Naturismo es el término propuesto por Réville para
designar el culto de la naturaleza. Difiere del naturalismo en que
no es una religión, sino un sistema de filosofía atea, y de la religión
natural, en que expone aquellas verdades sobre Dios y el hombre
alcanzables por el poder natural de la razón humana y que constituyen
los prolegómenos de la Revelación, por ejemplo, la existencia de
Dios, la naturaleza espiritual e inmortal del alma humana, el orden
moral. Como teoría de la religión, el naturismo muestra tres fases:
I. Naturismo etnográfico. II. Naturismo filosófico. III Naturismo
científico.
I. Naturismo Etnográfico
Según Réville, el naturismo es la forma primitiva de religión,
la base y fuente de todas las formas que existen. Esta es la tesis
de la mitología comparada, que dice revelar un primitivo culto a
la naturaleza. Su fundamento es un doble presupuesto:
.(1)
el presupuesto filosófico de la evolución, que mantiene que el hombre
es un desarrollo por lentos y sucesivos estadios del animal; de
ahí el corolario avanzado por Spencer y Thorn como primer principio
de la historia evolutiva de la religión, esto es, que el hombre
primitivo es una criatura de emoción, no de inteligencia que es
el producto de una cultura más avanzada.
.(2)
el presupuesto etnográfico de que el hombre primitivo existía en
estado salvaje, una condición y modo de vida análogo
al prevaleciente entre las razas no civilizadas de hoy, por ejemplo,
Tylor, Lubbock, Tiele, Réville, y Spencer.
El núcleo y esencia del culto a la naturaleza es
que la naturaleza está animada por todas partes. En la concepción
de la naturaleza animada, Réville se relaciona con de Brosses y
Comte, quienes afirman que el fetichismo es la religión primitiva
y por fetichismo entienden la tendencia primitiva a concebir los
objetos externos como animados por una vida análoga a la del hombre.
Difiere de Tylor, quien especifica la causa de la animación, por
ejemplo, espíritus o almas, y de Comte en sostener que la animación
primitiva en su estadio inicial no es fetichismo, pero que se convierte
en él cuando en un proceso de desarrollo se distingue el espíritu
o alma del objeto. Así en Réville, el animismo de Tylor y Spencer
es el eslabón intermedio entre el naturismo y el fetichismo. Tylor,
sin embargo, considera el culto a la naturaleza como el que establece
un vínculo entre fetichismo y politeísmo, aunque admite que los
estadios de este proceso desafían una definición más precisa. Giddings
sigue a Tylor en sostener que las ideas religiosas son de dos grupos:
interpretación animista de lo finito, e interpretación animista
de lo infinito (Induc. Sociol., Nueva York,1901). De
manera semejante Blackmar enseña que el culto a la naturaleza no
era más que culto de espírtus localizados en diversos objetos de
la naturaleza (Elem. of Sociology, Nueva York,1905).
Por otro lado Guyan llama al naturismo fisiolatría, de la que la
zoolatría, esto es, el culto a los animales, es un apartado (The
Non-Religion of the Future, Nueva York, 1907). Hadden sostiene
que la gente primitiva no hace una distinción nítida entre las cosas
animadas e inanimadas (The Study of Man, Nueva York,
1898). Jastrow dice que el hombre salvaje y primitivo no diferencia
entre un objeto inanimado tal como el sol y su personificación como
un ser poseyendo vida de alguna forma, y enseña que es un axioma
de la ciencia del hombre primitivo atribuir vida a todas las cosas
(The Study of Religion, Londres, 1902). Schrader dice
que la base común de la antigua religión indoeuropea era un culto
a la naturaleza, y apela a la lingüística que muestra que los antiguos
arios designaban a los objetos percibidos como haciendo algo, por
ejemplo, la lluvia llueve, el fuego quema (Prehistoric Antiquities
of the Aryan Peoples, trad. Jevons, Londres, 1890). Por tanto
el descubrimiento del alma o el espíritu como distintos del objeto
es el origen del animismo. Esta teoría es a veces llamada personificación
de las fuerzas naturales, pero sólo en el sentido en que la naturaleza
es concebida como viviente, como algo vital con poderes creadores
y preservadores. La personificación, en el sentido estricto de investir
las cosas materiales con los atributos de una persona está muy por
encima de la capacidad del hombre primitivo y aparece sólo en formas
posteriores de creencia desarrollada. Por tanto, según Réville,
hay primero el culto ingenuo de los objetos naturales considerados
como poseedores de vida y suponiendo que de alguna manera influyen
en el hombre; esto es seguido por el animismo y el fetichismo; y
finalmente un tercer estadio conocido como las mitologías naturales
fundadas en la dramatización de la naturaleza, por ejemplo, los
politeísmos históricos de China, Egipto, Babilonia, de las razas
teutónica, griega, latina y védica.
El hombre primitivo se enfrenta al mundo que lo
rodea con asombro infantil. La sucesión de las estaciones, de la
noche y el día, de la tormenta y las nubes, el crecimiento de las
cosas vivas, muestra a la naturaleza en constantes y variados cambios.
Ve los fenómenos naturales como los efectos de causas más allá de
su comprensión y control. Consciente de su propia actividad, aunque
incapaz todavía de distinguir
el alma de las partes del cuerpo, atribuye actividad como la propia
a los objetos que lo rodean. El temor reverencial y el deleite le
poseen. No teniendo idea
en absoluto de Dios, escribe Keary, hace dioses a las cosas mismas
adorándolas (Early Relig. Develop. en Ninenteenth Century,
Agosto de 1878). Por eso escribe Brinton que la naturaleza es conocida
por el hombre sólo como fuerza que se manifiesta a sí misma como
cambio (The Religious Sentiment, Nueva York, 1876).
Ratzel explica esta ansia de causalidad en un sentido animista como
tendente a vivificar todos los fenómenos superiores de la naturaleza
atribuyéndoles un alma, y aplica la palabra politeísmo a todas las
religiones de nivel inferior (Hist. of Mankind, trad.
Butler, Londres,1896). Para Crawley los fenómenos de cambio exhiben
un principio vital análogo al propio del hombre y este principio
de vida vagamente concebido por el hombre primitivo pero fuertemente
sentido es el origen de la religión; en un estadio ulterior de desarrollo
el vitalismo pasa a ser animismo (The Tree of Life,
Londres, 1905). Shaw dice que la diferencia entre naturismo y espiritismo
es en gran parte una diferencia de énfasis, porque no puede ser
excluida de la interpretación de un primitivo que hasta ahora no
ha hecho una separación nítida entre sujeto y objeto. Por tanto
el adorador de la naturaleza parece aliarse con los objetos externos
que, vistos por él antropopáticamente, sirven como soporte y espejo
de sus propias imaginaciones efímeras. Estos objetos naturales son
más adelante concebidos por el hombre primitivo bien como amistosos
o bien como enemigos. En la visión particular del fetichismo lo
físico y lo psíquico aparece más adelante. Así Shaw en el naturismo
primitivo resultante del contacto del hombre con los fenómenos del
mundo externo, intenta reconciliar las teorías psicológicas del
miedo como exponen Hume, Clodd, Tiele, Deinker, y del deseo, ya
sea natural en Brinton o mórbido en Feuerbach.
Pfleidner sostiene que la naturaleza está animada
por todas partes, que esta visión era tan natural para la imaginación
infantil del hombre primitivo como lo es aún hoy para los niños
y los poetas. Según él esta animación de la naturaleza no puede
explicarse diciendo que el hombre primitivo sólo comparaba los fenómenos
naturales con seres vivientes o incluso que pensaba que ellos albergaban
o eran operados por espíritus de origen humano. Tal visión supondría
una distinción definida del elemento sensible y del elemento suprasensible;
pero esta distinción sólo aparecía más tarde, visto que, para la
noción mitológica original, el elemento sensible y el sujeto que
estaba activo en él eran aún concebidos como uno. Dice que las fuentes
reales de la religión son la naturaleza externa y el alma del hombre;
pues la creencia prehistórica en espíritus, de la que se desarrolló la creencia en Dios, no puede aún ser llamada propiamente religión;
sólo contenía las semillas de la religión. Tylor enseña la animación
de la naturaleza, pero, como en él el alma o espíritu anima los
objetos materiales, el culto a la naturaleza se clasifica bajo el
concepto de fetichismo. De la Saussaye objeta a esta opinión sobre
la base de que el culto a la naturaleza lleva consigo la fortísima
impronta de la originalidad, y por tanto no es una fase del fetichismo,
que no es original. Darwin parece combinar la atribución de vida
a objetos naturales, sueños y temores (Descent of Man,
I, pag.65). Thomas dice que, aunque teóricamente separables, la
religión mágica, la creencia en fantasmas y en el culto a la naturaleza
prácticamente se tropiezan unos con otros y acaban inseparablemente
mezclados; por tanto es ocioso intentar establecer una prioridad
a favor de cualquiera de ellos (Social Origins, Chicago,
1909).
De la Saussaye confiesa que es igualmente difícil
determinar los límites del culto a la naturaleza en la dirección
opuesta. La clasificación de las religiones muestra qué amplia es
el área que cubre. Así Tiele divide las religiones del mundo en
religiones de la naturaleza y religiones éticas, y sostiene que
las últimas se desarrollan a partir de las primeras. Caird mantiene
la misma división , pero usa los términos objetiva y
subjetiva, y dice que se unen en el cristianismo. Jastrow
objeta a la clasificación de Tiele, que las religiones de la naturaleza
superiores contienen elementos éticos. Hegel sostiene que la religión
primitiva era una religión de la naturaleza inmediata, que revela
sus caracteres en diversos pueblos primitivos y en una forma más
avanzada en los cultos chino, pali y sánscrito. La transición entre
el estadio inferior y el inmediato superior, según él, se efectuó
por medio del dualismo persa, la religión fenicia del dolor, y la
religión de los misterios egipcia. De la Grassière (Des religions
comparées, París, 1899) dice que el naturismo está en el origen
de las religiones. Distingue entre un naturismo menor y un naturismo
mayor. El naturismo menor se convierte en animismo, que a su vez
se desarrolla en el fetichismo, la idolatría y el antropomorfismo.
En sus formas primitivas el objeto es adorado en su realidad concreta;
en un periodo posterior, el alma o espíritu es separado del objeto
y se convierte en el objeto real del culto. El naturismo menor incluye
a los dioses primitivos, por ejemplo a los que personifican los
bosques, montañas, y ríos. Tiene muchas formas, por ejemplo, el
culto de animales como en las mitologías griega y egipcia, el culto
de árboles, por ejemplo, los laureles de Apolo, el mirto de Venus,
el culto de los bosquecillos en los druidas, el culto de piedras,
agua, manantiales, lagos, montañas, de los elementos. Por tanto
abarca las náyades, faunos, dríadas, hadas y sirenas mitológicos
El naturismo mayor se refiere a vastas asambleas
de objetos y especialmente a
cuerpos celestes, por ejemplo, el sol, la luna, las estrellas. Dice
que esta es la base de la religión védica, por ejemplo, Varuna (el
cielo nocturno), Mitri (el cielo diurno), Indra (la lluvia), Agni
(el fuego), y sobrevive en el sabeísmo (astrolatría). Este naturismo está en el
origen de las mitologías griega y latina, por ejemplo, Zeus (el
cielo), Aurora (la aurora), Apolo (la luz) Hefestos (el fuego),
y el culto de la madre tierra. Tiele sostiene que las religiones
de los pieles rojas y los negros son religiones naturales tanto
como la babilónica, la védica y la griega, aunque admite que existe
una gran diferencia entre las primeras y las últimas. Von Hartmann
designa el estadio inferior de la religión como politeísmo
naturalista. Jastrow sostiene que la conciencia de la propia
debilidad por parte del hombre al contemplar la abrumadora fuerza
de la naturaleza proporciona el motivo para buscar el apoyo de ciertas
potencias de la naturaleza y para lograr esto debe disponerlas favorablemente
hacia él. Dice que esta teoría puede ser expuesta de
manera diversa, por tanto puede facilitar un punto de partida para
opiniones pesimistas, por ejemplo, la de Von Hartmann, y para opiniones
optimistas sobre la posición del hombre en el universo, y atraer
opiniones que simpatizan con la religión, tanto como las de quienes
consideran la religión como una ilusión, por ejemplo, Feuerbach.
Así el naturismo enseña que el hombre originalmente
estaba desprovisto de religión, y que su ignorante temor frente
a las fuerzas naturales fue la causa de su fe primitiva. Pero esta
teoría no puede aceptarse.
.(1)
Su base, a saber, que el hombre ha evolucionado a partir de un estado
animal, es falsa. Sabemos ahora escribe Max Müller,
que salvaje y primitivo está muy lejos en realidad de significar
lo mismo (Anthrop. Relig, 150). Talcott Williams
muestra la necesidad de revisar y limitar la confianza con que el
salvaje moderno ha sido usado para explicar un pasado más noble
(Smithsonian Report de 1896). Müller y Kuhn refutan
a Mannhardt y Meyer mostrando que las creencias populares del folklore
moderno son fragmentos de una mitología superior.
.(2)
No explica cómo el hombre consiguió el predicado Dios, que es el problema real de la religión. Jastrow dice que la
mera personificación de la naturaleza adolece de un cierto elemento
espiritual que parece ser esencial en el surgimiento de un genuino
sentimiento religioso en el hombre. De ahí, añade, que Müller postulaba
la percepción del Infinito (Conferencias Hibbert,1878),
y Tiele apelaba al sentido innato inconsciente original de
infinito del hombre (Elem.of the Science of Rel.,
II, 233). Así Faribairn dice que el elemento constitutivo
es el que la mente aporta a la naturaleza, no el que la naturaleza
aporta a la mente (Studies in the Philos. of History
and Religion, Nueva York,1876)
.(3)
La teoría es defectuosa, pues no explica todos los hechos de la
primitiva conciencia religiosa. Si la naturaleza fuera la única
fuente de la religión, el hombre expresaría sus ideas de Dios en
términos extraídos únicamente de la naturaleza. Ahora bien, la ciencia
del lenguaje muestra que el hombre primitivo expresa su idea de
Dios:
.(a)
En términos extraídos de la naturaleza física, por ejemplo, Dyaus
Pitar de los indoeuropeos; Zeus pater de los griegos, Júpiter de
los latinos; Tieu, esto es, el cielo, de los chinos; el persa Daeva;
el céltico Dia, de la raíz sánscrita Div, esto es, resplandecer.
.(b)
Mediante conceptos morales y metafísicos; así, por ejemplo, Jahweh
(el que es); Ahura (el que vive); El, esto es, el poderoso en Elohim,
Allah, Babilonia; Shaddai (el potente); Bel (el señor); Moloch (rey);
Adonai (señor). Tales conceptos se encuentran en pueblos bárbaros,
por ejemplo, el Unkululu (padre) de los zulús; el
Papang (padre) de los australianos; el Teng-ri mongol y el
Tang-li de los hunos, esto es, señor del cielo. Además, la concepción
primitiva indoeuropea de Dios es Dyaus Pitar, es decir, el padre
del cielo. De ahí que la idea de paternidad sea característica de
su conciencia primitiva. Tal concepto es demasiado sublime y elevado
para ser explicado por los principios del naturismo; que es absolutamente
incapaz de explicar la segunda clase de términos.
.(4)
El principal apoyo para la teoría del naturismo es la religión védica.
Es verdad que se encuentran huellas de la religión de la naturaleza
en los vedas. Pero decir que los dioses védicos no son más que naturaleza
personificada o que el culto de la naturaleza es el tipo primitivo
de la religión india es propio de un observador superficial. Las
concepciones morales y espirituales son más antiguas que la fe física.
Que los arios antiguos vieran la naturaleza como algo activo no
da pie para sostener que por tal razón adoraban a la naturaleza.
De esta manera nos expresamos en la conversación ordinaria. La gran
verdad que revelan los vedas es el hecho de la degeneración.
II. Naturismo Filosófico
Esta fase se basa en la unidad filosófica de la naturaleza animada.
Las antiguas cosmogonías representan los esfuerzos de la mente humana
por alcanzar una unidad en medio de la multiplicidad de las cosas
externas. En la concepción estoica de Dios como alma del mundo se
expone un naturismo que satisface el ansia intelectual por la unidad
y da posibilidad de ejercitar las emociones religiosas. De ahí que
estos filósofos consideraran con indulgente tolerancia las prácticas
religiosas de la naturaleza.
El principio básico en ambos es el mismo; esto
es, el culto de la naturaleza animada. Para el romano culto este
principio se concebía como una unidad filosófica; para la mente
ordinaria se veía en las múltiples formas y actividades que eran
la fuente y explicación de sus incontables deidades naturales. El
panteísmo en sus diversas formas muestra el mismo pensamiento.Esto
es especialmente cierto en las teorías panteístas modernas. La sustancia
de Spinoza, la síntesis de Fichte, la identidad de Schelling, la
idea absoluta de Hegel es en su base la misma concepción. Su significación
religiosa es doble:
.(a)
la forma más espiritual y metafísica aparece en el neohegelianismo
que enseña la unidad de la conciencia divina y humana. Esto refleja
la filosofía de la naturaleza de Hegel que muestra la idea, esto
es, Dios en su finitud.
.(b)
El naturalismo idealista se hace patente en los escritos de la escuela
romántica, por ejemplo, Goethe., Shelley, Wordsworth, Coleridge,
y alcanza su plena expresión en el trascendentalismo.
Para Emerson como para Goethe, Dios era el alma
del mundo. Emerson parece
considerar la religión como el deleite que brota de la armonía del
hombre y la naturaleza. Emerson enseñó que el universo se compone
de naturaleza y alma, y por naturaleza entiende todo el no
yo, esto es, la naturaleza física, el arte, los otros hombres,
y su propio cuerpo. Por tanto en germen el culto de la humanidad
se contiene en la enseñanza de Emerson, tanto como está latente
en el neohegelianismo, y aparece en la evolución hegeliana de la
idea, esto es, el Absoluto o Dios, cuando se ve desde el lado humano,
esto es, como un proceso humano.
III. Naturismo Científico
Esta es la religión de la filosofía científica y aparece bajo
dos formas:
.(a)
La religión de la humanidad que fue presentada en primer lugar en
forma sistemática por Comte, y contiene los principios de las teorías
humanitarias tan predominantes hace una generación. Dios no existe
o al menos no puede ser conocido, por tanto la humanidad inspira
la sola y suprema expresión de nuestra veneración y servicio.
.(b)
La religión cósmica, un título inventado por Fiske, y que designaba
el homenaje de la razón a las fuerzas de la naturaleza o el temor
de los fenómenos que sugieren un poder misterioso y
destructivo.
Spencer habla de la emoción que resulta de la contemplación
de lo incognoscible en la que como en un misterio se resuelven todas
las cuestiones cósmicas. Fiske desarrolla este pensamiento y pone
la esencia de las religiones en la emoción que en su mayor parte
consiste en el sentido del misterio. Para Fiske lo incognoscible
se manifiesta en un mundo de ley y es aún concebido que sea en sí
mismo algo más allá de esas manifestaciones. De ahí que el culto
sea siempre el lado oscuro de la moneda cuyo lado brillante es el
conocimiento. Así la definición de Matthew Arnold de la religión
como moralidad afectada por la emoción se convierte en Tyndall en
poesía y emoción frente a instinto material y mente. El cosmicismo,
según Fiske, es, sin embargo, más que un mero sentimiento. Dice
que el principio fundamental de la religión es la obediencia a todos
los requerimientos de la naturaleza. Esto es la virtud, como el
pecado es la violación voluntaria de las leyes de la naturaleza.
El naturismo científico encuentra su delineación más completa en
la religión natural de Seeley. Usa el
término religión natural en contraposición a
lo sobrenatural. Al rechazar el sobrenaturalismo y someterlo a la
ciencia se presenta una teología en la que, dice, todos los hombres
han de convenir actualmente, a saber, que la naturaleza está en
Dios y Dios es un mero sinónimo para la naturaleza. De ahí que no
haya poder superior o más allá de la naturaleza ni nada parecido
a una causa de la naturaleza. Si decimos Dios o preferimos decir
naturaleza, lo importante es que nuestras mentes se llenan de la
sensación de un poder, según todas las apariencias infinito y eterno,
un poder al que nuestro propio ser está inseparablemente unido,
en el conocimiento de cuyos métodos está solo la seguridad y el
bienestar, en cuya contemplación encontramos una visión beatífica.
La religión comienza con el culto a la naturaleza que en esencia
es admiración de los objetos y fuerzas naturales. Pero la mitología
natural ha dado lugar a la ciencia, que ve mecanismos donde antes
se había supuesto voluntad, finalidad, y amor y omite el nombre
de Dios, para poner en cambio el nombre menos terrible de naturaleza.
La naturaleza es un nombre que abarca todas las leyes uniformes
del universo tal como las conoce nuestra experiencia. Es el residuo
que queda tras la eliminación de todo lo sobrenatural, y comprende
al hombre con todos sus pensamientos y aspiraciones no menos que
a las formas del mundo material.
Aquí, según Seeley, tenemos el núcleo del cristianismo
y el culto purificado de las formas naturales, esto es, el paganismo
superior. Sostiene que no es panteísmo, pues las formas individuales
de la naturaleza no son objeto de culto, sino la naturaleza considerada
como unidad. El arte y la ciencia tanto como la moralidad, forman
la sustancia de la religión, de ahí que la cultura sea la esencia
de la religión y su fruto sea la vida superior. Así la religión
en su aspecto individual se identifica con la cultura , en su aspecto
público se identifica con la civilización. Para Seeley la Iglesia
es la atmósfera de pensamiento, sentimiento, y creencia que rodea
al Estado; de hecho es su civilización hecha más o menos tangible
y visible. Su Iglesia Universal es la civilización universal. Y
como la cultura es una triple devoción a la belleza, bondad y verdad,
así el término civilización expresa la misma triple religión, que
se muestra en una más amplia escala en los caracteres, instituciones,
y costumbres de las naciones (Cf. ANIMISMO; DEIDAD; FEICHISMO; TOTEMISMO;
TRASCENDENTALISMO.
PFLEIDNER, Philosophy
and Development of Religion (Edimburgo, 1894); SHAW, Precinct of Religion (Nueva York 1908). DE LA GRASSIÈRE, Des religions comparées (París, 1899);
GUYAN, The Non-Religion of
the Future (Nueva York, 1907); TIELE, Elements
of the Science of Religion (Nueva York, 1897); JASTROW, The Study of Religion (Londres, 1902); DENIKER, The Races of Men (Nueva York, 1900); KEANE,
Ethnology (Cambridge,
1896); THOMAS, Social Origin
(Chicago. 1909); DE LA SAUSSAYE, Manual
of the Science of Religion (New York, 1891); DRISCOLL, Christian Philosophy, God (Nueva York, 1905); MÜLLER, Origin and Growth of Religion (Londres,
1878); FISKE, Outlines of
Cosmic Philosophy (Boston, 1905); Natural
Religion in Quarterly Review (Oct., 1882); THOMPSON, What is Religion in British Quarterly Review (Octubre, 1879); RÉVILLE,
Prolegomena to the History
of Religions, tr. SQUIRES (Londres, 1884); IDEM, The Native Religions of Mexico and Peru (tr., Londres, 1884).
JOHN
T. DRISCOLL.
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicado al Sagrado Corazón de Jesús
Traducido por Francisco Vázquez