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Lunes, 16 de octubre de 2017

Ammonas: Carta X sobre la tentación es un signo de progreso

De Enciclopedia Católica

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La tentación es un signo de progreso 110

El Espíritu sopla donde quiere (Jn 3,8). Sopla sobre las almas puras y rectas, y si ellas le obedecen, les da, al comienzo 111 , el temor y el fervor. Cuando ha sembrado esto en ellas, les hace odiar todas las cosas de este mundo 112 , ya sea el oro, la plata, los adornos; ya sea padre, madre, esposa o hijo. Y le hace dulce al hombre la obra de Dios, más que la miel y que el panal de miel (Sal 18,10), ya sea que se trate del trabajo del ayuno, de las vigilias, de la soledad o de la limosna. Todo lo que es de 113 Dios le parece dulce 114 , y Él le enseña todo (Jn 14,26).

Cuando Él le ha enseñado todo, entonces le concede al hombre 115 ser tentado. A partir de ese momento, todo lo que antes era dulce para él, se le hace pesado. Por eso muchos, cuando son tentados, permanecen en el abatimiento 116 y se hacen carnales. Son aquellos de los que dice el Apóstol: Ustedes comenzaron por el espíritu y ahora terminan por la carne; sufrieron todo aquello en vano (Ga 3,3-4).

Si el hombre resiste a Satán s 117 en la primera tentación, y lo vence, Dios le otorga un fervor estable, tranquilo y sin turbación 118 . Porque el primer fervor es agitado e inestable 119 , mientras que el segundo fervor es mejor. Éste engendra la visión de las cosas espirituales y le hace recorrer un largo camino 120 con una paciencia imperturbable. Al igual que un barco con un buen viento es impulsado fuertemente por sus dos remos y recorre una gran distancia, de modo que los marineros están alegres y descansan, así el segundo fervor concede el reposo ampliamente.

Ahora, pues, hijos míos amadísimos, adquieran el segundo fervor para estar firmes en todo. Porque el fervor divino extirpa todas las pasiones (que provienen) de las seducciones, destruye la vetustez del hombre viejo y hace que el hombre llegue a ser templo de Dios, como está escrito: Yo habitaré y caminaré en ellos (2 Co 6,16).

Si quieren que el fervor que se ha alejado vuelva a ustedes, he aquí lo que el hombre debe hacer: que haga un pacto con Dios 121 y que diga ante él: "Perdóname lo que hice por negligencia, ya no seré más desobediente". Y que el hombre no camine más a su antojo 122 , para satisfacer su voluntad propia corporal o espiritualmente sino que sus pensamientos estén vigilantes delante de Dios noche y día, y que llore a toda hora frente a Dios afligiéndose, reprendiéndose y diciendo: "¿Cómo has sido (tan) negligente hasta el presente y estéril todos los días?". Que se acuerde de todos los suplicios y del reino eterno, reprendiéndose y diciendo: "¡Dios te ha gratificado con todo ese honor y tú eres negligente! ¡Te ha sometido el mundo entero y tú eres negligente!". Cuando alguien se acusa así noche y día y a toda hora, el fervor de Dios vuelve a ese hombre, y el segundo fervor es mejor que el primero.

El bienaventurado David cuando ve llegar el abatimiento 123 dice: "Me acordé de los años eternos, medité y recordé los días de eternidad, medité sobre todas tus obras, medité sobre las obras de tus manos. Levanté mis manos hacia ti. Mi alma tiene sed de ti como tierra reseca" (Sal 76,6; 142,5-6) 124 . E Isaías también dice: "Cuando hayas gemido de nuevo, entonces ser s salvado y volver s a ser como eras" (Is 30,15).

Selección: José Gálvez Krüger

Fuente: Biblioteca de Autores Cristianos


110

Se conserva en sirio (nro. 10b), georgiano (nro. 12), griego (nro. 8), armenio (nro. 1) y etíope (nro. 1). Los traductores franceses (Lettres, p. 12), le dan a esta epístola el nro. 10b, en el texto siríaco, pues la carta anterior (que sería así la IX y XI) abarca la primera parte de la presente (párrafos 1, completo, y 2, hasta la cita del evangelio de Jn, exclusive). 111

"Al comienzo": agrega el sirio. 112

El sirio suena algo más radical: "El entero mundo". 113

Sirio: "Todo lo que se hace para Dios"; georgiano: "Toda voluntad de Dios". 114

Pasaje citado en copto, bajo el nombre de Antonio, por Besa; CSCO 157, p. 100 y CSCO 158, pp. 96-97 (Lettres, p. 35, nota 1). 115

"Al hombre", añade el siríaco. 116

Sirio: "Pesadez"; cf. carta IX,4-5 117

No leo "Satán s" en el sirio. 118

Sirio: "Pacífico, sabio (racional) y paciente"; georgiano: "Tranquilo y una paciencia sin turbación"; etíope: "Firme, constante y sin turbación"; armenio: "Firme y una paciencia sin turbación". 119

Sirio: "Sin sabiduría". 120

Sirio: "Entabla un gran combate". 121

Sirio: "Y grite con dolor de corazón". 122

El georgiano trae: "En el reposo del cuerpo", en vez de "a su antojo". 123

Sirio: "La pesadez". 124

El siríaco omite el adjetivo "reseca" (o árida).