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Domingo, 22 de octubre de 2017

Acción de Gracias Antes y Después de las Comidas

De Enciclopedia Católica

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La palabra gracia –en inglés “grace”– que en referencia a la oración al tomar los alimentos, en inglés pre-Isabelino tomaba el plural gracias, no significa otra cosa que acción de gracias. (Del Latin gratiarum actio y del Italiano grazie, "gracias".) Aunque la expresión de gratitud a Dios por sus dones cuando ha provisto lo esencial para satisfacer la más primaria de las necesidades humanas es una idea que de ninguna manera es exclusivamente cristiana (Cf. Dt. 8,10; Ex. 18,12; Lev. 39,43), aún en el orden cristiano, siguiendo el ejemplo personal de nuestro Salvador (Jn. 6,11.23), la obligación de dar gracias parece haber sido enfatizada desde el mero principio. Por ello, bajo condiciones que excluyen totalmente la idea de una celebración Eucarística, se nos dice de San Pablo (Hch 27, 35) que "tomando el pan dio gracias a Dios a la vista de todos ellos y cuando lo hubo partido y empezó a comer" (Cf, I Tim 4, 3-5; Rom 14, 6; I Cor 10. 30). Pasando por alto el "Didaje” en el que las fórmulas de agradecimiento por los alimentos pueden estar conectadas con la Eucaristía del Ágape, encontramos (C.A.D. 123) al apologista Arístides declarando a cerca de sus hermanos cristianos que "sobre su comida y bebida dan gracias a Dios " (Camb. Texts y Studies, I, 49). De la misma manera Tertuliano, "No nos reclinamos en un banquete antes de haber probado la oración—de la misma manera la oración pone fin al festín" (De orat., xxv). En casi todos los Padres se pueden encontrar pasajes similares. En particular el poeta cristiano Prudencio, a principios del siglo quinto, tiene varios himnos "Ante cibum" and "Post cibum" en los que aparecen versos como los siguientes (Cath. Hymn., III, Ante cib., ii, 10 sq.): "Sin vuestra presencia, nada, Oh Señor, es dulce, No hay placer a nuestros labios que pueda ser dado. Ya sea vino que bebamos o alimentos que comamos, Hasta que tu divina Gracia y la Fe los santifiquen."

Podrían citarse también muchas anécdotas de primeros escritores como Gregorio de Tours y Beda, que claramente atestiguan la prevalencia de la práctica de dar gracias. Beda, por ejemplo, cuando quiere decirnos que Osvaldo y el Obispo Aidan iban a empezar a comer, hace notar que "estaban a punto de estirar sus manos para bendecir el pan" (Hist. Eccl., III, vi). Las leyes de Gales, atribuidas a los siglos noveno y décimo, cuando hablan de los tres asistentes indispensables del rey, nombran primero "su sacerdote para decir misa y bendecir su carne y bebida", mientras que la función del sacerdote de la reina es también bendecir su carne y bebida (Haddan y Stubbs, I, 231 and 235). Guillermo de Malmesbury (Gest. pont., IV, 140) se refiere a las bendiciones de San Wulstano sobre la mesa como si perpetuaran alguna costumbre que era peculiarmente inglesa; pero se prueba curiosamente que los Normanos no eran extraños a esa práctica por una escena en los tapices Bayeux, donde vemos al Obispo Odo en Bayeux de pie frente a la mesa de un banquete, con una inscripción a su lado que dice: "Et hic episcopus cibum et potum benedicit."

Naturalmente que en las órdenes religiosas se insiste mucho en la costumbre de dar gracias. En el Capítulo 43 de la regla de San Benito se le asigna una sección especial y se amplifica bastante en exposiciones ulteriores. Las primeras reglas monásticas de hecho requerían que cada plato que era traído a la mesa fuera bendecido separadamente antes de ponerlo frente a la comunidad. En el "Ancren Riwle" (C.A.D. 1200), que tal vez preserva la primera instancia de la palabra “Gracias’ en un tratado inglés, la acción de gracias se describe estando de pie y, puesto que incluye el "Miserere", debe haber sido bastante larga. También se ora por las almas de los fieles en la acción de gracias después de la comida. Se atribuía gran importancia al aprendizaje apropiado de la acción de gracias por los niños. Es comúnmente un aspecto prominente en los Libros de Curtesye y otras obras medievales para la instrucción de los jóvenes. Además, la mayoría de las fundaciones educativas, como las escuelas públicas inglesas y los colegios y universidades, tenían prescritas formas especiales de dar gracias, con frecuencia parcialmente en verso, algunas de las cuales subsisten hasta el presente. La acción de gracias que provee la Iglesia está contenida en el “Breviario Romano” bajo el título “Benedictio Mensae”.La forma para la cena, tanto antes como después de comer, varía ligeramente de la que está asignada a la comida de mediodía, y durante las octavas de ciertas grandes fiestas, se reemplazan algunos versos de uso ordinario por otros especiales. La acción de gracias se inicia con la aclamación “Benedicite”, que es dicha por un oficiante y repetida por todos los presentes. Las gracias antes de las comidas comúnmente encontradas en los catecismos para niños y usada por los laicos consiste sustancialmente de una traducción de dos partes de la más larga acción de gracias latina, la bendición se dice antes de los alimentos y la acción de gracias que se dice después. De esta más larga acción de gracias contenida en el Breviario, el Prior Cabrol dice con razón que toda la serie de fórmulas con sus apropiadas citas de los Salmos, en particular del Sal. XXXIII, posee una gran antigüedad. De hecho, una gran parte de las formas existentes pueden ser rastreadas hasta el siglo noveno. Ver por ejemplo Rhabanus Maurus, "Deins. cleric.", II, x. La bendición, "Bendícenos señor, y estos dones”, etc., que es conservada en nuestra abreviada acción de gracias, se encuentra en el "Sacramentario Gelasiano", que es considerablemente anterior. Además, sin coincidencia verbal precisa, puede decirse que nuestra existente y más larga acción de gracias resuena con el lenguaje del más temprano documento de su clase que haya sido preservado hasta nosotros. Este se encuentra en un tratado dudosamente atribuido a San Anastasio, pero ciertamente de una fecha temprana, y probablemente por lo menos, el trabajo de un contemporáneo. Es principalmente en este tratado que G. von der Goltz basa su teoría del desarrollo de la acción de gracias para las comidas de la primitiva Eucaristía (Goltz, "Tischgebete und Abendmahlsgebete", pp. 33 sq.). Este trabajo (De virginitate) es notable por la circunstancia que el escritor recomienda como una oración que se encuentra en el “Didaje” en aparente conexión con una celebración Eucarística. También encontramos en este documento del siglo cuarto el versículo, “Nuestro misericordioso y compasivo Dios ha dado alimento a aquellos que le temen", y en la acción de gracias del Breviario actual tenemos:

"El Señor compasivo y misericordioso, ha perpetuado la memoria de Sus maravillas. Le ha dado alimento a aquellos que le temen."

Otra temprana acción de gracias se encuentra en " Constituciones Apostólicas ", VII, xliv.

Vea Acción de Gracias en las Comidas.


Bibliografía: BAUDOT en Dictionnaire d'archeol. chret. et de liturgie, s.v. Benediction de la Table; CABROL, Le liver de la priere antique (Paris, 1900), 364-369; GAVANTUS, Thesaurus sacrorum rituum, III (Venice, 1823), 233-25; MARTENE, De antiquis ecclesiae ritibus, IV (Venice, 1783), 29-32; BRADSHAW in FURNIVALL, el Babees Book, Early Eng. 'font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size: 12.0pt;mso-ansi-language:EN-US'>Text Soc., Preface (London, 1885). 'font-size:10.0pt;mso-bidi-font-size:12.0pt'>Sin embargo, los detalles más completos son dados en la excelente pequeña monografía de H.L. Dixon, Saying Grace (London, 1903), que contiene muchos documentos impresos completos. Pero ver también: VON DER GOLTZ, Tischgebete und Abendmahlsgebete (Leipzig, 1905), una de las series Texte u. Untersuchungen, y KELLER en Archaeological Journal, XXI, 347-365.

Fuente: Thurston, Herbert. "Thanksgiving before and after Meals." The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912. <http://www.newadvent.org/cathen/14554c.htm>.

Traducido por Javier L. Ochoa M.