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Jueves, 19 de octubre de 2017

Alba II

De Enciclopedia Católica

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El alba, según dice San Isidoro , Alcuino, Durando, el Carnotense y otros, es una vestidura de lino muy blanca, la que los griegos llaman “poderis” o “podas. Los eclesiásticos le llaman túnica, “camisa línea”. Esta prenda debe ser larga y bajar hasta los pies, porque los griegos llaman “podos” a los pies. La palabra alba se deriva del verbo “Albeo”, que significa blanquear; se dice alba porque debe ser muy blanca, tersa y limpia. En el antiguo Israel se le llamó “viso” porque las albas se hacían del lino de Egipto, del más fino y blanco de todos. Cuando el sacerdote se reviste con una vestidura semejante a la que vistió Cristo por burla de Herodes, aprende la paciencia y sufrimiento con que debe padecer las injurias, pues se las colocaron al Señor por escarnio y burla. El alba se hace de lino para que entienda el sacerdote que así como se blanquea el lino a costa de muchos golpes y heridas, así, el sacerdote a heridas de dolor y golpes de corazón ha de buscar la limpieza y candor de su alma, la que no tuvo por su nacimiento, como dice David . El alba debe cubrir el cuerpo porque en esto se simboliza la esperanza, que proviene de la gracia, y de los merecimientos de la Iglesia, por lo que nos salvamos, como dice San Pablo . El ser larga significa la justicia que el sacerdote debe guardar en todas sus obras y acciones. Significa que el sacerdote de Cristo ha de estar adornado de todas las virtudes, tal como lo dieron a entender aquellos dos ángeles que aparecieron con vestiduras blancas en la resurrección del Señor, como lo relata San Juan . Las mangas han de ser angostas y justas a los brazos, porque como dijo Inocencio III, al levantar los brazos éstos quedarían descubiertos, cosa indecente en tan grande sacrificio, por lo que los sacerdotes deben procurar estén los paños o cercos de las mangas labrados con el mayor adorno, decencia y compostura.


Texto preparado por José Gálvez Krüger para la Enciclopedia Católica. Tomado de Lobera, Antonio, “El Porqué de todas las ceremonias de la Iglesia” Ignacio Porter, Impresor y Librero, 1769