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Martes, 17 de octubre de 2017

Atril

De Enciclopedia Católica

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(De legere, leer).

Apoyo para un libro o facistol; una estructura sólida y permanente sobre la que se colocaban los Libros Sagrados, que en general eran grandes y pesados, cuando eran usados por los ministros del altar en las funciones litúrgicas. En los primeros días se utilizaba sólo una de esas estructuras; más tarde, se construyeron dos, una en el muro norte del coro, y otra en el lado opuesto. Desde el primero el sacerdote pronunciaba el sermón, y también el obispo, a menos que él hablase desde su cathedra. Desde allí se promulgaban los decretos de los sínodos, se pronunciaban las censuras y excomuniones, se leían los dípticos, el diácono leía o cantaba el Evangelio, y se cantaban todas aquellas partes de la liturgia que pertenecían al oficio del diácono. El otro, un poco más largo pero no tan elevado, se dividía en dos compartimentos o pisos: el primero, que miraba hacia el altar, era usado por el subdiácono cuando leía la epístola; en el otro, que miraba hacia la nave, se leían las otras lecturas. En algunas iglesias se utilizaba un tercer atril para el sermón.

Algunos de estos estaban construidos de mármol, otros de madera, muy adornados con plata y oro, esmaltados y con incrustaciones de piedras preciosas, cubiertos de placas de bronce y tallas de marfil. Además de aquellos mencionados en el artículo ambón, los encontramos entre los tesoros de la Abadía de Saint-Riquier lectoria tria ex marmore, argento et auro fabricata (P.L., CLXXIV, 1257). Uno que se halla en el patio de la iglesia de San Pantaleón en Tesalónica es considerado el más antiguo. En su parte inferior se encuentra en relieve la Virgen y el Niño, sentados en un trono y rodeados por los pastores y los tres Reyes Magos, y en la superestructura hay representaciones simbólicas. La parte superior del atril en San Apolinar Nuovo en Rávena es antiguo y bastante completo. Otro, bien conservado y ricamente decorado, se encuentra en Aquisgrán, y fue una donación de Enrique II.

Los atriles movibles se hacían también de madera, bronce o latón pulido. Un atril de bronce incrustado con marfil, hecho a mediados del siglo XII por Suger, abad de [[Abadía de San Denis, tenía la forma de un águila cuyas alas sostenían el libro. Atriles con forma de águila fueron también numerosos en los siglos XIII y XIV en Inglaterra. Ejemplos, que no se remontan a más tardar al siglo XV, se encuentran en Aquisgrán, Düsseldorf, San Severino en Colonia,etc. Un atril de hierro forjado cuidadosamente, en forma de X, que puede ser doblado, está en el Museo Cluny en París. Los cartujos de Dijon tenían un atril que era una gran columna de cobre, de estilo renacentista, que apoyaba a un ave fénix rodeada por los cuatro animales del profeta Ezequiel. En algunos la figura de un diácono sostiene el libro.

Los sínodos de Munster (1279), Lieja (1287) y Cambrai (1300) prescribían que el Misal, envuelto en una tela de lino, se colocase sobre el altar. Hacia finales del siglo XIII, comenzó a utilizarse un cojín. El conocimiento más antiguo que se tiene de un soporte para el Misal se encuentra en un inventario de la catedral de Angers del año 1297 (Zeitschrift für Kunst christliche, X. 175). Durante las fiestas, todos los atriles se cubrían con ricas telas de oro y plata. En la actualidad los atriles se usan como soportes para el Misal y para la lectura de las profecías del Sábado Santo y el sábado de Pentecostés, para el canto de la Pasión, el canto del "Exultet", y la lectura de las lecturas en los coros.


Bibliografía: Duchesne, Christian Worship (Londres, 1904), 114, 169, 353; Rock, Church of Our Fathers, I (Londres, 1903), 106; Kraus, Geschichte der christlichen Kunst, II (Friburgo im Br., 1897), 482; Binterim, Denkwurdigkeiten, IV, I, 70

Fuente: Mershman, Francis. "Lectern." The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 29 Feb. 2012. <http://www.newadvent.org/cathen/09110a.htm>.

Traducido por Luz María Hernández Medina.