Cuando
San Ansgar, el Apóstol del Norte, viajó a Suecia en el 829 los suecos
aún eran paganos y el país contenía muchos bosques y templos de
sacrificio para la adoración de ídolos.
Uno de los más célebres era el templo de Upsala en lo que
actualmente se conoce como Antigua Upsala, el centro de la adoración
idólatra no sólo para Suecia, sino para toda Escandinavia.
Incluso luego de que el cristianismo se difundiera en Suecia,
se mantuvieron los sacrificios paganos en Upsala.
La Crónica de los Obispos, escrita por Adam de
Bremen en los años 1072-76, dice, Los suecos tienen un conocido
templo pagano llamado Upsala, y añade, Cada noveno año,
además, se celebra una gran fiesta en Upsala, que es observada en
común por todas las provincias de Suecia.
Nadie está permitido de no participar en la fiesta... Más
terrible que todos los castigos es que incluso aquellos que se han
convertido al cristianismo deben comprar su excusa para evitar participar
en la fiesta... Los sacrificios son hechos así: Nueve cabezas son
ofrecidas por cada criatura
viviente de sexo masculino. Por
la sangre de éstos los dioses son apaciguados.
Los cuerpos son colgados en un bosque no muy lejano al templo. Se pueden observar perros y caballos colgando
cerca a seres humanos; un cristiano me contó haber visto sesenta
y dos cuerpos colgados al mismo tiempo.
Una
sede episcopal fue establecida en la Antigua Upsala. Uno de los obispos fue San Enrique, quien participó en la Cruzada
a Finlandia, dirigida por San Eric, y sufrió el martirio en ese
lugar en 1157. Los obispos de Suecia fueron primero sufraganios
de la Arquidiócesis de Hamburgo-Bremen, de la cual era arzobispo
San Ansgar cuando murió. Luego los obispos suecos fueron sufraganios
del Arzobispado de Lund, Primado de Escandinavia. En 1152 el Cardenal
Nicolás de Albano, luego Papa Adrián IV, visitó Suevia y sostuvo
un Sínodo Provincial en Suecia, pero el tema fue pospuesto, debido
a que los suecos no se pusieron de acuerdo en cuanto a la sede del
arzobispo.
Sin
embargo, en 1164, el Papa Alejandro III estableció una provincia
eclesiástica separada de Suecia con sede en Upsala.
Las sufraganias de ésta eran los obispos de Skara, Linköping,
Strengnäs, y Westerås; y en una fecha posterior fueron añadidas
las diócesis de Wexiö y Åbo en Finlandia.
El primer Arzobispo de Upsala fue Estéban, un monje cisterciense
del célebre monasterio de Alwastra.
El Cardenal William de Sabina llegó como legado papal a Suevia
durante el arquiepiscopado de Jarler, monje dominico (1235-55).
El legado había sido comisionado, entre otras cosas, de establecer
los capítulos catedralicios en donde quiera que faltasen, y otorgarles
el derecho exclusivo de elegir obispos.
Otro asunto importante que el legado había sido encomendado
era el refuerzo de la ley del celibato clerical.
En un Sínodo Provincial llevado a cabo en Skenninge en 1248
bajo la presidencia del cardenal, las reglas concernientes al celibato
fueron hechas más severas. El piadoso y enérgico Arzobispo Jarler y su
sucesor Laurencio (1257-67), franciscano, constantemente se esforzaron
por elevar al clero y reforzar la ley del celibato. Un siglo después la gran santa de Suecia, Santa Brígida (m. 1373),
trabajó celosamente por el reforzamiento de la misma ley.
Una
nueva era se inició en la historia de la arquidiócesis cuando el
Arzobispo Folke (1274-77) transfirió la sede de la Antigua Upsala
a Aros, pueblo cercano al Fyris que obtuvo el nombre de Upsala.
Este cambio fue aprobado por el Papa, el rey, y los obispos. Las reliquias del santo nacional, San Eric,
fueron también llevadas a la nueva sede.
La catedral de Upsala, la más importante iglesia de Suecia
y la más grande en Escandinavia fue construida por el arquitecto
francés Etienne de Bonnuille en 1287.
Fue una obra maestra del estilo gótico, y es un monumento
de lo que eran capaces de crear el arte católico y el sacrificio
católico de uno mismo bajo el liderazgo de celosos obispos y prelados.
Las labores de los obispos se extendieron en todas direcciones.
Algunos eran celosos pastores de sus rebaños, como Jarler
y muchos otros; algunos eran distinguidos canónigos, como Birger
Gregerson (1367-83) y Olof Larsson (1435-8); otros eran estadistas
como Jöns Bengtsson Oxenstjerna (m. 1467), o administradores capaces
como Jacob Ulfsson Örnfot, quien fue distinguido como príncipe de
la Iglesia, canciller real, patrono del arte y del aprendizaje,
fundador de la Universidad de Upsala, y eficiente colaborador en
la introducción de la imprenta en Suecia.
Murió en el Monasterio Cartujo de Mariefred (Paz de María)
en 1522. También habían intelectuales, como Johannes
Magnus (m. 1544), quien
escribió la "Historia de omnibus gothorum sueonumque regibus"
y la "Historia metropolitanae ecclesiae upsaliensis",
y su hermano Olaus Magnus (m. 1588), quien escribió la "Historia
de gentibus septentrionalibus" y quien fue el último obispo
de Upsala.
Los
arzobispos y clero secular fundaron activos co-trabajadores entre
los regulares. Entre las
órdenes representadas en Suecia estaban los Benedictinos, los Cistercienses,
los Dominicos, los Franciscanos, las Brígidas (con su casa madre
en Wadstena), Cartujos, etc. Los monjes no sólo trabajaban en las
cosas espirituales, sino también eran maestros de las personas en
agricultura y jardinería. Aún el gran crédito se le debe a los miembros
de las órdenes, ambos, hombres y mujeres, por sus servicios en el
entrenamiento intelectual de las personas de Suecia. Un investigador sueco protestante, Carl Silfverstolpe, escribe:
"Los monjes eran casi el único lazo de unión en la Edad Media
entre la civilización del norte y la del sur de Europa, y puede
decirse que las relaciones activas entre nuestros monasterios y
aquellos de tierras sureñas fueron las arterias a través de las
cuales la rica civilización llegó a nuestro país."
Las labores benéficas de la Iglesia Católica fueron olvidadas
en los tormentosos tiempos de la Reforma (mejor Revuelta) protestante, pero a principios
del siglo XX han sido reconocidas por investigadores con mayor objetividad.
Dr. Claes Annerstedt, historiador de la Universidad de Upsala,
dijo: "Uno de los mejores resultados de la investigación moderna
es que las destacadas labores de la Iglesia Romana han recibido
un reconocimiento adecuado por su servicio en la preservación y
la difusión de la civilización."
HERGENRÖTHER, Handbuch der allgemeinen Kirchengeschichte,
II (Freiburg, 1879), 720; Adami Gesta Hammaburgensium Episcoporum, IV (Hanover, 1876), 174;
FLAVIGNY, Ste. Brigitte
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Bibliotek, I (Stockholm, 1875), 2; ANNERSTEDT, Upsala, Universitets historia,
I, pt. I (Upsala, 1877), 2; KROGH TONNING, Die hl.
Birgitta von Schweden (Kempten and Munich, 1907); PERGER, Jesuiterpateren Lauritz Nielsen,
saakaldt "Klosterlasse" (Christiania, 1896); BAUMGARTNER, Nordische
Fahrten.
Para cualquier actualización escribir a ec@aciprensa.com
GUSTAF
ARMFELT
Transcrito por Vivek Gilbert John Fernández
Dedicado a los Obispos, Sacerdotes
y Personas de todas las Antiguas Sedes de la Iglesia Católica.
Traducido
por Armando Llaza Corrales