Cirujano militar francés, Barón, nació
en Baudain, Altos Pirineos, en julio de 1766; murió en Lyons, el
25 de julio de 1842. Sus padres eran tan pobres que solamente pudo cursar
la educación primaria gracias a la bondad del párroco de
su pueblo. Tras la muerte de su padre, con tan solo 13 años de
edad, el muchacho fue enviado junto a su tío, el Dr. Oscar Larrey,
cirujano de renombre en Toulouse. La habilidad quirúrgica de la
familia había quedado establecida por su hermano mayor, Charles
François Hilaire Larrey, cirujano reconocido y autor de obras sobre
la materia. A los veintiún años, el más joven de
los Larrey marchó a París, y después de una brillante
oposición ingresó en la armada.
Más tarde llegó ser discípulo de
Dessault. En 1792 se alistó en el ejército y al año
siguiente organizó las ambulancias volantes (ambulance volante),
un cuerpo de cirujanos y enfermeros que iban al combate con los soldados
y les atendían de sus heridas en el campo de batalla en el propio
frente. Por ello, fue nombrado Cirujano Jefe y acompañó
a Napoleón en su campaña de Egipto. Llegó a ser uno
de los preferidos de Napoleón por su sentido del deber. Se distinguió
no solo por sus cuidados a los heridos durante y después de la
batalla sino también por su preocupación por la salud de
las tropas en todo momento. Amigos o enemigos recibían por igual
la misma esmerada atención.
Napoleón le otorgó el título de
Barón en el campo de batalla de Wagram en 1809 por su acreditado
valor. Fue herido en Austerlitz (1805) y en Waterloo (1815). Aportó
numerosas invenciones, ingeniosas e importantes, en el campo de las operaciones
y avances significativos en cirugía clínica. Sus observaciones
médicas y sobre la sanidad de los ejércitos en campaña
no son ciertamente menos valiosas. Algunas de sus sugerencias sobre medicina
y cirugía siguen todavía vigentes. “Si alguna vez
los soldados erigen una estatua, debería ser al Barón Larrey,
el hombre más virtuoso que jamás he conocido” dijo
Napoleón. Tiene dos monumentos, uno erigido en 1850 en el patio
del hospital militar de Val-de-Grâce, París, y otro en el
hall de la Academia de Medicina. El cirujano americano Agnew dijo de él:
“Como cirujano era prudente pero resuelto y rápido; tranquilo
y dueño de si mismo ante cualquier emergencia; pero pleno de sensibilidad
y de ternura. Ocupa entre los médicos militares el mismo lugar
que Napoleón entre los generales, el primero y más grande”.
Su adhesión a su profesión solamente fue superada por su
patriotismo.
Después del exilio de Napoleón, privado
de sus dignidades y honorarios, rechazó abandonar su patria a pesar
de las peticiones que tuvo por parte del Emperador de Rusia y de Pedro
I de Brasil para hacerse cargo de sus ejércitos con un elevado
rango. Una de sus mayores alegrías al final de sus días
fue el reencuentro con el abate de Grace, su preceptor de la infancia,
por el cual sentía auténtica veneración. Sus obras
han sido de estudio obligado para los cirujanos de todas las naciones
durante el siglo XIX. Sus trabajos más importantes son: “Relation
historique et chirurgique de l’expedition en Egypte et en Syrie”
(Paris, 1803), traducida al inglés y al alemán; “Clinique
chirurgicale dans le camps et hopitaux militaires”; “Surgical
Memoires of Campaigns: Russia, Germany, France” (Philadelfia, 1832);
“Chólera Morbos, Md-moire” (Paris,1831)
La principal fuente de información sobre su vida la constituyen sus propias obras. Agnew, Barón Larrey (Philadelfia, 1861); Werner, Larrey, Ein Lebensbild (Berlín, 1885). Recientemente se han reeditado en Francia sus memorias (2005)
James J. Walsh
Transcrito por Michael J. Breen
Traducido por Daniel Gutiérrez Carreras