Nació en el 931 y murió el 16 de diciembre del 999. Fue una de las figuras
destacadas en la lucha de Otón el Grande por obtener la corona imperial
de los romanos pontífices.
Era hija de Rodolfo II, rey de Borgoña, quien fue a la guerra
contra Hugo de Provenza por la corona de Italia. Los rivales acordaron
la paz en el 933, en la cual se estipuló que Adelaida debía casarse
con Lotario, hijo del provenzal. El matrimonio tuvo lugar, sin embargo,
catorce años después. En tanto, la madre de Adelaida se casó con Hugo.
Para esa época, Berengario, marqués de Ivrea, entró en escena,
reclamando el reino de Italia para sí. Forzó a Hugo a abdicar en favor
de Lotario, lo cual supuso la muerte de éste por envenenamiento. Luego,
propuso unir en matrimonio a Adelaida con su hijo, Adalberto. Por haber
rechazado la oferta, Adelaida permaneció en cautividad casi solitaria
en el castillo de Garda, en el lago del mismo nombre.
Desde ahí fue rescatada por un sacerdote de nombre Martín, quien
cavó un pasaje subterráneo por el cual escapó, y permaneció oculta en
los bosques. Entre tanto, su rescatador la alimentaba con pescado del
lago. Pero el duque de Canossa, Alberto Uzzo, quien había sido avisado
del rescate, llegó y se la llevó a su castillo.
Mientras esto ocurría, los nobles italianos, cansados de Berengario,
invitaron a Otón a invadir Italia. Éste halló poca resistencia, y se
dirigió a Canossa, donde encontró a Adelaida. Se casó con ella en la
Navidad del 951, en Pavía.
El matrimonio
no dio a Otón nuevos derechos sobre Italia, pero el entusiasmo de la
gente por Adelaida, cuya historia tenía mucho de romántica, facilitó
a Otón la subyugación de la península. En Germania, ella se convirtió
en ídolo de sus súbditos mientras vivió su esposo.
Durante el reinado de su hijo Otón II, comenzaron los problemas, sobre
todo por los celos de su nuera Theophano y, posiblemente, debido a su
excesiva generosidad en las obras de caridad. Ello provocó que se distanciara
de la corte y fijara su residencia en Pavía, pero la reconciliación
se llevó a cabo por mediación del abad de Cluny, san Mayolo.
El problema resurgió cuando su nieto ascendió al trono: la nuera
celosa aún no estaba reconciliada, y Adelaida fue forzada nuevamente
a la reclusión. Pero Theophano murió repentinamente, y Adelaida fue
hecha volver para asumir el cargo de regente. Su administración se caracterizó
por su gran sabiduría. No se vengó de sus enemigos, su corte era como
una casa de religiosos, multiplicó los monasterios e iglesias en varias
provincias y no cesó en sus esfuerzos por convertir a los paganos del
norte. En el último año de su reinado, emprendió un viaje a Borgoña
para reconciliar a su sobrino Rodolfo con sus súbditos, pero murió en
el camino hacia Seltz, en Alsacia.
No es mencionada en el martirologio romano, pero su nombre aparece
en varios calendarios germanos y sus reliquias son veneradas en Hannóver.
San Odilón de Cluny escribió su vida.
Vite de'
Santi Gentilucci, Decembre
T. J. CAMPBELL
Traducido por Douglas Agustín y Ochoa