(URBINATENSIS)
Provincia
de Pesaro y Urbino, Italia. La
ciudad de Urbino está situada en una montaña entre los valles de
Metaurus y Foglia, en una montañosa, pero bien cultivada región.
La catedral, cerca del palacio ducal, fue diseñada por el
Conde Federico da Montefeltre; pero fue completamente transformada
en el siglo XIX, ya que la cúpula añadida en el siglo XVI y una
gran parte del edificio se destruyeron en 1789.
Algunas valiosas pinturas aún se conservan allí, una "Última
Cena" y un "San Sebastiano de Barocci" en la sacristía,
la "Flagelación" de Pier della Francesca, en el oratorio
de la cripta una "Pietà" de Giovanni da Bologna.
Otras iglesias; S. Francesco (completada en 1350), en parte
romana, en parte gótica, contiene exquisitas esculturas de Constantino
Trappola, pinturas de Barocci, Procaccini, y otros.
S. Dominico (1365), originalmente gótico, pero completamente
transformado en 1732; sobre la puerta principal existe un alto relieve
de Lucca della Robbia. S. Agostino era también gótico. Los frescos del oratorio de S. Giovanni Battista
de Jacopo y Lorenzo Sanseverino, incluyendo una "Crucifixión",
son importantes en la historia de la pintura: S. Spirito (de Luca
Signorelli), S. Bernardino (Bramante), S. Giuseppe (Adoración de
los Reyes Magos, y relieve de Brandini).
El palacio ducal fue erigido por el Duque Federico, con Luciano
di Laurana (1447) como arquitecto, ilustres escritores y pintores
fueron comprometidos a adornarlo, pero muchas de sus obras se encuentran
actualmente en museos extranjeros.
Entre los que permanecen se encuentran la estatua del Duque
Federico; los tallados de los bordes de las puertas, ventanas, y
piezas de chimenea; pinturas de Margaritone, Antonio da Ferrara
("Crucifixión", "Bautismo de Cristo"), Paolo
Uccello ("Profanación de la Hostia"), Giusto di Grand
("Última Cena"), Giovanni Santi, el padre de Rafael ("Timoteo
Viti"); Titian ("Resurrección"). El estudio del duque, con su magnífica puerta incrustada y su techo,
contiene dos oratorios. El
palacio de Castracane tiene una importante colección de pinturas. Urbino tenía a principios del siglo XX una
universidad con facultades de leyes, física matemática, y una escuela
para farmacia y obstetricia, y un hospital fundido en 1265. En Urbino nacieron: Bartolomeo Carusi, teólogo
y profesor en Bologna y París; Federico Commandini (1509), matemático;
Bernardini Baldi (siglo XVII), poeta; Ludovio della Vernaccia (siglo
XIII), poeta; Laura Battiferri-Ammanati (siglo XVII), poeta; el
arqueólogo, Mons. Fabretti (1619); los pintores, Raffaello Sanzio
y Federico Barocci; Bramante y Genga, padre e hijo, arquitectos;
el escultor, Federico Brandani, y Clemente XI.
Urbino
fue antes Urbinum Mataurense, municipum
romano. La ciudad y sus
alrededores tienen abundantes inscripciones, una de las cuales es
cristiana con certeza. Urbino
estuvo dominada por los Godos, pero fue capturada por Belisario
(538). Bajo la dominación
de Pipino pasó a ser parte del dominio pontificio.
En el siglo XI tuvo una comuna.
Convirtiéndose en capital de los condes de Montefeltre, aumentó
su importancia. En 1213 Bonconde di Montefeltro fue elegido como podestà de Urbino. El pueblo de Urbino se rebeló, formaron una
alianza con la comuna de Rimini (1228), y en 1234 eran dueños de
la ciudad. Él y sus descendientes
fueron líderes de los Ghibellines de las Marches y la Romagna. Montefeltrano tuvo éxito (1214-55), y Guido
(1255-86 y 1293-6). Bonifacio
VIII lo absolvió de censuras y lo empleó en contra de Palestrina
y la Colonna. Federico I (1296-1322) aumentó sus dominios
al tomar de la Santa Sede Fano, Osismo, Recanati, Gubbio, Spoleto,
y Asís. Sus impuestos exorbitantes llevaron a su asesinato,
y la ciudad reconoció la supremacía papal. Pero en 1323 su hijo Nolfo (1323-59) fue proclamado Señor de Urbino.
En 1355, en la llegada del Cardenla Albornoz, fue reconocida
nuevamente la soberanía papal, aunque no sin la pérdida de territorio.
Federico II fue completamente despojado.
Su hijo Antonio (1377-1403), se aprovechó de la rebelión
de los Marches y Umbria en contra de la Santa Sede (1375) para restaurar
su autoridad en Urbino. Guido Antonio (1403-43) fue nombrado por Martín
V (1419) gobernador del Ducado de Spoleto, y llevó a cabo la guerra
en contra de Braccio di Montone con distinta fortuna. Oddo Antonio, luego de un gobierno de unos pocos meses, fue asesinado
por sus crímenes. Los urbaneses
le ofrecieron luego el gobierno a Federcio III (1444-82), hijo ilegítimo
de Guido Antonio, alumno de la escuela Vittorino da Feltre y amante
del arte. Bajo su gobierno
Urbino se convirtió en cuna de las mentes más brillantes del Renacimiento. Fue implicado en las guerras en contra de Sigismondo
Malatesta, el Papa, Rene of Anjou, y Florencia. Sixto IV le confirió el título de Duque de
Urbino (1474). Guidubaldo
I (1492-1508) escapó de las conspiraciones de Caesar Borgia.
Adoptó a Francesco Maria della Rovere.
Ayudó a Julio II en la reconquista de la Romagna. León X lo despojó de su territorio, el cual
fue entregado a Lorenzo de' Medici, y luego a Giovanni Maria Varano
(1516-21). Con la muerte
de Federico III reasumió el trono.
El gobierno interno estuvo casi completamente en las manos
de la duquesa Eleonora Gonzaga.
Guidubaldo II (1538-74), a través de su matrimonio con Giullia
di Varano, obtuvo el Ducado de Camerino, que tuvo que ceder en 1539
en beneficio de Pablo III por 60,000 scudi.
En 1572 los urbineses se rebelaron en contra del pago de
impuestos, pero fueron suprimidos.
Francesco Maria II (1574-1631) intentó reducir los impuestos
establecidos por su padre. En 1606 y 1626 se retiró del gobierno para
estudiar ciencias naturales, y nombró una comisión de ocho miembros
para que gobernaran. Debido
al asesinato de su único hijo, Federico Ubaldo, en 1624, puso sus
dominios bajo la autoridad de la Santa Sede.
El
primer obispo conocido de Urbino es Leoncio, a quien San Gregorio
le confió la Diócesis de Rimini (592).
Otros obispos: Teodorico, quien en 1201 transfirió la catedral
a la ciudad (la antigua catedral estaba fuera de la ciudad); el
Beato Minardo (1057). Bajo los Obispos Egidio (1288) y Carrado,
O. S. A. (1309), el Beato Pelnigotto, franciscano terciario y la
Beata Clara de Rimini vivieron en la ciudad. Marco Boncioni, O.
P. (1342); Fra Bartolommeo Carusi, O. S. A. (1347), teólogos. Bajo
Francesco, O. Min. (1379), se estableció la hermita de Gerolamini
en Monte Cesana; Oddone Colonna (1380), luego Martin V; Gian Pietro
Arrivabeni (1491), sabio escritor y restaurador de la disciplina;
el Cardenal Gregorio Cortese, O. S. B. (1542); Felice Tiranni (1551),
reformador de la vida religiosa. En 1563 Pío IV creó la sede metropolitana,
con las sufraganias, Cagli, Sinigaglia, Pesaro, Forssombrone, Montefeltro,
y Gubbio. Bajo Antonio Giannotti (1578) se abrió el seminario; Ascanio
Maffei (1646) restauró muchas iglesias; Ignazio Ranaldi, orador
(1819), restauró la disciplina del seminario y las órdenes religiosas.
La arquidiócesis tenía, a principios del siglo XX, como sufraganias,
S. Angelo en Vado, Cagli, y Pergola, Fossambrone, Pesaro, Senigallia;
contenía 99 parroquias; 32,600 habitantes; 130 sacerdotes seculares
y regulares; 1 casa de religiosos (masculina); 4 conventos de monjas;
4 instituciones educativas para hombres y 2 para mujeres. Su obispo
actual es Mons. Ugo Donato Bianchi, nacido en Pennabilli, diócesis
de San Marino-Montefeltro, el 10 de febrero de 1930, ordenado el
18 de abril de 1954, electo el 23 de mayo de 1977.
Su vicario general es Mons. Gino Uguccioni.
Cuenta con una población de 53,500; de los cuales 52,100
son católicos; 53 parroquias y 74 sacerdotes.
CAPPELLETTI, Le chiese d' Italia, III (Venice,
1845); LIPPARINI, Urbino in Italia artistica, VI (Bergamo, 1907);
UGOLINO, Storia dei conti e dei duchi di Urbino (Florence, 1859);
ALBANI, Memorie concernenti la citta di Urbino (Rome, 1724); GUERRINI,
Degli womini illustri di Urbino (Urbino, 1879); DENNISTOWN, Memories
of the Dukes of Urbino illustrating the arms, arts, and literature
of Italy from 1440 to 1630 (London, 1851); DELABORDE, Les ducs et
la cour d'Urbino in revue des Deux Mondes, II (1851), 393-440.
Para cualquier actualización escribir a ec@aciprensa.com
U.
BENIGNI
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a la Comunidad Cristiana
de Urbino
Traducido
por Armando Llaza Corrales