(Oh
Hostia Salvadora).
La
primera línea de la penúltima estrofa del himno "Verbum supernum
prodiens", compuesto por Santo Tomas de Aquino para la Hora de
Laudes en el oficio de la fiesta de Corpus Christi. Esta estrofa
y la estrofa final o doxología (Uni trinoque domino), fueron, seleccionadas
para formar un himno separado para la bendición del santísimo Sacramento.
Usualmente, y muy apropiadamente, se empieza a cantar cuando la puerta
del tabernáculo es abierta o cuando la custodia está siendo colocada
en el trono de exposición. En Inglaterra, el canto de "O Salutaris"
está indicado en el "Ritus servandus", el código de procedimientos
aprobado en un anterior sínodo de la Provincia de Westminster (ver
BENDICION DEL SANTISIMO SACRAMENTO). Pero el uso del himno,
al no estar prescrito en las rúbricas, no es de obligación universal.
Sin embargo es bastante usado, aunque cualquier otro texto apropiado
es permisible, tal como el "Adoro Te devote", el "Pange
lingua", la antífona "O sacrum convivium" etc. Aunque
no está prohibido cantar himnos vernáculos durante la Bendición, el
"O Salutaris", siendo un texto bíblico, no puede ser cantado
en la lengua vernácula (S.R.C., 27, Feb., 1882, Leavenworth. Cf. "Am.
Eccl., Rev.", Abril, 1895, 341). El himno se escoge frecuentemente
como un motete para Misa solemne, y por ello puede ser usado después
que se ha cantado el Ofertorio apropiado para el día. Una costumbre
indefendible, aun cuando afortunadamente muy rara, tal vez iniciada
por Pierre de la Rue, el profundo compositor contrapuntista del siglo
quince, era reemplazar el "Benedictus" de la Misa por el
"O Salutaris". Gounod imitó su ejemplo
en su primera "Misa de los Orfeonistas", pero en su segunda
misa del mismo nombre da tanto el "Benedictus" como el "O
Salutaris", como también Rossini en su póstuma "Messe Solennelle"
y Príncipe Poniatowski en su "Misa en Fa". La melodía
cantada en forma simple en el octavo modo es hermosa, y forma el tema
del tour de force musical de la Rue en la Misa de ese título. Las versiones modernas
han sido numerosas, aunque no siempre utilizables, ya que son demasiado
teatrales para ser usadas en el templo; otras son enteramente para
solo, y otras más, probablemente violen la prescripción del Motu Proprio
del 22 de Noviembre de 1903, requiriendo que en los himnos se preserve
la forma original. Hay cerca de veinticinco versiones poéticas del
himno en inglés.
H.T.
HENRY
Transcrito por Thomas M. Barrett
Dedicado a mi prima, Sor Mary
Margaret Kean, O.S.B.
Traducido
por Javier L. Ochoa M.