Obispo de Riez (Rhegium), en la Galia meridional (Provenza), el más
conocido y distinguido defensor del Semipelagianismo, nacido entre 405 y 419,
y de acuerdo a sus contemporáneos Avituss de Viena y Sidonius Apollinaris,
en la isla de Bretaña; fallecido entre 490 y 495. No se conoce nada,
sin embargo, de su vida temprana o de su educación. Algunos piensan que
era un abogado pero que debido a la influencia de su madre, famosa por su santidad,
él abandonó los afanes seculares mientras aún era un hombre
joven y entró en el monasterio de Lérins. Allí fue pronto
ordenado al sacerdocio y debido a su extraordinaria piedad fue escogido (432)
para ser la cabeza del monasterio, sucediendo a Máximo quien se había
convertido en Obispo de Riez.
Su carrera como abad duro alrededor de veinte o veinticinco año durante
los que adquirió una alta reputación por sus maravillosos dones
como predicador improvisador y por su severo ascetismo. Después de la
muerte de Máximo se convirtió en Obispo de Riez. Este ascenso
no produjo ningún cambio en su manera de vivir; continuó sus prácticas
ascéticas, y frecuentemente volvió al monasterio de Lerins a renovar
su fervor.
Fue un celoso defensor del monaquismo y estableció muchos monasterios
en su diócesis. A pesar de su actividad en cumplimiento de sus deberes
como obispo, participó en las discusiones teológicas de su tiempo
y se hizo conocido como un severo oponente del Arrianismo en todas sus formas.
Por esto, y además, se dice, por su opinión, expresada abajo,
de la corporeidad del alma humana, incurrió en la enemistad de Euric,
Rey de los Visigodos, quien había ganado la posesión de una gran
porción del la Galia Meridional, y fue desterrado de su sede. Su exilio
duró ocho años, tiempo durante el cual fue ayudado por leales
amigos. A la muerte de Euric reasumió sus labores en la dirección
de su diócesis y continuó allí hasta su muerte. A través
de su vida Fausto fue un inflexible adversario de Pelagio, a quien llamaba Pestifer,
e igualmente decidido en su oposición a la doctrina de la Predestinación
a la que calificaba “errónea, blasfema, pagana, fatalista y conducente
a la inmoralidad”.
Esta doctrina en su más repulsiva forma había sido expuesta por
un presbítero llamado Lúcido y fue condenada por dos sínodos,
Arles y Lyón (475). A pedido de los obispos que componían estos
sínodos, y especialmente de Leoncio de Arlés, Fausto escribió
el trabajo, "Libri duo de Gratiâ Dei et humanae mentis libero arbitrio",
en el cual refutó no solamente las doctrinas de los Predestinarios, sino
tambíen las de Pelagio (P.L., LVIII, 783). El trabajo estaba desfigurado,
sin embargo, por su decidido Semipelagianismo, por varios años fue amargamente
atacado y condenado por el Sínodo de Orange en 529 (Denzinger, Enchiridion,
Freiburg, 1908, no. 174 sqq. - old no. 144; PL.L., XLV, 1785; Mansi, VIII, 712).
Además de este error, Fausto sostenía que el alma humana es en
cierto sentido corpórea, que solamente Dios es puro espíritu.
La oposición a Fausto no fue completamente desarrollada durante su vida
y murió con una bien merecida reputación de santidad. Su propio
rebaño lo consideraba un santo y erigió una basílica en
su honor. Fausto escribió también: "Libri duo de Spiritu
Sancto" (P.L., LXII, 9), erróneamente atribuido al diácono
Romano Paschasio. Su "Libellus parvus adversus Arianos et Macedonianos",
mencionado por Genadio, parece haber desaparecido. Su correspondencia (epistulae)
y sermones se pueden encontrar mejor en una excelente edición de los
trabajos de Fausto de Engelbrecht, "Fausti Reiensis praeter sermones pseudo-Eusebianos
opera. Accedunt Ruricii Epistulae" in "Corpus Scrip. eccles. lat.",
vol. XXI (Viena, 1891).
PATRICK J. HEALY
Transcripto por Gerald M. Knight
Traducido por Luis Alberto Alvarez Bianchi