Filósofo y teólogo, sacerdote del oratorio de
S. Felipe Neri, nació en París el 6 de agosto de 1638 y murió
el 13 de octubre de 1715. Era el hijo menor de Nicolás Malebranche, secretario
de Luis XIII; físicamente tenía una ligera deformación
y una constitución débil ; recibió la primera formación
en su casa de manos de un tutor, hasta que tuvo edad para ingresa en el curso
de filosofía del colegio de La Marche , desde el que pasó a La
Sorbona para estudiar teología. Al completar sus estudios, declinando
una canonjía en Notre Dame, se unió a la casa parisina del Oratorio
en 1660, donde al principio , se le dedicó a la historia eclesiástica,
pero viendo que ni su gusto ni su talento iban en esa dirección y por
recomendación de Richard Simon, se dedicó al estudio de la Escritura,
para averiguar que tampoco era lo suyo. La lectura fortuita de del “ Tratado
del hombre o de la formación del feto” de Descartes determinó
su futura carrera y se convirtió en un entusiasta cartesiano En 1674
publicó “La búsqueda de la verdad” ( De inquirenda
veritate, “Recherche de la Vérité”); sus obras posteriores
representan desarrollos o aspectos especiales de la misma doctrina.
Mantiene que la sensación y la imaginación son producidas no por
los objetos sino por Dios y sirven solamente para ayudar al hombre en sus necesidades
prácticas, no para revelar la naturaleza de las cosas, la esencia de
la materia; siendo la extensión y su única propiedad el movimiento.
La naturaleza real del mundo exterior ha de encontrarse en las ideas. Pero de
acuerdo el divorcio de mente y materia de Descartes la materia no puede actuar
en la mente; y la mente no puede producir sus propias ideas, porque son seres
espirituales cuya creación requiere un poder aún mayor que la
creación de las cosas materiales. Por consiguiente vemos todas las cosas
en Dios..Dios mismo, arguye, ve todas las cosas en su propia perfección
y está tan unido al alma por su presencia que se puede decir que es el
lugar de los espíritus, como el espacio es el lugar de los cuerpos.
Y así la mente puede ver a Dios en todas las obras de
Dios, suponiendo que Dios quiera revelarlas. Pero que Dios quiera parece lo
más de acuerdo con su economía de la naturaleza, sobre la que
actúa con los métodos más directos y simples. La principal
prueba está para Malebranche en la idea del infinito que debe ser anterior
a la idea de finito, y todas la ideas particulares son participaciones de la
idea general de Infinito, de la misma manera que Dios no deriva Su Ser de las
criatura sino que todas las criaturas obtienen su subsistencia de El. Así
de todas las cosas que llegan a nuestro conocimiento no conocemos ninguna sino
que conocemos a Dios en si mismo sin mediación de idea alguna; los cuerpos
y sus propiedades son vistas en Dios y por sus ideas.. respecto a nuestra propia
alma, añade, sólo es conocida por la conciencia, es decir, por
nuestra sensación, de manera que aunque conocemos la existencia de nuestra
alma mejor que la existencia de nuestro cuerpo o de las cosas que nos rodean,
no tenemos un conocimiento tan perfecto de la naturaleza de nuestra alma. Respecto
a las almas de otros hombres las conocemos solamente como una conjetura (Recherche
li. III part ii cc 1.8). Es obvio que el “ocasionalismo” de Malebranche
no sólo hace que nuestra certeza del mundo exterior dependa de una revelación
divina sino que sugiere la objeción de que no tiene ningún propósito
un universo material que esté fuera de contacto con el pensamiento y
volición humanas. Lo propio de este sistema es el “ontologismo”
y sus consecuencias, ya que Dios es no solo la causa inmediata de neutras sensaciones
sino también el “lugar de nuestras ideas” y aún más:
nuestra primera idea es la del infinito. De esto parecería deducirse
que vemos la esencia de Dios, aunque Malebranche protestó explícitamente
contra esta consecuencia. Y si, como mantiene Malebranche, la esencia de la
mente consiste solamente en el pensamiento, como la esencia de la materia consiste
sólo en la extensión, esto sugiere Panteísmo aunque los
repudiara tan vigorosamente.
Respecto a la libertad de la voluntad , el deseo de Malebranche
de enfatizar la unión del alma con su Creador le expuso a muchas objeciones.
El alma, dice, tiene la capacidad de retener su consentimiento a un objeto particular
de manera que la inteligencia pueda reconocer un bien menor como mayor. Pero
siendo la volición un efecto de la acción Dios en el alma, se
le puede objetar, Dios sería el autor del pecado. A esto contestó
Malebranche que el pecado era una interrupción de actividad, por lo que
el pecado no es nada y aunque Dios hace todo, no es el autor del pecado. Malebranche
utiliza este planteamiento del mal para mantener una cierto “optimismo”
en su explicación de la creación. La creación finita en
sí sería indigna de Dios, y sólo por la Encarnación
se dignifica ; respecto al mal que hay en la creación, se debe a las
voluntades individuales y de hecho sirve para dar mayor realce al verdadero
bien.
Antoine Arnaud fue el primero en atacar el sistema de Malebranche
con el apoyo Bossuet que llamó al nuevo sistema “¡pulchra
nova falsa” (cosas bellas novedosas, falsas) . Naturalmente el tópico
más importante de la discusión fue la cuestión de la gracia,
aunque tanto jansenistas como oratorianos reclamaban la autoridad de Agustín.
La discusión fue haciéndose cada vez más amarga y casi
termina con la credibilidad en la ortodoxia de Malebranche, que había
salido en su propia defensa y su obra había sido censurada en Roma. Entre
sus oponentes estaban Pierre Silvain Regis y Dom François Lamy que atacaron
sus explicaciones sobre el placer y el bien. Su contestación en el "Tratado
del amor de Dios" fue bien recibida en Roma y sirvió para reconciliarle
con Bossuet. Su “Conversaciones de un filósofo cristiano y un filósofo
chino sobre la existencia de Dios ” en el que acusaba al chino de ateismo
causó un contra ataque a su sistema por parte de los jesuitas Fr. Tournemine
and Fr. Hardouin que le acusaron de spinozismo y ateismo.
No puede haber dudas sobre la novedad y peligroso carácter de sus publicaciones.
Pero su propia lealtad, su celo, su piedad no son cuestionables. Llevó
una vida simple y austera estudiando sin apenas reposo y encontrando su principal
descanso en la compañía de los niños. Era de una disposición
afable siempre dispuesto a conversar con los numerosos visitantes que querían
verle. Durante su vida tuvo una gran reputación como pensador y escritor.
Los siguientes son sus obras principales.
“La búsqueda de la verdad” (1674) ;“Conversaciones
Cristianas” (1677); “Tratado de la naturaleza de la gracia “(1680)
;”Meditaciones cristianes y metafísicas” (1677), “Tratado
de Moral”(1684); “Conversaciones sobre la metafísica y la
religión”(1687); “tratado del amor de Dios” (1698);
“Respuestas “( a Arnaud) publicadas juntas en 1709; dos ediciones
de sus obras por Jules Simon, la 2ª (1871) no completa.
BOUILLIER, Hist. de la Philos. Cartesienne; BLAMPIGNON, Etude sur Malebranche
d'apres des documents manuscrit's, suivie d'une correspondance inedite (Paris,
1862); OLLE-LAPRUNE, La Philosophie de Malebranche (1870); JOLY, Molebranche
in Grands Philosophes series (Paris, 1901); GAONACH, La theorie des grands dans
la phitosophie de Malebranche (Brest, 1908); CAIRD, Essays on Literature und
Philosophy (New York, 1892).
JAMES BRIDGE
Transcrito por Joseph P. Thomas
Traducido por Pedro Royo