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Lunes, 20 de noviembre de 2017

Alejandro de Hales

De Enciclopedia Católica

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Franciscano, teólogo y filósofo, uno de los escolásticos más grandes, nacido en Hales, o Hailles, en Gloucestershire, hacia el fin del siglo doce. Murió en París en 1245. Fue educado en la escuela monástica de su pueblo natal y probablemente también en Oxford. Después de haber terminado sus estudios en Inglaterra se fue a la Universidad de París donde alcanzó la maestría, primero en la facultad de bellas artes (filosofía), y después en la de teología. De un comentario hecho por Rogerio Bacon se deduce que en 1210 Alejandro fue Maestro rector de la facultad de filosofía, éste es el primer dato seguro de su biografía. Rogerio es también la autoridad que constata que Alejandro se hizo archidiácono; pero es desconocido si el título fue conferido por el Obispo de París o por un obispo inglés. En 1220, Alejandro se inscribió en la facultad de teología, de la que pronto se hizo uno de sus profesores más famosos. En 1231, entró en la orden de San Francisco, continuando, sin embargo, actuando como monje con los deberes de un profesor autorizado de teología, un hecho que era de la importancia extrema tanto para la Universidad como para el curso de los estudios en la Orden Franciscana.

Alejandro murió en el convento de su Orden en París.En las crónicas y los tratados teológicos del siglo catorce encontramos a Alejandro el llamado Doctor irrefragabilis, Fons Vitae, Theologorum monarcha. Su obra principal es la "Summa Universae Theologiae", comenzada en el año 1231 y dejada inacabada. La tercera parte es defectuosa, sobre todo la parte que trata de las virtudes y otras preguntas en la teología moral. Para suplir a este defecto fue escrita la "Summa Virtutum" por el franciscano Guillermo de Melitona, aunque esta obra fuera, y todavía a veces se atribuye al propio Alejandro. Ahora se admite con que no fue Alejandro de Hales, sino Alejandro de Bonini, el autor de los “Comentarios contra la Metafísica de Aristóteles " y “De Anima ".

La "Summa Theologiae" ha sido varias veces publicadas (Venecia, 1475, 1576; Nuremberg, 1481, 1502; Pavia, 1481; Colonia, 1622). Una edición crítica ha sido prometida recientemente por Quaracchi editores de las obras de San Buenaventura. Otras obras de Alejandro (Salimbene, un contemporáneo, habla de sus "muchos escritos") todavía están inéditas. La importancia de Alejandro para la historia de la teología y de la filosofía residen en el hecho de haber sido el primero en intentar una exposición sistemática de la doctrina católica, después de que las obras metafísicas y físicas de Aristóteles se habían dado a conocer a los maestros. La suya no fue la primera "Summa". Las colecciones de "Sentencias" que fueron corrientes en las escuelas desde los días de Abelardo, eran resúmenes de teología y a menudo eran tituladas así en los manuscritos. De modo que a Alejandro le precedieron muchos [escritores de] Summa, por ejemplo: Hugo de San Víctor, Rolando, Omnebene, Pedro Lombardo, Esteban Langton, Roberto de Melun, Pedro de Poitiers, Guillermo de Auxerre, y Roberto Pulleyn. Sin embargo, su "Summa" es la primera en hacer uso de los tratados físicos, metafísicos, y éticos, así como lógicos de Aristóteles.

Pedro Lombardo no citó a Aristóteles ni una vez. Alejandro lo cita en casi cada Quaestio; él citó también a comentadores árabes, sobre todo a Avicena, y así preparó el camino para Alberto, Santo Tomás, San Buenaventura, y Duns Escoto para quienes Aristóteles era el filósofo. La "Summa" está dividida en cuatro partes: la primera trata de Dios, la Trinidad, etc.; la segunda, de las criaturas, el pecado, etc.; la tercera de Cristo, el Rescate, la ley sobrenatural; la cuarta, de los sacramentos. Cada parte es dividida en preguntas, cada pregunta en miembros, cada miembro en artículos. El método es un desarrollo de lo empleado por Abelardo en su " Sí y Más bien ", y es prácticamente lo conocido por los lectores de Santo Tomás. El artículo abre con una serie de objeciones, luego le siguen las tesis, con pruebas, bíblicas, patrística y juicioso, y al final del artículo, bajo el título "Resolutio" se dan las respuestas a las objeciones.

La teología de Alejandro es, en sus puntos principales, idénticas a las de San Buenaventura y Santo Tomás. Así él comienza con la pregunta de lo conocible de Dios, y decide que, mientras la mente humana puede saber quién es Él, ninguna mente creada puede comprender cómo es Él. En la enumeración de las pruebas de la existencia de Dios, él subraya el argumento de San Agustín de la necesidad de una verdad absoluta, sobre el argumento ontológico de San Anselmo, sobre el argumento de Hugo de San Víctor del conocimiento y sobre el argumento aristotélico de la causalidad. Enseñó que Dios es el ejemplo, eficiente y la causa final de todas las cosas, que Él es el creador y el Preservador de todas las cosas, que Él es la pura Realidad (Actus Purus), todas las cosas además están compuestas de materia y forma. Este punto último, el de la misma extensión de la materia con el ser creado, más tarde se hizo dogma distintivo de la Escuela Franciscana. Sobre el problema de los Universales, Alejandro asume la posición de un metafísico y de un psicólogo, alcanzando así una conclusión, a la cual sus precursores del siglo XII nunca hubieran podido alcanzar, al argumentar la pregunta únicamente desde el punto de vista dialéctico; él enseñó que los Universales existieron “ante rem”, en la mente de Dios, y también “in re”, como formas o esencias del intelecto activo abstracto. Esta es la conclusión del Realismo Moderado.

Es en la sicología, más que en otro lugar, Alejandro muestra que no estuvo preparado para romper con la enseñanza tradicional agustiniana que prevalecían en las escuelas hasta antes de la introducción de "De Anima" de Aristóteles. Así, adoptó la triple división de las facultades del alma en la proporción, que tiene para sus objetos al mundo exterior, intelecto que tiene para sus objetos creados sustancias espirituales, e inteligencia, que tiene para su objeto primeros principios y el prototipo eterno de cosas en la mente de Dios. Agustiniana, también, era la doctrina que nuestro conocimiento de las verdades supremas, sobre todo de las verdades más espirituales, dependían de una iluminación especial divina. A pesar de estos principios Agustinianos, sin embargo, él adoptó la doctrina de Aristóteles del Intelecto Activo y Pasivo, y por este medio explica el conocimiento del mundo externo.

La importancia de Alejandro en la historia de la Ética Cristiana es debido al empleo que él hizo de los tratados éticos de Aristóteles. Guillermo de Auxerre, en su "Summa Aurea", aprovechó una traducción latina de la "Ética" de Aristóteles; después de su ejemplo, trabajando a lo largo de líneas independientes, Alejandro acepta los problemas de la Suprema Bondad, la naturaleza de la virtud, el aspecto moral de las acciones y hábitos, y lo trae para sostener en sus discusiones, no simplemente los principios de la ley evangélica, las definiciones éticas de los escritores de la patrística, la legislación y la costumbre de la Iglesia, sino también las definiciones y principios establecidas en "la Ética". Dios, nos enseña, es la Suprema Bondad; el deber del hombre es que a través del conocimiento y del amor a Dios, lograr Su posesión. Él define la virtud, aristotélica, no en el sentido tradicional Agustiniana. Alejandro, siendo cronológicamente el primero de los grandes escolásticos del siglo trece, la influencia naturalmente ejercida sobre todos aquellos grandes líderes que hicieron del siglo trece la edad de oro de la Escolástica fue considerable. Dentro de su propia orden fue el modelo de otro gran [escritor de] Summa, en cuanto al procedimiento y a la preparación del tema. Gerson dice que Alejandro era el profesor favorito (doctor) de Santo Tomas. Esto, sin embargo, no significa, como a veces se entiende, que Santo Tomás frecuentara su aula. La influencia fue ejercida principalmente, si no exclusivamente, por [la obra de ] Alejandro "Summa Universae Theologiae," que Santo Tomás siguió muy estrechamente en la preparación y procedimiento de su "Summa Theologica".

ENDRES, Des Alex. von Hales Leben, etc. in "Philosophisches Jahrb." (Fulda, 1888), I; FELDER, Studien im Franziskanerorden (Freiburg, 1904), 177 sqq.; DE MARTIGNE, La scolastique et les traditions franciscaines (Paris,1888); STOCKL, Gesch. der Phil. de Mittelalters, Bd. II (Mainz, 1865), 320 sqq.; TURNER. Hist. of Philosophy (Boston, 1905), 326 sqq. WILLIAM TURNER Transcrito por Geoffrey K. Mondello

Traducido por Juan Miguel Rodríguez Sánchez, Marbella, España.