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Lunes, 23 de octubre de 2017

Aureliano

De Enciclopedia Católica

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(Lucio Dominio Aureliano).

Emperador romano (270-275), nació de padres humildes cerca de Sirmio en Panonia el 9 de septiembre de 214; murió en 275.

A la edad de veinte años entró al servicio militar, en el cual, debido a su habilidad excepcional y su notable fuerza física, hizo rápidos progresos. A la muerte de Claudio, el ejército lo proclamó emperador en Sirmio, y se convirtió en el único amo de los dominios romanos cuando se suicidó Quintilio, su rival y candidato al Senado. Cuando Aureliano asumió el gobierno, el imperio romano estaba dividido en tres secciones: el imperio galo-romano, establecido por Póstumo, que comprendía Galia y Bretaña; el reino de Palmira, que dominaba el Oriente completo, incluyendo Egipto y la mayor parte de Asia Menor; y el imperio romano, restringido a Italia, África, las provincias del Danubio, convocadas y presididas en Grecia, y Bitinia. En el alto Danubio, Raecia y el norte de Italia estaban invadidos por los “juthungi”, mientras que los vándalos se preparaban a invadir Panonia. Los asuntos internos de roma eran igualmente deplorables. La anarquía de las legiones y las frecuentes revoluciones en los reinados precedentes habían destrozado la autoridad imperial; el tesoro estaba vacío y el sistema monetario arruinado. Con el único apoyo que el brindado por el ejército del Danubio, Aureliano se dio a la tarea de restaurar la unidad material y moral del imperio; y a introducir las reformas que fuesen necesarias para darle estabilidad. Así de enorme como era este proyecto, de cara a los muchos obstáculos, él pudo realizarlo en menos de cinco años. Cuando murió, todas las fronteras estaban restauradas y fuertemente defendidas, el Imperio estaba unificado, las finanzas del estado iban sobre pie firme y el sistema monetario había sido cuidadosamente revisado.

Su esquema para la completa unificación del Imperio lo llevó a intentar establecer el culto al sol como supremo dios de roma. Durante los primeros años de su reinado, Aureliano demostró notable justicia y tolerancia hacia los cristianos. En 272, cuando había logrado la posesión de Antioquía, después de derrotar a Zenobia en varias batallas, los cristianos apelaron a él para que decidiera si el “edificio eclesiástico” en Antioquía le pertenecía al obispo ortodoxo Domno, o a la facción representada por el favorito de Zenobia, Pablo de Samosata, quien había sido depuesto por herejía en un sínodo reunido tres o cuatro años antes. Su decisión, bsada probablemente en el Edicto de Galieno fue que la propiedad pertenecía a aquéllos que estaban en unión con los obispos de Italia y de la ciudad de Roma (Eusebio, Historia de la Iglesia VII.27-30). Como este acto estaba basado en motivos políticos, no se puede interpretar como uno de amistad hacia los cristianos. Tan pronto como estuvo libre para ejecutar sus planes de reforma interna, revivió la política de su predecesor Valeriano, amenazó con rescindir el edicto de Galieno y comenzó una persecución sistemática de los seguidores de Cristo. No se conoce la fecha exacta de la inauguración de esta política. En el verano de 275 se envió a los gobernadores de las provincias, pero Aureliano fue asesinado antes de que pudiera ponerlo en ejecución. La tradición se refiere a su reinado como un gran número de Acta Martyrum, ninguno de los cuales se considera auténtico (Dom Butler, “Revista de Estudios Teológicos”, 1906, VII, 306). Su biógrafo Vopisco dice (c. XX) que una vez él regañó al senado romano por descuidar la consulta de los libros sibilinos en una hora de inminente peligro. “Parecería”, dijo él, “como si ustedes se estuviesen reuniendo en una iglesia de los cristianos en vez de en un templo de todos los dioses”; de cuya declaración se infiere correctamente que “la decadencia de la antigua fe era causada por el progreso de la nueva, y que los edificios usados para el culto cristiano iban siendo cada vez más y más notables.”


Fuente: Healy, Patrick. "Aurelian." The Catholic Encyclopedia. Vol. 2. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/02108b.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina