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Reinó entre 468-483; se desconoce su fecha de nacimiento;
murió el 10 de Marzo de 483. Según el “Liber Pontificalis”
(ed. Duchesne, I, 249) Simplicio era hijo de un ciudadano de Tívoli llamado
Castino; y después de la muerte del Papa Hilario en 468 fue elegido para
sucederle. La elevación del nuevo Papa no se alcanzó sin dificultades.
Durante su pontificado el Imperio de Occidente llegó a su fin. Desde
el asesinato de Valentiniano III (455) había habido una rápida
sucesión de emperadores insignificantes en el Imperio Romano de Occidente,
que se vieron amenazados constantemente por la guerra y la revolución.
Siguiendo a otras tribus germánicas, los hérulos entraron en Italia,
y su gobernante Odoacro puso fin al Imperio de Occidente deponiendo al último
emperador, Rómulo Augústulo, y asumiendo él mismo el título
de rey de Italia. Aunque arriano, Odoacro trató a la Iglesia Católica
con mucho respeto; también conservó la mayor parte de la antigua
organización administrativa, de forma que el cambio no produjo grandes
diferencias en Roma. Durante la controversia monofisita, que aún proseguía
en el Imperio de Oriente, Simplicio defendió vigorosamente la independencia
de la Iglesia contra el cesaropapismo de los gobernantes bizantinos y la autoridad
de la Sede Apostólica en cuestiones de fe. El canon vigésimo-octavo
del Concilio de Calcedonia (451) concedía a la sede de Constantinopla
los mismos privilegios de honor que se disfrutaban por el obispo de Roma, aunque
la primacía y el rango supremo de honor se debieran a este último.
Los legados papales protestaron contra esta elevación del Patriarca Bizantino,
y el Papa León sólo confirmó los decretos dogmáticos
del Concilio. Sin embargo, el Patriarca de Constantinopla pretendía poner
en vigencia el canon, y el emperador León II deseaba conseguir su confirmación
por parte de Simplicio. Este último, sin embargo, rechazó la petición
del emperador y se opuso a la puesta en ejecución del canon, que además
limitaba los derechos de los antiguos patriarcados orientales.
La rebelión de Basilisco, que en 476 condujo al exilio al emperador Zenón
y se apoderó del trono bizantino, intensificó la disputa monofisita.
Basilisco buscó el apoyo de los monofisitas, y dio permiso a los patriarcas
monofisitas depuestos, Timoteo Ailuros de Alejandría y Pedro Fullón
de Antioquía, para que volvieran a sus sedes. Al mismo tiempo publicó
un edicto religioso (Enkyklikon) dirigido a Ailuros, que ordenaba que sólo
se aceptaran los tres primeros sínodos ecuménicos, y rechazaba
el Sínodo de Calcedonia y la Carta del Papa León. Todos los obispos
debían firmar el edicto. El obispo de Constantinopla, Acacio (desde 471),
vacilaba y estuvo a punto de proclamar este edicto. Pero la firme posición
tomada por el pueblo, influido por los monjes que eran rígidamente católicos
en sus opiniones, movió al obispo a oponerse al emperador y a defender
la fe amenazada. Los abades y sacerdotes de Constantinopla se unieron al Papa
Simplicio, que hizo todos los esfuerzos para mantener el dogma católico
y las definiciones del Concilio de Calcedonia. El Papa exhortó a la leal
adhesión a la verdadera fe en cartas a Acacio, a los sacerdotes y abades
tanto como al propio usurpador Basilisco. En una carta a Basilisco de 10 de
Enero de 476, Simplicio dice de la sede de Pedro en Roma: “Esta misma
norma de doctrina apostólica se mantiene firmemente por sus sucesores
(los de Pedro), a quien el Señor confió el cuidado de todo el
rebaño de ovejas, a quien prometió no dejarle hasta el fin de
los tiempos” (Thiel, “Rom. Pont.”, 182).De la misma manera
emprendió con el emperador el estudio de la causa del patriarca católico
de Alejandría, Timoteo Solofaciolo, que había sido suplantado
por Ailuros. Cuando el emperador Zenón en 477 expulsó al usurpador
y logró de nuevo la supremacía, envió al Papa una confesión
de fe completamente católica, después de lo cual Simplicio (9
de Octubre de 477) le felicitó por su restauración en el poder
y le exhortó a atribuir la victoria a Dios, que deseaba de este modo
restaurar la libertad de la Iglesia. Zenón retiró los edictos
de Basilisco, desterró a Pedro Fullón de Antioquía y repuso
a Timoteo Solofaciolo en Alejandría. No molestó a Ailuros por
su avanzada edad, y de hecho éste murió pronto. Los monofisitas
de Alejandría presentaron entonces a Pedro Mongo, el antiguo arcediano
de Ailuros, como su sucesor. Urgido por el Papa y los católicos orientales,
Zenón ordenó el destierro de Pedro Mongo, pero éste pudo
esconderse en Alejandría, y el miedo a los monofisitas impidió
el uso de la fuerza. En un momento de debilidad el propio Solofaciolo había
permitido la colocación del nombre del patriarca monofisita Dióscoro
en los dípticos que debían leerse en los oficios de la iglesia.
El 13 de Marzo de 478, Simplicio escribió a Acacio de Constantinopla
que se debía instar a Solofaciolo para que borrara la ignominia que había
atraído sobre sí mismo. Este último envió legados
y cartas a Roma para dar satisfacción al Papa. A solicitud de Acacio,
que todavía se mostraba activo contra los monofisitas, el Papa condenó
de manera nominativa a los herejes Mongo, Fullón, Pablo de Éfeso
y Juan de Apamea, y delegó en el Patriarca de Constantinopla para que
fuera su representante en esto. Cuando los monofisitas de Antioquía suscitaron
una revuelta en 479 contra el Patriarca Esteban II, y lo mataron, Acacio consagró
a Esteban III, y después a Calendio como sucesores de Esteban. Simplicio
hizo una enérgica petición al emperador de que castigara a los
asesinos del Patriarca, y reconvino también a Acacio por excederse en
sus competencias al llevar a cabo esta consagración; al mismo tiempo,
no obstante, el Papa le concedió la necesaria dispensa. Tras la muerte
de Solofaciolo, los monofisitas de Alejandría eligieron de nuevo patriarca
a Pedro Mongo, mientras los católicos elegían a Juan Talaia. Tanto
Acacio como el emperador, al que aquél influía, se oponían
a Talaia, y tomaron partido por Mongo. Mongo fue a Constantinopla a promover
su causa. Acacio y él acordaron una fórmula de unión entre
los católicos y los monofisitas que fue aprobada por el emperador Zenón
en 482 (Henotikon). Talaia había enviado embajadores al Papa Simplicio
para notificar al Papa su elección. Sin embargo, al mismo tiempo, el
Papa recibió una carta del emperador en la que se acusaba a Talaia de
perjurio y soborno y se hacía una petición de reconocimiento de
Mongo. Simplicio, por tanto, aplazó reconocer a Talaia, pero protestó
enérgicamente contra la elevación de Mongo al Patriarcado de Alejandría.
Acacio, sin embargo, mantuvo su alianza con Mongo y pretendió prevalecer
sobre los obispos orientales para introducirlo en la comunión de la Iglesia.
Durante mucho tiempo Acacio no envió información de ninguna clase
al Papa, así que éste se lo reprochó severamente en una
carta. Cuando finalmente Talaia vino a Roma en 483 Simplicio ya había
muerto.
Simplicio también ejerció un celoso cuidado pastoral en Europa
Occidental, no obstante las difíciles circunstancias de la Iglesia durante
los desórdenes de las migraciones. Publicó decisiones sobre cuestiones
eclesiásticas, nombró al obispo Zenón de Sevilla vicario
papal en España, de forma que las prerrogativas de la sede papal pudieran
ejercerse en el propio país para beneficio de la administración
eclesiástica. Cuando el obispo Juan de Rávena reclamó en
482 la diócesis de Mutina como sufragánea de su sede metropolitana,
y sin más consagró al obispo Jorge para esta diócesis,
Simplicio se le opuso vigorosamente y defendió los derechos de la sede
papal. Simplicio fundó cuatro iglesias nuevas en la propia Roma. Un enorme
edificio construido en forma de rotonda en la colina del Celio se convirtió
en una iglesia y se dedicó a San Esteban; la parte principal de este
edificio aún existe como la iglesia de San Stefano Rotondo. Un bello
edificio próximo a la iglesia de Santa Maria Maggiore fue dado a la Iglesia
Romana y convertida por Simplicio en una iglesia dedicada a San Andrés
con la añadidura de un ábside adornado con mosaicos; ya no existe
(cf. de Rossi, “Bull. Di archeol. crist.”, 1871, 1-64). El Papa
construyó una iglesia dedicada al protomártir, San Esteban, detrás
de la iglesia conmemorativa de San Lorenzo in Agro Verano; esta iglesia ya no
está en pie. Hizo una cuarta iglesia construida en la ciudad en honor
de Santa Balbina, “juxta palatium Licinianum”, donde estaba su tumba;
esta iglesia aún subsiste. Para asegurar la celebración regular
de los servicios de la iglesia, de la administración del bautismo, y
de la disciplina de la penitencia en las grandes iglesias de las catacumbas
fuera de las murallas de la ciudad, a saber las iglesias de San Pedro (en el
Vaticano), de San Pablo en la Via Ostiensis, y de San Lorenzo en la Via Tiburtina,
Simplicio ordenó que el clero de tres distritos de la ciudad se hiciera
cargo, en un orden establecido, de las funciones religiosas en estas iglesias
de las catacumbas. Simplicio fue enterrado en San Pedro del Vaticano. El “Liber
Pontificalis” da el 2 de Marzo como día del entierro (VI non.);
probablemente deba leerse 10 de Marzo (VI id.). Después de su muerte
el rey Odoacro deseó influir en la provisión de la sede papal.
El prefecto de la ciudad, Basilio, afirmó que antes de su muerte el Papa
Simplicio le había pedido que emitiera la orden de que nadie debía
ser consagrado obispo de Roma sin su consentimiento (cf. referente a la regulación
Thiel, “Epist. Rom. Pont.”, 686-88). El clero romano se opuso a
este edicto que limitaba su derecho de elección. Mantenían la
vigencia del edicto, publicado por el emperador Honorio a instancias del Papa
Bonifacio I, de que sólo podía ser considerado como legítimo
obispo de Roma la persona que fuera elegida de acuerdo con la forma canónica
con la aprobación divina y el consentimiento universal. Simplicio fue
venerado como santo; su fiesta es el 2 o 3 de Marzo.
Liber pontificalis, ed. DUCHESNE, I, 249-251; JAFFÉ, Regesta
Pont. Rom., 2ª ed., I, 77-80; THIEL, Epist. Rom. Pontif., I (Brunswick,
1868), 174 sq.; LIBERATUS, Breviar. Causæ Nestor., xvi s.; EVAGRIO, Hist.
eccl., III, 4 sq.; HERGENRÖTHER, Photius, I, 111-22; GRISAR, Geschichte
Roms und der Päpste, I, 153 sq., 324 sq.; LANGEN, Geschichte der römischen
Kirche, II (Bonn, 1885), 126 y ss.; WURM, Die Papstwahl (Cologne, 1902).
J.P. KIRSCH
Transcrito por Kenneth M. Caldwell
Dedicado a la memoria de Don McGonigle
Traducido por Francisco Vázquez
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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