Nacido en Lisboa, entre 1210 y 1220; entronizado en 1276; falleció en
Viterbo, el 20 de Mayo de 1277. Hijo de Juliano, recibió el nombre de
Pedro en su bautizo, y era conocido como Petrus Juliani o Petrus Hispanus. Luego
de sus estudios iniciales en el colegio de la catedral de Lisboa, él
ingresó a la Universidad de París y asistió a conferencias
sobre dialéctica, lógica y, más particularmente, aquellas
sobre física y metafísica aristotélicas, dictadas por Albertus
Magnus. La filosofía natural de Aristóteles tenía un atractivo
especial para Pedro. Con gran celo emprendió el estudio de medicina,
y también el de teología, volviéndose muy cercano en especial
al Minorite magister, Juan de Parma. Al término de sus estudios, en 1247
fue llamado a la Universidad de Siena como profesor de medicina, que en esa
época pasaba por una etapa de gran expansión. Aquí él
escribió su "Summulæ logicales”, por casi trescientos
años el libro de texto favorito sobre lógica. Las investigaciones
de Stapper (ver más abajo) han establecido ahora, sin ninguna duda, la
autoría de esta obra. En el siglo quince, la "Summulæ"
fue traducida al griego por George Scholarius, y también fue traducida
a otros idiomas. En contenido y forma, el libro está basado en el método
vigente en la Universidad de París, y en el compendio de William Shyreswood,
profesor de Pedro en ese lugar. Mientras enseñaba en Siena, él
también reunió muchas recetas médicas.
Alrededor de 1261, Pedro aparece en el séquito del Cardenal; también
por esta época, él fue nombrado deán de la Iglesia de Lisboa,
un cargo que posteriormente intercambió por el archidiaconado de Vermuy
en la Diócesis de Braga. Probablemente de este período proviene
su cercanía a Teobaldo Visconti. Cuando, en 1272, Teobaldo llegó
a Viterbo luego de su elección al papado como Gregorio X, nombró
a Petrus Hispanus como su médico de cabecera. Encontrándose en
dicha función, Pedro escribió su "Thesaurus pauperum",
en el cual él daba un remedio para las enfermedades de cada parte del
cuerpo. Este libro era extensamente utilizado, pero fue modificado en diversas
oportunidades. La gran reputación de Pedro para aprender llevó
a que el capítulo catedralicio lo eligiera Arzobispo de Braga en la primavera
de 1273. Poco después, Gregorio X lo designó Obispo-Cardenal de
Tusculum, y como tal se le menciona el 5 de Junio de 1273. Pero él siguió
gobernando temporalmente la Sede de Braga hasta el 23 de Mayo de 1275, cuando
el Papa nombró otro arzobispo. En Junio de 1273, Pedro acompañó
a Gregorio X al Concilio General de Lyons, donde fue consagrado como obispo.
Los dos sucesores de Gregorio X en la Santa Sede, Inocente V y Adrián
V, gobernaron por muy corto tiempo. El segundo murió en Viterbo el 18
de Agosto de 1276, habiendo sido elegido el 11 de Julio anterior. En un consistorio
de cardenales, él había comentado sobre la alteración de
los decretos de Lyons respecto al cónclave papal, y los había
hecho suspender temporalmente. Luego de la muerte de Adrián V, se prolongó
el cónclave en Viterbo, a consecuencia de lo cual se produjeron disturbios
que apuraron la elección, por lo que en la semana siguiente, el 13 de
Setiembre, Petrus Juliani, Obispo-Cardinal de Tusculum, fue elegido Papa, y
coronado como Juan XXI (realmente XX) el domingo siguiente (20 de Setiembre).
El nuevo Papa expresó su voluntad de arreglar inmediatamente las normas
para el cónclave. En la Bula "Licet felicis recordationis",
ratificando la voluntad de su predecesor, él también suspendió,
con el consentimiento de los cardenales, los decretos emitidos en Lyons, y declaró
su intención de emitir cuanto antes las nuevas normas. Ese mismo día
(20 de Setiembre de 1276) él emitió otra Bula, dirigida contra
quienes habían tomado parte en los disturbios durante el último
concilio (ver CONCLAVE).
El Papa se encontraba en condiciones de dedicar su atención a la situación
política. Desde 1263, cuando Urbano IV había otorgado el Reino
de Sicilia a Carlos de Anjou, éste había tratado poco a poco de
reforzar su poder político en Roma y los Estados Papales. Carlos mismo
fue a Viterbo para ganarse al nuevo papa, pero éste no estuvo de acuerdo
con los planes de aquel. El 7 de Octubre, el rey ofreció el juramento
de lealtad por Sicilia, en el que se establecía que Sicilia jamás
se uniría con Toscana ni Lombardía, ni siquiera con el Imperio
Romano. Sin embargo, el Papa no volvió a nombrarlo senador de Roma, ni
lo hizo Vicario de Toscana ni Lombardía, honores que Inocente IV le había
conferido. En Noviembre, Juan envió un embajador con cartas a Rodolfo
de Hapsburgo, invitándolo a enviar un plenipotenciario a la Curia para
negociar con el plenipotenciario enviado por Carlos de Anjou respecto a la conclusión
de la paz. Tan pronto se lograra eso, Rodolfo partiría a Roma para recibir
la corona imperial. Poco después, Juan inició las negociaciones
con Rodolfo respecto a Romagna, el antiguo Exarcate de Rávena, que él
deseaba reincorporado definitivamente a los Estados Papales, tal como ya Inocente
V había planteado. En cuanto a la cobranza y utilización de los
diezmos sobre todos los beneficios eclesiásticos, que había ordenado
el Concilio de Lyons en preparación para una cruzada, el Papa emitió
instrucciones diversas para los diferentes países. La cruz había
sido tomada por Felipe III de Francia y Alfonso de Castilla y León, en
Febrero de 1276.
Felipe solemnemente declaró que encabezaría personalmente el
ejército contra los Sarracenos. Pero ambos reyes se vieron envueltos
en una disputa por el Reino de Navarra. El Papa se esforzó por evitar
la ruptura de hostilidades enviando, en Noviembre de 1276, legados a ambos monarcas,
y quejándose a ambas partes mediante cartas muy serias y urgentes. Poco
después de esto, Felipe tuvo que desmovilizar el gran ejército
que había formado, y se arregló un tratado entre ambos reyes.
Pero, en la primavera de 1277, los dos reyes nuevamente empezaron a prepararse
para la guerra, y otra vez el Papa se vio obligado a enviar a sus legados como
mediadores, teniendo éxito por segunda vez.
Juan también se esforzó para obtener del Rey de Portugal una
mejora de las condiciones eclesiásticas en ese país, pero su pontificado
fue demasiado corto como para que él fuera testigo del logro de su objetivo.
Él exigió al Rey Eduardo I de Inglaterra los tributos que ese
país debía a la Santa Sede desde el reinado del Rey Juan (1215).
También buscó la liberación de Eleanor, Condesa de Montfort,
y el hermano de ella Amaury, a quienes el Rey Eduardo mantenía prisioneros.
El Papa envió muchas cartas al rey y a los obispos ingleses sobre este
asunto. Los enviados del emperador bizantino, Michael Palæologus, al Concilio
de Lyons juraron que el emperador había renunciado al cisma, y que deseaba
retornar a la obediencia a la Santa Sede. De esta manera el emperador buscaba
obtener la protección del Papa contra los príncipes occidentales,
que amenazaban su dominio. Enviados de Constantinopla ya habían llegado
a la Curia durante el período de Inocente V, y ese pontífice había
designado un enviado a la Corte de Bizancio, quien falleció antes de
salir de Italia. El Papa Juan nombró otros enviados, dos obispos y dos
Dominicos, y les entregó instrucciones detalladas, así como cartas
para el Emperador Miguel, su hijo Andrónico y el Clero Griego. En Abril
de 1277, tuvo lugar en Constantinopla un sínodo bajo la presidencia del
nuevo patriarca, John Beccus, quien apoyaba fervorosamente la unión de
las Iglesias. En dicho sínodo, el emperador y su hijo abrazaron la Fe
Católica Romana, y ratificaron todas las promesas hechas previamente
en su nombre en el Concilio de Lyons. Los obispos reunidos en el sínodo
reconocieron la supremacía papal y la doctrina de la Iglesia Romana,
y el patriarca dirigió una carta al Papa, donde se explicaban satisfactoriamente
todas las discrepancias menores en la enseñanza. El mensajero a quien
se encargó esta epístola así como todos los documentos
preparados por el emperador, no llegó sino hasta después de la
muerte de Juan. Del Lejano Oriente llegaron por el Papa embajadores de Abaga,
Khan de Tatary, quien también había enviado representantes al
Concilio de Lyons. El khan deseaba establecer una alianza con quienes promovían
las Cruzadas para darles su apoyo; él también pidió que
se le enviara misioneros. El Papa envió embajadores a Carlos de Sicilia,
Pedro de Aragón, Felipe de Francia, y Eduardo de Inglaterra, pero ninguno
de dichos soberanos tenía intenciones serias de apoyar una cruzada. Juan
mismo nombró misioneros para que fueran a Tatar, pero él falleció
antes de que ellos iniciaran su viaje.
Aunque Juan demostraba su preferencia por la Universidad de París, tuvo
especial cuidado de excluir todas las enseñanzas equivocadas desde su
famosa cátedra de aprendizaje eclesiástico. Algunos cronistas
aseguran que este Papa era enemigo de los monjes y frailes. Sin embargo, entre
los documentos enviados por la cancillería papal bajo Juan XXI, hay numerosa
cartas en las que él otorga privilegios y ratifica las donaciones a los
monasterios. En diversas ocasiones, también, él hizo evidente
su gran respeto por las órdenes monásticas. Se desconoce en qué
acto específico del Papa se basa semejante crítica adversa; sin
embargo, en los relatos más confiables de su vida, no hay base para tal
reproche. Durante este pontificado, el Cardenal Giovanni Gaetano Orsini, quien
más tarde ascendió al trono papal como Nicolás III, ejerció
gran influencia en el gobierno de la Iglesia. En medio de los quehaceres del
papado, Juan halló tiempo para sus estudios científicos, con los
que se sentía más a gusto que con los temas de la Curia. Para
asegurarse la tranquilidad necesaria para esos estudios, hizo que añadieran
un departamento al palacio papal en Viterbo, a donde podía retirarse
cada vez que deseaba trabajar sin interrupciones. El 14 de Mayo de 1277, se
derrumbó el departamento donde se encontraba solo el Papa; Juan quedó
sepultado bajo las ruinas y falleció el 20 de Mayo, a consecuencia de
las serias heridas que había recibido. Poco después de la muerte
de este papa erudito, circularon diversos rumores, basados en sus grandes conocimientos
médicos; incluso se le acusó de utilizar las artes mágicas.
Unos cuantos cronistas monásticos, viéndolo como enemigo, apoyaron
tales historias infundadas, quedando así con un estigma inmerecido la
memoria de Juan XXI.
GIURAUD AND CADIER, Les Registres de Grégoire X et de
Jean XXI (Paris, 1892-8); POTTHAST, Regesta Rom. Pont., II, 1710 sqq.; KOHLER,
Vollständige Nachricht von Papst Johann XXI (Göttingen, 1760); STAPPER,
Papst Johannes XXI in Kirchengesch. Studen, IV (Münster, 1899), 4; IDEM,
Die Summæ logicales des Petrus Hispanus und ihr Verhaltnis zu Michael
Psellus in Festschrift des deutschen Campo santo in Rom (Freiburg, 1897), 130-8;
GOTTLOB, Die papstlichen Kreuzzugsteuern des 13 Jahrhunderts (Heiligenstadt,
1892); NEUBERGER AND PAGEL, Handbuch der Gesch. der Medezin, I (Jena, 1902),
682, doubt his authorship of the Thesaurus pauperum. For his work on the diseases
of the eye, Liber de oculo, see PETELLA, Les connaissances philosophiques d'un
médecin philosophe devenu pape in Janus, II (Amsterdam, 1897-98), 405-20,
570-96. The Liber de oculo was first edited, with a German version, by BERGER
(Munich, 1899).