Nacido en Capistrano, en la diócesis de Sulmona, Italia, en 1385;
muerto el 23 de Octubre de 1456. Su padre había venido a Nápoles
en el séquito de Luis de Anjou, de ahí que se suponga que
tenía sangre francesa, aunque algunos dicen que era de origen alemán.
Al haber muerto pronto su padre, Juan debió su educación
a su madre. Al principio ella le enseñó en casa y luego
lo envió a estudiar derecho en Perugia, donde obtuvo gran éxito
con el eminente jurista Pietro de Ubaldis. En 1412 fue nombrado gobernador
de Perugia por Ladislao, rey de Nápoles, que poseía entonces
esa ciudad de la Santa Sede. Como gobernador se enfrentó con la
corrupción cívica y el cohecho. En 1416 estalló la
guerra entre Perugia y los Malatesta. Juan fue enviado como embajador
a proponer la paz a los Malatesta, que sin embargo lo metieron en prisión.
Fue durante este encarcelamiento cuando empezó a pensar más
seriamente sobre su alma. Finalmente decidió renunciar al mundo
y hacerse fraile franciscano, debido a un sueño que tuvo en el
que vio a San Francisco y fue advertido por el santo de que entrara en
la Orden Franciscana. Juan se había casado con una rica dama de
Perugia inmediatamente antes de que estallara la guerra, pero el matrimonio
no se consumó y obtuvo una dispensa para entrar en religión,
lo que hizo el 4 de Octubre de 1416.
Después de hacer sus votos cayó bajo la influencia de San Bernardino
de Siena, que le enseñó teología: tuvo como compañero
de estudios a Santiago de la Marca. Acompañó a San Bernardino
en sus giras de predicación para estudiar sus métodos, y en 1420,
mientras aún era diácono, se le permitió predicar. Pero
su vida apostólica comenzó en 1425, después de que recibió
el sacerdocio. Desde este momento hasta su muerte trabajó incesantemente
por la salvación de las almas. Atravesó toda Italia; y las multitudes
que venían a escucharle eran tan grandes que a menudo tenía que
predicar en plazas públicas. A la hora de su predicación se interrumpían
todos los negocios. En una ocasión en Brescia predicó a una multitud
de ciento veintiséis mil personas, que habían venido de todas
las provincias vecinas. En otra ocasión, durante una misión, le
trajeron más de dos mil enfermos para que les impusiera el signo de la
Cruz, tan grande era su fama como sanador de los enfermos. Como San Bernardino
de Siena, había propagado mucho la devoción al Santo Nombre de
Jesús, y, junto con ese santo, fue acusado de herejía por esta
devoción. Mientras estaba así llevando a cabo su labor apostólica,
se implicó activamente en ayudar a San Bernardino en la reforma de la
Orden Franciscana. En 1429 Juan, junto con otros frailes observantes, fue citado
a Roma bajo la acusación de herejía, y fue elegido por sus compañeros
para defender su causa; los frailes fueron absueltos por la comisión
de cardenales.
Tras esto, el Papa Martín V concibió la idea de unir a los Frailes
menores conventuales y a los observantes, y un capítulo general de ambas
ramas de franciscanos fue convocado en Asís en 1430. Se realizó
la unión, pero no duró mucho. Al año siguiente los observantes
celebraron un capítulo en Bolonia, en el que Juan fue la figura más
destacada. Según Gonzaga, Juan fue nombrado hacia esa época comisario
general de los observantes, pero su nombre no aparece entre los comisarios y
vicarios en la lista de Holzapfel (Manuale Hist. Ord. FF. Min., 624-5) antes
de 1443. Pero fue debido a él que en 1438 San Bernardino fue nombrado
vicario general. Poco después de esto, mientras estaba visitando Francia
se reunió con Santa Colette, la reformadora de la Segunda Orden Franciscana
de las Clarisas, con cuyos esfuerzos simpatizó por completo. Fue empleado
con frecuencia en embajadas por la Santa Sede. En 1439 fue enviado como legado
a Milán y Borgoña, para oponerse a las pretensiones del antipapa
Félix V; en 1446 fue en misión ante el rey de Francia; en 1451
fue a petición del emperador como nuncio apostólico a Austria.
Durante el periodo de su nunciatura Juan visitó todos los rincones del
imperio, predicando y combatiendo la herejía de los husitas; también
visitó Polonia a petición de Casimiro IV. En 1454 fue convocado
a la Dieta de Francfort, para asistir a esa asamblea en su deliberación
respecto a una cruzada contra los turcos en socorro de Hungría; y, aquí
también, fue la figura más destacada. Cuando la cruzada estuvo
efectivamente en marcha Juan acompañó al famoso Hunyady en toda
la campaña: estuvo presente en la batalla de Belgrado, y dirigió
el ala derecha del ejército cristiano contra los turcos. Fue beatificado
en 1694, y canonizado en 1724. Escribió muchos libros, principalmente
contra las herejías de su tiempo.
Tres vidas escritas por los compañeros del santo, NICOLÁS
DE FARA, CRISTÓBAL DE VARESE, y JERÓNIMO DE UDINE, se dan
por los Bolandistas, Acta SS. X, Octubre; WADDING, Annales, IX-XIII; GUIRARD,
St. Jean de Capistran et son temps (Bourges, 1865); JACOB, Johannes von
Capistrano (Doagh, 1903); ALLIES, Three Catholic Reformers (Londres, 1872);
PASTOR, History of the Popes, II (Londres, 1891); LEO, Lives of the Saints
and Blessed of the three Orders of St. Francis, III (Taunton, 1886).
PADRE CUTHBERT
Transcrito por Paul T. Crowley
In Memoriam, Mrs. Betty McHugh
Traducido por Francisco Vázquez