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Con fecha de nacimiento desconocida; murió el 12 de Marzo, del año
417. Antes de su elevación al Sillón de Pedro, muy poco es conocido
concerniente a la vida de este enérgico Papa, así celoso del bienestar
de toda la Iglesia. De acuerdo al "Liber Pontificalis" el fue nativo
de Albania; su padre fue llamado Inocencio. El creció entre el clero
Romano y en el servicio de la Iglesia Romana. Después de la muerte de
Anastasio (Dec., 401) el fue unánimemente elegido Obispo de Roma por
el clero y el pueblo. No ha llegado mucho a nosotros concerniente a sus actividades
eclesiales en Roma. No obstante una o dos casos de su celo por la puridad de
la Fe Católica y la disciplina de la Iglesia son bien testificadas. El
tomó varias iglesias en Roma de los Novacianos (Socrates, Hist. Eccl.,
VII, ii) y ocasionó que Marcus un seguidor de Fotino (Photinus) sea expulsado
de la ciudad. Un drástico decreto, el cual el Emperador Honorio emitió
desde Roma (22 Feb., 407) contra los Maniqueos, los Montanistas, y los Priscilianos
(Codex Theodosianus, XVI, 5, 40), fue muy probablemente no generado sin su concurrencia.
A través de la munificencia de Vestina, una rica matrona romana, Inocencio
fue permitido construir y enriquecer dotando una iglesia una iglesia dedicada
a los Santos Gervasius y Protasius; esto fue el antiguo Titulus Vestin&#aelig;
la cual todavía en pie bajo el nombre de San Vitale. El asedio y captura
de Roma por los Godos bajo Alarico (408-10) ocurrió en su pontificado.
Cuando, en el tiempo del primer asedio, el líder bárbaro hubo
declarado que el se retiraría solo con la condición que los Romanos
deberían arreglar una paz favorable a el, una embajada de los Romanos
fue a Honorio, en Ravena, para tratar, de ser posible, lograr la paz entre El
y los Godos. El Papa Inocencio también se unió a esta embajada.
Pero todos sus esfuerzos para lograr la paz fallaron. Los Godos entonces comenzaron
de nuevo el asedio de Roma, así que el Papa y los embajadores no pudieron
retornar a la ciudad, la cual fue tomada y saqueada en el año 410. Desde
el inicio de su pontificado, Inocencio a veces actuó como cabeza de toda
la Iglesia, ambas Este y Oeste.
En su carta al Arzobispo Anysius de Tesalónica, en la cual informa la
última de su propia elección a la Santa Sede, el también
confirma los privilegios los cuales habían sido otorgados al Arzobispo
por los previos papas. Cuando Illyria Oriental cayó ante el Imperio Oriental
(379) el Papa Dámaso tuvo afirmado y preservado los antiguos derechos
del papado en aquellas partes, y su sucesos Siricius había concedido
sobre el arzobispo de Tesalónica el privilegio de confirmar y consagrar
a los obispos de Illyria Oriental. Estas prerrogativas fueron renovadas por
Inocencio (Ep. i), y por una posterior carta (Ep. xiii, 17 Junio, 412) el Papa
confió la administración suprema de la diócesis de Illyria
Oriental al Arzobispo Rufo de Tesalónica, como representativo de la Santa
Sede. Por este medio el vicariato papal de Illyria fue puesto sobre una base
sólida, y el Arzobispo de Tesalónica se volvió vicario
de los papas. El 15 de Febrero, del 404, Inocencio envió un importante
decreto al Obispo Victricius de Rouen (Ep. ii), quien había depositado
ante el papa una lista de asuntos disciplinarios para la decisión. Los
puntos en discusión eran concernientes a la consagración de obispos,
admisión dentro de los ranking del clero, las disputas clericales, por
medio de lo cual importantes asuntos fueron llevados desde el tribunal episcopal
a la Cátedra Apostólica, también la ordenación del
clero, celibato, la recepción de los seguidores de Novacianos o Donatistas
convertidos dentro de la Iglesia, monjes, y monjas. En general, el Papa indicaba
la disciplina de la Iglesia Romana como norma a seguir por los otros obispos.
Inocencio dirigió un decreto similar a los obispos españoles (Ep.
iii) entre los cuales habían surgido dificultades especialmente entre
los obispos Priscilianos. El Papa reguló este asunto y al mismo tiempo
afirmó otras preguntas de disciplina eclesiástica.
Cartas similares, de contenido disciplinario, o decisiones de casos importantes,
fueron enviadas al obispo Exuperius de Toulouse (Ep. vi), a los obispos de Macedonia
(Ep. xvii), a Decentius, Obispo de Gubbio (Ep. xxv), a Felix, Obispo de Nocera
(Ep. xxxviii). Inocencio también remitió cartas mas cortas a varios
otros obispos, entre ellos a dos obispos británicos, Máximo y
Severo, en los cuales el decidió que aquellos sacerdotes los cuales,
mientras eran sacerdotes, hayan tenido hijos deberían ser removidos de
su sacro oficio (Ep. xxxix). Fueron enviados embajadores al Sínodo de
Cartago (404) al Obispo de Roma, o al obispo de la ciudad donde se encontraba
el emperador, para proveer un severo tratamiento a los Montanistas. Los embajadores
vinieron a Roma, y el Papa Inocencio obtuvo del emperador Honorio un fuerte
decreto contra aquellos sectarios africanos, por lo cual muchos adherentes del
Montanismo fueron inducidos a reconciliarse con la Iglesia. El Este Cristiano
también reclamó el interés enérgico del Papa. San
Juan Crisóstomo, Obispo de Constantinopla, quien fue perseguido por la
Emperatriz Eudoxia y el patriarca Alejandrino Teofilo, se puso a si mismo bajo
la protección de Inocencio. Teofilo había ya informado la noticia
de la destitución de Juan, partidario del ilegal Sínodo de Oak
(ad quercum). Pero el Papa no reconoció la sentencia del Sínodo,
convocado Teofilo a un nuevo sínodo en Roma, consolado el exiliado Patriarca
de Bizancio, escribió una carta al clero y pueblo de Constantinopla en
la cual el censura la conducta del obispo de ellos (Juan), y anunciaba su intención
de convocar un sínodo general, en el cual el asunto sería discernido
y decidido. Tesalónica fue sugerida como el lugar de la asamblea. El
papa informó a Honorio, Emperador del Oeste, de estos procedimientos,
después de lo cual el último escribió tres cartas a su
hermano, el emperador Oriental Arcadio, y urgió a Arcadio a citar a los
obispos del Oriente a un sínodo en Tesalónica, antes de que el
Patriarca Teófilo aparezca. Los mensajeros quienes llevaron estas tres
cartas fueron mal recibidos, Arcadio era favorable a Teofilo. Sin importar los
esfuerzos del Papa y del emperador Occidental, el sínodo nunca tuvo lugar.
Inocencio permaneció en correspondencia con el exiliado Juan; cuando,
desde su lugar de destierro el último le agradeció, por su amable
cuidado, el Papa le respondió con otra carta reconfortante, la cual el
exiliado obispo recibió solamente un corto tiempo antes de su muerte
(407) (Epp. xi, xii). El Papa no reconoció a Arsacius y Atticus, quienes
habían subido a la Sede de Constantinopla en lugar del depuesto Juan.
Luego de la muerte de Juan, Inocencio deseó que el nombre del fallecido
patriarca debería ser restituido al diptychs*, pero esto no fue hasta
que Teofilo murió (412) que Atticus cedió. El Papa obtuvo de muchos
obispos de Oriente un reconocimiento de lo hecho a San Juan Crisóstomo.
El cisma en Antioquia, data desde los conflictos arrianos, fue finalmente resuelto
en tiempos de Inocencio. Alexander, Patriarca de Antioquia, tuvo éxito,
por los años 413-15, en ganar a su causa los adherentes del anterior
Obispo Eustathius; el también recibió dentro de los ranking de
su clero a los seguidores de Paulino, quien había escapado a Italia y
había sido ordenado ahí. Inocencio informó a Alexander
de estos procedimientos, y como Alexander restauró el nombre de Juan
Crisóstomo al diptychs, el papa ingresó en comunión con
el patriarca de Antioquia, y le escribió dos cartas, una en nombre de
un sínodo Romano de veinte obispos italianos, y otra en su propio nombre
(Epp. xix and xx). Acacius, Obispo de Beroea, uno de los más celosos
oponentes de Crisóstomo, había buscado obtener re-admisión
a la comunión con la Iglesia Romana a través del mencionado Alexander
de Antioquia. El papa informo a el, por Alexander, de las condiciones bajo las
cuales resumiría comunión con el (Ep. xxi). En una posterior carta
Inocencio resolvió varias preguntas de disciplina en la iglesia (Ep.
xxiv).
El Papa también informó al obispo Macedonio Maximian y
el sacerdote Bonifatius, quien había intercedido con el por el
reconocimiento de Atticus, Patriarca de Constantinopla, de las condiciones,
las cuales fueron similares a aquellas requeridas por el arriba-mencionado
Patriarca de Antioquia (Epp. xxii and xxiii). En las controversias Origenistas
y Pelagianas, también, la autoridad del Papa fue invocada desde
varios sedes. San. Jerónimo y las monjas de Bethlehem fueron atacadas
en su convento por brutales seguidores de Pelagio, un diacono fue asesinado,
y una parte de la construcción fue incendiada. Juan, Obispo de
Jerusalén, quien estaba en malos términos con Jerónimo,
debido a la controversia Origenista, no hizo nada para prevenir estos
ultrajes. A través de Aurelio, Obispo de Cartago, Inocencio envió
a San. Jerónimo una carta de condolencia, en la cual el le informa
que emplearía la influencia de la Iglesia Romana para reprimir
tales crímenes; y si Jerónimo daba los nombres de los culpables,
el procedería adicionalmente en esta materia. El papa escribió
una carta inicial de exhortación seria al Obispo de Jerusalén,
y le reprochó negligencia de su labor pastoral. El papa estuvo
también forzado a tomar parte en la controversia Pelagiana. En
el 415, en propuesta de Orosius, el Sínodo de Jerusalem trató
el asunto de la ortodoxia de Pelagio ante la Iglesia Romana. El Sínodo
de obispos Oriental sostenido en Diospolis (Dec., 415), el cual había
sido burlado por Pelagio con respecto a su real enseñanza y le
había absuelto, acercó a Inocencio a favor de la herejía.
En el reporte de Orosius concerniente a los procedimientos en Diospolis,
Los obispos africanos se reunieron en sinodo en Cartago, en el año
416, y confirmaron la condenación la cual había sido pronunciada
en el 411 contra C&#aelig;lestius, quien compartió las visiones
de Pelagio. Los obispos de Numidia hicieron como en el mismo año
el Sinodo de Mileve. Ambos sínodos reportaron sus transacciones
al Papa y le pidieron confirmar sus decisiones. Pronto después
de esto, cinco obispo africanos, entre los que encontraban San. Agustín,
escribió una carta personal a Inocencio estimando sus propias posiciones
con respecto al Pelagianismo. Inocencio en su respuesta aprobó
a los obispos Africanos, porque, atento a la autoridad de la Catedra Apostólica,
ellos habían apelado al Sillón de Pedro; el rechazó
las enseñanzas de Pelagio y conformó las decisiones bosquejadas
por el Sínodo Africano (Epp. xxvii-xxxiii). Las decisiones de los
sínodos de Diospolis fueron rechazados por el Papa. Pelagio ahora
envió una confesión de fe a Inocencio, la cual, sin embargo,
fue solamente enviada a su sucesor, porque Inocencio falleció antes
de que el documento llegue a la Santa Sede. El fue enterrado en una basílica
sobre las catacumbas de Pontiano, y fue venerado como un santo. El fue
un hombre muy enérgico y activo, y un gobernante altamente talentoso,
quien cumplió admirablemente las ocupaciones de su cargo.
Epistol&#aelig; Pontificum Romanorum, ed. COUSTANT, I (Paris,
1721); JAFFÉ, Regesta Rom. Pont., I (2nd ed.), 44-49; Liber Pontificalis,
ed. DUCHESNE, I, 220-224; LANGEN, Geschichte der römischen Kirche, I, 665-741;
GRISAR, Geschichte Roms und der Päpste im Mittelalter, I, 59 sqq., 284
Sqq.; WITTIG, Studien zur Geschichte des Papstes Innocenz I. und der Papstwahlen
des V. Jahrh. in Tübinger Theol. Quartalschrift (1902), 388-439; GEBHARDT,
Die Bedeutung Innocenz I. für die Entwicklung der päpstlichen Gewalt
(Leipzig, 1901).
J.P. KIRSCH
Transcrito por Douglas J. Potter
Dedicated to the Immaculate Heart of the Blessed Virgin Mary
* Diptychs: Especie de cuaderno usado en los primeros tiempos
de la Iglesia donde se escribían los nombres de los que eran considerados
miembros de la Iglesia.
Traducido al español por: Ramiro Banda V.
The
Catholic Encyclopedia, Volume I
Copyright © 1907 by Robert Appleton Company
Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight
Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA
Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur
+John Cardinal Farley, Archbishop of New York
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