Monja, nacida en Retinnes, cerca de Lieja, Bélgica, en
1193; murió en Fosses el 5 de abril de 1258. A la edad de cinco años
perdió a sus padres y fue colocada en el convento de Mont-Cornillon,
cerca de Lieja. Hizo rápidos progresos, y leyó con placer los
escritos de San Agustín y San Bernardo. También cultivó
un ardiente amor por la Santísima Virgen, la Sagrada Pasión, y
especialmente el Santísimo Sacramento.
En 1206 recibió el velo y se dedicó a los enfermos
en el hospital a cargo del convento. Desde muy temprano empleó toda su
energía para introducir la fiesta del Corpus Christi. En 1230 fue elegida
superiora por el voto unánime de la comunidad. Pero pronto Dios le envió
pruebas pesadas. Su convento estaba bajo la supervisión de un superior
general, Roger, un hombre de hábitos viciosos y escandalosos; él
aseguró esta posición en 1233 mediante intrigas y sobornos. Disgustado
por las virtudes y la piedad de Juliana, y mucho más por sus súplicas
y reproches, incitó a la multitud contra ella.
Ella escapó a la celda de Santa Eva de Lieja, y luego
a una casa que le fue dada por John, un canónigo de Lausana. Reivindicada
en las cortes mediante la influencia de Roberto de Thorate, Obispo de Lieja,
ella fue restaurada a su posición en la comunidad, y Roger fue desposeído.
Pero en 1247 Roger estaba otra vez en el poder, y consiguió de nuevo
expulsar a la santa. Juliana encontró refugio en Namur y después
en Fosses, donde pasó los últimos años de su vida en reclusión.
Por petición propia fue enterrada en Villiers. Después de su muerte,
un número de milagros ocurrieron por su intercesión (Acta SS.,
April, I, 435 sq.). En 1869 Pío IX ratificó su veneración
y permitió el oficio y Misa en su honor. Su fiesta es el 6 de abril.
Messenger of the Sacred Heart (1898), 221; Irish Eccl. Record
(1893), 1010; MONCHAMP, Les réliques de Ste-Julienne de Cornillon (Liège,
1898); SCHöRMANS in Ann. soc. archéol. Nivelles, VII (Nivelles,
1899), 1-68; CHEVALIER, Bio-Bibl.
FRANCIS MERSHMAN
Transcripto por Robert B. Olson
Ofrecido a Dios Todopoderoso por Sor Mary Therese Grady, S.N.D.
Traducido por Rolando Sabín