Viajero; nació en Venecia en 1251; murió allí en
1324. Su padre Nicolo y su tío Mateo, hijos del patricio veneciano
Andrea Polo, establecen una oficina de negocios en Constantinopla y una
en Sudak, en la costa del Mar Negro, en el sudeste de Crimea. Por el año
1255 dejan Constantinopla con un cargamento de joyas; al llegar a Sudak
se dirigen a la residencia de Barka (Bereke), el Khan mongol de Kiptchak,
en las orillas del Volga, quién les dio la bienvenida y les pagó
por sus mercancías. Pero al estallar la guerra entre Berek y Hulagu,
el mongol conquistador de Persia, y al ser Bereke derrotado, los venecianos
no saben como volver a su patria. Dejando Kiptchak continúan su
viaje hacia el este, llegando así a Bokhara, donde permanecen por
tres años. Los mensajeros de Hulagu, el Gran Khan de Tartaria,
que pasaban por este poblado, se encuentran con estos “latinos”
que hablan la lengua tártara y os persuaden de acompañarlos
a la residencia del gran Khan, a la que llegan después de un año
de viaje. Kublai, el Gran Khan, era el más poderoso de los descendientes
de Gengis Khan. Mientras que su hermano Hulagu recibió Irán,
Armenia y Egipto, Kublai era el jefe de Mongolia, el norte de China, y
el Tibet, e iba a conquistar la China del sur. Este inteligente príncipe
se esforzaba con mantener comercio con el Oeste y favorecer a los cristianos,
fueran estos nestorianos o católicos. Por esto, Nicolo y Mateo
Polo son bien recibidos, y les hace numerosas preguntas sobre los estados
católicos, el emperador, el papa, los príncipes y caballeros
y su forma de luchar; además, les confió cartas para el
papa en las que le solicita misioneros cristianos.
Acompañados por un “barón” mongol, los dos hermanos
se marchan en el año 1266, y después de tres años de travesía
llegan a St. Jean d’Acre en el 1269. Allí, el legado papal, Teobaldo
Visconti, les informa que Clemente IV ha muerto, por lo que marchan a Venecia
para aguardar allí la elección de un nuevo papa. Después
de dos años los cardenales aún no designan un sucesor, por lo
que los hermanos Polo deciden regresar, esta vez acompañados por el joven
marco, hijo de Nicolo, de 18 años de edad. Los tres marchan a Acre a
ver al legado, al que solicitan cartas para el Gran Khan; acaban de dejar acre
cuando saben que este legado ha sido elegido papa bajo el nombre de Gregorio
X (1 de Septiembre de 1271). Llenos de alegría retornan a Acre, donde
el nuevo papa les entrega cartas y designa a dos frailes predicadores para que
los acompañen. Mientras atravesaban Armenia fueron rodeados por las tropas
del sultán mameluco Bibara de Arbelester; los monjes rehusan seguir adelante,
y los venecianos continúan su viaje. Sólo después de tres
años y medio, y luego de haber escapado a toda clase de peligros, alcanzan
la residencia del Kublai, quién probablemente los recibió en Yen
King, cerca de la actual Pekín (1275) (N. de. T. Pekín es actualmente
Beijin). El Gran Khan estaba feliz de verlos nuevamente; ellos le entregan las
cartas del papa y un poco de aceite de la lámpara del Santo Sepulcro.
Kublai toma gran cariño al joven Marco Polo, quién rápidamente
adoptó las costumbres tártaras y pronto aprende las cuatro lenguas
y las cuatro escrituras de las que estos hacían uso (probablemente mongol,
chino, persa y uighur). El Gran Khan lo envía en una misión a
una distancia de seis meses de viaje de su residencia (probablemente a Annam),
y la información que trajo consigo a su retorno, respecto a los países
que atravesó, confirmó la buena voluntad que el soberano tenía
hacia él. Por tres años fue el gobernador de la ciudad de Yank-Chow
(Janguy), de la que dependían veintisiete ciudades. El tema de su participación
en el asedio de Siang-Yang y las máquinas de guerra construidas bajo
su supervisión, genera dudas. De acuerdo a historiadores chinos, la toma
de esta ciudad tuvo lugar en el 1273, antes de la llegada de Marco Polo a China;
por otra parte, los detalles que entrega sobre la expedición de Kublai
contra el reino de Mien (Burma, 1282) llevan a suponer que participó
en ella. También se le encargaron diversas misiones a los mares indios,
Ceilán y Cochin China. Finalmente, después de haber viajado por
casi toda el Asia Occidental, los tres venecianos obtuvieron, no sin grandes
dificultades, el permiso del Gran Khan para retornar a su propio país.
Se hacen a la mar con una flota de catorce barcos de cuatro mástiles,
y se les encarga la escolta de una princesa imperial prometida a Arghun, Khan
de Persia. Después de un peligroso viaje a través del Estrecho
de Sonda y del Océano Indico llegan a Ormuz; después de entregar
la princesa al hijo del recientemente fallecido Arghun, continúan su
viaje por tierra hasta Trebisonda, donde abordan un barco hasta Constantinopla,
llegando finalmente a Venecia el 1295, tras una ausencia de veinticuatro años.
En sus costumbres y apariencia semejaban tártaros; habían prácticamente
olvidado su lengua materna, y tuvieron muchas dificultades hasta lograr que
sus amigos los reconocieran. Su riqueza rápidamente causó admiración,
pero sus maravillosos relatos parecían exagerados. Marco, quien constantemente
hablaba de los millones del Gran Khan, fue apodado “Señor Millón”,
y en el siglo XVI su residencia aún era llamada “Corte del Millón”.
Cuando estalla la guerra entre Génova y Venecia, Marco Polo toma el mando
de una galera (1296), y cuando la flota veneciana es destruida en el Golfo de
Lajazzo es llevado prisionero a Génova. Allí se asocia con Rusticiano
de Pisa, un adaptador de romances franceses, a quién dicta el relato
de sus viajes. Una vez liberado de prisión, Marco Polo se convierte en
miembro del Gran Consejo de Venecia, y vive allí hasta su muerte.
El “Libro de Marco Polo” dictado a Rusticiano, fue compilado en
francés. En el año 1307 Marco Polo envía a Thibaud de Cepoy,
representante de Carlos de Valois en Venecia, una visión más certera
de la obra, revisada por el mismo, para que le fuera entrega al príncipe,
candidato a la corona de Constantinopla y promotor del movimiento de una cruzada.
Las versiones latina, veneciana y toscana son solamente traducciones, a menudo
imperfectas, o resúmenes de los dos primeros textos. La compilación
de su libro puede considerarse uno de los eventos más importantes en
la historia de los descubrimientos geográficos. Hasta ese momento, los
occidentales no conocían prácticamente nada de Asia; en su “Tresor”
Brunetto Latini (1230-94) sólo reproduce, en este tema, las compilaciones
de C. Julius Solinus, el compendiador de Plinio. El “Libro de Marco Polo”,
por otra parte, contiene una descripción exacta, realizada por un testigo
inteligente y bien informado, de todos los países del lejano oriente.
Se caracteriza por la exactitud y la veracidad de los estadistas venecianos,
cuya educación los acostumbra a obtener información sobre las
naciones y a estimar sus recursos. Esta característica veneciana se extiende
incluso al tono de voz, que el gusto moderno encuentra casi demasiado impersonal.
El autor raramente aparece en escena, y es lamentable que no haya entregado
detalles más amplios respecto de las misiones que le encargó el
Gran Khan. Sin embargo, nada puede ser más realista que las imágenes
y las descripciones que adornan el relato, y el candor del francés antiguo
aumenta su encanto literario.
En un prólogo, el autor relata brevemente el primer viaje de su padre
y su tío, su regreso a Venecia, su segundo viaje, su estadía con
el Gran Khan, y su regreso final. El resto de la obra, que en las ediciones
se encuentra dividida en tres libros, comprende la descripción de todos
los países por los que viajó Marco Polo, o sobre los que obtuvo
información. El primer libro trata parte de Asia, Armenia, Turcomania,
Georgia, el Reino de Mosul, el Califato de Bagdad, Persia, Beluchistán,
etc. Se entregan curiosos detalles sobre la ciudad de Bagdad y el destino del
último califa, que murió de hambre entre sus tesoros, asó
como sobre el Anciano Hombre de la Montaña y sus Asesinos. Menciona las
memorias de Alejandro Magno en Bactria, a quién los reyes del país
consideraban su ancestro. Posteriormente describe Cachemira y los desiertos
de la meseta de Hindu Kush y el Turquestán chino, “Gran Turquía”
y su capital Kashgar. Menciona las comunidades nestorianas de Samarcanda, y
luego de cruzar el desierto de Gobi llega a Karakoram, la antigua capital mongol,
lo que le da la oportunidad para divagar acerca del origen y las costumbres
de los tártaros. El libro segundo nos introduce en la corte de Kublai
Khan, y nos entrega cuidadosa información sobre su capital Kambalik (Pekín),
su grandeza y la organización de su gobierno. Se muestra con que facilidad
los mongoles adoptaron la etiqueta y civilización china. Sigue luego
una descripción de las provincias de China, primero de la China del norte
de Huang-ho o Catay, donde había piedras que ardían como madera
(carbón de piedra); sigue con Si-ngan-qu, la antigua capital de Thang
(Shen-si), Tibet, donde penetró hasta una distancia de cinco días
de caminata; Sunnan, el Reino de Mien (Burma), Bengal, Annam, y China del Sudeste.
A comienzos del libro tercero relata la gran expedición marítima
que Kublai Khan intentó contra Zipango (Japón), la que terminó
en una derrota. Luego penetra los mares de la India y describe la gran
isla de Java y la pequeña Java (Sumatra); Ceilán, a partir
de la cual habla de los budistas y su reformador “Sagamoni Borcam”
(Khakamouni). Desde aquí marcha a la costa de “Maabar”
(Coromandel), y entrega una completa descripción de India. Menciona
la existencia de la isla de Socotra y de la gran isla de Madagascar, en
relación a la cual habla de las corrientes regulares del Estrecho
de Mozambique y relata la leyenda del roc, el fabuloso pájaro de
los viajes de Simbad el Marino. Finaliza con información sobre
Zanzíbar, la gente de la costa de Zanguebar, Abisinia, la Provincia
de Aden, y las regiones del norte, donde el sol desaparece por un periodo
del año. El “Libro de Marco Polo” pronto fue traducido
a todas las lenguas europeas, y ejerció una importante influencia
en los descubrimientos geográficos del siglo XV. Cristóbal
Colón lo leyó atentamente, y fue tratando de llegar por
la ruta occidental a las tierras descritas por Marco Polo que emprendió
la expedición que resultaría en el descubrimiento de América.
Se conocen ochenta y cinco manuscritos del libro, que muestran importantes
diferencias. Pueden clasificarse en cuatro tipos: (1) París, Bib.
Nat., MS. Tr. 1116, editado por la Societé de Géographie
en 1824; está considerado como el manuscrito original de Rusticiano
de Pisa, al menos como su copia exacta. (2) Bib. Nat., MS. Tr. 2810. Bajo
el nombre de "Libre des merveilles du monde" es un
conjunto de relatos del Oriente compilados en 1351 por el benedictino
Jean Lelong de Ypres, y copiado a fines del siglo XIV por Felipe el Calvo,
Duque de Borgoña. Contiene el texto de Marco Polo según
la copia enviada a Thibaud de Cepoy, y está enriquecido con numerosas
miniaturas. A la misma familia pertenece el manuscrito Tr. De la Bib.
Nat. 5631, 5649 y el manuscrito de Berna (Bib, canton. 125). (3) Versión
latina desarrollada en el siglo XIV por Francesco Pipino, un dominico
de la Boloña, de acuerdo a una copia italiana. La versión
latina publicada por Grynæus en Basle el 1532 en el “Novus
Orbis” deriva indirectamente de esta versión. (4) Versión
italiana preparada para al impresión por Giovanni Ramusio y publicada
en el segundo volumen de su "Navigazioni e viaggi"
(3 vols. fol., Venecia, 1539). Ediciones principales: hay más de
cincuenta y seis de estas en varios idiomas. Texto francés, ed.
Pauthier (París, 1865); versión italiana, ed. Baldelli (Florencia,
1827); traducción al inglés con comentarios de Sir Henry
Yule, revisada por Henri Cordier (Londres, 1903).
CAHUN, Introd. à l'histoire de l'Asie (Paris, 1896);
CURTIN, The Mongols (Boston, 1908). LOUIS BRÉHIER
Transcrito por WGKofron
Con agradecimientos a la Iglesia de Santa María, Akron, Ohio
Traducido por Sara Ward S.