La Universidad de San Marcos en Lima goza de la reputación de
ser la más antigua en América; tiene la distinción
de haber iniciado sus cursos por un decreto real. La Universidad de Santo
Domingo en las Indias Occidentales fue la primera en ser establecida mediante
una Bula papal. Otras instituciones similares surgieron pronto por toda
América Hispana, floreciendo durante el periodo colonial bajo los
auspicios conjuntos de la Iglesia y el Estado. Luego, cuando llegó
la Revolución, pasaron del control directo de los primeros al de
los últimos, con excepción de la Universidad de La Habana,
la cual permaneció en posesión de una orden religiosa hasta
finales del siglo XIX. Fue en 1538 que una Bula de Pablo III decretó
la creación de la Pontificia Universidad de Santo Tomás
en Santo Domingo, a solicitud de los Dominicos. Sin embargo, dicha institución
no fue definitivamente establecida, sino hasta que Felipe II le dio existencia
legal en 1558, siete años después de la fundación
de la de San Marcos en Perú. La Universidad de Santo Domingo tenía
facultades de teología, jurisprudencia, filosofía y medicina,
se mantuvo en funciones durante todo el periodo colonial. La Universidad
de Lima fue fundada por decreto de Carlos V en 1551 en el monasterio del
Santo Rosario, permaneció bajo la dirección de los Dominicos
hasta 1571, cuando, siendo confirmado por el Papa Pío V, pasó
a manos de autoridades laicas. Sin embargo, los Dominicos continuaron
ocupando puestos de honor. Durante siglos la universidad ejerció
una influencia que se extendió por sobre todas las colonias españolas
en Sudamérica, y muchos hombres prominentes salieron de sus aulas.
El famoso Pedro Peralta y el erudito francés Godin, se contaron
entre sus profesores durante el siglo XVIII, mientras hombres de la talla
de los poetas Oña, Castellanos y Olmedo, y el primer bibliógrafo
americano, León Pinelo, estuvieron entre sus estudiantes. Las facultades
de la universidad incluían teología, jurisprudencia, filosofía,
medicina, y, durante un tiempo, la lengua de los Incas.
La siguiente en importancia de las universidades peruanas fue la de Cuzco,
fundada en 1598 como la Universidad de San Antonio Abad. En el siglo XVII,
la Universidad de Guamanga en Perú fue establecida con las mismas
facultades que la de Cuzco. Mientras tanto, los estudios universitarios
se habían inaugurado en Quito con la creación, en 1586,
de la Universidad de San Fulgencio bajo la dirección de los padres
Agustinos, mediante una Bula de Sixto V. Una segunda universidad en Quito,
la cual obtuvo gran prestigio durante el periodo colonial, fue la de San
Gregorio Magno, fundada por los Jesuitas en 1620. A principios del siglo
diecisiete se dio un periodo de considerable actividad literaria y educativa
en Hispanoamérica, y varias universidades fueron creadas. En 1627
los Dominicos establecieron con éxito su Real y Pontificia Universidad
de Santo Tomás, en Santa Fe de Bogotá, mientras los Jesuitas
reestructuraron su antiguo Colegio de San Luis, fundado en 1592, como
la Universidad Xavieriana. La Universidad de Santo Tomás obtuvo
renombre gracias a eminentes juristas como Luis Brochero y lingüistas
como el Dominico Bernardo de Lugo. El célebre historiador de Nueva
Granada, Fernández de Piedrahita, Obispo de Panamá, fue
doctor de esta universidad.
Los Jesuitas llegaron a Chile en 1593 y de inmediato inauguraron estudios
superiores con cátedras de filosofía y teología.
Sin embargo, el honor de fundar la primera universidad en Santiago corresponde
a los Dominicos. Esta fue establecida en el Monasterio del Santo Rosario,
bajo el título de Santo Tomás, en 1619 por una Bula de Paulo
V que permitió su existencia durante diez años. En 1684
sus privilegios fueron renovados por Inocencio XI durante un lapso de
tiempo hasta que la ciudad de Santiago pudiera poseer, al menos, una universidad
pública. Las facultades incluían lógica, historia,
filosofía, física, matemáticas, derecho canónico,
y teología. Mientras tanto, en 1621 los Jesuitas obtuvieron del
Papa Gregorio XV la Bula "In eminenti", la cual les concedió
el privilegio de conferir títulos por diez años. Este privilegio
fue renovado por Urbano VIII para otros diez años, hasta que finalmente
les fue concedido sin ninguna limitación en 1634. Fue así
que hubo dos universidades pontificias en Santiago. Finalmente, en la
primera mitad del siglo dieciocho, Santiago contempló la fundación
de su Real Universidad de San Felipe por un decreto de Felipe IV en 1738,
con cátedras de teología, derecho civil y canónico,
matemáticas, cosmografía, anatomía, medicina y lenguaje
Indio. Por el mismo tiempo que las universidades de Dominicos y Jesuitas
se establecían en Santiago, Caracas y el Alto Perú, en Bolivia
se levantó la de San Francisco Javier, fundada en 1623. Esta se
convirtió en una de las más famosas del Nuevo Mundo. Sin
embargo, hacia finales del siglo XVIII el espíritu de esta universidad
se volvió completamente anticlerical. Pero aún produjo una
cantidad de hombres distinguidos, como Mariano Moreno, Bernardo Monteagudo,
José Ignacio Gorriti y José Mariano Serrano. En 1622 el
colegio Jesuita en Córdoba del Tucumán, fundado pocos años
antes en lo que ahora es la República Argentina, fue elevado a
la categoría de universidad por una Bula de Gregorio XV y un decreto
de Felipe III. Luego de la expulsión de los Jesuitas pasó
durante un breve periodo a los Franciscanos, hasta que a finales del siglo
XVIII fue adquirida por seculares. Dos universidades se establecieron
en el siglo XVIII, una en Venezuela y la otra en Cuba. En 1722 el antiguo
seminario de Santa Rosa, fundado en Caracas por Don Diego de Baños
y Sotomayor, fue elevada al rango de real y pontificia universidad por
un decreto de Felipe V y una Bula de Inocencio XIII, incorporando las
facultades de derecho civil y medicina a las ya existentes. El año
anterior al otorgamiento de las facultades a la Universidad de Venezuela,
los Dominicos de La Habana habían conseguido del Papa mismo el
privilegio de establecer una universidad, la cual, debido a algún
malentendido con el obispo, no inició sus cursos en el monasterio
de los Dominicos sino hasta 1728. El título de Real y Pontificia
Universidad le fue concedido en 1734.
Tal era el estado de la educación universitaria en las Indias Occidentales
y Sudamérica hasta la época de la Revolución. La
mayoría de las antiguas universidades siguieron, aunque no por
mucho tiempo, bajo el control directo de la Iglesia, pasando este con
el transcurso del tiempo al Departamento de Educación Pública.
La de San Marcos en Lima aún existe, conservando su autonomía
con el viejo título de pontificia y con una facultad de teología,
aunque se decía que en sus departamentos seculares su influencia
religiosa había terminado. La Universidad de Cuzco ocupa actualmente
una parte del antiguo colegio Jesuita. La de San Cristóbal en Guamanga
desapareció en 1878. La Universidad de San Agustín en Arequipa
todavía existe, y Trujillo, donde se fundó un colegio en
1621, goza hoy en día de los beneficios de una universidad. La
Universidad de Sucre (Caracas) aún es considerada como la mejor
en Bolivia, en donde también se cuentan las universidades de La
Paz, Santa Cruz y Cochabamba. Las universidades Bolivianas poseen facultades
de teología sujetas al control eclesiástico.
Actualmente, Colombia cuenta con una universidad nacional en Bogotá,
constituida por facultades ubicadas en colegios separados. Están
también las universidades de Cauca, Antioquía, Nariño
y Cartagena. En Quito la educación superior es impartida en la
Universidad Central de Ecuador, entre cuyos maestros sacerdotes hay Jesuitas
a quienes se les ha permitido conservar sus cátedras. Actualmente
Venezuela cuenta con dos universidades, la Universidad Central y la de
Los Andes. La antigua Universidad Jesuita de Córdoba es, hoy en
día, una de las tres universidades nacionales de Argentina. En
Santiago de Chile, el convictorio de San Francisco Javier se ha convertido
en el Instituto Nacional, el cual sirve como escuela preparatoria de la
Universidad Nacional, la que, a su vez, es la secuela histórica
de la de San Felipe. La Universidad de La Habana permaneció a cargo
de los Dominicos hasta 1842, cuando fue secularizada. Aún está
abierta y cuenta con facultades de literatura y ciencias, derecho y medicina.
Al presente hay dos universidades Católicas en Sudamérica,
la de Santiago de Chile, fundada por el Arzobispo Casanova en 1888, y
la de Buenos Aires. La primera tiene facultades de derecho, matemáticas,
agricultura e industria, e ingeniería. La Universidad Católica
de Buenos Aires, aún en etapa de formación, cuenta con facultades
de derecho y ciencias sociales. La tendencia de las universidades Sudamericanas
hoy en día es mucho más práctica que teórica
y clásica, poniendo más énfasis en estudios como
ingeniería y otros de naturaleza práctica.
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CHARLES WARREN CURRIER
Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a la clase 111 de Español del Otoño de 1999 en
el Chemeketa Community College
Traducido por Salvador Gómez Contreras