Historiador y teólogo, nacido en Waterford, Irlanda,
el 16 de octubre de 1588; murió en el Colegio de San Isidoro, en
Roma el 18 de noviembre de 1657.
I.
NACIMIENTO Y EDUCACIÓN
Era el hijo de Walter Wadding, un ciudadano eminente,
y de Anastasia Lombard, pariente cercana de Pedro Lombard, Arzobispo
de Armagh. Fue el undécimo de catorce hijos y fue bautizado en la
fiesta de San Lucas. Muchos miembros de su familia se distinguieron
en diversas carreras. Su hermano Ambrosio, Jesuita, enseñada filosofía
con éxito en Dillingen, Bavaria, donde murió en la flor de su edad.
Su primos Ricardo Wadding, Agustino, y Pedro y Miguel Wadding, Jesuitas,
dieron brillo a sus respectivas órdenes. Fue educado en la piedad
por sus excelentes padres que, como Harold nos cuenta, invitaba
a todos sus hijos, chicos y chicas, cuando eran capaces de leer,
a recitar diariamente el Oficio Breve de la Santísima Virgen, y,
en los tiempos propios, los salmos Penitenciales con las letanías
y las oraciones, el Oficio de Difuntos, y otras oraciones recogidas
en el breviario menor de Pío V, que era entonces muy utilizado por
los católicos irlandeses. A los trece años ya había adquirido un
buen conocimiento de los clásicos, y había aprendido a escribir
en latín con facilidad, en prosa y en verso. La excelencia de su
joven formación clásica se demuestra a través de todas sus obras.
Perdió a ambos padres a la edad de catorce años, pero su hermano
Mateo se encargó de su educación y le puso a estudiar filosofía.
Estudió la lógica y la física en Irlanda, entrando luego en el seminario
irlandés de Lisboa donde prosiguió sus estudios con los Jesuitas.
Después de seis meses dejó el seminario para entrar en el noviciado
de los frailes menores en el Convento de la Concepción Inmaculada
de Matozinhos, cerca de Oporto. Habiendo hecho profesión solemne
y recibidas en el año 1605 las órdenes menores, sus superiores lo
enviaron a Leiria, a la casa de estudios, para especializarse en
filosofía escocesa durante dos años. Richard Synott, de Wexford,
fue compañero de noviciado y de estudios de Wadding, miembro del
Colegio de San Isidoro de Roma, y murió mártir en Irlanda a manos
de los soldados de Cromwell. Wadding recibió clases de teología
en Lisboa, y después durante tres años en Coimbra, oyendo en este
último lugar a Didaco Limadensis, O.F.M., en el Colegio de San Buenaventura,
y a Suarez y Egidio, O.S.A., en la universidad de la
Presentación. El monje Benedictino Leo en Santo Tomás fue
testigo de sus grandes talentos (vea Harold, "Vita", c.v.).
Ordenado sacerdote en 1613 se le encomendó
predicar, no sólo demostró ser un perfecto maestro del arte
de la retórica sino del idioma portugués y castellano. Comenzó en
1613 a escribir un silva
o manual con citas de la Escritura, de los Padres, de las vidas
de los santos, etc., qué todavía se conserva en los archivos de
la orden en el Muelle del Comerciante de Dublín, en dos grandes
volúmenes manuscritos. En Lisboa durante un capítulo provincial,
después de una actuación académica suya brillante, Antonio de Trejo,
el vicario-general de la orden, lo envió a Salamanca para que tuviera
mayores oportunidades. Allí al dominar el hebreo, escribió su obra
sobre el origen y excelencia de dicha lengua, y le fue asignada
la silla de teología del Colegio de San Francisco.
II.
EMBAJADA en ROMA
Trabajó como profesor hasta 1618, y aunque sólo
tenía treinta años, fue escogido por Felipe III como teólogo, para
la embajada que Felipe enviaba a Pablo V en apoyo la doctrina de
la Inmaculada Concepción. Antonio de Trejo, vicario-general de la
orden y obispo de Cartagena era el legado extraordinario nombrado
para tal embajada, éste había sido patrocinador y admirador de Wadding.
Saliendo de la Corte del rey católico el 1 de octubre de 1618, la
embajada llegó a Roma el 17 de Diciembre. En busca de material para
el trabajo que se le había confiado, así como para sus otros estudios,
Wadding se pasó días enteros en las bibliotecas de Roma y visitando,
tambien, las de Nápoles, Asís, Perugia, y otras ciudades. La composición
del vota más importante del legado, la preparación
de las súplicas al papa, y la resolución de las dificultades teológicas,
todo este trabajo en gran medida recayó sobre él. La historia de
la embajada nos la ha dejado en su " Acta legationis",
una declaración sucinta y objetiva de los procedimientos y de los
problemas teológicos a resolver. En aquel momento mantiene una correspondencia
íntima con el Arzobispo desterrado de Tuam, Florence Conry a quien
envió una copia manuscrita de su "Acta" a Louvain. En
mayo del año 1620, los legados volvieron a su diócesis en España,
pero a Wadding se le pidió que permaneciera en Roma para ayudar
al nuevo encargado de negocios. Mientras la comisión duró fue su
más acreditado consejero teológico. Felipe IV, en una amable carta,
le agradece profundamente sus servicios.. Los tres opuscula
sobre la redención, bautismo, y muerte de la Santa Virgen (1655
y 1656), fueron escritos como contribuciones a los problemas presentados
a la comisión.
III.
ACTIVIDAD LITERARIA
Pero la actividad de Wadding no se limitó al trabajo
de la embajada. Su idea principal había sido durante mucho tiempo
reivindicar el nombre de su orden rescatando del olvido la memoria
de los hombres que le habían dado brillo a lo largo del tiempo.
La publicación de sus escritos y el relato de sus hechos los consideró
la mejor respuesta a aquéllos que acusaban a la orden y a su fundador
de sistemáticamente opuestos a aprender. Encontró a un partidario
ardiente y eficaz en ese momento en el general, Benigno de Genoa
que en 1619 por cartas encíclicas a la orden
pedía que quienes fuesen capaces se dedicasen en cada provincia
a transcribir y remitir a Roma todos los documentos relativos a
la historia de la orden. El material
acumulado fue entregado a Wadding. Entre los más distinguidos
de estos colaboradores se cita a Bartolomé Cimareli y a Jacobo Polius,
el primero trabajando en los archivos y bibliotecas del Norte y
Centro de Italia y el segundo en los de Alemania.Como primicia Wadding
publicó en 1623 en Amberes una completa edición con comentarios
de "Los escritos de San Francisco" que estaba en curso
de preparación. Mario de Calasio, un franciscano sabio, se había
muerto en Roma dejando cuatro grandes tomos inéditos de concordancias
hebreas (palabras utilizadas en los textos. N. del T.), además de
una gramática y un diccionario hebreo. Wadding emprendió su publicación
y, con el mecenazgo de Pablo V, fue capaz de montar una imprenta
con caracteres hebreos en el Convento de Ara Coeli. Allí imprimió
su propio ensayo, compuesto en Salamanca, "De hebraicae linguae
origine, praestantia et utilitate ad ss. litterarum interpretes",
que fue considerado en aquel momento como una valiosa contribución
al conocimiento Bíblico. Aproximadamente al mismo tiempo comenzó
la publicación de los trabajos de Miguel Angel de la Paz, un fraile
de grandes luces que había muerto en el olor de santidad veinte
años antes en el convento de Montorio. El primer tomo aparecía en
1623 y son los comentarios de Angel al Evangelio de San Marcos;
le siguió en 1625 y en 1628 los comentarios al Evangelio de San
Lucas, con la promesa de que seguirían dos volúmenes más que, sin
embargo, nunca vieron la luz. En 1624 publicó un volumen sobre "Concordancia
de San Antonio de Padua" y el "Promptuarium morale"
de un franciscano irlandés anónimo, probablemente Tomás Hibernicus,
al que agrega amplias notas marginales propias. En este mismo año
(1624) aparecía en Viena, pero bajo otro nombre, el acta de Wadding
sobre el martirio en Praga de catorce frailes menores, mártires
a causa de su fe, por los herejes bohemios. Jerónimo Strasser a
quien el autor le envió su manuscrito para contrastar ciertas correcciones,
publicó la totalidad bajo su propio nombre: el mismo Wadding, es
quien cita a Strasser entre los "Scriptores", dándonos
al mismo tiempo la verdadero génesis del trabajo del fraile alemán.
También por este año (1624) fue cuando se publicó su "Legatio
Felipe III et IV."
En 1625 publicó en Madrid su "Apologeticum
de praetenso monachatu augustiniano S. Francisi", refutando
la teoría de que el fundador de los frailes menores había sido un
agustino. La tercera edición (Lyons, 1641) contiene la contestación
del autor a Tomás Herrera, un sabio agustino. No ha continuado esta
teoría singular desde entonces. Por deseo de Urbano VIII, Wadding
emprendió en 1630 la corrección y revisión de "las Vidas de los Papa y Cardenales" por
Alfonso Ciacconius, contando con la colaboración de Victoreli y
Ughelli. Otras publicaciones menores fueron: un "la Vida de
Bl. Pedro Tomás, Patriarca de Constantinopla" (Lyons, 1637);
una edición en métrica corregida y anotada de la "Vida de Santiago
de la Marchia" por Juan Petrucci, Arzobispo de Tarentum (Lyons,
1641); una edición del "moralis de Oculus" de Juanes Guallensis,
O.F.M. qué había sido atribuída hasta entonces a Raimundo Jordano,
Canónigo Regular de San Agustín; una edición de la "Colección
de refranes y hechos de filósofos famosos" y del tratado "
De Sapientia sanctorum ", del mismo autor (Roma, 1655); una
"Vida de San Anselmo", Obispo de Lucca, con el material
que el autor había manejado para sus estudios bajo el pontificado
de Gregorio VII (Roma, 1657); una edición, en un nuevo plan, de
"Summa casuum" de Manual Rodrigo, hecho en Salamanca cuando
el editor había terminado sólo sus estudios teológicos (1616); "
Epigrammata pia ", una colección de versos latinos y epigramas
compuesta por Wadding cuando era profesor en Salamanca, y publicada
por Francisco de Susa, ex general de la orden, en su "Sanctorale
seraphicum" (Salamanca, 1623). Marraccio (ap. Juan, en S. Antonio)
se refiere a la publicación por Wadding de un tratado, "De
scandalis in controversia Immaculatae Conceptionis", y Sbaralea
(Supp.) menciona un trabajo póstumo sobre los Jansenitas, publicado
en 1696. Finalmente, el propio autor en su "Scriptores"
menciona entre sus escritos publicados "Officia plurima, praesertim lectiones
II Noct. Sanctorum Ecclesiarum tum in Hispania, Germanica, Bohemia,
Hungaria", etc.- manual litúrgico escrito en su calidad de
consultor de la Sagrada Congregación de Ritos.
Pero la fama de Wadding como un escritor y crítico
descansa principalmente en su monumental edición sobre Scoto, en
el "Scriptores", y, sobre todo, en el "Annales ord.
minorum". En 1639 publicó en Lyons una edición completa de
los escritos del Doctor Sutil, en 16 volúmenes, habiendo consagrado
cuatro años a su preparación. Corrigió todo el texto según los manuscritos
mejores y las primeras impresiones, insertó notas críticas y eruditos
scholia por todas partes,
y enriqueció la edición con los comentarios de MacCaughwell, Hickey,
Lychetus, Ponce, y otros. Era una tarea colosal, y solamente ésta
habría inmortalizado su nombre. La vida de Juan Duns Scoto se fija
en el primer volumen, y aparece separada en la de 1644. El
"Scriptores ord. minorum" lo publicó en 1650 en
un volumen de tamaño folio. Es una lista alfabética de los escritores
del orden seráfica con un resumen de sus trabajos. Todavía mantiene
su valor como el trabajo clásico en este tema, junto con el "Supplementum"
de Sbaralca. Una nueva edición por Dr. Nardecchia de Roma está ahora
a punto de realizarse. Pero el mayor logro literario de Wadding
es el "Annales ord.
minorum", una historia de la orden franciscana desde su fundación.
Ocho volúmenes aparecieron entre 1625 y 1654, finalizando el trabajo
en 1540. Se esperaban otros dos volúmenes, pero intervino la muerte.
Cerró el octavo tomo con las palabras: "suspenso calamo illud
unum agam quod potissimum necesarium est: animae scilicet procurandae
totus incmbam". Este gran trabajo que los críticos, digno de
tal nombre, nunca han dejado de exaltar, ha puesto a su autor en
la primera línea de los historiadores eclesiásticos. Decir que su
trabajo esta libre de defectos sería exigirle más de lo que un solo
hombre puede lograr. Considerada la magnitud de la tarea y que el
trabajo del autor era, en gran parte, el trabajo de un pionero,
debe reconocerse que es una recopilación de una exactitud excepcional.
Aquellos críticos que afirman "errores cronológicos serios"
y "falta de exactitud y de método científico" en los Anales
a duras penas puede mantenerlos con un estudio profundo del propio
trabajo. "Sólo aquéllos que han consultado los Anales ciento
y miles de veces", escribe Holzapfel (des de Geschichte Franziskancrodens,
582), "puede apreciar su verdadero valor." Wadding ha
tenido varios continuadores oficiales de "Annales", pero
todos ellos son inmensamente inferiores a él, quizás la excepción
sería el autor de Volumen XIX.Además de los trabajos publicados
con los que ya habría logrado la fama, Wadding preparaba otros para
los que dejó una cantidad considerable de material. Entre ellos
los siguientes: la historia de Papa Clemente VIII, León XI, Pablo
V, Gregorio XV, y Urbano VIII, y de los cardenales nombrados por
ellos; una edición de las obras especiales de escritores franciscanos;
los Anales del Reino de Irlanda (proyecto del que se
retiró debido a la imposibilidad en su momento de obtener
los necesarios documentos de Irlanda); un volumen con sus propias
cartas; las Actas de todos los Capítulos Generales de la orden (en
cuyo trabajo se le anticipó Miguel Angel de Nápoles que empezó la
publicación del "Chronologia historico legalis" en 1650);
una historia de todos los obispados de la Iglesia Universal; y una
descripción de la Regla de San Francisco. Nuestra admiración por
la actividad desplegada en tantas obras aumenta cuando evocamos
las circunstancias bajo las que tuvo que escribir. Sus ocupaciones
diarias, dice su biógrafo, eran tan numerosas que la mayoría de
sus obras literarias se hicieron, en las horas de silencio, desde
la puesta del sol a la medianoche. En su prólogo al Vol., VI del
"Annales", escribe: "In solo noctis decursu licuit
opus compingere, die universo per molestas curas distracto."
Es más, aunque su energía era prodigiosa, su constitución física
se demostró a menudo desigual frente al esfuerzo. Desde la edad
de veintidós años padeció dolores de cabeza del tipo más violento,
una y a menudo dos veces al mes.
IV.
TRABAJOS POR IRLANDA
Cuando llegó a Roma en 1618 se encontró que el
nombre de Irlanda era vergonzosamente ignorado desacreditado y ultrajado,
en parte debido a las supercherías de sus enemigos tradicionales.
Pero no perdió ninguna oportunidad para rectificar las opiniones,
y pronto tuvo éxito haciendo que Irlanda fuese conocida y respetada.
Dos instituciones florecientes fundadas por él hablaban a favor
el colegio franciscano irlandés de San Isidoro y el colegio
de Ludovico para los sacerdotes seglares irlandeses. Fundó
el de San Isidoro en 1625, siendo autorizado por cartas patente
del general (13 junio) y por bula especial de Urbano VIII (20 Oct.).
Hombres como Antón Hickey, Patrick Fleming, John Ponce, y Martín
Walsh fueron los primeros profesores. Wadding extendió los edificios
iniciales (un desaparecido convento español), con los que le permitió
comprar la generosidad de sus amigos. El Colegio, que existe hoy,
es prácticamente obra suya. Buscó para la biblioteca 5000 obras
selectas, además de una colección preciosa de manuscritos encuadernados
en 800 volúmenes. Durante los primeros treinta años de su existencia
este colegio educó a 200 estudiantes, 70 de ellos ocuparon cátedras
de filosofía y teología en varios rincones de Europa. Otros volvieron
a Irlanda y trabajaron en el ministerio, y muchos de ellos fueron
llamados a entregar sus vidas por la Fe. Cada año Wadding celebraba
la festividad de San Patricio con gran solemnidad en el San Isidoro;
y debido a su influencia, como miembro de la comisión para la reforma
del Breviario insertó, en el calendario de la Iglesia, la fiesta
del apóstol de Irlanda el 17 marzo. Unos años después de la fundación
del Colegio de los franciscanos irlandeses, Wadding influyó en el
cardenal Ludovico, protector de Irlanda, para que hiciese notorio
su protectorado dotando una institución similar para el clero secular
irlandés. El cardinal aceptó, y el colegio se abrió el 1 enero de
1628, habiendo preparado Wadding los estatutos de constitución.
Los estudiantes asistieron a las clases en las aulas de San Isidoro
hasta 1635, cuando Wadding y sus hermanos pasaron la administración
del colegio a los Jesuitas. Por un rescrito de Alejandro VII dado en Castelgandolfo en 1656, Wadding
fundó otra casa en Capranica, un pueblo a unas treinta millas al
norte de Roma, como noviciado para el Colegio de San Isidoro.
Wadding no sólo era el representante oficial y
el agente infatigable en la Curia romana de los arzobispos y obispos
de Irlanda, sino que sin consultarle, la Santa Sede no tomó ninguna
medida de importancia sobre este país. Con cartas de poderes, el
Consejo Supremo de los Confederados le nombró su agente y procurador
en Roma y para toda Italia, el 6 de diciembre de 1642. Por su sugerencia
el Padre Scarampi, el Oratorian, fue enviado en 1643 como enviado
papal a Irlanda, con suministros de armas, municiones, y dinero.
Wadding había enviado suministros similares el año anterior, así
como oficiales irlandeses entrenados en los ejércitos de Francia
y de los Países Bajos. Consiguió cartas de la Santa Sede para crear
simpatías y afianzar la ayuda de los poderes católicos de Europa
en favor de la guerra irlandesa. En 1645 influyó en el nuevo papa,
Inocencio X, para que nombrase un enviado a Irlanda, con los poderes
y la dignidad de un nuncio Apostólico, fue enviado el Arzobispo
Rinuccini. A su salida de Roma el nuncio recibió de Wadding la suma
de 26,000 escudos para la causa irlandesa. Por mencionar sólo algunas
de sus contribuciones, Wadding envió una suma similar un año después
a través del Dean Massari. El interés que demostraba la Corte romana
por los asuntos irlandeses ya era importante. La noticia de la victoria
de O'Neill en Benburb (el 5 de Junio de 1646) fue causa de gran
alegría; se cantó un Te Deum solemne en la Basílica de San María
la Mayor, y las banderas capturadas en la batalla fueron enviadas
por el nuncio y colgadas como trofeos en la cúpula de San Pedro.
Inocente X, a través de Wadding, envió su bendición a Owen Roe O'Neill
y con ella la espada del gran Conde de Tyrone. Pero las envidias
y la desunión entre los jefes Confederados lo estropearon todo,
y nadie sufría tanto la debilidad de la causa como Wadding.
V.
CARRERA OFICIAL
Lucas Wadding era lector
jubilatus de teología y "el historiador de toda Orden de
los Frailes Menores". Fue canciller, cuatro veces, de San Isidoro,
y praeses del Colegio Irlandés. Fue nombrado
procurador de la orden en 1630, pero no tomó posesión del cargo;
nombrado de nuevo en 1632, ocupo el cargo hasta 1634. En su calidad
de procurador era predicador durante la Cuaresma en la Corte papal.
Nombrado vice-comisario de la orden en la Curia romana en 1645,
insistió en que se le dispensase; pero le obligaron a que asumiera
los deberes de comisario en 1648. Pablo V lo nombró calificador
del Santo Oficio, y Gregorio XV consultor del Índice. Fue nombrados
consultor para Ritos y Propaganda por Urbano VIII, y el mismo pontífice
le nombró miembro de la comisión para la reforma del Breviario romano
y de otros libros litúrgicos. Fue consejero de confianza de sucesivos
papas, de muchos cardenales, y de los superiores de su orden. Si
no fuera por su humildad, podría haber logrado los más altos honores
en la Iglesia. Fue postulado para muchas sedes episcopales y metropolitanas,
pero constantemente se negó a aceptar tal dignidad. Fue invitado
por miembros prominentes de la sección cismontana de la orden a
unirse a su grupo, con la intención de proponerle para la elección
a general de la orden (lo que prometieron), pero lo rechazó. El
Consejo Supremo de la Confederación le envió cartas a Urbano VIII
el 14 de Junio de 1644, y a Inocente X el 23 de Noviembre del mismo
año, para elevar a Wadding al cardenalato. Pero logró esconder dichos
documentos en Roma, y sólo fueron descubiertos entre sus papeles
a su muerte. Escribiendo al Consejo Supremo, Wadding se disculpa
por este acto de humildad y alega que podría servir a su país más
eficazmente. desde una posición menos prominente que la de cardenal.
Escritores contemporáneos de Wadding declaran que fue votado para
papa. Si esta declaración es verdad, debe ser en los cónclaves de
1644 o de 1645. La piedad de Wadding era igual a su sabiduría, y
su muerte fue la de un santo.
WADDINGUS-SBARALEA,
ord de Scriptores. minorum (Roma, 1806); JOANNES UN S. ANTONIO Biblioteca
Universa Franciscana (Madrid, 1732); MARRACCIO. Biblioteca Mariana
(Roma, 1646); los Trabajos de Sir Jas. Ware, ed. HARRIS (Dublín,
1764); Relatos Antiguos y Actuales del Condado y Ciudad de Waterford
(Dublín, 1746); WATT, Biblioteca Británica (Edimburgo, 1824); RYAN,
Celebridades de Irlanda (Dublín, 1846); WEBB, Diccionario de Bibliografía
irlandesa (Dublín, 1878); HORE, Historia de la Ciudad y Condado
de Wexford (Londres, 1904); Ulster Diario de Arqueología, VII. HAROLD,
Fr. Lucae Waddingi, annalium minorum authoris, Vita (Roma, 1662),
prefijó a HAROLD Epítome annalium; también en Annales minorum, I
(2. ed., Roma, 1731); MSS. en los archivos de los Padres franciscanos,
el Muelle de Comerciantes, Dublín, y en los archivos de varias bibliotecas
en Roma; BRENAN, Eccl. HiSan de Irlanda, II (Dublín, 1840), 266-69;
GILBERT, HiSan de la Confederación irlandesa, I-VII (Dublín, 1882-91),
passim; RINUOCDINI, Nunciatura, ed. AIAZZI (Florencia, 1844), 419;
HOLZAPFEL, Geschichte des Franziskanerordens (Friburgo, 1909), 580-3;
DONNELLY, Colegio Irlandés, Roma (Dublín), 3-5.
GREGORY CLEARY
Transcrito por Michael T. Barrett
Dedicado a Peter y Kelley Bock