Herramientas personales
En la EC encontrarás artículos autorizados
sobre la fe católica
Domingo, 22 de octubre de 2017

Alcoholismo

De Enciclopedia Católica

Saltar a: navegación, buscar
Alcoholismo 7.jpg
Alcoholismo 12.jpg
Absinthe-Rosinette-CC-111KB.jpg
Alcoholismo 13.jpg
Alcoholismo 4.jpg
646681 ivrogneetsoncompagnon.jpg
Alcohol 10.jpg
Alcohol 11.jpg
Alocholismo 1.jpg
El término alcoholismo se entiende que incluye todos los cambios que pueden ocurrir en el organismo humano después de la ingestión de cualquier forma de alcohol.

Estos cambios varían de la más mera estimulación transitoria de las funciones cerebrales hasta una inconsciencia profunda, terminando en coma y quizás en la muerte. Estas variaciones dependen de la cantidad de alcohol tomado, la forma del alcohol usado, la rapidez de su administración , y la adaptación del individuo a sus efectos.. Una vasta cantidad de literatura ha crecido alrededor de la aparentemente simple pregunta de la cantidad de alcohol el cuál puede ser oxidado o quemado en el cuerpo y su energía disponible se dirigió a las necesidades del sistema. La pregunta respecto a si el alcohol es realmente un alimento también ha suscitado mucha discusión y considerable diversidad de opinión. Los métodos de estudio más adecuados en los últimos días y el trabajo cuidadoso que se está haciendo ahora en la química psicológica asegura que el alcohol puede ser quemado en el cuerpo, y que el sistema puede derivar energía de ahí, como en la oxigenación del azúcar o grasa.

Pero se debe entender claramente que esta afirmación no lleva con ésta la idea de que el alcohol va a ser recomendado por su valor alimenticio, o que previo a su oxigenación éste no puede ejercer alguna acción psicológica al contrario beneficioso. De hecho, sus desventajas hasta ahora son mayores que sus efectos útiles, cuando se toman como alimento o bebida, que su uso en esta forma debe ser condenado enfáticamente, mientras que los daños que la consumición de alcohol le hace al aparato nervioso del hombre, a su intelecto y voluntad, y a su sentido moral que facilita una razón adicional por qué la abstinencia, durante la salud por lo menos, debería ser regla de vida del hombre. Para apreciar completamente los hechos sobre los cuáles se basa esta afirmación nosotros debemos considerar lo que es el alcohol, su composición química, las formas del alcohol en uso común, su acción psicológica en el cuerpo humano, y sus efectos venenosos en exceso, o en sus largas dosis continuadas.

El alcohol es un líquido compuesto de 91% por peso (94 por volumen) de alcohol etílico y de 9 % por peso ( 6 por volumen ) de agua .Su gravedad específica es de 0.820 a 60 F. Es una sustancia transparente, incolora, volátil, e inflamable, con un gusto característico acre y oloroso. El alcohol etílico es el alcohol del brandy, whiskey, vino, y varios bebidas alcohólicas y licores .Sus efectos sobre el sistema son menos peligrosos que aquellos de otros alcoholes, tales como amílico, metílico y butílico. Durante la destilación del grano, a menos que sea muy cuidadosamente conducido, alcohol amílico considerable ( alcohol amílico ) pasará con el etílico, especialmente si el proceso lleva mucho tiempo. Manteniendo el Whiskey almacenado por varios años el alcohol amílico se convierte en varios éteres, el cual imparte el sabor al licor. Por lo tanto, el licor de grano ( whiskey) debería tener 2 años de añejo, y el licor de las uvas fermentadas ( brandy) por lo menos 4 años de añejo. El vino es realizado por fermentación sin destilación; el vino rosado fermentando el jugo de uvas de color en la presencia de sus cáscaras, y el vino blanco fermentando el jugo no modificado de la uva, libre de semillas, tallos y pepas. La ginebra se obtiene agregando enebrina para diluir el alcohol. El ron, o el licor de melaza, por destilación de azúcar o melaza la cual ha sufrido fermentación alcohólica . Los licores de malta cerveza inglesa, cerveza rubia, cerveza negra, etc- son producidas por la fermentación de la malta y lúpulos. Absolutamente puro alcohol se encuentra raramente, aún en el laboratorio del químico. Debido a su gran afinidad con el agua, ésta lo extraerá aún del aire. Lo que se conoce como alcohol absoluto de los negocios usualmente obtiene aproximadamente el 2 % de agua. A fin de estimar los efectos de formas diferente de licores alcohólicos la siguiente fuerza comparativa se debería recordar : brandy , whiskey , ron ,ginebra , licores , 30 a 50 % de alcohol absoluto ; vinos dulces españoles e italianos, 13 a 17 %; vino burdeos y vino blanco, 8 a 11 %, cerveza inglesa, cerveza negra o cerveza rubia, 4 al 6 %, koumyss (bebida de Asia Central y Oeste de leche de yegua o camello fermentada ) 1 al 3 %. El Champagne contiene de 8 a 10 %, pero la presencia de gas de ácido carbónico lo hace más embriagador, es decir, la estimulación cerebral se produce más rápidamente, y el ácido carbónico actúa como sedante para el estómago, haciéndolo que el champagne sea especialmente duradero donde se requiere una estimulación rápida y el estómago se irrita ,como en la enfermedad o en la fiebre amarilla Además las preparaciones alcohólicas manifiestas citadas anteriormente, hay una gran cantidad de medicinas ,alimentos de marcas registradas, bebidas tónicas y otras panaceas anunciadas como que son enteramente inofensivas y que no contienen alcohol, y recomendadas para personas ebrias , para personas convalecientes, y para personas debilitadas por enfermedad. El análisis de muchas de estas han indicado alcohol en cantidades que varían desde el 7 al 47 %. El uso de estas substancias tiene una influencia tremenda pero no reconocida, física, económica y moral en la sociedad en la actualidad. Aunque es incuestionablemente verdadero que el alcohol puede tomar el lugar de algunas grasas o carbohidratos en la comida, es un alimento extraordinario, para ser usado en ciertas condiciones cuando su facilidad para la oxidación puede ser de gran beneficio, y debido a su peculiar efecto tóxico no debería ser tomado excepto cuando es necesario. Se ha comparado con los muebles de un barco, junto con sus cubiertas y montantes, los cuáles son indudablemente substancias combustibles, aún las cuáles ningún capitán cuerdo usaría para fines combustibles, excepto en la necesidad más extrema. Fisiológicamente, es ambos poco sensato e incorrecto aconsejar que el uso continuado de alcohol en dosis moderadas es inofensivo. El alcohol, como el agua salada en una caldera a vapor, debería usarse solamente en emergencias. Para entender esto, nosotros debemos considerar su acción fisiológica en el cuerpo humano.

Ahora los fisiólogos universalmente creen que la célula es la escena de todos los procesos vitales. Los procesos esenciales de nutrición son los cambios metabólicos los cuáles ocurren dentro de las células del cuerpo, todos los otros pasos de nutrición son ya sea accesorios antecedentes o subsiguientes. Los accesorios antecedentes de nutrición son la preparación de los alimentos, su masticación, su deglución, su ingestión, su absorción, su distribución por el sistema circulatorio, y su selección por las células individuales desde los capilares directos o desde el tejido del plasma. Los fisiólogos y biólogos creen que todos los alimentos se desarrollan en el protoplasma, es decir, ellos se seleccionan y hacen parte de la célula viva .Un alimento debe por lo tanto satisfacer las siguientes condiciones: primero; debe ser digerible y absorbido por el organismo el cuál va a nutrir, segundo; debe ser asimilado por las células vivientes del organismo, a fines de construir un tejido nuevo, después de la asimilación debe ser capaz de cambios catabólicos acompañados por la oxigenación a fines de liberar energía; cuarto; la energía debe ser liberada a tal tiempo y lugar como que sea ventajoso y beneficioso para el organismo. No es suficiente probar que la energía química potencial se transforma en energía cinética. La oxidación debe ocurrir en el momento y lugar justo, antes que la energía liberada pueda ser útil en función. Todo alimento es construición de tejido en su asimilación; todo alimento es el rendimiento de energía en su catabolismo. Los únicos puntos que el alcohol posee en común con los alimentos son dos: primero; es oxidado dentro del cuerpo; segundo; disminuye el catabolismo carbonoso y quizás el catabolismo proteínico la tan llamado acción “moderada” del alcohol. Esta moderación es acompañada por una acumulación de los materiales carbonosos del cuerpo y un depósito real de grasa. Pero esta condición se ocasiona reduciendo la actividad de la célula por el efecto narcótico del alcohol, y no es en ningún sentido para ser comparado con la incrementada demanda para alimento por la célula, resultando del ejercicio físico y mental propio y todas las condiciones las cuales favorecen la nutrición vigorosa. Aún los defensores del alcohol como un alimento en la salud basan sus errores fisiológicos en una superestructura de razonamiento erróneo. Una consideración detallada de los efectos del alcohol en los órganos y tejidos del individuo dilucidarán quizás las afirmaciones anteriores. Aplicado a la piel, el alcohol provoca una sensación de calor e inflamación superficial si se impide la evaporación. Coagula la albúmina y endurece la textura animal. Si la evaporación no se previene, la temperatura se reduce. El revestimiento de la boca es corrugado por éste, un resultado debido a la extracción de agua y condensación de la albúmina. En el estómago éste causa una sensación de calor el cuál es difundido sobre el abdomen y rápidamente seguido por una sensación general del cuerpo. En cantidades moderadas, éste induce una incrementada irrigación sanguínea la cuál le permite a los folículos mucosos y a las glándulas gástricas producir una secreción más abundante de los jugos estomacales. Cuando se toma habitualmente, un catarro gástrico se establece con la producción de un fluido anómalo ambos en cantidad y calidad. La incrementada irrigación sanguínea crea también irritación del marco estructural (tejido conectivo) del estómago, causando su hipercrecimiento, con el atestamiento de las células en funcionamiento, las cuáles gradualmente disminuyen. El alcohol también afecta directamente la química de la secreción gástrica precipitando la pepsina un fermento necesario para la digestión del alimento albuminoideo. El moco anormal, el cual se elabora en gran cantidad, crea una fermentación patológica en la sacarina feculenta y los electos grasosos del alimento, ocasionando acidez, pirosis gástrica, repetición de la comida, una arcada peculiar en la mañana. El alcohol entra en la sangre con gran facilidad, y probablemente casi todo es llevado al estómago pasa a la sangre desde este órgano, y va directamente al hígado por vía de la vena porta. En el hígado, éste aumenta la actividad funcional de las células en funcionamiento, y una producción más abundante de bilis es el resultado.

Estimulación frecuente y sobreacción consiguiente resulta en prejuicio o pérdida de la función propia de la parte, como es la ley universal. Las células del hígado disminuyen, el marco estructural aumenta en tamaño al principio pero posteriormente se contrae, produciendo el hígado duro, nodular y pequeño, al cuál el término cirrosis le ha sido aplicado. El alcohol también disminuye el almacenamiento normal de glucógeno, dejando menos para usar cuando el sistema lo necesita durante el stress. En dosis pequeñas el alcohol aumenta la acción del corazón y la circulación cutánea; un leve aumento de temperatura se observa, y todas las funciones son de momento energéticamente más desarrolladas. En el sistema nervioso su primer efecto es aumentar la actividad funcional del cerebro; las ideas fluyen más fácilmente, los sentidos son más finos, los movimientos musculares son más activos. Con una acción aumentada del alcohol, la excitación se vuelve escandalosa, las ideas incoherentes y confusas, los movimientos musculares incontrolados y no coordinados. Con una cantidad excesiva, las funciones de el cerebro se suspenden, y resulta una completa inconsciencia. Por una extensión de la influencia tóxica a los centros nerviosos que gobiernan la respiración y la circulación, estas funciones pueden cesar, y resulta la muerte. El alcohol tiene una afinidad especial por el tejido nervioso, y como un resultado principalmente de su contacto directo, pero parcialmente de sus efectos en el torrente sanguíneo, las células en funcionamiento del cerebro disminuyen, la estructura de soporte endurece, el líquido cefalorraquídeo, el cuál debería actuar como un impermeable protector, aumenta en cantidad y ejerce una presión perjudicial, dando una foto familiar del “edema cerebral” tan común en la sala de autopsias de los hospitales que cuida a un gran número de borrachos habituales.

Existiendo en menor grado, estos cambios de cerebro se muestran objetivamente en el poder mental afectado, el temblor muscular, forma de caminar desgarbada, y la falta de sentido moral del bebedor crónico. El delirium tremens es una variedad de alcoholismo que ocurre en algunos sujetos de un exceso repentino de un tipo periódico, en otros de una falla en el estómago para eliminar, no sólo el alimento, sino el estímulo acostumbrado, y en otro grupo – común en hospitales y cárceles – a una súbita falta de alcohol en bebedores crónicos cuando bajo reclusión por lesión o crimen. La idiosincrasia es un factor importante en la causa de delirium tremens, como es también el uso de bebidas alcohólicas ricas en alcohol amílico – como whiskeys baratos. La acción larga y continuada del alcohol en el sistema nervioso produce muchos otros desórdenes crónicos. Pérdida de sensación, epilepsia, parálisis motora, y ceguera a menudo resultan de excesos de bebidas alcohólicas. Es probable que si el alcohol pudiera ser erradicado por un siglo, la demencia disminuiría en preponderancia el setenta y cinco por ciento. Las mejores y últimas autoridades todas están de acuerdo que la acción del alcohol en el sistema nervioso es siempre de un narcótico, si la dosis fuera grande o pequeña. En la temperatura corporal no hay ya más dudas que el alcohol produce una reducción, después que la sensación primaria y pasajera de calor ha pasado.

Todos los exploradores del norte saben que el uso de alcohol pone en peligro sus vidas por el enfriamiento del cuerpo. Es útil, en la forma de bebida caliente, para revivir a una persona que ha sido expuesta al frío, pero sólo después que la exposición ha cesado. El Doctor Parkes, en la Compañía Ashantee, descubrió que la fatiga que se manifiesta en los trópicos se soporta mejor sin la ayuda de una ración de alcohol. El poder del alcohol para disminuir el trabajo muscular y la agilidad es tan conocida que los atletas rigurosamente se abstienen durante el entrenamiento, y los registros del ring de premiación, demuestra que solo el boxeador que no tiene alianza con el alcohol es capaz de permanecer en el juego.

No hay diferencia de opinión entre los psicólogos con respecto a los hechos de la acción del alcohol en el cuerpo humano. Ellos difieren enérgicamente con respecto a las conclusiones a ser sacadas de estos hechos, algunos sostienen que el alcohol es un “alimento parcial cuando se toma en cantidades moderadas”. El conocimiento moderno justifica la creencia que en salud nunca es un alimento en ningún sentido, sea la cantidad grande o pequeña, pero siempre un veneno, biológicamente o psicológicamente hablando, en la enfermedad no es ni un alimento ni un veneno, pero puede ser una droga conveniente y útil. Éste debería ser debidamente llamado lo que es debidamente, una droga, y no una bebida. Un narcótico; y no un tónico. Su uso como droga será debidamente restringido, como en el caso de otras drogas, en la dirección inteligente de los hombres sobre quién el Estado se impone, en el presente, restricciones rígidas como educación preliminar, complementada por el estudio de los conocimientos técnicos de la profesión de la medicina. Sus usos en enfermedades son muchos, pero su consideración no viene dentro del ámbito de este artículo. Hay casos de fiebre tifoidea, neumonía y difteria en los cuáles el alcohol es una valiosa ayuda, y en otras condiciones su uso puede ser aconsejable. Cuidadosas observaciones de sus efectos, en la práctica privada y en experiencia hospitalaria extensiva, obliga al escritor a estar de acuerdo con esta conclusión: "El alcohol en la salud es a menudo una maldición; el alcohol en la enfermedad es generalmente una bendición". Desde un punto de vista sociológico, nosotros estamos obligados por una evidencia incontrovertible a reconocer que es la causa del origen más frecuente de pobreza, infelicidad, divorcio, suicidio, inmoralidad, crimen, locura, enfermedad, y muerte.


Bibliografía: CHITTENDEN (Yale). Medical News, 22 April, 1905; SHOEMAKER, Materia Medica and Therapeutics (Philadelphia, 1894); BEEBE, New York Medical Journal (15 April. 1905); FOSTER, Textbook of Physiology (London, 1898); FLINT, Handbook of Physiology (New York, 1905); BARTHOLOW, Materia Medica and Therapeutics (New York, 1903); HALL, Journal of the American Medical Association (14 July, 1900); ATWATER, Physiological Aspects of the Liquor Problem (Boston, 1903); WELCH, Physiological Aspects of the Liquor Problem (Boston, 1903); BUNGE, Physiologische und Pathologische Chemic (1894), 124; NAMMACK, Alcohol in Typhoid Fever in Medical Record (28 April, 1906); PEABODY, Alcohol in Disease, in Medical News (22 April, 1905); O'GORMAN, Scientific Valuation of Alcohol in Health (London, 1900).

Fuente: Nammack, Charles. "Alcoholism." The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <http://www.newadvent.org/cathen/01274a.htm>.

Traducido por Ana María Maturana