 163).

Algo muy interesante es el conjunto de piedras pedestales que una vez sostuvieron estatuas de la era pre-cristiana, de los reyes de Axum; se tenían monumentos a victorias, monolitos y obeliscos. Bent considera que entre los caídos y los que aún se mantienen de pié, totalizarían cincuenta. Entre ellos se cuentan “los que están en condiciones más bien rústicas de acabado, hasta los que están pulidos y decoran los obeliscos; ellos pudieron haber sido el origen del moderno diseño del obelisco, como hoy lo conocemos” (Bent, 132).

El único obelisco que se mantiene en pié es el de un rey decorado, con gravados simulando puertas y salidas, la imitación de un edificio, tiene nueve niveles de altura y termina en una forma semicircular, en la que se puede ver la representación de un disco solar. Bent indica que “estamos frente a una perfecta representación del Beth-el o Casa de Dios, que termina en el firmamento, en la cual reside Sabaean, el Dios-Sol”.

En la base de estos obeliscos se construyeron altares para el sacrificio de animales, varios de ellos aún son visibles. Existen evidencias de que cerca de estos sitios sagrados, se encuentran objetos de interés profano y eclesiástico. Cerca de la catedral se haya una plaza con un pilar en cada ángulo, y en el centro doce piedras que según la tradición abisinia, fueron los doce jueces para Prester John.

No obstante, también se cree que fueron las bases de elementos triunfales del rey de Axum. Entre los manuscritos etíopes encontrados en Abysinia se encuentra el Libro de Axum, o Crónicas Abysinias, recuperado por el viajero Bruce. En 1805, el viajero inglés SALT, descubrió en Axum una inscripción bilingüe en griego y Gheez (el lenguaje religioso de Abysinia) del cual sólo se conservan las 32 líneas escritas en griego.

Se hace referencia en ellas al Rey Aeizanes, ya mencionado. En 1833, el viajero alemán Rüppell, descubrió dos inscripciones Gheez, referidas al monarca de Axum del Siglo VI. Estas inscripciones tienen mucho valor para la historia del alfabeto semítico. Algunas monedas griegas, más antiguas que el período del Siglo IV se han encontrado aquí, y otras monedas etíopes, las que tienen el título de “Negush Aksum” o Rey de Axum.

LEQUIEN, Oriens Christ. (1740), II, 641-660; SMITH, Dict. of Greek and Roman Geogr., I, 347; TILLEMONT, Mémoires, etc., VII, 284-289; BRUCE, Travels to Discover the Source of the Nile (Edinburgh, 1788), I, 478; SALT, Travels in Abyssinia, 510; BENT, The Sacred city of the Ethiopians (London, 1896), 152-197.

THOMAS J. SHAHAN Transcripción de W.G. Kofron Traducción al castellano de Giovanni E. Reyes Con agradecimientos a la Iglesia de Santa María, Akron, Ohio