Nacido
en Oropesa, España, hacia fines del Siglo XV; muerto en la isla de Puná, cerca
de Guayaquil, el 31 de Octubre de 1541. Era hijo de Francisco de Valverde y Ana
Álvarez de Vallegada, y estaba emparentado con muchas familias nobles, en particular
con la de Pizarro, el conquistador de Perú, y con la de Cortés, el conquistador
de México. Valverde se convirtió en miembro profeso de los dominicos en el convento
de San Esteban de Salamanca, en Abril de 1524. En 1529 acompañó a Pizarro como
misionero, en su pretendido viaje de conquista del Perú. Antes de la batalla de
Caxamarca, 16 de Noviembre de 1532, Valverde se esforzó en obtener la pacífica
sumisión de Atahualpa; más tarde instruyó y bautizó al infortunado monarca inca.Cuando
Carlos V supo de las victorias de Pizarro, nombró a Valverde primer obispo de
Cuzco, la ciudad real de los reyes peruanos; Paulo III ratificó su elección en
un consistorio que tuvo lugar en Enero de 1537. El nuevo obispo encontró sus tareas
espirituales arduas, pues ya había sido nombrado para el cargo de Protector de
los Nativos. Esto le obligó a enfrentarse constantemente con la ruda soldadesca,
pues los aventureros que formaban los ejércitos españoles no tenían en cuenta
la justicia y la misericordia para con los indios. Se esforzó en disipar la enemistad
entre Almagro y Pizarro y tras el asesinato de este último se vio obligado a huir
del Perú. De camino a Panamá, se detuvo para una breve estancia en la isla de
Puná, donde fue muerto por los indios. La fama del obispo Valverde se basa en
su conducta en Caxamarca. Si fuera cierta la tradición de que el monje español
se dirigió a Atahualpa con altanería y desdén, y cuando sus palabras no fueron
tenidas en cuenta llamó a sus compatriotas a atacar a los inofensivos peruanos,
entonces Valverde merece una condena general. Sin embargo, los grandes historiadores
religiosos, tales como Valera, Meléndez, Remesal, niegan por falsa la acusación.
Jerez, un testigo ocular, en su relación (Sevilla, 1534) afirma que cuando el
Inca rehusó someterse, Valverde se volvió e informó a Pizarro, quien ordenó entonces
avanzar a sus hombres; no hace mención de nada indigno en la conducta del fraile,
ni lo hace Pedro Pizarro, uno de los autores más antiguos (su Relación
está fechada en 1571). Particularmente contrarios a Valverde son Alonso Enrique
y Oviedo, que dan el relato de Diego de Molina, un soldado de la expedición, pero
ambos eran partidarios de Almagro. Autores posteriores tienen posturas diversas.
La cuestión no está en manera alguna probada. En consideración a la extraordinaria
complejidad de los detalles de la actuación de Valverde, uno debe concluir que
no son auténticas, sino el resultado de un sesgo personal o político.
Cf.
todas las historias antiguas de la América española.
JOSEPH V. MOLLOY
Transcrito
por Thomas M. Barrett
Dedicado a los pueblos nativos de Perú
y México
Traducido por Francisco Vázquez