(Gr. meta empsychos, Lat. metempsychosis:
Fr. metempsychose: Alemán. seelenwanderung).
Metempsicosis, en otras palabras la doctrina de la transmigración de
las almas, enseña que la misma alma habita en sucesión los cuerpos
de diferentes seres, tanto hombres como animales. Era uno de los principios
comunes a muchos sistemas de pensamiento filosófico y creencia religiosa
grandemente separados entre si tanto geográficamente como históricamente.
Aunque en tiempos modernos es asociado entre las razas civilizadas casi exclusivamente
con los países de Asia y particularmente de la India, hay evidencia que
en uno u otro período ha florecido casi en todas partes del mundo; y
en una u otra forma es prevaleciente aún en varias formas entre las naciones
salvajes regadas por el mundo. Esta universalidad parece marcarla como una de
esas creencias espontáneas e instintivas por las cuales la naturaleza
del hombre responde a los profundos y urgentes problemas de existencia; las
numerosas y variadas formas que asume en los diferentes sistemas, y la colorida
mitología de que se ha revestido la muestran capáz de apelar poderosamente
a la imaginación y de adaptarse con gran versatilidad a muy diferentes
tipos de mentes. La explicación de este éxito parece radicar parcialmente
en que es una expresión de la creencia fundamental en la inmortalidad,
y parcialmente en su facilidad de comprensión, juntando todas las existencias
, como mayormente parece hacerlo, en un solo esquema sin fracturas; en parte
también en la irrestricta libertad que deja a la mitologizante fantasía.
I. Historia
A. Egipto
Herodoto nos dice en un bien conocido pasaje que "los egipcios fueron
los primeros en afirmar la inmortalidad del alma, que a la muerte del cuerpo
pasa a otro animal; y que cuando ha hecho la ronda de todas las formas de vida
en la tierra, en el agua y en el aire, entonces entra nuevamente en un cuerpo
humano nacido para ella; y este ciclo del alma tiene lugar en tres mil años
" (ii. 123). Es improbable que la doctrina se halla originado con los egipcios.
Casi ciertamente pasó de Egipto a Grecia, pero la misma creencia apareció
independientemente en muchas naciones desde fechas muy tempranas. Las descripciones
de la metempsicosis egipcia varían considerablemente: de hecho, una doctrina
así tenía que sufrir modificaciones de acuerdo a los cambios en
la religión nacional. En el "Libro de los Muertos ", está
conectada con la noción de un juicio después de la muerte, siendo
la transmigración a formas infrahumanas un castigo por el pecado. Ciertos
animales eran reconocidos por los egipcios como la residencia de personas especialmente
malas y según Plutarco eran por tanto preferidos para propósitos
de sacrificio. En la relación de Herodoto dada arriba, esta ausente esta
nota ética, y la transmigración es un proceso cósmico puramente
natural y necesario. La versión de Platón media entre estas dos
visiones. El representa a los egipcios como enseñando que los mortales
ordinarios regresan a la forma humana después de un ciclo de diez mil
años, pero que un adepto a la filosofía puede lograr el proceso
en tres mil años. Había también una forma panteísta
de metempsicosis egipcia según la cual el ser individual era considerado
como una emanación de un solo principio universal al que estaban destinados
a regresar después de completar su "ciclo de necesidad". Hay
rastros de esta doctrina de un ciclo cósmico en la Cuarta Égloga
de Virgilio. Se ha pensado que la costumbre de embalsamar a los muertos estaba
conectada con esta forma de doctrina, siendo el fin preservar el cuerpo intacto
para el retorno del alma. Es probable que la creencia en tal retorno ayudara
a confirmar la práctica, pero difícilmente pudo haber sido el
único motivo ya que encontramos que otros animales eran frecuentemente
embalsamados también.
B. Grecia
Grecia, como ya se dijo, probablemente tomó prestada de Egipto la teoría
de la transmigración. Según la tradición, había
sido enseñada por Musaeus y Orpheus, y era un elemento de la doctrina
Orfeica y otras doctrinas místicas. Pindar la representa en esta relación
(cf. 2nd Ol. Ode). La introducción de la metempsicosis como doctrina
filosófica se debe a Pitágoras, quien según nos cuentan,
se dijo idéntico al héroe troyano Euforbo, y agregó copiosos
detalles de las ulteriores vagancias de su alma. El vegetarianismo y un respeto
general por los animales fue la deducción práctica pitagórica
de la doctrina. La metempsicosis de Platón fue aprendida de los pitagóricos.
Le dio a la doctrina una posición filosófica que nunca antes había
poseído; ya que Platón exhibe el más elaborado intento
en la historia de la filosofía por encontrar justificación en
los hechos de la experiencia para la teoría de la preexistencia del alma.
En particular, varios argumentos adoptados más tarde para probar la inmortalidad
fueron empleados por él para establecer su preexistencia. Tales eran
las pruebas del conocimiento universal y la natural atracción del alma
hacia el Uno, el Permanente y el Hermoso. Platón atribuye a estos argumentos
una fuerza retrospectiva a la vez que prospectiva. Busca demostrar que aprender
no es sino una forma de reminiscencia, y que el amor no es sino el deseo de
reunión con un bien poseído previamente. El hombre es un espíritu
caído, "lleno de olvidos". Su única esperanza es, a
través de la educación y la filosofía, recuperar la memoria
de si mismo y de la verdad, y así liberarse de las cadenas de la irracionalidad
que lo atan. Por tanto solo él puede apresurar su retorno a su "verdadera
patria " y su perfecta asimilación al Divino. Descuidar ésto
puede conducir a mayor y tal vez permanente degradación del mundo del
más allá. El hombre sabio tendrá una transmigración
ventajosa porque ha practicado la prudencia, y la elección de su siguiente
vida será puesta en sus propias manos. El hombre vicioso, ignorante cegado
por la pasión , por la razón contraria se encontrará atado
a una miserable existencia en alguna forma de vida inferior. El esquema de la
metempsicosis de Platón es llamativo por el ámbito que otorga
a la libertad humana. La transmigración del alma individual no es un
mero episodio de un movimiento mundial universal, predestinado e inmutable.
Su curso es realmente influenciado por el carácter, y el carácter
es determinado por la conducta. Un objetivo principal de esta teoría
era garantizar continuidad personal de la vida del alma, el punto en que falla
la mayoría de los otros sistemas de transmigración. Además
de Platón y Pitágoras, entre los griegos los principales maestros
de esta doctrina fueron Empédocles, Timaeus de Locri, y los Neoplatonistas,
ninguno de los cuales amerita nota detallada. Apollonio de Tyana también
la enseñó.
C. India
La doctrina de la transmigración no se encuentra en los libros mas antiguos
de la India, v.gr., el Rig-Veda; pero en obras más recientes aparece
como incuestionable dogma, y así ha sido recibido por las dos grandes
religiones de la India.
1. Brahmanismo
En el Brahmanismo encontramos la doctrina de ciclos mundiales, de aniquilaciones
y restauraciones destinadas a suceder a enormes intervalos de tiempo; y de este
movimiento general las fortunas el alma no son más que un incidente.
Al mismo tiempo, las transmigraciones son determinadas por el valor moral. Cada
acto tiene su recompensa en alguna vida futura. Por ley irreversible, actos
malos producen infelicidad, tarde o temprano son éstos nada menos que
la lentamente madurada fruta de la conducta, que todo hombre debe comer. Por
tanto explican las anomalías de la experiencia presentadas en los infortunios
del bien y la prosperidad de los malos: cada uno está "comiendo
la fruta de sus actos pasados ", actos cometidos tal vez en alguna muy
remota existencia. Tal creencia podría mantener la paciencia y resignación
en el presente sufrimiento, pero tiene un sucinto efecto desagradable en la
visión brahamánica del futuro. Un brahman pío no puede
asegurarse de la felicidad en su siguiente encarnación; puede haber el
castigo de enfrentar un gran pecado aún desconocido. Beatitud es unión
con Brahma y emancipación de la serie de nacimientos, pero ningún
grado de santidad real puede garantizarlo, puesto que uno está siempre
expuesto al peligro de ser arrojado de regreso ya sea por pecados pasados o
pecados futuros, el fruto de los cuales tendrá que ser comido, y repitiéndose,
podemos vernos tentados a imaginar, ad infinitum. Permanece por ende, un gran
temor de la reencarnación.
2. Budismo
El Brahamanismo está ligado a las castas, y es por tanto fuertemente
aristocrático insistiendo mucho en las superioridades innatas. El Budismo
por el contrario, cruza las divisiones de castas y afirma la importancia cumbre
de "obras", de esfuerzo individual, aunque siempre con un trasfondo
de fatalismo que es implicado por la negación de la providencia personal.
De acuerdo a la doctrina budista, la ambición de ascender hasta la cumbre
de la existencia debe ser satisfecha infaliblemente, y la misión de Gautama
era enseñar el camino para su logro, i.e., a la Budancia y Nirvana. Es
solo a través de una larga serie de existencias que se alcanza esta consumación.
Gautama mismo tuvo tantas como quinientas cincuenta transmigraciones en varias
formas de vida.
El rasgo característico en la metempsicosis budista es la doctrina del
Karma, que es un sutil substituto de la concepción de la continuidad
personal. De acuerdo a esta concepción no es la individualidad concreta
del alma la que sobrevive y emigra a una nueva vida, sino solo el karma, o acción,
i.e., la suma de los hechos del hombre, sus meritos, la resultante ética
de su vida anterior, su valor total, privado de su individuación anterior,
que es considerada como accidental. Conforme el karma sea más o menos,
así la siguiente transmigración será una promoción
o una degradación. A veces la degradación puede ser tan extrema
que el karma se incorpora en un objeto inanimado, como en el caso de un discípulo
de Gautama quien por negligencia en el servicio de su maestro fue reducido a
la forma de palo de escoba después de su muerte.
D. La más reciente enseñanza judía
La noción de la emigración del alma es familiar a los Rabinos
judíos. Ellos distinguen dos formas de transmigración,
Gilgul Neshameth, en el que el alma estaba amarrada a la tenencia por vida de
un solo cuerpo:
Ibbur, en el que las almas pueden habitar cuerpos por tenencia temporal sin
pasar por nacimiento y muerte.
Josephus nos dice que la transmigración era una doctrina de los fariseos,
que enseñaban que a los justos debía permitírseles retornar
a la vida, mientras que los malos estaban condenados a prisión eterna.
Fue su sombría concepción de Sheol, como la sombría concepción
griega de Hades, la que los forzó a cambiar a una compensación
a la virtud. Por otra parte, algunos de los talmudistas invocan interminables
transmigraciones como castigo por crímenes. Las descripciones de los
viajes del alma por mar y tierra son elaboradas con riqueza de imaginación,
frecuentemente rayando en lo grotesco. El propósito redistributivo era
mantenido rigurosamente. "Si un hombre había cometido un pecado
más que sus buenas obras, era condenado a su transformación en
alguna forma de vida inferior." No solo ésto, también si
la culpa había sido extrema, podría ser condenado a existencia
inanimada. Lo que sigue es un ejemplo de lo que aguarda al "más
culpable de los culpables ". "Los obscuros atormentadores los persiguen
con puyas y látigos de fuego; su persecución es incesante; los
cazan de los llanos a la montaña, de la montaña al río,
del río al océano, del océano alrededor de la circunferencia
de la tierra. Así los atormentados huyen aterrorizados, y los atormentadores
continúan en la venganza hasta que se agote el tiempo decretado. Entonces
los condenados se desmoronan en polvo y cenizas. Les espera otro principio de
existencia, el comienzo de un segundo juicio. Se convierten en barro, toman
la naturaleza de la piedra y el mineral; son agua, fuego, aire; ruedan en el
trueno; flotan en la nube; se apresuran en el remolino. Cambian de nuevo; entran
en las formas de las variedades vegetales; viven en el arbusto, la flor, el
árbol. Pasan eras y eras. Viene otro cambio. Entran en la forma de la
bestia, el pájaro, el pez, el insecto. . . . Entonces finalmente son
sometidos a entrar una vez más en la clase de los seres humanos."
Después de aún más pruebas en varios grados de vida humana,
el alma por fin vendrá a habitar en un niño de Israel. Si llegara
a fallar en este estado, se pierde eternamente.
Hasta que punto eran creídas estas descripciones, hasta donde eran consideras
fábula, es difícil de determinar. Que hubiera una creencia muy
extendida de la doctrina de la preexistencia en alguna forma, parece suficientemente
probable.
E. Eras cristianas
San Jerónimo nos dice que la metempsicosis era una doctrina secreta
de ciertos sectarios de su tiempo, pero era demasiado evidentemente opuesta
a la doctrina católica de la Redención como para establecerse
alguna vez. Era sostenida, empero, en una forma platónica por los
gnósticos, y fue enseñada por Origen en su gran obra Peri
archon. La existencia corporal, según Origen, es una situación
penal y antinatural, un castigo por el pecado cometido en un estado previo
de euforia, siendo la gravedad del pecado la medida de la caída.
Otro efecto del pecado es la desigualdad; todos fueron creados iguales.
Habla solo de creaturas racionales, v.gr., hombres y demonios, las dos
clases de los caídos. No parece haber considerado necesario extender
su teoría a incluir formas de vida inferiores. El castigo por el
pecado cometido en el cuerpo no es vengativo o eterno, sino temporal y
de remedio. De hecho, la teoría de Origen excluye tanto el castigo
eterno como la gloria eterna; ya que el alma que por fin ha sido puesta
nuevamente en unión con Dios declinará inefablemente de
nuevo de su elevado estado por la saciedad del bien, y será relegada
a la existencia material; y así sucesivamente a través de
ciclos de apostasía, destierro, y regreso (ver ORIGEN). Los maniqueos
(q. v.) combinan la metempsicosis con la creencia en el castigo eterno.
Después de la muerte, el pecador es arrojado en el lugar de castigo
hasta que halla sido parcialmente limpiado. Entonces es llevado a la luz
y se le da otra oportunidad en este mundo. Si después de diez semejantes
experimentos es aún impropio para la máxima gloria, es condenado
para siempre. El sistema maniqueo de metempsicosis era extremadamente
consistente y escrupuloso; San Agustín en su "De Moribus
Manichaeorum" ridiculiza las absurdas observancias que originó.
Para rastros de la doctrina de la Edad Media ver artículos sobre
los Albigensianos y los Cathari. Estas sectas heredaron muchas de las
doctrinas cardinales del maniqueanismo, y pueden ser consideradas, de
hecho, como neomaniqueas.
En tiempos modernos no faltan los que abogan por la metempsicosis, pero no
hay ninguno que hable con mucha convicción. El nombre más grande
es Lessing, y su mente crítica parece haber sido atraída a la
doctrina principalmente por su ilustre historia, el olvido en que había
caído, y la falta de inclusividad de los argumentos usados contra ella.
También fue sostenida por Fourier en Francia y Soame Jenyns en Inglaterra.
Leibnitz y otros han sostenido que todas las almas fueron creadas desde el principio
del mundo; pero esto no involucra migraciones.
F. Razas Salvajes
Queda por tocar muy brevemente sobre los abundantes datos provistos por la
moderna investigación antropológica. La creencia en la transmigración
se ha encontrado, como se dijo arriba, en todas partes del mundo y en todas
las etapas de cultura. En algún tiempo debió haber sido casi universal
entre las tribus de Norte América, y ha sido encontrada en México,
Brasil y otras partes del continente americano; igualmente entre los aborígenes
de Australia y Nueva Zelanda, en la Islas Sandwich y muchas partes de Africa.
Frecuentemente toma la forma de una creencia en el retorno de ancestros que
murieron hace mucho, y así provee una explicación de los extraños
hechos de la herencia. Al nacer un niño los padres lo examinan ávidamente
en busca de rasgos de su identidad, que al descubrirlos, determinarán
el nombre del niño y su lugar entre sus afectos. A veces la madre es
informada de antemano en un sueño cual ancestro de la casa está
por nacer de ella. La creencia en el alma como una realidad independiente es
común entre las razas salvajes. El alma del muerto se pensaba que sobrevolaba
el lugar del sepulcro al menos por algún tiempo después de la
muerte. Por tanto, entre los Algonquins, por ejemplo, si se deseaba un rápido
retorno, como en el caso de los niños pequeños, el cuerpo era
enterrado al lado del camino para que pudiera encontrar una madre entre los
que pasaran. Un curioso fenómeno de superstición es la creencia
de muchas razas obscuras, como en Australia, que los semejantes de piel clara
de Europa son reencarnaciones de gente de su propia raza. Entre las clases no
educadas de la India, como Sir A. Lyall nos narra, aún existe la noción
de que brujas y hechiceros, vivos o muertos, tienen el poder de poseer los cuerpos
de animales. Una idea similar hizo que los isleños de las Sandwich arrojaran
los cuerpos de sus muertos a los tiburones con la esperanza de hacerlos menos
hostiles a los humanos.
De cara a una creencia a primera vista tan descabellada y sin embargo tan ampliamente
difundida, nos inclinamos a anticipar algunas grandes causas que han actuado
juntas para producirla. Pueden mencionarse unas pocas de esas causas: (1) La
prácticamente universal convicción de que el alma es una entidad
real distinta del cuerpo y que sobrevive a la muerte; 2) conectado con ésto,
está la imperativa demanda moral de una equitativa retribución
futura de premios y castigos de acuerdo a la buena o mala conducta aquí.
La doctrina de la transmigración satisface en algún grado estas
fes virtualmente instintivas. (3) Como se menciona arriba, ofrece una explicación
plausible del fenómeno de la herencia. (4) Provee también una
explicación de algunos rasgos de la creación infraracional que
parece remedar en tantos puntos las buenas y malas cualidades de la naturaleza
humana. Parece una descripción natural de tales fenómenos decir
que esas creaturas son, de hecho, nada más que corporeizaciones de los
caracteres humanos que tipifican. De esta manera el mundo parece volverse, de
principio a fin, moral y humano. En realidad, donde la creencia en una Providencia
personal no es familiar o apenas débilmente comprendida, , alguna forma
de metempsicosis es casi un necesario sustituto, entendida como una especie
de proceso evolutivo ético.
HARDY, Manual of Buddhism (Londres, 1853); BEAUSOBRE, Histoire
du Manicheisme (Amsterdam, 1734 - 9); DUBOIS, People of India; BASNAGE,
History of the Jews, tr. TAYLOR (Londrees, 1883); Traditions of the Rabbins
(Quarterly Review, Abril, 1833); MAX MUELLER, Chips from a German Workshop
(Londres, 1857); ALGER, Doctrine of a Future Life (Nueva York 1866); STOCKL,
History of Philosophy, tr. FINLAY (Dublin, 1887); TYLOR, Primitive Culture
(Londres, 1871); WILKINSON, Ancient Egyptians (Londres, 1841); LYALL,
Asiatic Studies (Londres, 1882); MACDONNELL, The Ancient Indian Conception
of the Soul in Journal of Theological Studies (1900).
MICHAEL MAHER
Transcrito por Kenneth M. Caldwell
Dedicado a San Andrés Kim Taegon
Traducido por Javier L. Ochoa Medina