I. Uso de la palabra
Tora (cfr. Hiph.) significa primera “dirección o instrucción”,
como por ejemplo, la instrucción de los padres (Prov., i ,8). Se utiliza
mayormente en referencia a la instrucción divina, especialmente por medio
de la revelación a Moisés, la “ley” y a la enseñanza
de los profetas relativas a la voluntad de Dios. En el sentido de ley la palabra
“tora” se refiere sólo a las leyes divinas. “La Tora”
se aplica a los libros que contienen la enseñanza de la revelación
mosaica y la Ley, esto es, el Pentateuco. En la teología judía
Tora significa, primero la totalidad de la doctrina judía como la base
del conocimiento religioso y la conducta, y como base para estudio. El cuerpo
de escritos que forman la Biblia, especialmente el Pentateuco, que son la fuente
de la enseñanza y normas religiosas, y el término Tora se aplica
igualmente a la totalidad de las escrituras (cfr. Blau, "Zur Einleitung
in die hl. Schrift", Budapest, 1894, 16 sq.),o pasajes de los profetas
y la hagiografía por ejemplo, “Ab. Zara”, 17ª, en referencia
a Prov., v8, y “Sanh.” 91b, en relación con Ps. Ixxxiv, 5.
La expresión, como sea, generalmente significa el Pentateuco. En pasajes
como (“las escrituras [Tora] están constituidas de tres partes,
Tora, Profetas y Hagiógrafo” " [Midrash Tanchuma to Ex., xix,
1]). La palabra Tora se usa en dos sentidos- uno general, significando la totalidad
de las escrituras y otro especial, significando el Pentateuco. En cualquier
otro lado (Siphre to 32, 13-135b 24) la Tora es distinguida de los libros que
no forman parte del Pentateuco, comparando la Miqra con la Tora. Además
de la Tora escrita, el judaísmo mantiene la tradición de una Tora
oral, los comentarios y las órdenes que dotan de efectividad a las leyes
contenidas en el Pentateuco. Esta Tora oral, se afirma que fue revelada por
Moisés y ha sido preservada por Israel mediante tradición (véase
TALMUD)
II. Tora en el sentido estricto del Pentateuco
La Tora relata las medidas preparatorias para el establecimiento de la teocracia
del antiguo testamento, y contiene las instituciones y normas en que ésta
teocracia encontró su expresión visible. El mismo antiguo testamento
denomina al trabajo completo con base a su contenido principal (ha) tora o sefer,
ha-tora, esto es, “el libro de la Tora”, como en II Esd. Viii, 2;
para enfatizar su origen divino es llamado Torath Yahwe (1 Esd., vii, 10; I
Par., xvi, 40; II Esd., viii,8) , sefer Torath Yahwe Elohim (II Esd. Ix,3),
y séller torath Yahwe Elohim (II Esd. Ix, 3) mientras que séller
Torath Moshe (II Esd., viii), sefer Moshe (I Esd,. Vi, 18; II Esd., xiii,1;
II Par., xxv, 4; xxxv, 12) indica su autor. El Talmud y escritos judaicos posteriores
llaman al Pentateuco sefer (ha) Tora; el nombre es siempre usado como si la
totalidad del trabajo hubiese sido escrita como un manuscrito para el uso de
servicio divino. Si el libro es escrito en cinco manuscritos o en forma de libro
se le llama hamisha humeshe (ha) Tora, “los cinco quintos de la ley”.
La división en cinco partes es antigua y en los tiempos de Nehemías
sirvió como modelo para la división de los salmos en cinco libros
. Los judíos generalmente llamaban a los libros individuales después
de la primera palabra: (1) bereshith,; (2) shemath o we’elle shemoth,
o (3) waquira,; (4) bemidbar o wayedabber,; (5) debarim o “elle ha de-barim”
(cfr. Un autor tan temprano como Origen en Ps. 1: Bresith, O’ualesmoth,
O’uikra, ‘Elle´addebarim). Hay otros nombres indicando el
contenido principal de los libros dados a Levítico, números y
deuteronomio: Torah Kohanim, “Ley de los sacerdotes”, por ejemplo
en <2meg.<2, iii,6; homesh ha piqqudim, “El quinto de los numerados”,
como en “Yoma”, vii, 1, mishne tora, i.e. Deuteronomio, como en
Masorah to Deum xvii, 18. Por otro lado sefer yecira, “libro de la creación”,
en Sanh., 62 b, y neziquin “heridas” Marora to Gen xxiv, 8, donde
no son usadas, como normalmente se usan en Génesis y Éxodo, éstas
se refieren sólo a la cuenta de la Creación y a Ex., xxi,22.
Otro método de división es aquel en que los párrafos o
parashiyyoth (sing.) son indicados en los manuscritos de la Tora usada en las
sinagogas. En los antiguos Midrashim estas divisiones son llamadas parashiyyoth
pethuhoth, “parashiyyoth abierto”; o parashiyyoth sethumoth, “parashiyyoth
cerrado”. En los antiguos, la porción de la línea siguiendo
la última palabra es dejada en blanco; en los posteriores la terminación
del párrafo está indicada al dejar parte de la línea en
blanco. Esos párrafo son llamados “pequeños parashiyyoth”
y son generalmente indicados en las ediciones impresas de la Biblia. El Pentateuco
tiene en total 290 parashiyyoth abiertos y 379 cerrados. Entre comillas son
generalmente mencionados después de los contenidos principales (como:
Baba bathra 14a: que es Num., xxii, 2-xxiv, 25), pero algunas veces después
de las primeras palabras (como Ta'anith iv, 3, los seis parashiyyoth del Génesis).
Los parashiyyoth son estimados como las disposiciones de las divisiones del
Pentateuco de acuerdo a sus contenidos; pero la base de la distinción
entre abiertos y cerrados parashiyyoth no es conocido con certeza.
Otra división de la Tora está conectada con la lectura de lecciones
leídas en la sinagoga en el sábado, una práctica que es
referida en Acts, xv, 21, ’ek geneôn ’archaíon como
antigua (cfr. también Josephus, "Contra Apion.", II, xvii).
Era costumbre en Palestina tener un ciclo de tres años de estas lecciones
(Meg.,29b); algunos escritores dicen también que existía un ciclo
de tres años y medio. En consecuencia el Pentateuco está dividido
en 154-175 secciones o sedarim (sing.). A pesar que estos sedarim no indican
nuestras Biblias son importantes para entender la estructura del antiguo Midrashi
(cfr. Büchler, "La lectura de la Ley y los profetas en un ciclo de
un trienio” en "Jew. Quart. Rev.", V, 420 sqq., VI, 1 sqq.,
VIII, 528 sq). En el curso del tiempo un ciclo anual, que primero adquirió
autoridad entre los judíos de Babilonia, y actualmente es aceptado por
prácticamente todas las comunidades judías, fue adoptado por Maimónides
(Hilhoth Tephila, XIII,1) que lo llama las costumbres prevalecientes de su época
(siglo doce), pero dice que algunos leen el Pentateuco en tres años,
lo cual, de acuerdo a Benjamín de Tudela, era una prátctica alrededor
de 1170 entre las comunidades diseminadas en Egipto (cfr. JEw Quart. Rev., V,
420). Este ciclo de un año del Pentateuco está dividido en 54
lecciones sabatinas generalmente llamadas parashiyyoth grande. En el año
interclara judío consistente de 39 meses lunares se contienen 52 sábados,
y la sección final es siempre leído en el día de la “alegría
de la ley”, que es, el noveno día después de la fiesta de
las mesas (día treinta y tres de Tishri). En los años ordinarios,
en los que hay 44 sábados, dos parashiyyoth están juntos en cada
grupo de siete sábados a efecto de completar el número. En el
Génesis hay doce sábados parashiyyoth, en el Éxodo 11,
en Levítico y números diez en cada uno, y en Deuteronomio once.
Son llamados y citados por sus primeras palabras. En las ediciones impresas
de la Biblia son indicados, al igual que las primeras palabras, los parashiyyoth
abiertos o cerrados, con la excepción de la lección décima
segunda a principio de la cual (Gen,xlvii,28) sólo el ancho de la carta
debía permanecr en blanco. En lo relativo a la distribución de
los 54 parashiyyoth de año véase Loeb, "Rev. des études
juives", VI, 250 sqq.; Derenbourg, ibid., VII, 146 sqq.; Schmid, "Überverschiedene
Einteilungen der hl. Schrift" (Graz, 1892), 4 sqq.
La antigua Sinagoga y el Talmud firmemente mantienen la autoría mosaica
de la Tora, pero hay dudas respecto de una serie de pasajes. En “Baba
bathra” al final se incluyen ocho versos que se refieren a la muerte y
sepelio de Moisés, que son asignados a otro autor. Por otra parte Simeon
(loc. cit.) enseña, referiéndose a Deum., xxxi, 26, que esos versos
fueron también escritos por Moisés bajo la dirección divina
(cf. también Josephus, "Antiq Jud.", IV, viii, 48). Durante
la Edad Media las dudas fueron expresadas como la posibilidad de que Moisés
escribiera algunas oracionespor ejemplo por Rabbi Yishaq (to Gen., xxxvi, 11)
quien se oponía por Aben Ezra, y también por el mismo Aben Ezra
(to Gen., xii, 6; Ex., xxv, 4; Deut., i, 1; xxxi, 22). Tomadas en su conjunto,
inclusive en los siguientes periodos la creencia de la autoría mosaica
permaneció indisputada, al menos por los judíos ortodoxos. Ellos
mantuvieron, mas allá, el origen divino de toda la Tora, y los ocho o
trece artículos de fe formulados por Maimónides y que incorporados
a los libros de oración señalan: “Creo con fe plena que
toda la Tora como está en nuestras manos es aquella que fue entregada
a nuestro maestro Moisés, que esté en Paz” (véase
Pentateuco)