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En antiguos martirologios se menciona en la fecha del 14 de febrero
al menos a tres santos de nombre Valentín, todos ellos mártires.
A uno se le describe como sacerdote
de Roma, a otro como obispo en Interamna (actualmente
Terni), y ambos al parecer fueron martirizados en la segunda mitad
del siglo III, y serian sepultados en la Via Flaminiana, pero a diferentes
distancias de la ciudad. La actual Porta del Popolo, que es como los
antiguos llamaban la Puerta Flaminiana de Roma, se conocía
en los tiempos de William de Malmesbury como Puerta de San
Valentín. Al parecer este nombre fue tomado de un pequeño
templo en el barrio cercano que era dedicado al santo. De ambos San
Valentines se conserva algún tipo de acta, pero
son de fechas relativamente posteriores y sin valor histórico.
Acerca del tercer San Valentín, fuera de que fue martirizado
en África junto con un cierto número de sus compañeros
no se conoce nada más.
Día de San Valentín
Las costumbres populares asociadas al Día de San Valentín
sin lugar a duda tienen su origen en la creencia común admitida
generalmente en Inglaterra y Francia durante la Edad
Media de que el 14 de febrero (o sea, a mediados del segundo
mes del año) las aves comienzan a aparearse. Es por esto
que en el Parlamento de las aves de Chaucer podemos
leer:
Por esto que fue enviado el día de San Valentín
Cuando cada ave su pareja ha de elegir.
Por esta razón este día se considera como consagrado
especialmente a los enamorados, y ocasión especial para escribir
cartas de amor y enviar muestras de amor. Tanto las literaturas
francesa como inglesa de los siglos catorce y quince
contienen alusiones a esta práctica. Quizá la mas
temprana se encuentra en las Baladas 34 y 35 escritas en
francés por el poeta bilingüe John Gower; aunque
Lydgate y Clauvowe dan otros ejemplos. Aquellos quienes se eligen
bajo estas circunstancias se llaman entre sí Valentines.
En sus Cartas a Paston, Dame Elizabeth Brews escribe sobre
un partido que ella espera conseguir para su hija (hemos modernizado
la redacción), dirigiéndose al favorecido pretendiente
de esta manera:
Y, primo mío, el lunes es el Día de San Valentín
y cada ave elige para si un compañero, y si aceptares venir
la noche del jueves, y consintieres esperar hasta entonces, confío
a Dios en que vos hablarás con mi esposo y rezaré
por que podamos llevar a término este asunto.
Poco después la joven dama escribió al mismo hombre
una carta a quien se dirige como "Para mi bien amado Valentín,
John Paston Esquire". La costumbre de elegir y enviar valentines
en años recientes ha ido cayendo en desuso relativamente.
HERBERT THURSTON
Transcrito por Paul Knutsen
Traducido por Daniel Gallo
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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